Historia de Aventureros - Alfonse

Aliados, no Amigos

- Durante sus batallas en el Reino de Askr, repentinamente Alfonse y sus aliados son arrastrados hacia otro mundo. Después de conocer al príncipe y sus amigos, inmediatamente comienzan a buscar un camino a casa, usando el Halidom como base.
- Alfonse: Parece que hoy no hemos encontrado ninguna pista hacia una puerta.
(Príncipe de Askr - Alfonse)
- Fjorm: Cierto. Aunque hicimos lo mejor que pudimos.
(Princesa del Hielo - Fjorm)
- Marth: Mientras nos tardamos aquí, nuestros hogares podrían estar en grave peligro. Debemos volver tan pronto como podamos.
(Príncipe de Altea - Marth)
- Fjorm: Necesitamos un plan, y aún así, no se me ocurre nada...
- Notte: Si siguen deprimidos, alguien va a tocar un trombón triste cada vez que digan algo.
- Luca: ¡Sí, alegren esas muecas!
- Alfonse: Supongo que es cierto. Tenemos que mantener nuestras caras arriba y seguir buscando.
- Euden: No se preocupen, ayudaremos como podamos.
- Ranzal: ¡Chicos y chicas! Sabemos que acabaron molidos buscando un camino a casa, así que les hicimos una cena especial.
- Alfonse: ¿Una cena especial? ¿Para nosotros?
- Ranzal: Considérenlo su fiesta de bienvenida, ¿sí?
- Cleo: Es durante los tiempos difíciles cuando la comida y compañerismo son lo más importante. Ahora por favor acompáñenos en el comedor.
- Alfonse: Gracias a todos.

- Notte: ¡Marthy! No tenía idea que eras tan grandioso. ¿...Importa si te llamo Marthy?
- Fjorm: Sin dudas, sus hazañas son tan legendarias que se ganaron el título de Rey Héroe.
- Marth: Es un apodo que no me merezco; todo lo que he hecho es luchar junto a mis amigos.
- Luca: Aw, ¡para la modestia! ¡Si hiciera la mitad de cosas que has hecho, caminaría mostrando mis bíceps como balones!
- Elisanne: Seguramente su naturaleza modesta es lo que le permitió alcanzar todo lo que logró, una lección que Luca vería inteligente a seguir.
- Luca: Urgh...
*Todos ríen*
- Alfonse: ......
- Euden: Te ves muy serio hoy.
- Alfonse: Estaba pensando como tu ejército actúa más como un grupo de amigos en vez de un grupo de lucha tradicional.
- Euden: Por lo que se, es que somos amigos. Y esa amistad se extiende hacia ti también. ¿No piensas lo mismo de nosotros?
- Alfonse: Mis disculpas, pero no. Formar amistades es una cosa que no tomo a la ligera. Es cierto que me valgo de la asistencia de Héroes invocados de diferentes mundos para luchar, pero es completamente diferente.
- Euden: Marth es uno de los Héroes llamados a tu mundo por tu invocador, ¿cierto?
- Alfonse: Así es. Junto a otros Héroes, luchan a nuestro lado en las batallas. Lo que es tranquilizador y muy apreciado. Y mientras confío en ellos incondicionalmente, no es lo mismo que una amistad.
- Euden: Así que los Héroes junto a los que luchas son aliados ¿pero no amigos?
- Alfonse: Correcto. También, imagino que es algo que entenderás también, pero... Cuanto más te importa algo, más doloroso es al perderle. Tengo un deber, y no puedo intentar tener tal dolor. Así que si me hago amigo de alguien, lo hago aceptando las potenciales consecuencias.
- Euden: Entiendo como te sientes, y ciertamente no voy a forzar una amistad si no es lo que quieres.
- Alfonse: Gracias por comprender. ...Ah, y por la maravillosa comida.
- Cleo: ¿Has terminado de comer?
- Alfonse: Sí. Por ahora, hay algo que debo investigar. Si me disculpan.
- Cleo: Es un joven muy serio y cauteloso. ¿No es así? Incluso cuando se trata de amistades.
- Euden: Sí. Aunque me entristece un poco.
- Cleo: Puedo imaginarlo, pensando en tu propia personalidad.
- Euden: No es que piense que está equivocado, per se. Es solo que... Quiero decir...
- Cleo: No veo problema en intentar ser su amigo, si es lo que quieres. Puede que piense diferente de nosotros, pero no se ve adverso a nuestra presencia.
- Euden: Solo espero que eventualmente pueda convencerlo de ser amigos...

Diferencias

- Luca: ¡Muy bien! ¡Casi llegamos!
- Alfonse: Y, ¿a dónde es que vamos?
- Luca: ¡A mi pueblo sylvano donde nací! Habías dicho que no hay Sylvans en Askr, ¿no? Así que quiero que aprendas todo lo que puedas de nosotros. ¡Y quiero que todos en el pueblo aprendan lo que puedan de ti! Después de todo, no siempre me hago amigo de un príncipe de otro mundo.
- Alfonse: Jeje, amigos...
- Fjorm: ¿...Mmm? ¿Qué fue ese ruido?
- Elisanne: Sonó como los aleteos enormes. ¿Tal vez un dragón?
- Marth: Los dragones son criaturas sagradas en este mundo, ¿no?
- Euden: Sí. La realeza de Alberia forma pactos con ellos.
- Marth: El concepto de poder transformarse en un dragón tras realizar un pacto es sin dudas fascinante.
- Fjorm: Desde que llegamos a este mundo, a sido una sorpresa tras otra. Puede que por eso comenzara a tener emociones fuertes por mi propio hogar... Extraño, ¿no?
- Alfonse: Sí. Mientras es importante para nosotros aprender más sobre este mundo mientras estemos aquí, nuestro objetivo final es encontrar un camino de vuelta. Debemos enfocarnos en la tarea y-
- ¿?: ¡Aaaaah!
- Ranzal: ¡¿Qué diablos fue?!
- Euden: Vino de por ahí. ¡Vamos!

*Demonio en el bosque ruge*
- Aldeano: ¡Ayuuuudaaaaa!
- Euden: ¡Aléjate de aquí! ¡Déjalo a nosotros!
- Aldeano: ¡G-gracias!
*Más demonios rugen*
- Alfonse: Ugh... Hay muchos...
- Euden: No hay nada que podamos manejar. Luca y Ranzal, vayan a la izquierda. Cleo y Elisanne, flanqueen la derecha.
- Todos (Ranzal/Elisanne/Luca): ¡Bien!
- Luca: ¡Atrae su atención, Ranzal! ¡Los acabaré con mi arco!
- Ranzal: ¡Muy bien! ¡Déjamelos!
*Atacan*
- Cleo: Te cubro la espalda, Elisanne, puedes proceder con lo tuyo.
- Elisanne: ¡Con gusto! ¡Aaaaah!
*Atacan*
- Demonio: ¡Giiiaa!
- Alfonse: Miren como luchan brillantemente juntos... Es verdadero lazo y poder...

*Atardecer*
- Euden: Es el último de ellos. ¡Buen trabajo!
- Fjorm: Me siento como que si apenas ayudásemos. Habían muchos demonios, y lo hicieron parecer que fuera nada.
- Marth: Trabajar juntos le permite al grupo luchar mejor que por si solos.
- Alfonse: Y al centro de todos está el Príncipe Euden. Tal vez sí haya algo en su noción de amistad...

Los Dos Príncipes

- Elisanne: ¿Príncipe Alfonse? ¿Qué estás haciendo?
- Alfonse: Escribo todo lo que hemos descubierto en nuestras investigaciones hasta ahora.
- Notte: ¡Oye, eso es un montón! Me mareo... con solo leer... Uuuurgh...
- Alfonse: ¿Estás bien?
- Notte: ¡Uff! Eso pudo acabar mal. Gracias por tomarme con tu mano, antes de terminar en el piso como un panqueque. Alfonse... ¡Alfonse! ¡Eres un príncipe!
- Alfonse: Por definición, en realidad sí soy un príncipe. El príncipe de Askr...
- Notte: No, señor literal. Digo que también actúas esa parte. Eres listo y duro y genial y eso. No eres como nuestro príncipe para nada.
- Elisanne: ¡Detente! ¡Nuestra alteza sí es alguien maravilloso!
- Notte: ¡Alto ahí, chica! ¡No lo digo por decir! Es solo que Alfonse parece más... ¿sabes cómo? Regio y esas cosas.
- Elisanne: Supongo que nuestra alteza es inusualmente más amigable.
- Notte: ¿Ves? Es más como alguien corriente. ¡Incluso lo regañaron por ir a caminar al pueblo! ¡Jajaja! Pero es algo bueno, porque le deja ver cómo la gente plebeya como nosotros se siente.
- Elisanne: No me siento segura de llamarme plebeya, pero nosotros estamos orgullosos de él.
- Alfonse: Debe estar honrado de que sus vasallos hablen tan bien de él. Parece alguien respetable, como hombre y gobernante.

*Afuera en la noche*
- Euden: ¡Aaaah! Uff, uff... Bien, creo que es suficiente entrenamiento por hoy.
*Se escuchan unos aplausos*
- Euden: ¡¿Mmm?!
- Alfonse: Esa fue una buena demostración del manejo de la espada.
- Euden: Príncipe Alfonse, no noté que estabas ahí.
- Alfonse: Eso es preocupante. Entrenar es importante, pero también estar atento a tus alrededores. Después de todo estás a cargo de este castillo. Aunque parece que esa actitud relajada es la razón de que tu gente te tenga estima.
- Euden: Eh... ¿Bien? ¿A qué viene eso?
- Alfonse: Estaba hablando con algunos de tus vasallos durante el día; es claro cuanto te admiran.
- Euden: Pues, me alegra escucharlo, pero aún tengo mucho por mejorar. No tengo el aura de un príncipe como la que posees. Je, je.
- Alfonse: Todos me describen de esa forma, pero no estoy seguro si lleno el molde de un típico noble de nacimiento.
- Euden: De verdad me pareces de esa forma.
- Alfonse: Mmm... No te he hablado de la Orden aún, ¿no?
- Euden: No. Creo que no.
- Alfonse: La Orden de Héroes es un grupo que lucha para proteger la paz en Askr. Estaba decidido a unirme, así que lo hice.
- Euden: Me sorprende que la gente cercana a ti estuviera de acuerdo.
- Alfonse: Oh, me encontré con opiniones contrarias, y de mi padre en particular. Pero fue simplemente algo que me importaba más a mi, más que tener la aprobación de todos.
- Euden: Entiendo perfectamente como te sientes.
- Alfonse: Me imagino que así es, al ver que eres un príncipe que lucha en la vanguardia.
- Euden: Je. Tal vez somos más similares de lo que imaginé al inicio.
- Alfonse: Exacto. De hecho, al hablar contigo me recuerdas a un viejo amigo en Askr. ...Lo extraño mucho.
- Euden: Espero que puedas encontrar el camino a tu hogar y verlo pronto.
- Alfonse: Lastimosamente, aún si encuentro la forma de volver, temo que eso nunca sucederá.
- Euden: ¿Por qué no?
- Alfonse: Es un antiguo miembro de la Orden, y un muy cercano amigo. Pero... su situación es complicada. No pudo estar más con nosotros.
- Euden: Lamento oír eso.
- Alfonse: Está bien. Sin importar cuan apartados estemos, nunca lo olvidaré. De esa forma siempre estaremos unidos. Pero mientras más valoras alguien...
- Euden: ...más es que duele cuando los pierdes. Habiendo sufrido pérdidas, entiendo la verdad de esta frase. Perder mi familia fue el peor dolor que he experimentado, pero tomaría este dolor a cambio en vez de nunca haberlos conocido. Me imagino que sientes lo mismo de tu antiguo amigo. Los lazos de amistad no son cosas que desechar una vez se han creado.
- Alfonse: Supongo que estás en lo cierto.
- Euden: Los dos somos de mundos distintos, el tiempo llegará cuando nos debamos separar. Pero no podría evitar sentirme feliz si pudiera decir que soy tu amigo.

No lo dejes ir

*En las montañas*
*Viento arrastra Alfonse, Euden, Elisanne*
- Demonio: ¡Raaaargh!
- Euden: ¡Si no lo derrotamos pronto, nos enviará volando!
- Ranzal: ¡Elegimos un pésimo enemigo si nos está tirando así!
- Euden: Oh, no... ¡Pierdo el balance!
- Alfonse: ¡Toma mi mano!
- Euden: ¡Gracias!
- Demonio: ¡Raaaaagh!
*Demonio salta y causa un derrumbe*
- Euden: ¡N-no! ¡Me voy a caer!
- Juntos (Alfonse/Euden): ¡Aaaaah!
- Elisanne: ¡Su alteza! ¡Príncipe Alfonse!

- Euden: Nnngh... ¿Do-dónde estamos? Recuerdo que caíamos de ese acantilado, y entonces... Esperen. ¿Dónde está Alfonse?
- Alfonse: Estoy justo aquí.
- Euden: ¡Menos mal! ¿Te encuentras bien?
- Alfonse: No mucho. Me dañé mi pie, y se me hace difícil caminar. Te sugiero que me dejes y vayas solo.
- Euden: Eso NO va a pasar. Súbete a mi espalda.
- Alfonse: Eso no es muy inteligente. Podríamos dar con algunos demonios o soldados imperiales mientras nos movemos. Si eso sucede, solo seré una molestia. Tiene más sentido que vayas solo y vuelvas con ayuda.
- Euden: Entiendo... No, no haré eso. Ni si quiera sabemos dónde estamos, es decir que no sabemos cuanto tomará para que llegue la ayuda.
- Alfonse: Eres un individuo que puede, y debería, cambiar el mundo a su alrededor. No puedo permitir dañar a alguien así, o peor aún, en un intento para salvar a alguien que no es de este mundo.
- Euden: ¡Puedo decir lo mismo de ti! ¿No tenías un objetivo que cumplir en tu mundo? Pues, eso quiere decir que en mi caso no puedo permitir que te dañen. Especialmente desde que eres quien me salvó después de que me enviaran volando. Me salvaste la vida, Alfonse. Déjame devolverte el favor. Además, no voy a dejar que nada malo me pase o a ti. Solo tendrás que confiar conmigo en esto. Vamos.

*En un bosque*
- Euden: Euf... Paremos y descansemos un rato por aquí.
- Alfonse: Mis disculpas nuevamente, Príncipe Euden.

- Alfonse: ¿...eres siempre así?
- Euden: ¿Cómo?
- Alfonse: Eres responsable por el futuro de este país entero, y has escogido el camino más peligroso.
- Euden: Si ocurre que el camino más peligroso es el mejor, no tengo un problema con eso. Puede que sea un poco irresponsable decirlo, pero el título de "Príncipe" no me importa realmente. Aún con el título sigo siendo una persona... y la gente tiene sus propios deseos y formas de pensar. La única cosa que me importa es que todos vivan en paz y armonía.
- Alfonse: Mmm. Todo este tiempo pensaba que teníamos poco en común. Pero ahora...
- Euden: Espera, ¡escucho pisadas!
- Oficial Imperial: Pero miren qué tenemos aquí...
- Euden: ¡¿Qué hace el ejército imperial aquí?!
- Oficial Imperial: Oímos que el príncipe traidor calló de un acantilado, y lo hemos estado buscando. Para serte sincero, el rumor parecía estúpido. ¿Qué clase de príncipe se cae por con acantilado? Y aún así estás aquí... ¡Y tu cabeza será una buena decoración para la entrada del castillo!
- Euden: ¡Debemos correr!
- Oficial Imperial: ¡Jajaja! ¿De verdad crees que puedes escapar con ese saco de papas en tu espalda? ¡Sujétenlo! ¡No dañen su cara, pero pueden hacer lo que quieran con este otro!
- Euden: ¡No dejaré que lo toquen! ¡Jaaah!
- Soldado Imperial: ¡Urgh!
- Euden: ¡Jaaah!
*Otro soldado más cae, más aparecen*
- Euden: Demonios... ¡No terminan!
- Oficial Imperial: ¡Qué pena ver acabada tan pronto esta hermosa amistad...! ¡Jaaajaaja!
- Soldado Imperial: ¡Jaaaah!
- Euden: Ugh...
- Soldado Imperial: ¡Despídete, perro!
- Euden: (¡Es mi fin!)
- Alfonse: ¡Príncipe Euden!
- Euden: (¿Aún... no?)
- Euden: ¡Príncipe Alfonse!
- Soldado Imperial: ¡Urgk! ¿De verdad derribaste a un hombre mientras blandía su arma? ¡De verdad que quieres morir! ¡En ese caso con gusto te mataré!
- Euden: ¡Alfonse!
*Ranzal detiene golpe contra Alfonse*
- Euden: ¡Chicos! ¡Vinieron!
*Aparecen Elisanne y Luca*
- Ranzal: ¡Llevamos un buen rato buscándolos! Pero me deja hacer una genialosa entrada para salvar el día, así que estoy bien.
- Oficial Imperial: ¡Demonios! ¡Son refuerzos!
- Luca: ¡Aparecer en tiempos de necesidad es lo que hacen los amigos! ¿No? ¡Vamos contra ellos!
- Ranzal: ¡Buajajaja! ¡Aquí!
- Elisanne: ¡Jaaah!
- Oficial Imperial: No tenemos oportunidades... ¡Retirada, retirada!
- Ranzal: ¡Sí que sí! ¡Ganamos!
- Euden: Caminamos durante horas. ¿Cómo nos encontraron?
- Luca: ¡Fácil! ¡Enviamos a todos los del castillo a buscarlos!
- Elisanne: Es excelente que lográramos encontrarlos a tiempo.
- Cleo: No te muevas, te sanaré, Alfonse.
- Euden: ¿Estás bien? No puedo creer que hayas intentado golpear a alguien armado. ¡¿Por qué harías algo tan imprudente?!
- Alfonse: Y tu eres el que habla de imprudencia. De cualquier modo, era un riesgo calculado, aunque con bajas posibilidades de ganar. Simplemente no podía dejar de pensar en perder a alguien importante para mi.
- Euden: Gracias por decir eso, y por salvarme. Gracias a todos por salvarme. He sido bendecido por grandes amigos. Ahora solo necesito ser más fuerte, para tener un mundo donde todos son felices.

Como Amigos

- Ranzal: ¡Vamos, Alfonse! ¡Es tiempo para practicar!
- Alfonse: Estaré feliz de ser tu oponente.
- Luca: ¡Hagámoslo entonces! ¡A comenzar!
- Ranzal: ¡Raaaah!
- Alfonse: ¡Jaaaah!

- Notte: ¡Vaya, esos tipos están que arden!
- Euden: Sí que lo están. Tendré que unirme más tarde.

*Ranzal evade golpe de Alfonse*
- Alfonse: ¡Te tengo!
- Ranzal: ¿Ah? ¡Oourgh!
- Luca: ¡Tenemos un ganador! ¡Es Alfonse!
- Ranzal: Eso me pasa por ser descuidado.
- Alfonse: Un momento de descuido puede costar la vida en el campo de batalla.
- Euden: ¿Les importa si me uno?
- Alfonse: Para nada. Esperaba tener alguna oportunidad de luchar contra ti.
- Luca: ¡Alfonse está al tope de victorias ahora, debes bajarle los humos una vez o tres!
- Ranzal: ¿Una batalla entre príncipes? ¡Esto va a ser divertido! ...Oh, y sin presiones, pero el buen nombre de nuestro mundo está en juego, Euden.
- Euden: Si subes las apuestas tan alto sí que será tenso luchar.
- Alfonse: Estoy de acuerdo. Creo que debemos dejar nuestros países y estatus social de lado, y simplemente enfocarnos en-
- Fjorm: ¡Allí estás, Príncipe Alfonse! El Príncipe Marth te ha estado buscando. Encontró un antiguo texto que podría ayudar a nuestra búsqueda.
- Alfonse: ¡Excelente! Estaré allí ahora. ...Lo siento, Príncipe, pero nuestra batalla tendrá que esperar a otro momento.
- Luca: Suena a que tienen una pista para cómo volver a su mundo. Me sigo olvidando que ellos volverán a su mundo de origen algún día.
- Ranzal: Oye, no tienes que hacerlo sonar mal cuando es lo que quieren. ¿O no?
- Luca: Sí, ya lo sé. Pero ahora que somos amigos va a ser difícil despedirnos.
- Euden: Comprendo lo que dices. Pero como amigos, debemos desearles su felicidad y no pensar en nosotros mismos. Debemos creer que aún seremos cercanos aunque se vayan.

*Mismo lugar en la noche*
- Euden: ¡Aaaaah! Uff... Ufff... ¿...Mmm?
*Figura oscura se mueve*
- Euden: Ah, pensé que era alguien, pero no sabía que eras tú, Alfonse.
- Alfonse: Mis disculpas por entrometerme. Pero es bueno ver que ahora prestas más atención a tus alrededores.
- Euden: Jeje. Me enseñaste el error de mis métodos. De cualquier forma, ¿qué te trae por aquí?
- Alfonse: Esperaba encontrarte entrenando. Nunca pudimos terminar la partida que comenzamos. No estoy seguro si alguno de nosotros estaría totalmente conforme de ir con todo en frente de los demás debido a nuestras posiciones, pero ahora que estamos solos, podemos darlo todo.
*Alfonse saca su espada*
- Alfonse: Así que luchemos- Luchemos como amigos.
- Euden: Estaré feliz de hacerlo.
*Euden saca su espada*
- Euden: ¡Comencemos!

- Euden: Ufff... Ufff... Eres de verdad increíble...
- Alfonse: Podría decir lo mismo. De hecho, estaba tan distraído en tu técnica sin errores que casi perdí mi enfoque. Tal vez hay que dejarlo hasta aquí por ahora. ...Vaya, mira las estrellas. Son bellísimas.

- Euden: ¿Cómo es el cielo de la noche en tu mundo?
- Alfonse: Las posiciones de las estrellas son diferentes, pero irradian la misma belleza. Me hace querer volver más que nunca a mi hogar.
- Euden: Entiendo. Espero que puedas. Pero me entristece que no podremos vernos de nuevo después de eso. Me he preparado mentalmente para eso, pero sigue siendo triste.
- Alfonse: Puede que nos encontremos de nuevo.
- Euden: Pero pensé que...
- Alfonse: Depende de la estructura de la puerta, pero la idea no es algo imposible. ¿Quién sabe? Puede que podamos viajar con total libertad entre nuestros mundos.
- Euden: ¿Quieres decir que podría visitar Askr? Me encantaría.
- Alfonse: Si eso sucede, estaré feliz de mostrarte los alrededores y presentarte a mi hermana.
- Euden: Gracias. Realmente deseo que se pueda hacer algún día.
- Alfonse: Pero aún si no nos encontramos otra vez, somos amigos ahora.
- Euden: ¡...! Claro, y nadie puede arrebatarnos eso.
- Alfonse: Partir será triste, claro, pero siempre atesoraré nuestro tiempo juntos. Gracias por darme la bendición de un lazo tan profundo en el que puedo creer, mi amigo.
- Euden: Yo debería ser quien to lo agradezca. Aún después de tu retorno a tu hogar y al comenzar a luchar por un objetivo más... Se que seguiremos siendo amigos.

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