Historia de Aventureros - Marth

El Príncipe de Altea

- Euden: Es una pena que tampoco hayamos encontrado nada que te ayude a llegar a casa hoy. Realmente pensé que podríamos encontrar una solución en las Ruinas de Duris.
- Marth: Por favor, no te preocupes por eso. Aprecio mucho sus esfuerzos.
- Euden: Bueno, todavía tengo a algunos de mis amigos buscando en otros lugares. Quizá encuentren algo. De hecho, ¿Por qué no vamos a echarles una mano?
- Marth: Nunca imaginé que personas de otro mundo llegarían a tal extremo para ayudarnos.
- Euden: Creo que es natural ayudar a los necesitados. Sé que si estuviera en tu posición —varado en otro mundo— querría volver a mi hogar lo antes posible. De hecho, ¿por qué no me cuentas más sobre tu hogar?
- Marth: ¿Eso ayudaría a tu búsqueda de alguna manera?
- Euden: Honestamente, pensé que hablar de tu hogar por un momento podría animarte. Pero ahora que lo pienso, supongo que eso solo hará que lo extrañes más. Lo siento. Probablemente fue una mala idea.
- Marth: Je. Realmente eres una persona amable, príncipe Euden. Aun así, tal vez sería bueno hablar de Altea por un rato.
- Euden: Me encantaría escuchar sobre eso.
- Marth: Mi hogar es un hermoso reino lleno de agua y vegetación. La gente es muy amable, incluso con un rey como yo. Durante la guerra, me dieron su ayuda sin anteponerse sólo a ellos mismos.
- Euden: Puedo decir cuánto amas tu hogar solo por cómo hablas de él.
- Marth: Lo cuido más que cualquier otra cosa, por lo que he jurado volver. Nunca dejaré de intentar regresar a mi hogar, no importa cuánto pueda tardar.
- Euden: Y nunca dejaremos de intentar ayudarte a lograr ese objetivo.
- Marth: Gracias, príncipe Euden.
- Euden: ¡Bien, es hora! Vamos a unirnos a los otros …
- ¿?: ¡Aaaaaah!
- Euden: ¡¿Qué fue eso?!
- Marth: Venía de allí. ¡Vamos!
- Mujer: ¡Ahhh! ¡Q-quédate atrás!
- Demonio: ¡Grrrrrr!
- Marth: ¡Yaaah! ¡Hay más demonios allá, ¡Príncipe Euden!
- Euden: Estoy en ello. ¡Yaaah! ¡Príncipe Marth!
- Marth: ¡Golpearemos como uno!
- Juntos: ¡Es tu fin!
- Demonio: Graaaah…
- Mujer: ¡Caray! ¡Me han salvado!
- Euden: Me alegro de haberlo hecho a tiempo. ¿Estás herida? ¿Necesitas ayuda?
- Ranzal: Oigan, ¡Euden! ¡Marth!
- Luca: Escuchamos demonios y vinimos corriendo a ... Oh. Uh, ya los mataste.
- Elisanne: ¿Los dos de verdad acabaron con todos estos demonios por su cuenta?
- Mujer: ¡Pareja de caballeros! ¡Oh, podría simplemente besarlos a ambos!
- Elisanne: ¡Mantenga sus labios alejados, señorita!
- Euden: Sabíamos que ésta mujer estaba en problemas, así que nos lanzamos a la lucha.
- Marth: De hecho, no había tiempo para dudar.
- Cleo: Tu deseo de salvar a esta mujer te dio la fuerza que necesitabas. Parece que ninguno de los dos puede estar quieto cuando alguien está necesitado.
- Luca: Supongo que son un poco similares en ese aspecto, ¿eh? ¡Sí! ¡Tenemos dos guisantes en una vaina! O, ehh, dos príncipes en ... lo que sea que guardes príncipes.
- Elisanne: Además de ayudar a los demás, ambos príncipes también son generosos con sus amigos.
- Ranzal: ¡Y ambos se ponen en peligro sin pensarlo dos veces!
- Marth: Tal adulación es injustificada. Su príncipe puede ser el modelo de una realeza galante, pero ciertamente yo no lo soy.
- Euden: No estoy de acuerdo, eres mucho más sereno y sensato que yo.
- Cleo: Jeh.
- Ranzal: ¡JaaaJaa, Ja, ja!
- Euden: Emm, ¿dije algo gracioso?
- Marth: Ciertamente no me di cuenta si es así.
- Luca: Ah, ¡ja, ja! ¡Mira! ¡Lo hicieron de nuevo!
- Elisanne: Tengo la sensación de que ustedes dos se convertirán en amigos muy cercanos.

El Rey Heroico

- Euden: ¡Yiah! ¡Jaah! ¡Yiaaaa!
- Marth: Entrenas con una feroz dedicación, Príncipe Euden.
- Euden: Hola, Príncipe Marth.
- Marth: ¿Entrenas tanto para poder enfrentarte al imperio?
- Euden: Así es, y no me detendré hasta ser lo suficientemente fuerte como para recuperar todo lo que es importante para mí.
- Marth: Un audaz punto de vista que aplaudo. ¿Podrías estar dispuesto a contarme un poco más de tu relación con el imperio?
- Euden: No quisiera arrastrarte hacia nuestros problemas.
- Marth: Una postura que tus enemigos claramente no comparten, puesto que han designado a alguien de otro mundo como comandante. Parece que no se detendrán hasta verte derrotado, y no puedo evitar preguntarme por qué. Aunque quizá esto no sea un problema que deba saber un extraño como yo.
- Euden: No, está bien. ...Y la verdad es que, incluso podría estar más conectado con esto de lo que asumí al principio. Así que déjame que te cuente...
- Marth: ... ¡Entonces tu casa fue destruida y tú familia te fue arrebatada?
- Euden: Así es, y lucho para recuperarlo todo. Un día, mi hermana será libre y mi reino volverá a conocer la paz.
- Marth: …..
- Euden: ¿Qué pasa?
- Marth: Me temo que tu historia se me hace más comprensible de lo que esperaba. Para que lo sepas, pasé por algo muy similar.
- Euden: ¿En qué sentido?
- Marth: Perdí mi reino, y solo sobreviví gracias a mi hermana mayor.
- Euden: Oh, vaya.
- Marth: Pasé mucho tiempo luchando para recuperar mi país... Justo como tú lo estás haciendo ahora.
- Euden: Ya entiendo.
- Marth: Las coincidencias son graciosas ¿no crees? Nunca pensé que me encontraría a alguien con un caso tan similar al mio.
- Euden: Ni yo tampoco. Si no te importa que pregunte, ¿qué fue de tu país?
- Marth: Luchamos en una guerra temible, pero eventualmente mi reino conoció la paz una vez más.
- Euden: Ohh, ¡eso es maravilloso! …Jeh. No estoy seguro de por qué me alivia tanto escuchar eso ahora mismo.
- Marth: Tal vez eso sirva como una prueba más de tu bondad inherente.
- Euden: Tienes aproximadamente la misma edad que yo y, sin embargo, siento que has vivido el doble de la vida que tengo. Ahora puedo ver por qué la gente comenzó a llamarte Rey Heroico.
- Marth: ¡¿Cómo es que sabes ese nombre?!
- Euden: El Príncipe Alfonse dijo que la gente te llama así. Este, ¿estaba equivocado?
- Marth: No, pero siento una gran vergüenza al escucharte decirlo. Ese nombre implica que terminé la guerra solo, pero ésta continuaría al día de hoy de no ser por todos mis amigos. ¡Ahhh!
- Euden: ¿Qué pasa?
- Marth: Acabo de darme cuenta de algo. Quizá fui guiado a este mundo para ayudar a alguien de la misma manera que todos mis amigos me ayudaron. ...Alguien como un príncipe en una situación muy parecida a mi antiguo yo, por ejemplo.
- Euden: Espera, ¿te refieres a mí?
- Marth: Sin duda eso explicaría muchas coincidencias. Normalmente, estar en un mundo diferente como éste sería imposible. Y sin embargo, lo imposible ha llegado a suceder. ¡Debe haber una razón!
- Euden: Eso es realmente un argumento bastante convincente.
- Marth: No tengo la certeza de que mi propósito aquí sea ayudarte en tu búsqueda. Pero te prometo esto: mientras este aquí, haré todo lo que me sea posible para ayudarte.
- Euden: Gracias, Príncipe Marth. Eso significa mucho.
- Marth: Si puedo proporcionarte aunque sea la ayuda más pequeña, házmelo saber. ¡Juro luchar con la misma fuerza que le ha dado gloria a Altea!

Relaciones de Dragón

- Marth: ¡¿Acaso éstos demonios nunca se acaban?! Si esta batalla se prolonga por mucho más tiempo, me temo que el agotamiento ganará el día. ¡Hay que acabar rápido!
- Euden: ¡Déjamelo a mí! ¡Dragón! ¡Dame tu poder! ¡Raaaaagh!
*Euden se transforma en Midgardsormr y ataca a los demonios*
- Euden: ...¡Uf! ¿Son todos ellos?
- Marth: Yo... Este...
- Euden: Ohh. Ehh. ¿Hay algo en mi cara?
- Marth: Mis disculpas. No quise mirarte tan fijamente. Simplemente no puedo evitar estar fascinado cada vez que te veo cambiar de forma. Me recuerda a los Manaketes, una raza de dragones de mi mundo que poseen un poder similar.
- Euden: ¿Entonces tu mundo también tiene dragones?
- Marth: Desde luego. Tienen la capacidad de sellar su poder dracónico y asumir la forma humana. Es muy parecido a tu cambio de forma, solo que al revés.
- Euden: Creo que acabamos de encontrar otra similitud inesperada.
- Marth: ¿Podrías decirme un poco más sobre el cambio de forma? Me parece un poder que permite a los humanos convertirse en dragones, ¿no?
- Euden: Es un poco más complicado que eso. El cambio de forma es un poder que nace de la confianza entre un humano y un dragón. Es una habilidad que se transmite a través de la sangre de dragón de la familia real de Alberia. Con él, podemos formar pactos con dragones y recibir su ayuda.
- Marth: Fascinante... ¿Entonces los humanos y los dragones viven en armonía aquí en Alberia?
- Euden: Este, en su mayor parte, sí. ¿No es ese el caso en tu mundo?
- Marth: No. Mi enemigo jurado era un Manakete. Era el emperador de una tribu de dragones que intentaba gobernar sobre la humanidad. No todos los Manaketes son mis enemigos, por supuesto, algunos incluso me prestaron su fuerza. Pero me temo que muchos se enfrentaron a mí también.
- Euden: Ya veo.
- Marth: Entonces entiendes por qué encuentro que el concepto de humanos y dragones coexistiendo me parece un poco... Bueno, extraño. También me hace cuestionar algunas de mis acciones pasadas. Luché contra los dragones para devolver la paz al reino, pero ahora me pregunto si quizás haya otro camino.
- Euden: Estoy seguro de que solo estabas haciendo lo que pensabas que era correcto. Si algo similar sucediera en Alberia, pelearía con quien fuera necesario para salvarlo. Las personas que viven en grilletes nunca conocerán la felicidad.
- Marth: No podría estar más de acuerdo.
- Euden: Los dragones pueden ser venerados en mi mundo, pero eso no significa que nunca habrá uno malvado. Así que pelearé con ellos si tengo que hacerlo, y corregiré cualquier mal que terminen cometiendo. Ese es el deber de todos los que llevan el linaje de sangre del dragón.
- Marth: Tus palabras suenan a verdad. Si alguien merece el título de Rey Héroe, claramente eres tú.
- Euden: Oh, créeme, tengo más que mi propia parte de problemas. Mis amigos siempre me dicen que soy demasiado blando, por ejemplo.
- Marth: ¡Jaja! Un defecto que comparto. Siempre me decían que uno necesita más que ideales y cortesías para ganar una pelea. Una vez me metí en muchos problemas por actuar como un señuelo porque no quería forzar esa carga a un amigo.
- Euden: Y siempre me dicen que peleo demasiado cerca de las líneas del frente para un príncipe y comandante.
- Marth: Aún así, si se puede hacer algo para reducir el número de bajas en la batalla, ¿por qué no lo harías? Y no solo de amigos, no tengo ningún deseo de ver la sangre derramada en ninguno de los bandos.
- Euden: Estoy un tanto aliviado de escuchar a alguien más decir eso. Respalda mis propios sentimientos.
- Marth: La amabilidad es una fuerza para ser celebrada.
- Euden: Dime, ¿tienes más historias sobre ti y tus amigos que estarías dispuesto a compartir?
- Marth: Innumerables, así que espero que sepas en qué te estás metiendo al preguntar. Toma asiento, Príncipe. Siéntete tranquilo. Esto solo debería llevar ... oh, unos tres o cuatro meses como máximo.
- Euden: ¡Ja! No puedo esperar.

Pasar a través de Odios pasados

- Cleo: Tienes algunas cartas, Marth.
- Marth: Qué extraño. ¿Cómo alguien sabría de mi para enviarme una carta en este mundo?
- Cleo: Tal vez sean de agradecimiento. Después de todo, has ayudado a bastante gente al venir aquí.
- Marth: Solo hice lo que pude. Fue nada en especial.
- Cleo: Creo que la gente a quien ayudaste piensa lo contrario. De cualquier modo, te dejo para que las leas tranquilamente.
- Marth: Mmm, está en lo cierto. Es un agradecimiento de la mujer que salvamos de los demonios hace poco. No debía molestarse en escribir esto. ...Vaya. Ahora siento que yo soy el que debería agradecerle. Me imagino que la otra carta es simila- ¡Ah!

*En la cocina*
- Ranzal: Oye, ¿a dónde fue Marth?
- Elisanne: Ahora que lo dices, no lo he visto por un tiempo.
- Euden: Espero que no le haya pasado nada.
- Marth: ¿Son los que me llamaron?
- Comandante: Apreciamos que haya venido, su Alteza.
- Marth: La carta traía una firma que decía "Harle el Cuervo Negro". ¿Eres tú?
- Comandante Imperial: Harle está atendiendo otros asuntos en este momento, pero me envió a recogerle. Es razonable pensar que si ha venido es porque está interesado en cooperar con nosotros?
- Marth: ¿Te refieres a ayudar en su caza de dragones? Antes, debo saber por qué has hecho esta oferta en primer lugar.
- Comandante Imperial: Escuchamos que una vez derrotaste un dragón maligno en una gran batalla. Queremos hacer uso de esa gran fuerza.
- Marth: No tengo ningún deseo de ayudar a un imperio que traiga nada más que miseria a su gente. Lleva tu búsqueda a otras partes.
- Comandante Imperial: Ah, ¿Pero tu no eres el Rey Héroe?
- Marth: No entiendo la conexión.
- Comandante Imperial: El Imperio Dyrenell busca poner un fin a la soberanía de los dragones en el mundo. Los humanos deberían hacer su propio destino. Creo que estás de acuerdo, ¿no?
- Marth: ......
- Comandante Imperial: No es el Imperio quien oprime la humanidad, si no los dragones. Y los dragones son tus enemigos mortales, ¿o no lo son? ¡Seguramente has sido llamado aquí a tomar este cargo y eliminar el sufrimiento draconiano que causan en este mundo!
- Marth: Todo lo que has escuchado de mi es correcto. Es cierto que derroté un dragón emperador para asegurar el bienestar de mi gente.
- Comandante Imperial: ¡Y podríamos recrear la misma leyenda en nuestro mundo! ¡Únetenos, Príncipe Marth! ¡Únetenos para derrotar al Príncipe Traidor que quiere crear un mundo gobernado por el poder de los drago-!
- Marth: ¡Pero! Si declaras a un ser malvado sólo porque es un dragón, entonces no eres más diferente de la maldad que una vez derroté. ¡Elijo los objetivos de mi espada por lo que posean en sus corazones!
- Comandante Imperial: Entonces tú...
- Marth: Vine a este lugar para ver por mi mismo qué llaman justicia. Veo ahora que nuestros caminos nunca serán lo mismo, y por esto continuaré caminando junto al Príncipe Euden.
- Comandante Imperial: Una lástima. ...Y también es una lástima que debo promulgar la segunda orden dada a mi por el Capitán Harle. Si fueras a rehusar nuestra oferta, se nos dijo que te elimináramos.
*Soldados aparecen*
- Marth: Como sospechaba, aunque esperaba fervientemente que no llegaríamos a esto.
- Comandante Imperial: ¡Raciones extra para el hombre que me traiga la cabeza de este cobarde!
- Soldados imperiales: ¡Gaaaaaaah!
- Marth: No puedo permitirme caer aquí...
- Soldados imperiales: ¡Debo volver a Altea! ¡Aaaaaaah!
*Marth ataca de lado a lado y salta atacando*
- Soldados imperiales: Gaaaah...
- Comandante Imperial: Impresionante, y aún eres sobrepasado en números. En algún punto, Príncipe, caerás.
- ¿?: Oh, no está solo.
- Marth: ¡Conozco esa vos!
- Euden: ¡¿Estás bien?!
- Marth: ¡Príncipe Euden! ¡¿Qué haces aquí?!
- Elisanne: Encontré una carta en pedazos en tu habitación y me tomé la libertad de unirla.
- Luca: ¿Por qué diablos no nos dijiste que venías para acá? Hombre, ¡Somos amigos!
- Ranzal: Seguro es la forma en que haces las cosas de donde vienes, ¡pero aquí para nada!
- Marth: Mis disculpas a todos ustedes.
- Comandante Imperial: ¡Cambio de planes! El extraño no importa más, tráiganme la cabeza del príncipe traidor!
- Euden: ¡A las armas!
- Todos (Randal, Elisanne, Luca): ¡De acuerdo!
- Luca: ¡Qué genial! ¡Los ahuyentamos!
- Marth: Gracias por venir en mi ayuda.
- Euden: Nosotros deberíamos agradecerte, Marth. Estaba feliz de que hubieras rechazado la oferta del Imperio. ¿Pero estás seguro que era la decisión que querías hacer en el fondo de tu corazón?
- Marth: ...Mi madre fue asesinada por un dragón. Ellos robaron mi país y mi familia, y desde hace tiempo los he odiado por esto. Pero matar y odio solo traen más de lo mismo. Tal vez no sepa por qué fui traído a este mundo, pero se que no es para desahogarme de mis resentimientos.
- Euden: Bien dicho.
- Marth: Además, en este conflicto, está claro cual lado de verdad desea la paz. Así, yo elijo poner mi fe en tus ideales... y tu espada.
- Euden: No dejaré que tu confianza sea en vano.

Significado del Destino

- Marth: Terminé de cuidar el campo, Cleo.
- Cleo: Gracias, Marth. Fue bastante para ti permanecer en el castillo conmigo, no esperaba que ayudaras con los deberes.
- Marth: Y aún así, vigilar el castillo y ocuparse de los campos son deberes importantes. Lo último que quiero es que nuestro fuerte sea tomado por el enemigo.
- Cleo: Muy cierto, ¿no?
- Marth: Por casualidad, escuché que estás muy familiarizada con la historia de este país.
- Cleo: Supongo que puedes decirlo. Sí.
- Marth: ¿Podrías enseñarme? Me gustaría aprender más sobre la historia de Alberia, específicamente sobre cómo los humanos y dragones lograron vivir lado a lado.
- Cleo: Estaré feliz de contarte lo que sepa. Aunque viven en armonía ahora, una vez los humanos y dragones eran los más grandes enemigos. Sin dudas, la historia nos dice que las batallas entre ellos eran temibles.
- Marth: ......
- Cleo: Pero un día, una gran calamidad apareció en este mundo, y las razas unieron fuerzas para repelerla y traer la paz a la tierra. Así es como la actual relación se dio.
- Marth: Ya veo.
- Cleo: ¿Puedo preguntar de dónde viene tu interés en este asunto?
- Marth: He estado pensando en algo-
- Elisanne: ¡Cleo! ¡¿Estás aquí?!
- Cleo: ¿Pasa algo malo? Te ves nerviosa.
- Ranzal: Es Euden. Está herido.
- Euden: Urrrgh...
- Marth: ¡¿Qué te pasó?!
- Elisanne: Estábamos salvando a un niño que fue capturado por demonios...
- Euden: N-no, está bien. Estoy biiii... ¡Aaargh!
- Cleo: Otro acto de temeridad, asumo. Puedes contarme después de que te cure.
- Marth: ¡Permíteme ayudarte, Cleo!

- Marth: ¿Cómo te sientes hoy Príncipe Euden?
- Euden: Estoy bien, gracias. Honestamente me siento listo para volver al trabajo, pero Cleo dijo que si no me tomo al menos tres días, envenenará mi almuerzo. No creo que lo diga en serio, pero...
- Marth: Je. Su magia curativa es sorprendente.
- Euden: Oh, sí que lo es. Y he tomado ventaja de esto más veces de las que puedo contar. Me siento terrible por toda la preocupación que causo.
- Marth: Es difícil ayudarte a ti mismo y a otros a la vez. Pero la idea de dejar morir aunque sea a una sola persona es mucho para sobrellevar.
- Euden: Lo entiendo completamente. Quiero que nadie sea herido si hay una forma de evitarlo.
- Marth: Y aún así, creo que has olvidado una importante pieza del puzzle. Sin importar cuan valiente la acción, su significado se pierde si no vives para después. Debes sobrevivir para promulgar el deseo de tus amigos, y el de tu reino. Este es el deber de quien se le es encomendado salvar un país entero.
- Euden: ......
- Marth: Me temo que no es algo pensado por mi. Fue algo que me dijo un amigo cuando supe que mi hermana me encomendó el futuro de mi país. Fue el momento en que noté que mi vida no me pertenece a mi solamente.
- Euden: Definitivamente suena a algo que debo pensar. Debo ser más fuerte de lo que soy ahora para proteger a la gente que me importa y a mi mismo.
- Marth: Mirarte me hace pensar en que miro a mi pasado yo. Al principio, no estaba seguro que fuéramos totalmente similares como tus amigos sugerían, pero ahora me doy cuenta que es el caso.
- Euden: Es difícil creer que venimos de diferentes mundos. Es como que si nos conociéramos nuestras vidas enteras.
- Marth: Estoy de acuerdo. Pero ahora que estoy aquí, hay algo que deseo ver con mis propios ojos.
- Euden: ¿Qué quieres ver?
- Marth: Quiero atestiguar el tipo de paz que se puede crear con los lazos entre humanos y dragones. La guerra en mi mundo podría haber acabado, pero los dragones viven. Después de venir aquí, siento que tengo el deber de notar la paz que tu mundo ha encontrado.
- Euden: Es un objetivo noble.
- Marth: Creo que es la verdadera razón de que fuera atraído a este mundo, y porqué te conocí. Para ayudarte en tu propio camino a la paz. Sé que es verdad ahora.
- Euden: En ese caso debo estar incluso más agradecido de nuestro encuentro. Al saber que has terminado el conflicto en tu mundo me hace más determinado a terminarlo aquí. Te mostraré que puedo crear paz aquí.
- Marth: Tu fuerza y altruismo te llevarán a ese final. Estoy seguro de ello. Nuestro momento juntos podría ser corto, pero quiero que seamos los mejores amigos durante esto.
- Euden: ¡Cierto! ¡Aprovechemos lo que el destino nos ha entregado!

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