Creando Lazos (Apertura) - Todos a una

- Sharena: Pues eso es todo lo que hay que saber sobre el castillo. Si tenéis alguna pregunta, no os cortéis.
- Tibarn: Si se me ocurre alguna, ya sé a quién acudir. Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo.
- Leanne: Muchas... gracias.
- Sharena: ¡No es nada! Me gusta tener gente nueva por aquí. Seguro que pronto tendremos más tiempo para hablar.
- Nailah: Es todo un honor que la princesa de Askr en persona se haya ofrecido a enseñarnos el castillo.
- Tibarn: Desde luego. Parece que la gente de aquí es mucho más hospitalaria que la de la mayoría de países beorc.
- Nailah: La verdad es que ya me siento a gusto aquí. Nunca me habría imaginado que vería a héroes de tantos mundos reunidos y colaborando. Es maravilloso. ¡Me dan ganas de enfrentarme a todos ellos para poner a prueba mis habilidades!
- Reyson: Mmm...
- Tibarn: ¿Por qué estás tan serio, Reyson? ¿Te ocurre algo?
- Reyson: No, no es nada.
- Nailah: Bueno, ¿vamos, rey Tibarn? Es hora de enseñarle a todo el mundo cómo luchan los laguz.

Creando Lazos (Apoyos) - Todos a una

» Señor del aire Tibarn
[Apoyo C]
- Alfonse: Rey Tibarn, os he visto hablando con algunos héroes en el salón del castillo. ¿Os estáis divirtiendo?
- Tibarn: La verdad es que sí. No esperaba que hubiera tantos reyes beorc aquí.
- Alfonse: Sí, es verdad que muchos de los héroes que han llegado a este mundo son reyes...
- Tibarn: En el mundo del que provengo, los reyes laguz se reunían de vez en cuando para hablar. Había un rey diplomático que quería acabar con las barreras raciales. Otro, en cambio, estaba insensibilizado y mantenía siempre las fronteras de su país cerradas. También había un rey que atacaba otras naciones al menor signo de debilidad. Todos tenían nervios de acero. Me parece que los reyes beorc que hay aquí están hechos de la misma pasta.
- Alfonse: Tal vez eso sea lo que los hace dignos de sentarse en el trono... y de que los llamen héroes.
- Tibarn: Es posible... Tú gobernarás tu reino algún día, ¿verdad?
- Alfonse: Sí..., pero todavía falta mucho para que llegue ese día. Antes debo aprender lo que significa reinar.

[Apoyo B]
- Tibarn: Te veo muy emocionado, Alfonse. ¿Qué es eso que tienes ahí?
- Alfonse: Es un libro repleto de información acerca de cómo debería gobernar el rey de una gran nación.
- Tibarn: Qué interesante... ¿Y cómo piensas liderar a tu pueblo cuando te llegue el momento de tomar las riendas?
- Alfonse: Mmm... Si tratase de hacer realidad mi idea de un rey perfecto... Tendría que procurar que hubiera paz, y que todo el mundo fuese feliz, incluso los más desafortunados. Supongo que estas ideas deben de pareceros algo ingenuas...
- Tibarn: Al contrario. En mi mundo había un rey beorc que compartía tu forma de ver las cosas. ¿Has pensado cómo harías para alcanzar esas metas tan nobles?
- Alfonse: No... Todavía estoy aprendiendo la teoría, y estoy más centrado en luchar con los Guardianes de Askr. Es posible que tarde un tiempo en visualizar claramente cómo haré realidad mis sueños.
- Tibarn: Existen muchas formas distintas de construir la nación ideal; no hay un solo camino válido. Sin embargo, el líder es quien debe guiar a los ciudadanos y asegurarse de que no se desvían de ese camino.
- Alfonse: Sí, es verdad... Procuraré tenerlo siempre presente. Muchas gracias.

[Apoyo A]
- Tibarn: ¿Quieres saber qué haría si tuviese que elegir entre salvar las vidas de los míos o de otras personas?
- Alfonse: Exacto. Ah, y las vidas que eligierais no salvar se perderían.
- Tibarn: Escogería salvar a mi gente. No dudaría ni un momento. Mi pueblo ha depositado su fe en mí, de modo que debo honrar esa confianza y actuar en su beneficio.
- Alfonse: Desde luego, un rey debe anteponer las vidas de sus súbditos a las de los demás. Es su deber protegerlos. Sin embargo, cuando me pregunto qué haría yo en esa situación... Creo que haría todo cuanto estuviese en mi mano para salvar también al resto de gente. Quiero proteger a mi pueblo, ¿pero no sería mejor tratar de salvar a tanta gente como sea posible? Mencionasteis un rey de vuestro mundo que pensaba igual que yo. ¿Qué creéis que haría él?
- Tibarn: Solo puedo decirte lo que he oído. Al parecer invadieron su país y acabaron con su vida. Su reino acabó conquistado, y los habitantes sufrieron mucho.
- Alfonse: ... Qué desgracia.
- Tibarn: Creo que ya eres consciente, pero las palabras y los ideales no bastan para defender un país. Si tus adversarios te consideran débil, invadirán tu reino y tu gente morirá..., como le sucedió a la mía.
- Alfonse: Pero entonces... ¿vuestro país también fue invadido?
- Tibarn: Es por eso que antepongo sin dudarlo las vidas de mis súbditos. No permitiré que se repita. Nunca.

[Apoyo S]
- Tibarn: Debo admitir que cuando te hablé del rey beorc no te conté toda la historia... Es verdad que lo asesinaron..., pero lo sucedió una nueva reina que no se amilanaba ante nada. Logró apaciguar el caos en el que estaba sumido el continente y proteger a su pueblo y sus ideales.
- Alfonse: Es alentador saber que es posible defender ambos.
- Tibarn: He estado pensando en que, como rey de Phoenicis, quiero poder proteger a mis vasallos. Pero tus ideales... Lo que tú quieres proteger... es mucho más grande que la población de un reino. Tal vez sea porque naciste aquí, en un lugar que hace de nexo entre tantos mundos distintos...
- Alfonse: Mmm... No me lo había planteado, pero es posible que ese sea el motivo por el que me siento así. Soy consciente de que todavía soy joven para preocuparme por eso, pero... Espero poder convertirme en un rey capaz de defender sus ideales incluso cuando las cosas se ponen feas.
- Tibarn: Hay que ver cómo sois los beorc... Podéis transformaros en una persona totalmente distinta en un suspiro. Tengo tantas ganas de ver cómo te conviertes en la clase de rey que deseas ser.

» Voz evanescente Leanne
[Apoyo C]
- Sharena: Y esa es la historia. Después de eso, Leanne siguió en el bosque, sumida en un profundo sueño...
- Alfonse: El clan garza de Serenes hablaba principalmente la lengua antigua... eso explica mucho.
- Leanne: Pero... quiero... hablar más. Reina Elincia, Alfonse, Sharena... Comandante Anna... Quiero hablar... con Avatar también.
- Sharena: ¡Claro! Cuanto más hablemos, más amigos seremos todos. Acabo de decidir que, mientras estés con nosotros, te ayudaré a estudiar.
- Alfonse: Yo también estaré encantado de ayudar. Me ocuparé de que Leanne pueda encontrar su lugar.
- Leanne: ¡Oh! ¡Gracias! Yo... contenta. Yo haré lo que puede. ¡Habla con todos!
- Sharena: ¡No hay tiempo que perder! ideemos un plan de ataque.
- Alfonse: Seguro que a ti se te ha ocurrido algo, Avatar.
- Leanne: ¡Trabajemos fuerte! No... ¡Trabajemos duro!

[Apoyo B]
- Sharena: Dicen que la experiencia es la mejor profesora, así que aprenderás con la práctica, Leanne.
- Leanne: ¿Exper... experiencia?
- Alfonse: En tu caso, eso significa que deberías hablar con muchas personas, y tratar de recordar las palabras que usen. Así aprenderás mucho más deprisa que si te limitas a sentarte a estudiar.
- Leanne: Ah... Hablar mucho... con muchos...
- Sharena: Eso es. Este castillo está repleto de héroes, por lo que hay mucha gente con quién hablar. Y cuántas más conversaciones tengas, más amigos harás. ¡Es una idea genial!
- Alfonse: Los demás aprenderán de ti, ¡y tú de ellos!
- Leanne: Yo... quiero intentar.
- Sharena: ¡Así se habla! Esfuérzate al máximo y recuerda que te ayudaremos siempre que podamos.
- Leanne: Hablaré... con todos. ¡Mucho esfuerzo!

[Apoyo A]
- Reyson: Alfonse, ¿tienes un momento? Me gustaría hablar de mi hermana Leanne, si no te importa.
- Alfonse: Claro que no. ¿Le pasa algo?
- Reyson: Está muy rara últimamente...
- Sharena: ¿Eh? ¿A qué te refieres?
- Leanne: Hola...
- Alfonse: Hola princesa Leanne. ¿Cómo van tus estudios?
- Leanne: Ja, ja, ja, ja...
- Alfonse: Eh...
- Leanne: Arrástrate..., insecto...
- Alfonse: Ay, ¿no será que...? Ya sé con quién ha estado hablando. Leanne... No aprenderás nada bueno de ese. Deberías hablar con otra persona.
- Leanne: ¡Ah! Vale. Encontraré.
- Alfonse: No hay de qué preocuparse, Reyson. Parece que ha aprendido a decir cosas raras escuchando a otros.
- Reyson: ¡Menos mal! Temía que la hubiera poseído el espíritu del Caos...
- Leanne: Hola...
- Alfonse: ¿Ya estás de vuelta, Leanne? Qué poco has tardado. ¿Con quién has hablado ahora?
- Leanne: Caminos... aciagos... La oscuridad...
- Alfonse: ¿Cómo?
- Leanne: Clan garza... Trasciende... destino...
- Reyson: ¿Leanne? ¿Qué te ocurre?
- Alfonse: Ay, Leanne... ¿Con quién has estado hablando?

[Apoyo S]
- Leanne: Alfonse... Sharena... Gracias. Yo ahora hablo... más mejor.
- Sharena: Has aprendido mucho. ¡Buen trabajo!
- Leanne: Todo el mundo... es amable. Todos... hablan conmigo. Recordaré... sentimientos de todos. Mucho tiempo. Quiero... agradeceros. Con esto.
- Sharena: ¡Hala! ¡Qué canción tan bonita!
- Alfonse: Su voz es excepcional...
- Sharena: No entiendo la letra, pero logra transmitir sus emociones a través de la melodía.
- Alfonse: Es un talento que tiene... Todo el mundo conversaba con ella porque entendían cómo se sentía. Entendían perfectamente las ganas que tenía de aprender.
- Leanne: Gracias... por escuchar.
- Sharena: Tu canción me ha conmovido, Leanne. Me siento liberada.
- Leanne: Algún día... quiero cantar esto... con vuestras palabras.
- Alfonse: Es una idea fenomenal. Seguro que lo lograrás en un visto y no visto.
- Leanne: Sí. Quiero más y más amigos. Con todo el mundo... Los corazones... de todos. Me esforzaré.

» Príncipe blanco Reyson
[Apoyo C]
- Reyson: Ay... Pero ¿cómo...?
- Anna: ¿Qué sucede, príncipe Reyson? Pareces preocupado... Espero que no sea nada importante.
- Reyson: Estaba andando por el castillo y me he cruzado con alguien que vestía una coraza pesada.
- Anna: Claro, es normal. Oye..., en tu mundo tenéis corazas, ¿no?
- Reyson: No fue eso lo que me sorprendió, sino quién había dentro. Esperaba ver una figura fuerte y musculada... ¡Y resulta que era una muchacha escuálida! Estaba más delgada que yo. Debe de tener una voluntad muy fuerte para poder cargar con tanto peso con ese cuerpecito tan flaco.
- Anna: Es probable. Los humanos no tenemos poderes ni nos podemos transformar como los laguz... Sin embargo, con esfuerzo, podemos llegar a ser tan fuertes como para vestir corazas más pesadas.
- Reyson: ¿Solo hace falta esforzarse mucho? Entonces, si pongo todo mi empeño, yo también podría ser así de fuerte. Podría aterrizar en el campo de batalla como Tibarn e impresionar a los enemigos con mi poderío.
- Anna: No sé yo si llevar una coraza realzaría tus puntos fuertes...
- Reyson: Pero ¿no sería mejor que...?
- Anna: Príncipe Reyson, ya eres una gran ayuda en el campo de batalla. No debes preocuparte por eso.
- Reyson: No me preocupa... Es solo que, si fuera aún más fuerte, podría ser más útil todavía.

[Apoyo B]
- Anna: No sé qué decirte, príncipe Reyson... No creo que haya ningún secreto para ser un soldado acorazado...
- Reyson: Solo quiero entender cómo pueden fortalecerse tanto solo con esfuerzo. Y no quiero limitarme a observar de lejos; quiero aprender de su forma de entrenar. Pero por mucho empeño que ponga, no soy capaz de lograr los resultados que quiero...
- Anna: Mmm... Si el problema no es falta de entrenamiento, ¿podría ser lo que comes? Tal vez deberías comer más.
- Reyson: Ahora que lo dices... Los laguz del clan halcón comen carne, pero a los del clan garza nos sienta mal... Algunos han estado a punto de morir por probar su comida...
- Anna: Vale, entonces nada de carne. Pues qué pena, porque seguro que te ayudaría a conseguir resultados. ¡Pero no te preocupes! Mi lema es <>. Me voy a enterar de la dieta que siguen los soldados acorazados y te la pasaré.
- Reyson: Tal vez eso sea lo que me hace falta...
- Anna: ¡Es posible! Voy a empezar a investigar ahora mismo. ¡En cuanto sepa más, te lo digo!

[Apoyo A]
- Anna: ¡Perdón por hacerte esperar! Te traigo el aporte nutricional necesario para ponerte cachas.
- Reyson: ¿De verdad? ¡Muchas gracias!
- Anna: Esto está repleto de nutrientes. ¡Y no lleva carne, así que es apto para laguz del clan garza!
- Reyson: Así que esto es lo que comen los soldados acorazados... Parece un poco... extravagante. Y tiene un aroma muy dulce...
- Anna: Esto de aquí son pastas de miel, y esto son dulces de castaña asada. ¿A que tienen muy buena pinta?
- Reyson: Todo tiene un aspecto delicioso, pero... ¿es posible que esta sea la fuente de su fuerza?
- Anna: Según mi investigación, a los soldados acorazados les encantan estos dulces, ¡así que es probable! Deben de tener algún ingrediente clave para desarrollar la fuerza y la resistencia.
- Reyson: Entendido. Entonces, si me como esto, lograré ser al menos tan fuerte como la chica escuálida que vi... ¡No lo sabremos hasta que lo intente! Creo que empezaré con este... Pero... ¡¿y este sabor?! ¡Es como si el dulzor se me derritiera en la lengua y recorriera todo mi cuerpo! ¿Será verdad que estos dulces tan pequeños son el secreto de su fuerza? ¡Mi esperanza se ha renovado Tal vez esto sea justo lo que me hacía falta...!
- Anna: ¡Me alegro mucho! Si te funciona, encargaré muchos más. ¡Te vas a poner como un toro!

[Apoyo S]
- Anna: ¿Eh? ¿Ya no quieres que te traiga más dulces de esos?
- Reyson: No. Siento decirte esto sabiendo que encargaste tantos para mí, pero... Sigo sin sentirme más fuerte, ¡y eso que he estado siguiendo la dieta de los soldados acorazados! No me malinterpretes; el sabor es increíble..., pero eso no me va a hacer más fuerte...
- Anna: Ah, claro... Me enfrasqué tanto con lo de los dulces que me olvidé por completo de tu objetivo real.
- Reyson: Fui muy ingenuo al pensar que hacerse más fuerte podía ser tan sencillo...
- Anna: A lo mejor deberíamos fijarnos menos en qué comen los soldados y más en cómo entrenan. A estas alturas, yo también tengo curiosidad por descubrir cuál es su secreto. Algunos están tan flacuchos... ¡¿De dónde sacarán esa fuerza?!
- Reyson: Sí, debería averiguar cómo entrenan. Aunque seamos de razas distintas, ¡a lo mejor aprendo algo! Me he estado esforzando por fortalecer mi cuerpo, pero es posible que ellos sepan algo que yo ignoro. Creo que debería tragarme mi orgullo y preguntarles yo mismo. Así me dirán justo lo que me interesa. Mis alas siguen siendo enclenques... Pero le demostraré a todo el mundo que estoy dispuesto a hacer lo que sea por fortalecerme. Y cuando lo haya conseguido, nunca más volveré a pasar por el suplicio de perder a un ser querido.

» Belleza peligrosa Nailah
[Apoyo C]
- Sharena: Uy, ¿vais a algún sitio, Nailah?
- Nailah: Sí, quiero conversar con algunos de los héroes que hay aquí reunidos.
- Alfonse: ¿Sabéis qué? Los héroes suelen tardar un poco en adaptarse cuando llegan aquí. Después de la invocación se sienten algo desorientados, porque acaban de aparecer en un sitio desconocido. Pero, ahora que lo pienso, vos habéis parecido muy cómoda desde el principio.
- Nailah: Este lugar me recuerda a mi país, Hataree. Allí conviven muchos clanes y razas, tanto laguz como beorc. Este castillo es igual. Hay muchos héroes que provienen de muchas naciones y entornos distintos.
- Sharena: Así que por eso os habéis adaptado tan deprisa...
- Nailah: Mi país está en medio de un desierto, y durante mucho tiempo estuvo aislado del mundo exterior. Gracias a eso, las guerras nunca llegaron a Hataree..., aunque la paz puede llegar a ser aburrida. Sin embargo, aquí puedo charlar y entrenar con héroes de otros mundos, y nunca me aburro. Esto me recuerda... que debería darle las gracias a Avatar.

[Apoyo B]
- Nailah: Me resulta extraño que la gente de Askr no parezca inmutarse ante la presencia de laguz.
- Anna: No es tan raro; todo el mundo está acostumbrado a ver héroes que se transforman en dragones.
- Nailah: Ah, la tribu dragón... Creo que aquí los llamáis manaketes... Supongo que su presencia explica que nadie se sobresalte al ver a un laguz transformándose.
- Anna: La verdad es que al principio impresiona mucho ver a alguien convertirse en dragón, pero... Creo que los humanos acabamos acostumbrándonos a cualquier cosa si la vemos continuamente. Ahora ya sabemos que cuando alguien se transforma es que está poniendo toda la carne en el asador.
- Nailah: Ya lo entiendo... Las cosas extrañas se vuelven familiares con el paso del tiempo.
- Anna: Os contaré un secretillo. Estoy diseñando un nuevo tipo de ropa.
- Nailah: ¿A qué te refieres?
- Anna: Cuando los manaketes se convierten en dragones, se quedan... desnudos. ¡Se quedan sin ropa! Pero... ¿y si hubiera prendas especiales diseñadas para dragones para que nunca pasen frío? ¡Los manaketes podrían ir a la moda incluso cuando están transformados en dragones! Sería un negocio redondo. ¡Prácticamente se vende solo! ¿No os parece una genialidad?
- Nailah: Acostumbrarse a tratar con gente nueva es encomiable, pero ponerte a venderle cosas está a otro nivel...

[Apoyo A]
- Nailah: ¡Qué emocionante! Vengo del... ¿Cómo llamáis al sitio donde combaten los beorc? ¿El coliseo? Viendo los enfrentamientos me he dado cuenta de que a los beorc les gusta tanto luchar como a los laguz.
- Alfonse: ¿Era allí adonde os dirigíais el otro día cuando nos vimos? ¿Al coliseo, para ver combates?
- Nailah: En efecto. Y no me limito a mirar. Siempre que puedo, aprovecho para entrenar. Cuando vivía en Hataree pensaba que tenía los colmillos afilados, pero aquí... Aquí hay muchos guerreros que están a mi altura. Algunos incluso son capaces de vencerme.
- Alfonse: Sé a lo que os referís. Yo paso mucho tiempo entrenando, pero nunca es suficiente. Con cada nuevo héroe que llega me doy cuenta de otra limitación en la que debo trabajar...
- Nailah: Eso es bueno, te anima a mejorar. Si no eres consciente de lo que te falta, nunca lo conseguirás. Pero no debes frustrarte. Si no haces más que lamentarte, no progresarás. Un guerrero entrena y mejora.
- Alfonse: Sí, tenéis razón... Procuraré no descuidar mi entrenamiento. Muchas gracias.
- Nailah: No, soy yo quien debe dar las gracias. Hacía mucho que no sentía el anhelo de hacerme más fuerte. Casi se me había olvidado la emoción de esperar con ganas la oportunidad de enfrentarme a un nuevo rival.

[Apoyo S]
- Tibarn: Nailah, debo decir que últimamente te veo más animada y enérgica que nunca.
- Nailah: ¿Tú crees? Yo a ti también te he notado más alegre, Tibarn.
- Tibarn: Debo admitir que el entusiasmo del grupo es contagioso. Supongo que a ti te sucede lo mismo.
- Nailah: A mí lo que me motiva es ver que todos los héroes, ya sean beorc o laguz, se esfuerzan por mejorar. Algunos quieren descubrir cuál es su límite; otros solo quieren ser más fuertes para proteger a alguien... Cada héroe tiene su propio motivo, y todos me parecen fascinantes. Estoy de buen humor porque me identifico con muchos de ellos... y porque podemos entrenar juntos.
- Tibarn: ¡Ja! Te pega decir eso.
- Nailah: Sé que nuestra máxima prioridad es acabar con las guerras que asolan este continente. Lo tengo presente. Pero eso no quita que este sea el lugar ideal para fortalecerme, y no dejaré pasar la oportunidad. Quiero ver lo fuerte que puedo llegar a ser. Necesito enfrentarme a rivales más y más fuertes.
- Tibarn: Bueno, pues tengo una propuesta. ¿Por qué no comprobamos cuál de los dos logra fortalecerse más?
- Nailah: Mmm... Podría ser divertido. ¿Serán más fuertes las garras del halcón o los colmillos de la loba? Sea cual sea el resultado, será un enfrentamiento que este mundo jamás olvidará.

Creando Lazos (Historia) - Todos a una

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