Creando Lazos (Apertura) - Vientos de cambio

- Hilda: ¿Qué mosca les ha picado a esos? Han aparecido de la nada ¡y se han abalanzado sobre nosotros!
- Hubert: Y nada más y nada menos que en los terrenos del monasterio... Tienen suerte de que la Diosa no los haya aniquilado nada más adentrarse en un lugar como este.
- Mercedes: Creo que nos hemos separado de los demás... ¡Espero que sigan de una pieza!
- Hilda: Y hablando del tema, ¿dónde se ha metido Petra? Estaba justo aquí, pero no la veo por ningún lado...
- Petra: Yo aquí estoy. ¡Regreso completado! ¿Vosotros sois heridos?
- Mercedes: Oh... ¡Qué alegría que te encuentres sana y salva! Parece que todos nos las hemos apañado para salir ilesos.
- Hilda: Eeh... Odio tener que daros más malas noticias, pero un grupo de gente viene en nuestra dirección. ¡Y traen unas pintas la mar de sospechosas!
- Petra: Yo capturaré a gente sospechosa. ¡Puede que son amigos de nuestro enemigo!
- Hubert: Yo no lo tengo tan claro... Si quisieran atacarnos, lo habrían hecho ya. ¡Detente, Petra!
- Anna: ¡Tranquilizaos, por favor! No somos vuestros enemigos. ¡Venimos en son de paz!
- Alfonse: Venimos de otro mundo y la verdad es que vuestra ayuda nos vendría de maravilla... ¡Os aseguro que no queremos enfrentarnos a vosotros!
- Mercedes: Hala... ¿Otro mundo? No entiendo muy bien a qué os referís.
- Hubert: Si buscáis aliados, ¿por qué habéis decidido preguntar a cuatro meros estudiantes? Aquí hay gato encerrado.
- Sharena: ¡No nos creen! Mucho me temo que explicarlo todo nos va a llevar una eternidad...

Creando Lazos (Apoyos) - Vientos de cambio

» Princesa de Brigid Petra
[Apoyo C]
- Anna: No esperaba encontrarme a nadie por aquí. ¿Estás de caza?
- Petra: Sí. ¡Cazar es fundamental! Yo soy segura que cazar es lo más importante que se puede hacer.
- Anna: ¿Lo más importante? Eso igual es pasarse un poco, ¿no crees?
- Petra: ¡Claro que no! Cazadores usan piel y huesos para fabricar herramientas. Ellos también mejoran habilidades con arco y cuchillo, o explorar zona.
- Anna: ¡Vaya! Con unos argumentos como esos, es imposible no estar de acuerdo contigo. Tal vez debería incluir la caza en las sesiones de enfrentamiento de los Guardianes de Askr…
- Petra: ¡La idea es muy grandiosa! Yo admiro plan tuyo.
- Anna: ¿Tan buena idea te parece? En ese caso, tal vez debería implementarla cuanto antes.
- Petra: ¡Sí! Tú informas de resultado, por favor. Si no tienes muchas personas, yo echo una mano. ¡Tú deja a mí!
- Anna: Desde luego, pareces una cazadora de primera. ¡Seguro que nos podrías enseñar muchísimas cosas!

[Apoyo B]
- Petra: Yo no he estado de gran ayuda. Ahora me arrepiento… ¡Lo siento!
- Anna: No tienes la culpa de nada, Petra. Tendría que haberlo planeado todo mucho mejor. ¿Quién habría dicho que cazar fuera tan difícil? ¡Habría sido más fácil luchar contra un jinete wyvern!
- Petra: ¿Tú crees que caza es tan difícil?
- Anna: ¡Pues claro! Abordar a un soldado enemigo es muy distinto a intentar atrapar un animal salvaje. Creo que en el fondo ya lo sabía, pero no me había dado cuenta hasta ahora…
- Petra: ¡Yo soy de acuerdo! Si un soldado mira a ti, el combate empieza. Pero si presa mira a ti, la caza acaba. En combate, tú intentas hacer daño. Sin embargo, en caza es lo contrario.
- Anna: Aun sabiendo todo esto, me cuesta mucho reprimir mis instintos cuando voy de caza.
- Petra: Tú eres arrepentida y yo también, ¡pero tengo esperanza que la próxima vez será mejor!
- Anna: Mmm… ¡Me gusta tu actitud! Debo impedir que un simple fracaso me haga rendirme sin más. Además, parece que los héroes que han venido con nosotras han disfrutado del ejercicio. Puede que las cosas no hayan salido según el plan, pero ha sido un reto de lo más interesante.
- Petra: ¡Sí! Próxima vez, cazamos presa y preparamos festín.
- Anna: ¿Un festín? ¡Es una excelente idea! Estoy segura de que eso animará a más héroes a apuntarse cuando organicemos otra cacería...

[Apoyo A]
- Anna: Petra, si no me equivoco, estudias en la Academia de Oficiales como los demás, ¿verdad? Tengo entendido que es el lugar donde los nobles llevan a sus hijos para que se formen. ¡Supongo que la caza no formará parte de las asignaturas que estudiáis!
- Petra: Sí, eso es acierto.
- Anna: ¿Acierto? ¿Qué quieres decir?
- Petra: La Academia de Oficiales está en Fódlan, pero Fódlan no es tierra natal de mí. Mi hogar es Brigid, una tierra que flota. ¿Se dice «isla»? Es al oeste de Fódlan y tiene todo verde. Allí, todos cazan animales y pescan. ¡Incluso el que manda!
- Anna: ¡Vaya! Parece una sociedad muy autosuficiente, la verdad. Pero has mencionado al que manda. ¿Significa eso que eres…?
- Petra: ¡Qué va! Yo no mando en Brigid.
- Anna: Ya veo… Algunos de los héroes que invocamos resultan ser líderes en sus mundos, ¿sabes? Así que he supuesto que ese era también tu caso.
- Petra: Yo soy nieta de rey.
- Anna: ¡Ajá! Entonces no iba desencaminada. A fin de cuentas, ¡eres de la realeza! ¿Debería llamarte princesa Petra?
- Petra: No, por favor. Las clases sociales no están importantes en la Academia. Llama a mí solo Petra, te lo pido.

[Apoyo S]
- Petra: ¡La cacería ha sido un éxito! Yo soy impresionada con cantidad de presas.
- Anna: ¡ Yo también! Hemos hecho una batida bastante impresionante, la verdad.
- Petra: ¡Sí! Todos han entendido bien enseñanza de caza. Esta vez hemos hecho de maravilla.
- Anna: ¡El mérito es todo tuyo! Sin duda, tienes un talento envidiable para rastrear presas. Toda esta carne bastará para preparar un gran festín. ¡Seguro que comeremos hasta reventar!
- Petra: Festín subirá ánimos, ¿verdad? Yo creo que ánimos son muy importantes.
- Anna: ¡Es verdad! No tuvimos demasiado éxito en nuestra primera cacería y eso nos desmoralizó a todos. Pero ahora hemos triunfado ¡y nos merecemos celebrarlo como toca!
- Petra: En Brigid tenemos refrán: «Si cielo es gris, sol lo atraviesa. Si ola es poderosa, llegará a tierra. Fracaso pasado es éxito del futuro.»
- Anna: ¡Qué palabras más bonitas! Tu tierra natal parece un lugar de ensueño, Petra.
- Petra: ¡Sí! Si quieres, algún día llevaré a ti.

» Vaga redomada Hilda
[Apoyo C]
- Hilda: Llegas justo a tiempo, Avatar.
¿Podrías hacerme un favor?
La comandante Anna estaba preguntando por mí hace un rato. ¿Le puedes decir que no puedo ir?
Dile que lo siento muchísimo, pero estoy muy ocupada y no puedo ayudarla en lo que sea que necesite.
¿Por qué me miras así? ¿Es que no me crees? ¡Pero si no doy abasto!
¿Lo ves? Estoy haciendo horquillas. Hacer abalorios es uno de mis pasatiempos favoritos.
Me he parado a mirar a las mujeres de por aquí y he pensado que no les iría mal un toque de originalidad.
Estas ya están casi listas, pero les falta algo… Tendré que ir a buscar más materiales.
¿Qué pasa? ¿No te parece una razón de peso?
¡Seguro que la comandante no me necesita para nada importante!
Estoy convencida de que solo quiere entrenar un poco. Siempre me pide que la acompañe en sus sesiones.
Pero a mí eso no me interesa en absoluto. ¡Odio el esfuerzo físico!
Además, aquí no tengo que preocuparme por las notas, así que, ¿qué más da?
Tengo una idea: invéntate tú una excusa y consigue que la comandante no se enfade, ¿vale? ¡Gracias!

[Apoyo B]
- Hilda: Hola, ¿cómo estás? Yo estoy destrozada, si te soy sincera.
Es obvio que soy la más débil del grupo, pero aún así, la comandante Anna sigue enviándome a luchar.
Me pregunto si me estará gastando algún tipo de broma o si es que es su forma de mostrar afecto…
«Si Hilda no entrena conmigo, ¡no me queda otra alternativa que hacer que aprenda a las malas!»
¡No es justo! Soy delicada como una flor y no estoy hecha para esta vida tan agotadora…
¡Ni siquiera deberías considerarme una heroína hecha y derecha!
Claro que quiero ayudar a los demás, pero ya me cuesta mucho trabajo cuidar de mí misma.
Al fin y al cabo, no soy más que una frágil jovencita…
Para colmo, todavía no me ha dado tiempo a acabar las horquillas desde la última vez que hablamos.
Hacer abalorios requiere tiempo, energía y concentración.
¡No puedo dedicarme a ello en cuerpo y alma si tengo que estar luchando cada dos por tres!
Lo siento… No pretendía ser tan quejica, Avatar.
Tú estás mucho más ocupado que yo y nunca haces ningún comentario al respecto. ¡Es digno de admiración!
Aunque eso no significa que me vaya a dejar de quejar. Tampoco vayas a malinterpretarme…
Por cierto, ¿puedes decirle algo a la comandante Anna?
Dile que necesito un respiro. ¡No puedo encargarme de tantas tareas!

[Apoyo A]
- Hilda: ¡Hola! ¿Qué tal? ¿Todo bien? Me alegro. Yo todavía voy de cabeza…
Me he enterado de que la comandante Anna no solo quería poner mis habilidades a prueba…
¡Resulta que necesitaba mi ayuda de verdad!
Sé que la mayoría os propondrías esforzaros al máximo para no decepcionarla…
Pero yo no. ¡Me niego a lidiar con las expectativas de los demás! Prefiero evitar las responsabilidades.
A fin de cuentas, tendré que soportar muchas caras de decepción si defraudo a todo el mundo…
¡Solo pensarlo ya me deprime!
Y sé de sobra cómo es la gente. Mi hermano es muy fuerte y todo el mundo depende de él, ¿sabes?
¡Pero incluso alguien así comete errores de vez en cuando!
Cuando eso pasa, todos piensan: «Maldita la hora en la que decidimos contar con su ayuda.»
¡No lo soporto!
Y aquí estoy yo, cada vez cargando con más y más expectativas. ¡Es insoportable!
En cambio, tú nunca defraudas a nadie. ¿Cómo te las apañas para conseguirlo?

[Apoyo S]
- Hilda: ¡Te debo una disculpa! No pretendía que te preocuparas en nuestra última charla…
Estoy bien, te lo aseguro. Es hora de que deje de darle tanta importancia a la opinión de los demás.
Haré lo que pueda y, con suerte, podré contribuir en algo. Y si no, ¡intentaré mejorar para la próxima!
Creo que me has ayudado a ver las cosas con otra perspectiva.
A pesar de tener que encargarte de un montón de tareas, siempre estás sereno.
Y, por si fuera poco, ¡no sientes la presión de tener que cumplir con las expectativas de los demás!
Así que he decidido aplicarme el cuento y actuar como tú.
Gracias por servirme de inspiración, Avatar.
Lo mejor es que ya no me siento tan agobiada. ¡Hasta me ha dado tiempo de hacer algunos accesorios!
El otro día llevaba unos puestos y alguien vino a preguntarme dónde podía comprarse unos iguales.
¡Están siendo todo un éxito!
Tengo a tantos clientes interesados que no sé cómo apañármelas para aumentar el ritmo de producción.
¿Qué accesorio me sugieres que haga a continuación? Mmm…
¡Ah! ¡Menuda cabeza tengo! Casi se me olvida decirte algo importante.
La comandante Anna me ha pedido ayuda con algo. ¿Serías tan amable de decirle que estoy ocupada?

» Devota afable Mercedes
[Apoyo C]
- Sharena: Madre mía, ¡qué hambre me acaba de entrar! ¿De dónde proviene este olor tan delicioso? ¡Viene de la cocina! Alguien debe de estar preparando algo. Si mi instinto no me engaña, debe tratarse de…
- Mercedes: ¿Eh? Ah, eres tú, Sharena. ¿Ocurre algo?
- Sharena: ¡Ajá! ¡Sabía que eras tú, Mercedes! No tranquila. ¡Pero este olor me está dando un hambre de oso!
- Mercedes: ¡Pues llegas justo a tiempo! Acabo de añadirles mi toque especial a estas pastas. Coge una si quieres.
- Sharena: ¡¿De verdad?! ¡Muchas gracias! A ver… ¡Está riquísima, Mercedes! Nunca había probado nada igual.
- Mercedes: ¡Gracias! Estaba intentando recrear una receta de mi familia paterna usando ingredientes de Askr. ¡Me alegro mucho de que te haya gustado! Si te apetece, podrías ayudarme a preparar más otro día.
- Sharena: ¡¿En serio?! Pero es una receta supersecreta que habéis traspasado de generación en generación…
- Mercedes: ¡Para nada! Jamás he dicho que fuera supersecreta, princesa Sharena. ¡Será todo un placer!

[Apoyo B]
- Sharena: Jo, las mías saben fatal… ¡No hay punto de comparación con las tuyas, Mercedes!
- Mercedes: Estoy segura de que con un poco de práctica te saldrán riquísimas, ¡así que no te desesperes!
- Sharena: Puede que tengas razón… Al fin y al cabo, las cosas se aprenden practicando. Sin embargo, creo que aún me queda mucho para que me salgan perfectas.
- Mercedes: Bueno, es que esta receta es más difícil de lo que parece. ¡No vayas a pensar que la primera vez que hice una hornada me salieron así! Tuve que practicar durante mucho.
- Sharena: ¿De verdad?
- Mercedes: ¡Pues claro! Como te decía antes, esta receta llegó hasta mis manos a través de mis antepasados. Antes de que yo naciera, hubo un conflicto en el Imperio y mataron a mi padre. Entonces, mi madre y yo perdimos nuestro hogar y nuestro título nobiliario. Como era pequeña, me quedé sin ningún recuerdo de mi padre. ¡Ni siquiera sé qué aspecto tenía! Todo lo que me dejó fue esta receta que le enseñó a mi madre. En generaciones pasadas, estas pastas no eran más que un simple postre. Sin embargo, para mí son mucho más que eso… Vaya historia, ¿eh? Siento haberte entretenido durante tanto rato. Lo que quería decir es que estas pastas son mi única conexión con mi padre y el resto de mi familia.
- Sharena: Entiendo… ¿Estás segura de que quieres compartir conmigo algo tan importante para ti?
- Mercedes: ¡Por supuesto! Así podrás prepararlas para Alfonse y los demás. ¡Seguro que mi padre se pondría muy feliz!

[Apoyo A]
- Sharena: ¡Uf! Por mucho que practique, mis dulces siguen siendo mediocres.
- Mercedes: ¡No estoy para nada de acuerdo! Puede que no tuvieran muy buena pinta, ¡pero estaban deliciosos!
- Sharena: Si tú lo dices…
- Mercedes: No hay prisa, Sharena. Tienes todo el tiempo del mundo para seguir practicando. ¡Sigue intentándolo!
- Sharena: ¿Sabes qué te digo, Mercedes? ¡Que tienes razón! No hay motivos para frustrarme así. Solo tengo que averiguar cómo hacerlos mejor…
- Mercedes: ¡Así me gusta! Se nota que has practicado mucho y que has puesto mucho empeño. Sería una lástima que te rindieras ahora… Además, no eres la única que está aprendiendo. ¡Tú también me estás enseñando cosas!
- Sharena: ¿Que yo también te estoy enseñando cosas, dices?
- Mercedes: ¡Ya lo creo! Cuando te propones un objetivo, nunca abandonas. Además, siempre te las apañas para mantener a todo el mundo animado. ¡Y yo no soy una excepción! Aunque lleve días sin parar de luchar, me das fuerzas para continuar. En muchos aspectos, me considero una persona más bien pasiva que se conforma con cualquier cosa. ¡Pero tu positividad es contagiosa! En mi más sincera opinión, posees una virtud admirable.
- Sharena: ¿Admirable? Vaya, cuántos halagos… ¡Creo que me voy a poner roja!

[Apoyo S]
- Mercedes: La vida me hizo creer que, por mucho que lo intentara, jamás podría cambiar nada. La Casa Bartels trató de manera pésima a mi madre y a mi hermano, y no pude hacer nada para evitarlo.
- Sharena: Mercedes…
- Mercedes: ¡Y sé que no es excusa! No es un motivo por el que darse por vencida a la primera de cambio… La cuestión es que me pasa siempre, aunque tenga a gente que me apoya cerca.
- Sharena: ¡Escúchame, Mercedes! Hay mucha gente que ha querido rendirse pero ha seguido adelante gracias a ti. Cuando me enseñaste esta receta por primera vez, me salió fatal. Estuve a punto de dejarlo… ¡Pero mira esto! Me animaste a seguir y al fin he podido preparar una bandeja de dulces como toca. Y no me han quedado nada mal, modestia aparte…
- Mercedes: Gracias, Sharena… Tienes razón. ¡Están riquísimos! No tengo claro por qué estoy mostrando mis sentimientos de este modo. ¡Quizá sea porque siento que puedo confiar en ti! O quizá sea porque me estás ablandando con tanto dulce… Aunque, ahora que lo pienso, seguramente sea por ambas cosas. Tengo una idea: ¿por qué no invitamos a Alfonse y compañía a probarlos?
- Sharena: ¡Me parece una idea estupenda! Pero primero necesito practicar más. ¿Te importaría echarme una mano?
- Mercedes: ¡Por supuesto! Con mucho gusto.

» Siervo siniestro Hubert
[Apoyo C]
- Alfonse: Eres muy distinto a los demás héroes, ¿sabes? Eres reservado y pareces no disfrutar demasiado de los demás.
- Hubert: Pues sí, pero no tiene nada que ver con lo mucho o poco que disfruto de la compañía. Simplemente odio desperdiciar mi tiempo con charlas absurdas. Prefiero evitar el parloteo innecesario.
- Alfonse: A mí tampoco me gusta perder el tiempo charlando de tonterías. ¡Prefiero ir directo al grano! Sin embargo, tengo la sensación de que estás aislado la mayor parte del tiempo.
- Hubert: Je, pues hablo de vez en cuando, te lo aseguro. Intento vivir de manera racional y no dejarme guiar por mis emociones como hacen otros… ¡Pero no hasta el punto de evitar la interacción social! De hecho, a veces es de grandísima utilidad.
- Alfonse: ¿A qué te refieres?
- Hubert: Por ejemplo, en ocasiones es posible descubrir información importante al entablar conversaciones. Puede que la estrategia sea mi punto fuerte y que suela salir victorioso en la mayoría de ocasiones… No obstante, en este mundo hay un sinfín de cosas que desconozco. Cuando se da el caso, hablar con gente que lleva más tiempo en Askr me resulta de gran ayuda.
- Alfonse: ¡Tienes toda la razón! Podemos aprender muchas cosas al hablar con los demás.
- Hubert: ¡Exacto! Y no solo eso… En ocasiones, una conversación puede ser la chispa que prende la llama de la alianza. Al principio, estaba convencido de que esta conversación no iba a llevar a ninguna parte. Sin embargo, diría que ha dado lugar a un vínculo amistoso que nos podría resultar útil en el futuro…
- Alfonse: ¡Estoy de acuerdo contigo!

[Apoyo B]
- Hubert: Je, je…
- Alfonse: ¿Qué te parece tan gracioso?
- Hubert: Todavía no me he acostumbrado a que se dirijan a mí como «héroe». Lo encuentro un tanto ostentoso.
- Alfonse: Ya veo. Te pido disculpas si te hemos hecho sentir incómodo al llamarte así. Nos referimos de ese modo a todos los guerreros que invoca Avatar. Da completamente igual qué cargo ostentasen en su anterior vida. ¡Aquí todos somos camaradas!
- Hubert: Así que «camaradas», ¿eh? Prefiero mil veces ese tratamiento a «héroes».
- Alfonse: Mmm… ¿Y qué te molesta tanto de que se refieran a ti como «héroe», si puede saberse?
- Hubert: Verás, en Fódlan esa palabra posee un significado distinto.
- Alfonse: ¿De verdad? ¿Qué significa en tu hogar?
- Hubert: Es un concepto muy antiguo. Hace mucho tiempo existió en Fódlan un grupo de grandes héroes. Estos eran conocidos como los Diez Elegidos y se enfrentaron contra la Diosa en batalla. Por eso, cuando alguien dice «héroe» en mi hogar, pensamos en ellos de inmediato. Los Diez Elegidos usaban armas de una tecnología tan avanzada que ningún humano podría comprenderla. Estas reciben el nombre de «reliquias de los héroes».
- Alfonse: Entiendo… En ese caso, las reliquias de los héroes son algo así como armas divinas, ¿verdad?
- Hubert: De ser ciertas las leyendas, ¡así es!

[Apoyo A]
- Alfonse: Si lo he entendido bien, «los Diez Elegidos» de Fódlan, desaparecieron hace mucho.
- Hubert: Así es. Aun así, se cree que algunas de las familias del continente son descendientes de ellos. Pero, si te soy sincero, no son más que un atajo de ineptos. ¿Acaso movieron un dedo cuando intentaron invadirnos? ¡Fue el Imperio el que aniquiló al enemigo! Y las reliquias de los héroes son tan inútiles como la mayoría de sus dueños.
- Alfonse: Ya veo… Parece que no tienes reparos en demostrar tu desprecio, así que te lo preguntaré. ¿Por qué odias tanto a los Diez Elegidos y a sus descendientes?
- Hubert: Directo al grano, ¿eh? ¡Así me gusta! Detesto el concepto de «héroe», pero todavía me repugna más lo inútiles que son sus sucesores. Para colmo, forman parte de una nobleza corrupta y depravada. Cuando heredan el derecho a gobernar sobre un territorio, lo hacen sin apreciar a su pueblo en absoluto. ¡Pero eso no es todo! Lady Edelgard ha sufrido mucho debido a la ciega devoción de la gente por los Diez Elegidos y sus reliquias…
- Alfonse: ¡Vaya! Parece que el bienestar de lady Edelgard te afecta más que nada. Nunca te había visto mostrar tus emociones de tal manera...

[Apoyo S]
- Alfonse: Y eso es lo que ocurrió. Menudo fastidio, ¿verdad? A veces Sharena se comporta de modo irracional.
- Hubert: Si tú lo dices… Por cierto, hay algo que quiero preguntarte, Alfonse. Dijiste que prefieres evitar las charlas innecesarias, pero eso no te impide hablar de trivialidades conmigo.
- Alfonse: Mmm… Supongo que tienes razón. Puede que se deba a que estas conversaciones no me parecen triviales en el fondo. Lo cierto es que normalmente evito establecer vínculos emocionales con los héroes. Mi relación con ellos es puramente racional y está desprovista de emociones. De hecho, las probabilidades de que muestre mis sentimientos en tu presencia son casi nulas. ¡Por eso me siento tan cómodo cuando hablo contigo!
- Hubert: Entiendo… Así que hablas conmigo porque te conviene. Te alivia no tener que preocuparte por tus emociones…
- Alfonse: Te aseguro que no es una cuestión de conveniencia. ¡No era mi intención ofenderte!
- Hubert: ¡Al contrario! Muy pocas personas muestran interés en hablar conmigo aparte de lady Edelgard.
- Alfonse: ¡Pues ellos se lo pierden!
- Hubert: Je, no creo que les importe mucho.

Creando Lazos (Historia) - Vientos de cambio

[Apoyo C]
- Mercedes: ¿Que sois viajeros de otro mundo, decís? No sé muy bien qué pensar de todo esto…
- Hilda: Ni yo, pero parece que conocen al profe, a Claude y a los demás. ¡Y parece que dicen la verdad!
- Petra: Yo creo que no son enemigo, pero no he entendido bien. ¡Perdonad las disculpas!
- Hubert: Haremos como que decís la verdad. ¿Cómo tenéis pensado salir ilesos de esta situación?
- Alfonse: Por lo que hemos podido comprobar hasta ahora, no hay demasiados enemigos en los alrededores. Seguro que podremos encargarnos de ellos mientras esperáis en un lugar seguro.
- Sharena: ¡Eso es! Dejadlo todo en nuestras manos. Como Guardianes de Askr, hemos luchado contra muchos ejércitos de otros mundos. ¡Y siempre hemos vencido!
- Petra: Pero nosotros ya hemos luchado con estos enemigos. Ellos tienen fuerza muy grande.
- Mercedes: Petra está en lo cierto. Aunque solo seamos estudiantes, quizá podríamos seros de ayuda.
- Hilda: Pero ¿qué dices? Han dejado bien claro que pueden apañárselas sin nosotros. ¿Por qué no nos relajamos un poco y dejamos que ellos se encarguen de todo?
- Hubert: ¡Ni hablar! Debemos unir fuerzas y aniquilar al enemigo cuanto antes. ¡Debemos evitar a toda costa que sus filas se aproximen al paradero de lady Edelgard!
- Hilda: ¡Vaya! Parece que la decisión está tomada. En ese caso, me quedaré en la retaguardia animando.
- Anna: ¿De verdad no os importa? ¡Pues que así sea! No estamos en posición de rechazar ninguna ayuda. Además, nos han dicho que sois unos estudiantes brillantes. ¡Demostradnos de qué sois capaces!

[Apoyo B]
- Sharena: Mmm… ¿No quedan más?
- Petra: ¡Ya no hay signos de enemigos! Ellos están derrotados o huidos.
- Hilda: ¡Por fin! Me muero por tomarme un descanso. ¡No esperaba tener que esforzarme tanto!
- Alfonse: Gracias a todos. Con vuestra ayuda, hemos sido capaces de ahuyentar al enemigo.
- Mercedes: Es a vosotros a quienes deberíamos dar las gracias. De no ser por vuestra ayuda, no sé qué habría sucedido.
- Petra: ¡Yo soy de acuerdo! Jamás olvidaré que habéis ayudado a nosotros.
- Hubert: Conmovedor. Entonces, ¿podemos dejar de regocijarnos en la victoria y volver al monasterio?
- Hilda: ¡Por favor! Me sorprende que no hayan enviado a un escuadrón en mi busca cuando se han dado cuenta de que no estaba.
- Sharena: Nosotros emprenderemos el camino de vuelta a Askr, en ese caso.
- Petra: Yo tengo agradecimiento por vuestra ayuda. ¿Nosotros podemos volver a ver? ¡Quiero devolver el favor!
- Mercedes: Si volvéis a Fódlan alguna vez, no dudéis en visitarnos, por favor. ¡Os prepararé unas pastas riquísimas!
- Alfonse: Gracias, pero, aunque estamos muy agradecidos por vuestra amabilidad, dudo que volvamos alguna vez.
- Anna: De todos modos, quizá nos veamos de nuevo si necesitamos vuestra ayuda en el futuro.

[Apoyo A]
- Hubert: ¡Nuestro rencuentro ha tenido lugar antes de lo esperado!
- Mercedes: Sí, pero esta vez somos nosotros quienes han visitado otro mundo. ¿Quién lo iba a imaginar?
- Alfonse: Mis disculpas por invocaros aquí sin previo aviso, pero vuestra ayuda nos vendría de maravilla.
- Anna: Quizá ya lo sepáis, pero estamos enfrentándonos a enemigos muy poderosos de otros mundos. Es por eso que necesitamos contar con tantos héroes como nos sea posible.
- Hilda: ¿«Héroes»? ¿Es que no nos habéis mirado bien? Es evidente que no damos la talla.
- Petra: Yo de acuerdo. Nosotros enfrentamos a situación difícil. Sin embargo, yo estoy feliz. ¡Ahora puedo devolver favor a vosotros!
- Hubert: No tengo problema en prestaros ayuda, pero necesitaré mucha más información. Contra quién luchamos y por qué, para empezar. No puedo enfrentarme a un enemigo al que desconozco.
- Hilda: Yo no necesito detalles. ¡Ni siquiera quiero estar aquí! Pero reconozco que os debemos una…
- Mercedes: ¿Y en qué podríamos echaros una mano? Al fin y al cabo, solo somos estudiantes.
- Sharena: ¡Pues en muchas cosas! Precisamente porque no sois solo estudiantes. Pudimos presenciar de primera mano que sois héroes de verdad.
- Alfonse: Estoy impaciente por trabajar con los cuatro. ¡Vuestra valentía será nuestra mejor arma!

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