Desvío 2 - Lazos fraternales

Parte 1 - Hermanos y hermanas

>>Inicio de la batalla
- Klein: A ver si lo he entendido... ¿Se supone que estamos aquí para dirimir qué pareja de hermanos lucha mejor?
- Sanaki: En efecto, y este reino será nuestro campo de batalla, a tenor de lo visto.
- Klein: Pero... no lo entiendo: ¿qué pintamos nosotros, entonces? No somos hermanos.
- Sanaki: Eso mismo me preguntaba yo, aunque en el fondo no me importa. ¡Soy Sanaki, emperatriz de Begnion! ¡La Apóstol, la voz de la diosa! Y no pienso tolerar que una vulgar mocosa me derrote, sea hermana de quien sea. ¡A las armas!
- Klein: Ay, siempre me las apaño para meterme en los peores líos...

>>Fin de la batalla
- Sanaki: Nos habéis derrotado... Creo que lo justo es reconocer nuestro fracaso, por amargo que resulte. ¡Algún día les contaréis a vuestros nietos que vencisteis nada menos que a Sanaki, la Apóstol!

Parte 2 - Hermanos del trueno

>>Inicio de la batalla
- Reinhardt: ¡Atrás, Olwen! No permitiré que nadie ponga tu vida en peligro, hermana. Nuestros enemigos son luchadores avezados: el apelativo de héroes no les viene grande en absoluto. Si pasara lo peor, si yo cayese, lo mejor sería que para entonces ya hubieses puesto tierra de por medio.
- Olwen: Ni se te ocurra pensarlo, hermano. Permaneceré a tu lado y te ayudaré a ganar la batalla. Siempre he soñado con este momento. ¡Guíanos hacia la victoria, comandante Reinhardt! Te seguiré hasta el mismo infierno, si es necesario.
- Reinhardt: Olwen... Ya veo que has tomado una decisión. No tiene sentido intentar disuadirte. Será un orgullo combatir codo a codo con mi hermana. Y ahora, ¡preparémonos para el combate!

>>Fin de la batalla
- Reinhardt: Aquí acaba esta aventura, hermana. Nos queda el consuelo de haber presenciado algo fuera de lo común. Tanto la clarividencia con la que han pergeñado su plan como la fuerza con la que lo han puesto en práctica... Nuestros rivales solo merecen elogios por nuestra parte.
- Olwen: Cierto. Creo que jamás olvidaré la lección que nos han dado. Y todo tiene su lado positivo: al menos nos han liberado del contrato que nos trajo aquí. Quizá nos rencontremos con ellos en otro mundo, y puede que entonces luchemos en el mismo bando.
- Reinhardt: Ojalá sea así. Con un poco de suerte, nada conseguirá separarnos hasta que tu visión se cumpla, hermana.

Parte 3 - Coraje y devoción

>>Inicio de la batalla
- Lachesis: Ajá, vosotros debéis de ser los hermanos de los que todo el mundo me ha hablado... En cualquier caso, supongo que no hace falta mencionar que esta batalla tiene un ganador antes de disputarse. Y no es otro que mi hermano, Eldigan. ¿O vais a negar que la gallardía de mi hermano no tiene parangón? Es el espejo en el que deberían mirarse todos los hermanos mayores del mundo. ¡Ánimo, Eldigan! Pero, en fin, si insistís en mantener vuestro error, no habrá más remedio que dirimir este asunto luchando...

>>Fin de la batalla
- Lachesis: ¿Cómo hemos podido perder?... Lo extraño es que, por algún motivo, respiro aliviada. Es como si me hubieran quitado un insoportable peso de encima. Ahora podré vivir junto a Eldigan, libre al fin de toda preocupación. Seguro que vosotros entendéis lo que siento. ¡Mi hermano y yo, juntos! Ah, me hace tan feliz pensarlo...
- Eldigan: Habéis probado vuestro valor, pero no por eso me resulta menos dolorosa la rendición. Ni siquiera la perspectiva de vernos libres de nuestro contrato me alivia, he de reconocerlo... Siento como si hubiera traicionado a mi propio señor. No sé qué hacer conmigo mismo.
- Lachesis: Volver a casa sanará tu orgullo herido, Eldie. Además, recuerda que prometiste regresar algún día...
- Eldigan: Sí, supongo que va siendo hora de cumplir mi palabra. Gracias, viajeros. Espero que, la próxima vez que nos encontremos, mi espada esté a vuestro servicio.

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