Desvío 35 - El tercer estío

Parte 1 - Sororidad abrasadora

>>Apertura
- Anna: ¡Agh, se nota que ya estamos en verano otra vez! El calor abrasador, el sol que brilla como... una moneda...
- Alfonse: No me digas que ya estás planeando alguna estrategia con la que hacerte de oro, comandante Anna.
- Anna: ¡P-pues claro que no! No estaba pensando en vender bañadores heroicos ni nada así... ¡No insinúes ridiculeces!
- Sharena: Mmm... No sé si creerte, la verdad.
- Anna: ¡Pero si soy la comandante de los Guardianes de Askr! Maquinar un plan así tan solo crearía conflictos. Además, si los héroes se llevasen la idea de que tan solo me interesa el dinero, no querrían ayudarnos. ¡Y no quiero tener al palacio entero analizando cada paso que doy! Mi posición peligraría...
- Alfonse: Vaya... Al menos reconoce que, como mínimo, lo has consultado con la almohada...
- Anna: Puede ser... Por eso mismo, esta vez no venderé ningún producto nuevo. Vamos, Anna, puedes lograrlo. Piensa en las caras sonrientes de los héroes y no en un mar inmenso de dinero. ¡No... debo... maquinar... tretas...! ¡Sé que lo conseguiré! Y no me resultará difícil..., ¡ya lo veréis!
- Sharena: ¿Estás bien, comandante Anna? ¡Se te ve más tensa que la cuerda de un arco!
- Alfonse: Parece que su yo afable y su yo avaricioso están librando una gran batalla en su cabeza...

>>Inicio de la batalla
- Laevatein Veraniega: Hala... Hermana, ¡estás guapísima!
- Laegjarn Veraniega: Muchas gracias, Laevatein. Te digo lo mismo. Ojalá pudiésemos ir así vestidas siempre...
- Anna: ¡Vaya! Qué bañadores tan bonitos... ¡Seguro que podría venderlos por un pastizal! P-pero no hemos venido a hacer negocios... ¡Tenemos que romper sus contratos y punto!

>>Fin de la batalla
- Laegjarn Veraniega: Parece que las tornas han cambiado. Deberíamos retirarnos, Laevatein. ¡Vamos!
- Laevatein Veraniega: Como tú digas, hermana...

Parte 2 - Rencuentro veraniego

>>Inicio de la batalla
- Gunnthrá Veraniega: Ay, Ylgr..., ¡no sabes lo contenta que estoy de que tu gran amigo y tú os hayáis reencontrado!
- Ylgr Veraniega: ¡Ji, ji, ji! Tampoco hace falta exagerar, ¿eh?
- Helbindi Veraniego: ¡Eh, vosotras dos! Me pitan los oídos. No estaréis cuchicheando sobre mí, ¿no?
- Gunnthrá Veraniega: Je, je... Sin duda, sois la prueba viviente de que las gentes de Nifl y Múspell pueden llevarse bien.
- Ylgr Veraniega: ¿A que sí? Aunque no lo parezca, bajo esa fachada tiene un gran corazón.
- Helbindi Veraniego: ¡¿Que yo tengo un gran corazón?! ¿De qué demonios hablas? ¡No te atrevas a burlarte de mí!
- Ylgr Veraniega: ¡Ay, lo siento! Te aseguro que no pretendía ofenderte ni insultarte. La cuestión es que..., verás..., ¡estoy muy feliz de poder pasar más tiempo a tu lado! Eso es todo.
- Helbindi Veraniego: ¡Bah! Maldita sea..., siempre te las apañas para ponerme de los nervios, mocosa. ¡Escúchame bien! No pierdas el tiempo intentando ser amiga de escoria de mi calaña. ¡Te lo digo por tu propio bien!

>>Fin de la batalla
- Ylgr Veraniega: ¡Ay, ay, ay! Lo siento mucho...
- Helbindi Veraniego: ¡Maldita sea! Si es que los mocosos no deberían estar en primera línea de batalla... La próxima vez, escóndete y deja que los mayores nos encarguemos. ¡Marchémonos de una vez!
- Gunnthrá Veraniega: Ya veo... Mmm...

Parte 3 - Hielo ardiente

>>Inicio de la batalla
- Laegjarn Veraniega: ¡Al fin te encontramos, Helbindi! Te llevamos buscando un buen rato.
- Laevatein Veraniega: ¿Es que te has asustado y no se te ha ocurrido otra cosa que echar a correr? Pedazo de inútil...
- Helbindi Veraniego: Ufff... ¡¿Por qué eres tan molesta?! Podrías cerrar el pico, para variar. ¡Dejadme tranquilo un rato!
- Ylgr Veraniega: Ji, ji, ji... El ambiente se anima cuando estamos juntos, ¿no creéis? ¡Me lo paso en grande con vosotros!
- Gunnthrá Veraniega: Estoy de acuerdo, hermana. ¡Qué ganas tengo de conoceros más!

>>Fin de la batalla
- Sharena: ¡Toma ya! ¡Lo conseguimos! Con esto, podemos dar nuestra misión por completada, ¿no? Eeeh... ¿Comandante Anna?
- Anna: Si se me ocurriese un modo de vender bañadores durante todo el año, podría nadar en dinero... ¡N-no! D-debo resistir la tentación de maquinar tretas... ¡Contente, Anna! ¡No dejes que la avaricia te corroa!
- Sharena: ¿T-te encuentras bien, comandante? Estás temblando..., ¡pero hace un calor que achicharra!
- Anna: ¡Déjalo ya, Anna! ¡No todo en la vida es el dinero! No pienses en negocios... Olvídate de nadar en oro...
- Alfonse: ¡¿C-comandante?! ¡Se ha desmayado! Esto no pinta nada bien...
- Sharena: ¿Me oyes, comandante? ¡Despierta! Oh, no... ¡Tiene la frente ardiendo! Pensaba que ese frenesí se debía al ansia de amasar dinero, ¡pero resulta que la pobre tenía fiebre!
- Alfonse: Seguro que esta situación le ha resultado tan estresante que se ha quedado sin fuerzas. Luchar contra tu propia avaricia debe de ser tan difícil como luchar contra la peor de las enfermedades...
- Sharena: Sí... Y esforzarse en exceso puede tener graves consecuencias para la salud. ¡Espero que se ponga bien!
- Anna: Productos... Beneficios... ¡Dinero! ¡Ji, ji, ji!
- Sharena: Ha perdido la cabeza... ¡Comandante Anna, recobra la compostura de una vez, por favor!
- Alfonse: No debería haberla presionado tanto... Quizá lo mejor sea dejar que saque a relucir su verdadera personalidad. Mmm... De todas formas, ¿podrías ayudarme a llevarla a su tienda, Kiran?

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