Epopeya 5 - Intervención divina

Epopeya 5 - Intervención divina

>>Apertura
- Thórr: Altezas de reinos desolados...
- Lif: ¿Qué pasa ahora?
- Thórr: Sabed que los dioses han presenciado vuestra lucha.
- Thrasir: ¿Quién eres?
- Thórr: Mi nombre es Thórr. En la tradición de los mortales, se me conoce como la deidad de la guerra.
- Lif: ¿Una divinidad legendaria venida de los cielos?... ¿Qué quieres de nosotros, deidad de la guerra? ¿Vienes a juzgarnos por nuestra sonada derrota?
- Thórr: ¿A juzgaros? No. Que ganéis o perdáis no tiene mayor trascendencia para mí.
- Thrasir: (...)
- Thórr: Escuchadme bien, mortales. La verdadera fuerza no viene dictada por el desenlace de una batalla. Nosotros, los dioses, tenemos un poder muy superior al vuestro. Aun así, ¿qué demostraríamos si os borrásemos de la faz de la tierra? Absolutamente nada. El hecho de ostentar poder no nos hace poseedores de la verdadera fuerza.
- Lif: (...)
- Thórr: Lo sacrificasteis todo a sabiendas de que perderíais. Fuisteis en contra del destino sin pensarlo dos veces. Esa es la verdadera fuerza. La que respeto y admiro.
- Thrasir: Bonitas palabras, aunque... huecas. ¿Qué pretendes de nosotros? ¿Tienes algo que ofrecernos? ¿Nos concederás aquello que Hel nos negó? ¿Devolverás la vida a nuestro mundo?
- Thórr: Justamente.
- Thrasir: ¡¿Qué?!
- Lif: Primero, Hel; ahora, apareces tú y tus promesas imposibles. ¿A qué estáis jugando? No entiendo por qué encontráis solaz en jugar con las vidas de los mortales. Es de lo más extraño.
- Thórr: ¿Extraño? No hay nada de extraño en mis palabras, príncipe de la desolación. Sirvo a Alfaðör. ¿Conoces ese nombre?
- Lif: ¡¿Alfaðör?! ¿De veras?
- Thórr: Sí, el creador supremo... Su poder no tiene parangón, ni hay deseo que no pueda cumplir.

>>Inicio de la batalla
- Loki: Uf... Qué aburrido es tener que esperar sola. Me está entrando una modorra... Dormir es soñar... Puede que para el príncipe Alfonse esto no sea más que un sueño. ¿Y si no me cree? Para alguien que puede materializar lo imposible, ¿qué diferencia hay entre la realidad y los sueños? Supongo que ninguna.
- Alfonse: ¡Loki!
- Loki: Vaya, no esperaba a «este» Alfonse. No somos amigos ni aliados, así que... Que empiece el baile.

>>Fin de la batalla
- Loki: ¿Te has cansado ya de echarme la bronca? Tengo que irme.
- Alfonse: ¡Espera!
- Loki: No te pongas así, príncipe. Tú y yo no somos enemigos. Sin embargo, los elfos oscuros, portadores de pesadillas, moradores de uno de los nueve reinos... Ellos sí que deberían estar quitándote el sueño. Cuando abras los ojos y te des cuenta, vuelve a visitarme, ¿de acuerdo? Je, je, je...

>>Cierre
- Loki: ¡Thórr! ¿Aún sigues con esto?
- Thórr: Príncipe Alfonse. Princesa Veronica. Forjad un contrato con nosotras. Os honraremos como guerreros. Seréis considerados uno más en el reino del firmamento. Aceptad y, por Alfaðör, que cumpliremos vuestros deseos. Vuestra gente vivirá feliz de nuevo.
- Thrasir: ¿De... verdad? No puede ser, después de todo lo que hemos pasado... Hemos sacrificado lo innombrable por esta causa sin resultado alguno. Y ahora... ¿Por fin se hará realidad nuestro anhelo?
- Lif: Thórr. Has dicho que valoras cómo luchamos... Pero nos has visto fracasar y nos recompensas por ello. ¿Acaso no es eso blasfemia? ¿De qué ha servido todo ese dolor? Lo que... Lo que hemos hecho...
- Loki: Lo sé... Puedo sentir tu sufrimiento, príncipe. Pero, en tu padecimiento en aquellas tierras desoladas, engullido por la desesperación,... ¿Recuerdas la fuerza con la que deseabas devolver a tus seres queridos a la vida? ¿La determinación con la que juraste hacer todo lo que estuviera en tus manos para cumplir ese deseo? Estabas dispuesto a pactar con dioses o demonios, ¿recuerdas?
- Lif: Sí, jamás lo olvidaré. Es como dices. Durante este tiempo, no he cejado en mi empeño. Daría lo que fuera. Thórr, te doy mi palabra. Cumpliré el contrato. Lucharé para ti. Pero recuerda esto: no estaré a tu servicio toda la eternidad. Llegado el día, me liberaré del contrato. Seré la prueba viviente de que la arrogancia de los dioses tiene límites. Hago esto no solo por mí, sino en honor a otra persona...
- Thórr: Eres todo un ejemplo, príncipe. Estamos presenciando, aquí y ahora, la verdadera fuerza del espíritu de un guerrero. Los nueve mundos son lugares dignos de un general como tú. Ahora, haz honor a lo prometido. Estaremos observando la próxima batalla.

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