Capítulo 05 - Sangre y nieve

Parte 1 - Persecución en la nieve

>> Apertura
- Sharena: ¿Están bien los aldeanos? Espero que sí...
- Anna: Lo estarán gracias a la rápida capacidad de reacción de tu hermano. Seguro que han escapado. Nosotros deberíamos ponernos en marcha antes de que el enemigo dé con nuestro rastro. Será un camino difícil; el terreno es traicionero... Mires adonde mires, no hay más que nieve.
- Alfonse: Nieve por doquier... Así que esto es Nifl. Espero que aquí podamos hallar la clave para vencer a Surtr.
- Sharena: Yo espero que haga menos frío... ¡Achís! Qué frío. Brr...
- Fjorm: ¿Tanto frío hace? Pues hoy hace buen tiempo...
- Alfonse: Tendremos que mantenernos cerca los unos de los otros y protegernos del viento.
- Fjorm: Debemos ir con cuidado. El ejército de Múspell causó estragos en Nifl. Laegjarn, una de las generales más leales de Surtr, ha asentado aquí su campamento.
- Anna: Entonces... estamos en territorio enemigo. No os despistéis.
- Fjorm: A pesar de eso, mi hermana Gunnthrá ha conseguido eludirlos. Está escondida, esperándonos. Antes de nada, debemos reunirnos con ella y...
- Anna: ¡No! Ya están aquí. ¡Preparaos para luchar!

>> Inicio de la batalla
- Laevatein: Realeza de Askr...
- Anna: La conozco... ¡Es una lacaya de Surtr!
- Fjorm: Laevatein... Nos has estado siguiendo.
- Laevatein: Esas son mis órdenes. Seguiros el rastro... y acabar con vosotros.

>> Fin de la batalla
- Laevatein: Son demasiado fuertes... No puedo morir aquí... Me retiraré, como me dijo ella...
- Anna: ¡Esta es nuestra oportunidad! ¡Tropas, avanzad!
- Sharena: Decirlo es fácil, pero moverse con esta nieve es complicado...
- Alfonse: Iré abriendo paso. Seguidme. Aunque dejaremos un rastro en la nieve...
- Anna: No hay alternativa... Tendremos que ir borrándolo a medida que avanzamos. Aunque... No, mejor no. No borréis el rastro.
- Sharena: ¿Cómo? Ahora quieres que dejemos rastro?
- Anna: Sabemos que habrá enemigos siguiendo nuestras huellas..., así que podemos usar eso a nuestro favor. Dejamos un rastro, volvemos sobre nuestros pasos y nos vamos en otra dirección, borrando las huellas.
- Sharena: ¡Me dejas de piedra! Si somos más listos que ellos... ¡podemos ganar!
- Anna: ¡Por algo soy la comandante! Si hay algo que se me dé bien, es infiltrarme en territorio enemigo. ¡Adelante!

>> Cierre
- Laevatein: Qué frío hace. Hay tanta nieve...
- Laegjarn: Laevatein.
- Laevatein: ¡Laegjarn! Estás aquí... Me alegro.
- Laegjarn: Yo también, hermanita. Por fin volvemos a estar juntas.
- Laevatein: Padre me ha dado órdenes...
- Laegjarn: Eso he oído. Pronto se derramará mucha más sangre.
- Laevatein: Laegjarn...
- Laegjarn: Tranquila. No hay de qué preocuparse. ¿Entendido? ¿Sabes adónde fueron?
- Laevatein: Los he perdido..., pero han dejado huellas. Mira...
- Laegjarn: ¿Ves? No pasa nada. Los encontraremos enseguida. Pero debemos darnos prisa... Mmm... O tal vez no.
- Laevatein: ¿Qué ocurre?
- Laegjarn: Hay algo que no encaja con estas huellas... Son demasiado claras. Ha estado nevando, pero aun así llaman mucho la atención. Si quieren escapar de nuestro ejército, lo normal sería que se aseguraran de ocultar su rastro... Pero con esas huellas tan marcadas... Parece que quieran que las encontremos. ¿Qué opinas?
- Laevatein: Las dejaron a propósito, para engañarnos.
- Laegjarn: Intentemos pensar como ellos. Se encuentran en un lugar que no conocen, en territorio enemigo. Y apenas han logrado escapar. Su principal prioridad es eludirnos. Si los encontramos, se acabó lo que se daba. No pueden dejar rastro. ¿Qué harías en esa situación? Borrar tus huellas, esconderte y esperar que no te encuentren. No seguiremos ese rastro; es falso. Debemos examinar bien la zona y encontrar las huellas de verdad. Si tienen que estar borrándolas, no pueden estar avanzando muy deprisa. Podemos alcanzarlos.
- Laevatein: Seguro que tienes razón. Qué lista eres, Laegjarn.
- Laegjarn: Y tú eres un encanto, Laevatein. Siempre has sido muy buena chica. Pongámonos en marcha. No podrán esconderse de dos de las generales de Múspell. Serán presa fácil... Casi me siento mal por ellos.

Parte 2 - La danza de la bruja

>> Inicio de la batalla
- Anna: ¿Cómo nos han encontrado tan deprisa? ¡Preparaos para luchar!

>> Fin de la batalla
- Anna: Nos están rodeando... Tenemos que huir antes de que lleguen refuerzos. Guardianes de Askr, ¡en marcha!

Parte 3 - El Dragón Caído renace

>> Inicio de la batalla
- Robin Caído: Soy el emisario de la destrucción, cuyo hálito de fuego siembra la devastación. Soy Grima, el Dragón Caído. ¿A quién devoraré primero? ¿A ti?

Parte 4 - El soberano oscuro

>> Inicio de la batalla
- Hardin Caído: Venid, fugitivos... ¡Sentiréis cómo os atraviesa el colmillo de mi Gradivus!

Parte 5 - Cacería ígnea

>> Inicio de la batalla
- Anna: ¡Maldita sea! Nos pisan los talones. ¿Podemos escapar? A lo mejor hay una forma de...
- Laegjarn: Rendíos, Guardianes.
- Alfonse: ¿Quién nos lo ordena?
- Laegjarn: Laegjarn, general de Múspell. Estoy al cargo de esta región de Nifl por la autoridad de mi padre, el rey Surtr. Aunque somos enemigos, elogio vuestra valentía, guerreros de Askr. Nos ha costado encontraros. Pero ya podéis descansar. No hay forma de que podáis vencer. Tal vez podáis haceros con victorias pequeñas..., pero nuestro ejército es demasiado numeroso. Debéis rendiros. Si os entregáis sin resistiros, no sufriréis ningún daño. Tenéis mi palabra.
- Alfonse: No puede ser más distinta de Surtr...
- Fjorm: Sí. Es una persona honrada. Desde que ocupó Nifl, ha tratado a los ciudadanos con respeto. Parece mentira que sea hija de Surtr, ¿verdad?
- Sharena: Desde luego. Pero me alegro de que así sea.
- Alfonse: General de Múspell, agradezco tu generosa oferta. No obstante, me temo que debemos rechazarla. Vinimos aquí con un objetivo: salvar Askr. Por muy difícil que pueda ser, debemos intentarlo.
- Laegjarn: Entiendo. Entonces, no nos dejáis otra opción que llevar a cabo las órdenes de nuestro padre. Os enfrentaréis a dos generales de Múspell. ¡Preparaos para sufrir la derrota ante Laegjarn y Laevatein!

>> Fin de la batalla
- Laegjarn: Esa fuerza... No estaba preparada para esto. Os he subestimado, ciudadanos de Askr. Vuestra estrategia nos supera. Sois fuertes y sabéis luchar... Pero esta batalla no caerá en saco roto. He aprendido muchas cosas interesantes sobre vosotros. Por ahora... debo retirarme.

>> Cierre
- Laevatein: Laegjarn... ¿Estás bien?
- Laegjarn: No te preocupes, Laevatein. No estoy herida. Son muy fuertes. Si no planeamos una estrategia mejor, no podremos derrotarlos.
- Laevatein: Me prenderé fuego.
- Laegjarn: ¡De eso nada! Las llamas de Múspell son muy peligrosas. ¡Arriesgarías el alma! El fuego te quemaría hasta matarte. Escúchame bien, Laevatein. No debes hacerlo bajo ningún concepto. Prométeme que no lo harás.
- Laevatein: Si eso es lo que quieres... Está bien. Te lo prometo. Pero Laegjarn... Hemos perdido. ¿Ahora qué hacemos?
- Laegjarn: No te preocupes. Juntas encontraremos la solución, como hemos hecho siempre. Piensa: ¿qué hace el enemigo aquí?
- Laevatein: Lo desconozco.
- Laegjarn: Su reino está al borde de la destrucción. Su gente está sufriendo. Pero han decidido venir aquí. Deben tener un buen motivo. ¿Huir de padre? No lo creo. En sus ojos sigue viva la esperanza. Deben haber venido buscando una forma de derrotar a Múspell.
- Laevatein: Si eso es lo que crees... debe de ser verdad.
- Laegjarn: Gracias, hermanita. Pero ¿qué podría haber aquí para darles la ventaja en la guerra? ¿Un aliado? ¿Un arma? ¿O tal vez tratan de atraernos hacia un lugar ventajoso?
- Laevatein: No lo sé...
- Laegjarn: No, no podemos saberlo. De momento. Pero sea lo que sea... Si lo encontramos antes que ellos, les será imposible vencernos. Y entonces la victoria será nuestra.

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