Capítulo 06 - La verdadera presa

Parte 1 - Sueño distante

>> Apertura
- Gunnthrá: lHola, Kiran... ¡Felicidades por tu victoria! La noticia está llegando a todas partes, incluso donde me escondo. Según los rumores, venciste no solo a una, sino a dos generales de Múspell. Te vas haciendo más fuerte... Espero con ganas el día en que podamos conocernos al fin. Para encontrarme, dirígete al oeste. Te estaré esperando en el santuario de Snjárhof.

>> Inicio de la batalla
- Fjorm: Nos llevará dos semanas viajar hasta Snjárhof... Esa región de Nifl está totalmente abandonada..., y solo quedan ruinas.
- Alfonse: Pero solo allí podremos reunirnos con la princesa Gunnthrá y hallar la clave para derrotar a Surtr. ¡No hay tiempo que perder!

>> Fin de la batalla
- Alfonse: No estaban a nuestra altura. Sigamos adelante.

Parte 2 - El caballero marcado

>> Inicio de la batalla
- Chrom: Soy Chrom, de Ylisse. Por este contrato, y por el bien de mis amigos... ¡no te dejaré pasar!

Parte 3 - Hija de estratega

>> Inicio de la batalla
- Morgan: Me llamo Linfan, y soy hija de Daraen, ¡el brillante estratega! ¡Veamos si estás a la altura!

Parte 4 - Hijo de estratega

>> Inicio de la batalla
- Morgan: Me llamo Linfan. Y tú eres Kiran... Me muero por aprender las estrategias de los Guardianes de Askr. ¡Gracias por la lección!

>> Fin de la batalla
- Anna: Que venga todo el mundo. Ha llegado la hora de ponernos a pensar y lidiar con la situación.
- Sharena: ¿Qué hacemos ahora?
- Anna: Nuestros exploradores dicen que el ejército de Múspell nos ha estado buscando y tienen nuestro rastro. De algún modo, han podido predecir nuestros movimientos y se nos han adelantado. Si seguimos avanzando hacia donde se encuentra la princesa Gunnthrá...
- Fjorm: La encontrarán... y la matarán. Ay, hermana...
- Sharena: Podemos contactar con ella y cambiar el punto de encuentro. ¿Qué os parece?
- Anna: No creo que eso funcione. Ya nos han visto venir una vez. Pueden volver a hacerlo.
- Alfonse: Tal y como están las cosas, no tenemos forma de encontrarnos con la princesa Gunnthrá... Eso es lo que estás diciendo, ¿no?
- Fjorm: Pero... entonces ¿qué hacemos?
- Alfonse: Mmm... Princesa Fjorm, cuéntanos todo lo que sepas sobre esta región. Empezando por la geografía.
- Fjorm: Parece que ya se te ha ocurrido algo, príncipe Alfonse.
- Alfonse: Es posible... Vamos a planear una estrategia, Kiran.

>> Cierre
- Laegjarn: Han cambiado de rumbo... Ahora se dirigen hacia el norte. ¿A qué están jugando?
- Laevatein: No sabría decirte.
- Laegjarn: Si estaban buscando un arma, o pensaban tendernos una trampa, deberían seguir hacia el oeste. Pero ahora se dirigen a otro sitio. ¿Por qué será? ¿Van a encontrarse con algún aliado?
- Laevatein: Pero ¿quién?
- Laegjarn: Sabes tan bien como yo que hará falta más que potencia militar para vencer a nuestro padre... Si buscan ayuda, tal vez haya algún rito que puedan llevar a cabo aquí, en Nifl. Es probable que quieran contactar con uno de los supervivientes de la familia real. Dicen que la princesa Gunnthrá posee un gran poder mágico. Tal vez sea ella.
- Laevatein: A lo mejor se esconde en el norte.
- Laegjarn: Es posible. Pero es inútil. Si se dirigen hacia el norte, entonces sabremos que se encuentra allí. ¿Y si resulta que está en el sur pero están tratando de despistarnos para que no la encontremos? Tarde o temprano, tendrían que cambiar de rumbo y dirigirse hacia el sur. Pero he enviado tropas por toda la región. El cerco se va cerrando a su alrededor. Y, si aparece la princesa Gunnthrá, la reconoceré nada más verla. Hagan lo que hagan... Mientras lideremos este ejército, los Guardianes no se reunirán con ella.

Parte 5 - Acero envainado

>> Apertura
- Laegjarn: Así que ese es su objetivo... El santuario de Hjarnhof, que se esconde en la parte norte de Nifl. Las montañas de esta zona son tan altas que ni siquiera los wyverns se atreven a sobrevolarlas. Solo hemos viajado a esta región glacial y traicionera una vez. Hay algo que no encaja. No me gusta.
- Laevatein: La princesa Gunnthrá no está aquí. No hay nadie. He buscado por todas partes.
- Laegjarn: Entiendo... Gracias, Laevatein. ¿Qué podemos deducir de esto? Este debe de ser el lugar al que se dirigen. Eso significa que hay algo que solo pueden encontrar aquí... Pero aquí no hay nada. ¡Nada de nada! ¿Qué pueden querer?
- Laevatein: Pues no lo sé...
- Laegjarn: Laevatein. ¿Qué puedes contarme de la cueva que descubrimos la última vez que vinimos? La que pasa por debajo de las montañas, hacia el oeste.
- Laevatein: Hay hielo bloqueando la entrada. No se puede pasar. Antes no estaba...
- Laegjarn: No, tienes razón. Supongo que tenemos mucho que aprender sobre esta región. Si un camino como ese puede cerrarse de repente... ¡Claro!
- Laevatein: ¿Hermana? ¿Qué ocurre?
- Laegjarn: Debo aprender a pensar como los Guardianes de Askr... Y a sentir lo que ellos sienten. Están desesperados por reunirse con alguien, pero no van a poder mientras sigamos tras ellos. Así que su siguiente objetivo... soy yo.
- Laevatein: ¿Tú?
- Laegjarn: Piénsalo. Me han hecho seguirlos hasta aquí, hasta este paso tan estrecho. ¿Por qué? Para derrotarme.
- Laevatein: Pero entonces... ¡Hermana! ¡Ha llegado un informe! ¡El enemigo está en camino!
- Laegjarn: Parece que esta vez han logrado engañarme... La cazadora se ha convertido en la presa.

>> Inicio de la batalla
- Laevatein: ¡El enemigo ya casi está aquí!
- Laegjarn: Muy bien. Laevatein, escapa mientras puedas. Si vas tú sola... podrás escabullirte sin que te vean. Yo les mantendré ocupados hasta que estés a salvo.
- Laevatein: Pero...
- Laegjarn: No te preocupes. Soy una general de Múspell. Estas tierras están bajo mi control. No voy a perder.
- Laevatein: ¡Entonces deja que me quede aquí contigo!
- Laegjarn: No. Vete, Laevatein. Es una orden.
- Laevatein: Laegjarn... Como ordenes.
- Laegjarn: Tan obediente como siempre, Laevatein... No te preocupes. Volveremos a vernos pronto. Audaces guerreros de Askr... Siento vuestras intenciones. ¡Pensáis derrotarme! Pero antes os mostraré el poder de Laegjarn, miembro de la tríada abrasadora de Múspell!

>> Fin de la batalla
- Laegjarn: Ya está... He hecho lo que he podido. Lo siento mucho, Laevatein...
- Fjorm: ¡Fuerzas de Múspell, escuchadme! Vuestra general Laegjarn ha sido derrotada. No tenéis posibilidades de victoria. Huid y no os perseguiremos. Si seguís luchando, no tendremos clemencia. ¡Vosotros decidís!

>> Cierre
- Laegjarn: Ay...
- Fjorm: Por fin te despiertas.
- Laegjarn: Hola, princesa Fjorm. Llegadas a esta situación... Es mejor que me mates ya. No ganarás nada teniéndome como rehén. Mi padre nunca negociará por mi vida. ¿O acaso pretendes torturarme? Estoy vencida y humillada. Mi destino está en tus manos. Haz conmigo lo que te plazca.
- Fjorm: Ahora que te hemos derrotado, se ha desatado el caos entre las fuerzas de Múspell. Había héroes luchando bajo unos contratos que ahora se han roto. Y los soldados no tienen ni idea de qué deberían hacer. Nosotros, en cambio, hemos conseguido lo que queríamos. No se derramará más sangre hoy. Además..., cuando conquistaste Nifl, trataste a los ciudadanos con dignidad. Te debo el mismo trato. No obstante, debo preguntarte algo. ¿Querías invadir Nifl? Sospecho que no.
- Laegjarn: Nunca respondería las preguntas de un enemigo. Pero recuerda esto: mi padre es llama pura, y hará que todo arda. Hasta que solo queden cenizas. Él gobierna Múspell, y yo sigo sus órdenes. Eso es todo.
- Fjorm: Ya veo... Y, aun así, no soy capaz de guardarte ningún rencor. Si no nos hubiéramos conocido en el campo de batalla, sino en un lugar más agradable... Tal vez habríamos podido ser amigas.
- Laegjarn: (...)

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