Capítulo 02 - Portal al averno

Parte 1 - La orden del rey

>> Apertura
- Gustav: Hijo.
- Alfonse: Padre... Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos. Es un honor hallarme de nuevo en tu presencia.
- Gustav: ¿Y...?
- Alfonse: Eh...
- Henriette: No estés nervioso, Alfonse. Tu padre te ha echado mucho de menos. Hace demasiado tiempo que no os veis.
- Gustav: Henriette, por favor... Sé un poco más discreta.
- Henriette: ¡Lo siento!
- Gustav: Alfonse, hijo, imagino que tu madre ya te habrá puesto al corriente... Askr ha sido invadido.
- Alfonse: Sí. Me ha dicho que se trata del ejército de Hel, el reino de los muertos. Sé muy poco sobre él.
- Gustav: Al oeste de estas tierras se halla una tumba solitaria. Es un portal que conduce al reino de los muertos. Hace veinte años mandé levantar a su alrededor una barrera.
- Alfonse: ¿Y qué pasó?
- Gustav: Como sabes, el poder de Askr nos permite abrir portales..., pero no cerrarlos. Así que lo único que pude hacer fue rodear el portal a Hel con la más resistente de las barreras. Durante todo este tiempo ha cumplido su objetivo y evitado que nadie traspasara al otro lado... Pero ahora las huestes de Hel han conseguido entrar en Askr.
- Alfonse: ¡Qué horror!
- Gustav: Debemos detener su avance. No podemos permitir que hagan daño a nuestro pueblo. ¿Me entiendes, hijo?
- Alfonse: Por supuesto, padre. No te defraudaré.

>> Inicio de la batalla
- Alfonse: Debemos liderar el avance hacia la tumba. ¡Vamos, Kiran!
- Anna: Nuestros informadores ya han llegado al portal. Debemos valorar la situación e informar a los soldados del rey para que se preparen. ¡Vamos, no hay tiempo que perder!

>> Fin de la batalla
- Eir: Escucha, Kiran... Desde ahora estoy a tu servicio. Obedeceré todas tus órdenes.

>> Cierre
- Loki: El reino de los muertos... Qué bello caos, ¿no crees, querida?
- Veronica: Primero me traicionas y luego vienes como si nada hubiera pasado.
- Loki: Ay, querida..., no me lances miradas asesinas. Al final te ayudé, ¿o no? Por favor, perdóname... o mátame.
- Veronica: Nada me gustaría más. Pero ¿qué conseguiría si te cortase la cabeza? Nada, literalmente.
- Loki: Veo que estás bastante molesta, pero hay cosas más importantes que yo. Tu hermano aún no ha regresado de su pequeña aventura. ¿Qué piensas hacer cuando Hel lance su ataque sobre ti y Embla?
- Veronica: Si destruye Askr, me habrá hecho un favor. Pero que ni se le ocurra poner un pie en Embla.
- Loki: Para los muertos todos los vivos son enemigos. Tarde o temprano vendrán, querida. Hel es implacable; Askr no será capaz de resistir su ataque sin ayuda.
- Veronica: Loki..., ¿esto es cosa tuya?
- Loki: Querida, me ofendes... ¿Cómo puedes insinuar que yo haría algo así? Después de todo lo que hemos vivido juntas...
- Veronica: Mmm...

Parte 2 - El hálito de la tumba

>> Sin diálogos

Parte 3 - La senda de los muertos

>> Sin diálogos

Parte 4 - El peligro acecha

>> Fin de la batalla
- Anna: Nos acercamos a la tumba solitaria... Deberíamos avistarla en cualquier momento. Avanzad con cuidado. Puede que el enemigo nos esté esperando.

Parte 5 - Así nace un rey

>> Apertura
- Sharena: ¡Traigo noticias! He reconocido la zona de la tumba y he localizado a los enemigos. No ha sido difícil...
- Anna: No me extraña. ¿Cuántos soldados has visto?
- Sharena: Miles... Es imposible contarlos. Se dirigen hacia el sur.
- Anna: ¿Qué hay al sur de aquí?
- Alfonse: Hay un pueblo a menos de un día a pie.
- Anna: Esto pinta mal... No podrán defenderse.
- Sharena: ¡Debemos ir en su ayuda!
- Anna: Sharena, no podemos detener un ejército de miles de soldados nosotros solos. Tenemos que hacer llegar un mensaje a Su Majestad para que envíe a sus tropas urgentemente. Aunque...
- Alfonse: Es imposible que lleguen a tiempo.
- Sharena: Pobre gente...
- Anna: No podemos dejarlos morir así... Tenemos que hacer algo para ganar tiempo.
- Alfonse: Comandante... Podríamos provocar al enemigo.
- Anna: Si llamamos su atención, se centrarán en nosotros. Pero tenemos que estar preparados para huir o para resistir sus ataques hasta que lleguen los refuerzos. Es arriesgado...
- Alfonse: Lo es, y mucho, pero es nuestra única opción.
- Anna: Es verdad. ¡En marcha! Tenemos que acercarnos a ellos con sigilo para pillarlos desprevenidos.

>> Inicio de la batalla
- Alfonse: No os delatéis y moveos en grupos pequeños. Dispersaos y rodead al enemigo por la espalda. Evitad al enemigo e intentad que parezca que sois parte de un gran ejército. Cuando se percaten de nuestra presencia, se detendrán. Así ganaremos algo de tiempo. Y cuando descubran nuestra estrategia...
- Sharena: ¡Pero si ya están aquí! ¡Retiraos, rápido! ¿Podemos escapar?
- Anna: Ya es demasiado tarde, Sharena. Tenemos que aguantar aquí hasta que lleguen los soldados.

>> Fin de la batalla
- Anna: ¡Ya están aquí los soldados del rey!
- Sharena: ¡Bien! ¡El enemigo se retira!
- Alfonse: Si deciden marchar hacia el pueblo, se encontrarán con el ejército de padre. Los aldeanos están a salvo, qué alivio.
- Gustav: Alfonse.
- Alfonse: Padre.
- Gustav: Me he enterado de lo que habéis hecho. ¿Por qué te has jugado la vida de esa manera?
- Alfonse: Por la gente...
- Sharena: Padre, debíamos proteger a...
- Gustav: Le he preguntado a tu hermano, Sharena.
- Sharena: Sí, señor.
- Alfonse: El enemigo se dirigía hacia el pueblo y los aldeanos no podían defenderse. Debíamos hacer todo lo posible para detener al ejército enemigo y tuve que pensar rápido.
- Gustav: ¿Acaso creías que podríais enfrentaros a todo un ejército? Un pequeño error de cálculo y ahora estarías muerto. Muerto, Alfonse, ¿me oyes?
- Alfonse: Lo sé, padre.
- Gustav: Felicito a los Guardianes de Askr por su victoria contra Múspell. Sin embargo, tu lugar no está junto a ellos, espada en mano. Tienes otro destino reservado.
- Alfonse: Padre, yo solo...
- Gustav: Quieres ayudar a la gente, lo sé, pero el deber de un rey no es ayudar a quien se encuentre por el camino... Miles de personas dependen de ti y tu deber como rey es protegerlas a todas. No sé si eres capaz de asumir esa responsabilidad... De momento, desde luego que no.
- Alfonse: No puedo... No estoy preparado, así que pensé que podría dedicarme a ayudar a la gente mientras reines tú.
- Gustav: ¿Y si muero? Tú heredarías el trono. ¿Estás preparado para gobernar Askr?
- Alfonse: Yo... No, todavía no estoy preparado. No puedo igualarte como rey.
- Gustav: ¿Y si fueses tú quien muriese luchando por ahí? Me queda menos tiempo del que crees. Algún día moriré y no queda tanto para eso. ¿Qué será de Askr y de su gente?
- Alfonse: Pues..., yo...
- Gustav: No eres un espadachín que se dedica a ayudar a quien está en apuros. Eres un futuro rey de Askr y de todos sus habitantes. Si no eres capaz de ver más allá del sufrimiento que tienes delante de tus narices... Entonces tu compasión tiene límites. Te falta mucho para estar preparado para reinar.
- Alfonse: Lo siento mucho, padre...

>> Cierre
- Henriette: Alfonse...
- Alfonse: ¿Qué pasa, madre?
- Henriette: Nada, venía a vendarte las heridas, cariño, ¿acaso no puedo?
- Alfonse: Madre, no te preocupes, ya no soy un niño.
- Henriette: Vaya... Me entristece un poco pensarlo.
- Alfonse: Padre tiene razón... Debo aprender a pensar a gran escala, igual que él.
- Henriette: Le gustaría oírte decir eso. Qué recuerdos... Eres igual que él cuando tenía tu edad.
- Alfonse: Ah, ¿sí?
- Henriette: Solía salir al campo a ayudar a la gente y viajar a otros reinos. Cuando le conocí era todo un temerario.
- Alfonse: ¿En serio? Es difícil de creer...
- Henriette: Es un hombre impulsivo. Teníamos que estar pendientes de él, porque si no... Pero hubo algo que lo hizo cambiar y volverse más cauto. (...)
- Alfonse: ¿Madre?
- Henriette: No es nada, cariño. Descansa, Alfonse, lo necesitas. Ya hablaremos mañana.

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