Capítulo 11 - El punto de partida

Parte 1 - En busca del camino

>> Apertura
- Anna: ¡Maldita sea! Hemos vuelto al punto de partida... ¡Aún no hemos hallado el arma con que derrotar a Hel! Y, por si fuera poco, las pistas que nos dio la princesa Veronica nos condujeron hasta Thrasir...
- Veronica: ¿Disculpa? ¿Insinúas que todo ha sido culpa mía?
- Anna: E-esto... No, supongo... Me habré expresado mal, ¡así que deja de mirarme con cara de pocos amigos! En fin... No deberíamos perder el tiempo con discusiones. ¡Necesitamos un plan! ¿Por dónde deberíamos seguir buscando? No podemos peinar todo el continente...
- Alfonse: Mmm... Creo que sé quién tiene el arma... ¡Debe tratarse de Líf! No hay más posibilidades... Y su paradero solo puede ser uno: ¡el castillo de los Guardianes de Askr!
- Sharena: ¡Qué perspicaz, Alfonse! Pero ¿cómo has logrado llegar a esa conclusión?
- Alfonse: No ha sido demasiado difícil. Tan solo me he planteado qué haría yo en esa misma situación... Si alguien puede lograr comprender la forma de pensar de Líf, ese soy yo, ¿verdad?
- Sharena: Oh, Alfonse...

>> Inicio de la batalla
- Anna: Con el tiempo, he aprendido a delegar en Alfonse y confiar plenamente en sus planes. Además, no es como si esta vez tuviéramos otra opción... Escuchadme, Guardianes de Askr. ¡Es hora de volver a nuestra base!

>> Fin de la batalla
- Alfonse: Ha llegado la hora de la verdad... ¡Es hora de enfrentarnos a Líf!

>> Cierre
- Lif: (...)
- Thrasir: Alfonse, he de irme...
- Lif: Veronica... Si el enemigo te tiende una trampa, estarás perdida. Tendremos más posibilidades si vamos juntos.
- Thrasir: No, he de ir sola. Si vienes conmigo, tu plan no surtirá efecto. Oye, Alfonse... ¿De verdad piensas que Hel puede restaurar nuestro mundo?
- Lif: Eso quiero creer. Hel es dueña de un poder inconmensurable, y no nos queda otra opción... Juntos, equilibraremos las filas del séquito mortuorio y traeremos de vuelta la vida al reino.
- Thrasir: Se me hace raro, pero oírte hablar me infunde esperanza. Y pensar que tiempo atrás fuimos enemigos... Tras el horror que acaeció sobre este mundo, lo perdí todo y a todos. Pero en cambio gané algo. A ti y nuestra extraña amistad. Eres la única persona cuyas palabras me calan.
- Lif: Supongo que tienes razón. Ambos hemos cambiado mucho desde entonces...
- Thrasir: Si logramos... devolver la vida a nuestro reino, ¿cambiarán las cosas? ¿Seguirás a mi lado como ahora?
- Lif: Veronica... Te prometo que seguiré a tu lado.

Parte 2 - El enmascarado errante

>> Inicio de la batalla
- Sirius: ¿Yo? Soy un mero viajero... Puedes llamarme Sirius.

Parte 3 - Diversidad de opiniones

>> Inicio de la batalla
- Phina: Mmm... Sí, Líf y tú tenéis unas facciones bastante atractivas. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de vuestros atuendos... ¡Qué poco gusto!

>> Cierre
- Eir: Líf, antes de que la princesa Sharena muriese, tuve la oportunidad de pasar algún tiempo con ella y su hermano... Fueron muy amables conmigo y estaban rebosantes de vida... ¡Tenían un halo casi cegador! Incluso después de descubrir quién era y qué suponía mi presencia, no se apartaron de mi lado…
- Eir: ¿Por qué no me habéis eliminado todavía?
- Alfonse: ¿Cómo dices, princesa Eir?
- Eir: Soy la hija de Hel, la soberana de los muertos. ¡Eso me convierte en vuestra enemiga! Sin embargo, ni siquiera eso ha logrado disuadiros de aceptarme en vuestro grupo...
- Sharena: Princesa Eir... ¿Es que acaso no sientes ningún aprecio por nosotros?
- Eir: Y-yo... E-esto... Ahora que he pasado un tiempo a vuestro lado y he visto lo bondadosos que sois, pues...
- Sharena: Eso suena a que sí nos tienes aprecio, ¿verdad?
- Eir: Sí... Me importáis mucho.
- Sharena: ¡Pues nosotros sentimos lo mismo por ti! Disfrutamos de tu compañía y te tenemos cariño. Puede que seas la hija de Hel, pero eso no te convierte en una mala persona. ¡Tienes un corazón enorme!
- Alfonse: Así es. No podría haberlo expresado mejor...
- Eir: Príncipe Alfonse, princesa Sharena...

Parte 4 - El letargo de la dragona

>> Inicio de la batalla
- Nagi: Me llamo Nagi. Dime, ¿y tú... quién eres?

Parte 5 - Un jarro de agua fría

>> Apertura
- Lif: (...)
- Alfonse: ¿De verdad debes regresar con Hel, princesa Eir?
- Eir: Así es... Mi madre es la soberana de los muertos. No me queda más remedio que volver a su lado. ¡Pero os pasaré tanta información como pueda sobre sus planes! Qué estrategia bélica piensa seguir, cómo llegar hasta su paradero...
- Alfonse: ¿Te atreverías a arriesgarlo todo por nosotros? Al fin y al cabo, ya sabe que estás aquí... ¡Seguro que tiene sus sospechas acerca de tu lealtad! Y si las confirma, puede que te torture..., o incluso que te mate...
- Eir: Lo que pueda pasarme a mí no importa, príncipe Alfonse. En cambio, me preocupa mucho lo que pueda sucederos a vosotros... Sois mis amigos, al fin y al cabo. Me niego a quedarme de brazos cruzados mientras estáis en peligro.
- Alfonse: Te estoy muy agradecido, princesa Eir, pero no permitiré que te pongas en riesgo de ese modo.
- Eir: ¿Y por qué no?
- Alfonse: Cierto es que tu ayuda nos vendría de maravilla para vencer en esta guerra. ¡Pero me niego a dejar que te sacrifiques por nuestra victoria! ¿En qué tipo de persona me convertiría si ignorase las llamadas de socorro de los necesitados? Y eso te incluye a ti, princesa Eir...
- Eir: Príncipe Alfonse...
- Alfonse: La cuestión es que todo saldrá bien. ¡Ya lo verás! Sabemos qué camino debemos recorrer para ganar. Por si fuera poco, nadie tiene que cargar con toda la responsabilidad, sino que nos apoyamos mutuamente. Confía en mí, por favor. Cuando la guerra termine, lo celebraremos todos juntos... ¡Ya lo verás!
- Lif: (...) ¿Celebrarlo todos juntos? Ja. Ojalá las cosas hubieran salido así. Pero no, Alfonse. A ti ya nadie puede salvarte...

>> Inicio de la batalla
- Lif: Sabía que vendrías, Alfonse.
- Alfonse: Supongo que era inevitable, ¿no crees..., Alfonse?
- Lif: Je, je... Será mejor que desenvaines tu espada. Es hora de ponerle fin a esto.
- Alfonse: ¡En guardia!

>> Fin de la batalla
- Lif: Aaargh...

>> Cierre
- Alfonse: Nuestra batalla ha terminado. Deberíamos poner fin a estas hostilidades de una vez.
- Lif: ¡Jamás! Mi lucha no acabará nunca. Alfonse..., me da la sensación de que hay algo que todavía no has logrado comprender. ¿Me permites que te lo explique?
- Alfonse: Mmm... ¿Por qué no? Adelante.
- Lif: Se trata de la derrota. Todavía no has probado su amargo sabor las suficientes veces, ¿sabes? En cambio, yo lo he hecho en más ocasiones de las que habría debido. ¡No sabes lo mucho que me irrita eso! Así que me niego a ser derrotado de nuevo. ¡No puedo permitir que vuelva a suceder tal cosa!
- Alfonse: Esa terquedad no te llevará a ningún lado.
- Lif: Je... Eso es lo que tú crees. Me temo que no has tenido en cuenta que jugamos a juegos muy distintos. Para lograr la victoria, debes derrotar a Hel y sobrevivir a esta guerra. Pero ¿y yo? Todo cuanto necesito es que mueras. ¡Mi supervivencia me es indiferente! Es obvio que el camino que debo recorrer para lograr la victoria es menos escarpado que el tuyo. Y esto no me pilla de imprevisto en absoluto, Alfonse. Desde que mi mundo fue destruido y forjé un contrato con Hel, sabía que me enfrentaría a ti... ¡Justo en este mismo castillo! Sí... Lo he imaginado incontables veces y he tenido tiempo de preparar una pequeña sorpresa...
- Alfonse: ¡¿Cómo dices?! ¡Retiraos todos! ¡Debemos salir del castillo cuanto antes!
- Lif: Me temo que ya es demasiado tarde para eso. Guardianes de Askr..., este castillo será vuestra tumba. ¡Moriréis entre los escombros de este lugar!

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