Capítulo 13 - Legado de ensueño

Parte 1 - <<Haz lo que te digo>>

>> Apertura
- Eir: (...)
- Hel: Ha llegado la hora, Eir.
- Eir: Madre...
- Hel: Has de terminar con [el invocador,la invocadora]. Kiran, ¿cierto? Ah, qué más dará... Es una pieza más del tablero y debe caer. ¡Acaba con [él,ella]! Acaba con todos ellos y pon fin a esta partida de una vez por todas.
- Eir: Madre, te lo ruego...
- Hel: Te he dado una orden. ¡Obedécela!
- Eir: (...) Últimamente tengo el mismo sueño una y otra vez... Apareces en él, pero... Al despertar, el sueño se vuelve borroso, como si no pudiera unir las piezas de un puzle que ya he hecho.
- Hel: Vuelve solo cuando hayas ejecutado la misión que te he encomendado. Hazlo y te revelaré aquello que anhelas saber.
- Eir: Pero...
- Hel: Pero ¿qué? ¿Osarás desobedecerme? Inténtalo. Oponerte a mí está fuera de tu alcance. Mi voluntad está entretejida con tu propia existencia a golpe de vida segada tras vida segada.
- Eir: (...)
- Hel: ¡HAZ LO QUE TE DIGO, EIR!
- Eir: (...) Sí, madre...

>> Inicio de la batalla
- Eir: El castillo de mi madre está ahí delante. La encontraremos sentada en su trono.
- Veronica: El arma de Kiran imbuida con el poder de Angrboða conseguirá derrotar a Hel. No hay tiempo que perder. ¡La batalla final nos espera!

>> Fin de la batalla
- Eir: Espera, Kiran... O-olvídalo. No tiene importancia. Sigamos.

Parte 2 - La colina estrellada

>> Inicio de la batalla
- Gerik: Mi nombre es Gerik y lidero una banda de mercenarios. Parece que nos encontramos en bandos opuestos de esta guerra...

>> Fin de la batalla
- Eir: (...)
- Sharena: ¿Te encuentras bien, princesa Eir?
- Eir: Sí, estoy bien... ¿Por qué lo preguntas?
- Sharena: Tu rostro denota sufrimiento.
- Eir: (...)
- Sharena: Todo saldrá bien. ¡Esta guerra está muy cerca de llegar a su fin! Y, cuando lo haga, prometo llevarte a mi colina favorita, donde a menudo voy a contemplar las estrellas.
- Eir: Tus palabras... Son las mismas que las que me dijo...
- Sharena: ¿Cómo dices?
- Eir: Lo siento, no me hagas caso. Gracias, princesa Sharena.

>> Cierre
- Eir: (...)
- Alfonse: Estamos muy cerca de derrotar a Hel de una vez por todas, princesa. Esta será la batalla decisiva.
- Eir: No... ¡Deteneos, os lo ruego! Jamás podréis vencer a mi madre...
- Alfonse: Venceremos, pero... Eir, debo pedirte que no intervengas. No queremos que te enfrentes a tu propia madre.
- Sharena: Espéranos aquí, ¿de acuerdo? Estaremos de vuelta en menos de lo que canta un gallo.
- Eir: (...)
- Sharena: Todo saldrá bien, Eir. ¿Recuerdas lo que te prometí? Cuando esto acabe, te llevaré de vuelta a Askr e iremos a ver las estrellas en mi colina favorita.
- Eir: ¿Me lo prometéis?...
- Alfonse: Te damos nuestra palabra.
- Sharena: ¡Volveremos sanos y salvos!
- Eir: La princesa Sharena murió a manos de mi madre... Y el príncipe Alfonse acabó haciendo un pacto con ella para traer a su hermana de vuelta... ¡Todo esto escapaba a mi control, Kiran! No pude hacer nada para evitarlo...

Parte 3 - Meras marionetas

>> Inicio de la batalla
- Alfonse: ¡¿Cómo?! No puede ser... ¿Son esos... Líf y Thrasir?
- Eir: Lo que queda de ellos, al menos. Mi madre está controlando sus cuerpos como si fueran meras marionetas.
- Alfonse: Hel, tu profanación por la vida no conoce límites...
- Anna: ¡Atentos! ¡El enemigo está al caer!

>> Fin de la batalla
- Alfonse: ¡A la carga!
- Veronica: Hel..., ¡acabaré contigo!

>> Cierre
- Eir: Kiran, ¿tienes unos minutos? Tengo algo muy importante que contar y tú eres la única persona en la que confío plenamente... ¿Podemos vernos esta noche? Asegúrate de que no te sigue nadie. Por favor, Kiran... Mantén esto en secreto. ¡Es una cuestión de vida o muerte!

Parte 4 - Resistirse es inútil

>> Apertura
- Eir: Perdóname, te lo pido. Seguro que esto te ha resultado totalmente inesperado. Pero tengo que hacer algo... Algo para lo que necesitaba estar a solas contigo. Quiero que sepas que no me resulta nada fácil, Kiran... Pero son órdenes de mi madre, y no puedo negarme. Hel te quiere [muerto,muerta]. Resistirse es inútil. [Ambos,Ambas] sabemos que intentar escapar de la muerte carece de sentido... Créeme, lo siento en el alma. Todos habéis sido tan amables y bondadosos conmigo... Adiós, Kiran...
- Eir: (...)
- Hel: ¿Y bien?
- Eir: Kiran ha muerto, madre, tal y como ordenaste.
- Hel: Excelente. Ya no queda nadie capaz de oponerse a mí. Ya no preciso de tus servicios, Eir. Ahora, tomaré la última vida que quedaba en tu interior.
- Eir: Madre, te lo ruego... Antes, cumple la promesa que me hiciste. Juraste revelar el secreto que acude a mí en sueños. La misma visión, una y otra vez, en la que aparecemos tú y yo, con alas níveas a la espalda.
- Hel: Yo no soy la persona que aparece en tus sueños. Esa es tu verdadera madre.
- Eir: No... No lo entiendo...
- Hel: Tus padres fueron reyes bendecidos por el dragón de la vida. Los asesiné cuando todavía eras una niña y te reclamé para mí.
- Eir: Madre...
- Hel: Después, eliminé todo recuerdo de tu pasado y te hice creer que eras mi propia hija.
- Eir: ¿Por qué...? ¿Por qué hiciste tal cosa?
- Hel: Porque quería que estuvieras subyugada a mis deseos. Toda hija debe obedecer a su madre. ¡Y lo hiciste sin protestar! Por más que acabara con tu vida, una y otra vez, seguías sometida a mi voluntad.
- Eir: (...) ¿Has estado engañándome durante todo este tiempo?...
- Hel: Sí, aunque ahora ya no importa. Tu vida está a punto de llegar a su fin.
- Alfonse: ¡Yo no estaría tan seguro de ello!
- Hel: ¡Tú!...

>> Inicio de la batalla
- Hel: ¿Cómo demonios has llegado hasta aquí, Alfonse?
- Eir: (...)
- Hel: ¿Es esto obra tuya, Eir? ¡No es posible! Todo tu ser está sometido a mi voluntad. ¡Es inconcebible que hayas logrado desobedecerme!
- Alfonse: Supongo que la soberana de los muertos jamás podrá entender los corazones de los vivos... Eir nos lo ha confiado todo, Hel. ¡Kiran nunca ha corrido peligro de caer presa de tu retorcido plan! El poder que pondrá fin a tu existencia sigue vivo y coleando.
- Hel: Y eso es lo que tanto os cuesta entender, Alfonse. ¡No hay nada más efímero que la vida!

>> Fin de la batalla
- Alfonse: Hel ha desaparecido... ¿Se habrá batido en retirada?
- Eir: Madre...
- Sharena: Princesa Eir, ¿estás bien?
- Eir: Sí, lo estoy... Por primera vez en mucho tiempo, estoy bien.

Parte 5 - Soberana de los muertos

>> Inicio de la batalla
- Alfonse: ¡Hel!
- Hel: Al fin han llegado los vivos a los dominios de la muerte... ¿Sabéis qué significa eso? ¡Que pronto pasaréis a engrosar las filas de mi séquito mortuorio!
- Alfonse: Has segado incontables vidas, tanto en nuestro Askr como en el de Líf. Arrancaste a Eir de los brazos de sus padres y le robaste sus recuerdos. Y, por si fuera poco, ¡le arrebataste la vida una y otra vez! Todo el mundo ha perdido a alguien por tu culpa. Sin ir más lejos, yo perdí a mi padre... ¡Tu propia existencia es una plaga ponzoñosa para nuestro mundo, Hel!
- Hel: Y así es como tiene que ser. Según tú, la muerte es maligna, pero la muerte solo... es, a secas. Los mortales se aferran a la vida mientras pueden, pero toda vida ha de llegar a su fin. Es indiscutible. A cada muerte, sea del mundo que sea, mi fuerza aumenta. Y existen infinitud de mundos, como ya sabes... No hay escapatoria. ¡Tu muerte pronto nutrirá mi ser, tal y como hizo tu otro yo!
- Alfonse: Le hice una promesa al otro Alfonse, y hoy será el día en que la cumpla. Se acabó. ¡Juro, aquí y ahora, que no volverás a cobrarte una vida nunca más!

>> Fin de la batalla
- Hel: (...)
- Alfonse: ¡Hel está huyendo! ¡Date prisa, princesa Veronica!
- Veronica: Angrboða..., dama de la vida y la muerte..., madre de las tres calamidades... ¡Acaba con los vivos y los muertos! ¡Arroja muerte sobre aquello que no puede morir! ¡Ahora, Kiran! ¡Utiliza el arma divina contra Hel!
- Hel: ¡No!
- Hel: ¿Acaso estoy muriendo?... ¿Es que puede fallecer la propia muerte?...
- Eir: ¡Madre!
- Hel: Chiquilla necia... Ya te lo he dicho. Nunca he sido tu madre.
- Eir: No es verdad. ¡Sí que lo fuiste! Puedo recordarlo... De niña, me cogías entre tus brazos y me acunabas contra tu pecho. Aquellos suaves brazos no eran los de la mujer que me dio a luz... Eran los tuyos, Hel.
- Hel: Aquello no fue más que un burdo intento de fingir ser tu madre... para poder... controlarte...
- Eir: Sea como sea, yo...
- Hel: ¿Por qué tienes esa expresión en el rostro?
- Eir: Porque estoy triste.
- Hel: ¿Verme morir... te entristece?
- Eir: Sí. Puede que, para ti, yo no haya sido tu hija... Pero has sido la única familia que he conocido. En mi memoria, tú siempre serás mi madre.
- Hel: (...)
- Eir: Adiós, madre...
- Alfonse: (...) Se acabó. Por fin.
- Veronica: Sí. Ya está...
- Alfonse: Prometí acogerte en Askr. Tendrás un hogar en el que conseguirás ser feliz. Haré honor a mi palabra. Ahora, ¡volvamos a casa!

>> Cierre
- Lif: (...) ¡Ah!
- Thrasir: ¿Qué sucede?
- Lif: He tenido un sueño maravilloso...
- Thrasir: ¿Por qué no me lo cuentas?
- Lif: Derrotábamos a Hel y Askr se sumía en una era de paz y prosperidad... He sentido una clase de felicidad que nunca antes había experimentado estando despierto.
- Thrasir: Tal vez haya sido algo más que un sueño. A lo mejor ha sido una visión.
- Lif: ¿Una visión? ¿De qué?
- Thrasir: De uno de los muchos mundos que coexisten. Y, si así fuera,... lo que has visto es tan real como lo que puede suceder en este mundo. Quizá esto que estamos viviendo sea un sueño, y tu visión la vida real...
- Lif: Entonces, en alguna realidad existe un mundo en el que la gente vive feliz y a salvo... Ojalá fuera verdad. Aunque tú y yo no pertenezcamos a ese mundo, esa idea me consuela.
- Thrasir: A mí también...
- Lif: ¿Qué sueños pueblan tu mente ahora, Alfonse? ¿Son sueños agradables? Espero que así sea...

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