Tormenta - Puño del trueno

» Prólogo
- Leif: El río Thracia... Tan ancho que sigue cautivándome por mucho que lo mire.
- Marth (enmascarado): Según los registros históricos, tu ejército de liberación se hizo con la victoria aquí y consiguió cruzar el río.
- Leif: ¿Quieres decir... que conoces nuestro futuro?
- Marth (enmascarado): En efecto. Pero mientras hablamos, la Tormenta asola estas tierras. Debes blandir la espada. Deberás enfrentarte al hombre con el que luchaste en las historias que leí.
- Leif: El señor Reinhardt... Su reputación lo precede. Todo el mundo dice que está muy versado en el campo de batalla. Algunos incluso afirman que es la reencarnación de Thrud, el cruzado.
- Marth (enmascarado): La lucha por apaciguar la Tormenta será más difícil que nada a lo que te hayas enfrentado hasta ahora. Tengamos cuidado, príncipe Leif.

» Epílogo
- Marth (enmascarado): El caos de la Tormenta se ha apaciguado una vez más... Muchas gracias, príncipe Leif. Los relatos que leí sobre ti decían la verdad. Eres un héroe admirable.
- Leif: ¿Un héroe? Un hombre sabio me dijo una vez que los héroes no escogen serlo. Que las circunstancias son las que obligan a alguien corriente a convertirse en héroe.
- Marth (enmascarado): Creo que ese hombre tenía razón. Por eso llevo esta máscara, porque hacía falta un héroe...
- Leif: ¿Príncipe Marth?
- Marth (enmascarado): La historia de la batalla que libraste me parece fascinante. El ejército enemigo era arrollador, y la desventaja en la que se hallaban tus tropas, preocupante. Después de tantas contiendas, tus aliados y tú estabais exhaustos. Robasteis suministros enemigos, rescatasteis a vuestros camaradas y desafiasteis las expectativas.
- Leif: Si tú lo dices...
- Marth (enmascarado): Las circunstancias a las que se enfrenta mi mundo son igual de terribles. Tú te hiciste con la victoria contando solo con tu propia fuerza... Espero que puedas comprender, aunque sea un poco, por qué me causas tanta admiración. Luchar a tu lado ha hecho que ese sentimiento se vuelva más intenso.
- Leif: ¡Pero todavía me queda mucho que aprender! Me da un poco de vergüenza lo que me cuentas.
- Marth (enmascarado): No seas modesto, príncipe. No hay duda de que eres un héroe. La luz de tu interior brilla con fuerza. Me alegro de haberte conocido. Tal vez algún día... podamos volver a coincidir, lord sabio.

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