Tormenta - Entrada aldestino

» Prólogo
- Marth (enmascarado): Señor Sigurd, descendiente de Baldo, de los doce cruzados... Posees una fuerza como pocos. Por favor, ayúdame a vencer al enemigo que acecha en la Tormenta.
- Sigurd: ¿Quién es ese enemigo, príncipe Marth?
- Marth (enmascarado): Es el origen de todo este caos... Tú, señor Sigurd.
- Sigurd: ¡Eso es imposible!
- Marth (enmascarado): Es el Sigurd de otro mundo y está atrapado en una pesadilla interminable. Si lo derrotamos, lo liberaremos de su prisión y el caos terminará.
- Sigurd: Entonces debo enfrentarme a él. No me resultará fácil luchar contra mí mismo, aunque sea de otro mundo. Pero si ese Sigurd es el origen de este caos, tal y como dices, haré lo que sea necesario para destruirlo. Cuenta conmigo, príncipe Marth.
- Marth (enmascarado): Gracias, señor Sigurd. Juntos lo venceremos. Tienes un tipo de fuerza que el otro Sigurd no tiene, la...
- Quan: ¡Sigurd! ¡Estás bien!
- Sigurd: ¡Príncipe Quan! ¿De dónde...?
- Eldigan: Hacía demasiado tiempo que no nos veíamos, Sigurd.
- Sigurd: ¡Eldigan! ¿Tú también has venido?
- Marth (enmascarado): Vienen con nosotros. Juntos acabaremos con este caos.
- Sigurd: Amigos, nos espera un camino lleno de peligros. No tenéis por qué tomar parte en esta lucha.
- Quan: Ni hablar, Sigurd. ¿Recuerdas la promesa que hicimos en la academia de Barhara?
- Eldigan: Prometimos que, si uno de nosotros estaba en apuros, acudiríamos en su ayuda a cualquier precio.
- Sigurd: Sí, me acuerdo... Es imposible olvidar momentos tan buenos.
- Marth (enmascarado): Los lazos de amistad que compartís nos darán fuerza en las batallas a las que nos vamos a enfrentar. Vamos a por al enemigo.

» Epílogo
- Marth (enmascarado): Hemos acabado con el caos de la Tormenta. Gracias, héroes.
- Sigurd: A medida que la Tormenta escampe, todo volverá a la idad. En cuanto a mí...
- Marth (enmascarado): Lo siento, señor Sigurd... Fuiste invocado después de muerto. En cuanto a tus compañeros...
- Sigurd: Eldigan, Quan, amigos míos, perdonadme.
- Marth (enmascarado): Los tres sufristeis una muerte prematura. Pero, aunque eso no tenga remedio, vuestras nobles almas siguen vivas. Y vuestros hijos han heredado vuestra nobleza.
- Sigurd: Seliph, hijo mío...
- Marth (enmascarado): Conozco su futuro y te aseguro que es brillante cuanto menos. Vuestros hijos lograron la victoria y están construyendo un mundo en el que todos viven en paz. Además, cada uno se granjeó el título de héroe legendario por mérito propio.

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