Tormenta - Un acto impío

» Prólogo
- Alfonse (Primavera): ¿D-dónde...? ¿Dónde estoy?
- Veronica (Primavera): Askr... Mataré a Askr...
- Alfonse (Primavera): ¿Cómo dices?
- Veronica (Primavera): Mataré a Askr... Mataré a Askr... Mataré... Flash
- Veronica (Primavera): ¿Quién demonios se ha metido en mi cabeza...? F-fuera...
- Bruno (Primavera): (...)
- Veronica (Primavera): ¿Hermano?... Esa voz... Ay, mi cabeza... Me duele mucho la cabeza... ¡Calla de una vez!
- Sharena (Primavera): ¡Se ha esfumado de repente! ¿Se habrá adentrado en la Tormenta?
- Bruno (Primavera): Así es. Debemos salvar a la Veronica que está aprisionada ahí dentro. Alfonse, Sharena... Prestadme vuestra fuerza para salvarla, por favor.
- Alfonse (Primavera): Zacharias... Puedes contar con nosotros.
- Sharena (Primavera): ¡Qué ilusión! Esto me recuerda a los viejos tiempos... Vivimos muchas aventuras, ¿verdad? ¡Aunque he mejorado muchísimo desde entonces! Mira y aprende, Zacharias.
- Alfonse (Primavera): Yo tampoco acabo de creerme que estemos juntos de nuevo... Qué alegría, ¿verdad? No obstante, no hemos luchado codo con codo desde hace mucho... Aunque no debería preocuparme. Al fin y al cabo, ahora contamos con la ayuda de Avatar. ¡Allá vamos!

» Epílogo
- Veronica (Primavera): Mmm... ¿Hermano?
- Bruno (Primavera): Estás a salvo, Veronica.
- Sharena (Primavera): No hay nada de lo que tengas que preocuparte, princesa.
- Bruno (Primavera): Alfonse, Sharena... Avatar... Os estoy muy agradecido. Habéis acudido en nuestra ayuda una vez más. No obstante, me temo que debo marcharme de nuevo.
- Sharena (Primavera): ¿De verdad?
- Bruno (Primavera): Así es, Sharena. Debo darme prisa. Cuanto más tiempo paso a vuestro lado, más difícil me resulta resistir el impulso de aniquilaros. Y todo por culpa de la sangre maldita de Embla que llevo en las venas... Askr y Embla son dioses y, por ello, no es posible desafiarlos...
- Alfonse (Primavera): Te equivocas.
- Bruno (Primavera): ¿Cómo?
- Alfonse (Primavera): Embla es un dios ruin. Todo cuanto hace es casuarte dolor... Por eso, lo derrotaremos. Puedes contar con ello.
- Bruno (Primavera): ¿Derrotar a Embla? Eso es imposible. No hay forma de lograrlo.
- Alfonse (Primavera): Es cierto que los dioses de nuestros reinos son dragones y, como tales, tienen un inmenso poder. No obstante, no son todopoderosos. Estoy convencido de que existe un modo de acabar con ellos.
- Bruno (Primavera): Nunca cambiarás... Siempre intentas cumplir metas muy nobles, aunque no tengas los medios necesarios. Un simple mortal no podría derrotar a un dios. No te creas esas fantasías, Alfonse. ¡Son ridículas! Ni siquiera nuestros ancestros, Líf y Thrasir, pudieron lograrlo.
- Alfonse (Primavera): ¿Y qué más da? Me niego a perder la esperanza...
- Bruno (Primavera): Mmm... Supongo que consideraré tu idea. Eres mi buen amigo, al fin y al cabo. Además, se te nota en la mirada que tienes fe en que es posible. Tal vez lo sea...
- Alfonse (Primavera): A mí no me cabe ninguna duda. Cuando acabemos con Embla, ¿volverás a nuestro lado?
- Bruno (Primavera): Lo prometo.

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