Tormenta - Guardia Sagrada

» Prólogo
- Sanaki (Novia): Mmm... ¡Así que esta es la famosa Tormenta! Si de mí dependiera, estaría bajo vigilancia a todas horas. Aunque yo también debería contar con una escolta que velase por mí y estoy más sola que la una...
- Sigrun (Novia): ¡Emperatriz Sanaki! ¿Os encontráis bien? No tengo excusa... Mi deber es protegeros, al fin y al cabo. ¡No debería haber permitido que os vierais envuelta en una situación tan peligrosa como esta!
- Sanaki (Novia): ¡Llegas tarde, Sigrun! ¿Qué habrías hecho si me hubiera sucedido algo?
- Sigrun (Novia): Disculpadme, Apóstol. ¡Os aseguro que no volveré a cometer un error de tal magnitud!
- Sanaki (Novia): Bueno, supongo que, como sigo de una pieza, todo está en orden... Además, fui yo quien decidió acudir al festival sin compañía.
- Tanith (Novia): Mmm... ¿Habrá sido obra del influjo de la Tormenta? Emperatriz Sanaki, comandante, esperad aquí. Me encargaré de aniquilar al enemigo.
- Sanaki (Novia): Mmm... Ni hablar; ¡yo también voy!
- Tanith (Novia): Otra vez no... Todo cuanto te pido es que pares quieta un rato, ¡pero no paras de meterte en problemas! En fin... Supongo que es mejor que dejar que campes a tus anchas.
- Sigrun (Novia): Esto... Tanith, ¿eres consciente de que no te estás dirigiendo a tus subordinados?
- Tanith (Novia): ¡Ostras! Es verdad. Mis más sinceras disculpas...
- Sigrun (Novia): Esto... Después de vos, apóstol Sanaki. Podéis estar tranquila. ¡La Guardia Sagrada os protegerá!
- Sanaki (Novia): ¡Allá vamos!

» Epílogo
- Sanaki (Novia): Vaya... Parece que el vórtice está despareciendo. ¡Ya era hora!
- Sigrun (Novia): Habéis estado magnífica, apóstol Sanaki. ¡Luchar a vuestro lado es todo un honor!
- Tanith (Novia): Os habéis pisado el bajo del vestido un par de veces, pero, en términos generales, lo habéis hecho bien.
- Sanaki (Novia): Lo que hay que oír... ¿Dudabais de mí, acaso? Deberíamos emprender el camino de vuelta, pero... La verdad es que me gustaría aprovechar esta oportunidad para dedicaros unas palabras.
- Sigrun (Novia): E-esto... ¿Emperatriz?
- Sanaki (Novia): Muchas gracias por estar siempre a mi lado y por ayudarme incluso cuando las cosas se ponen feas...
- Sigrun (Novia): Oh, emperatriz... Me conmueven vuestras palabras, pero no somos dignas de tales gestos de amabilidad.
- Sanaki (Novia): No digas eso... Os merecéis mucho más que meras palabras... La verdad es que, si paso tanto tiempo con vosotras, no es porque seáis mis más fieles vasallas. De hecho... Ay... ¡Las palabras nunca han sido lo mío! La cuestión es que... Vosotras dos... En fin, que sois dos de las personas más importantes de mi vida...
- Sigrun (Novia): Vaya... Yo también os quiero mucho, apóstol Sanaki.
- Tanith (Novia): ¡Qué repentino! Emperatriz, ¿es que el caos que emana de la Tormenta os ha nublado los sentidos?
- Sanaki (Novia): ¡P-por supuesto que no! Serás insolente... ¡Me he sentido así desde mucho antes de llegar aquí! Olvidad todo lo que os he dicho. Y ahora... ¡volvamos a casa! Sigrun, Tanith..., ¿estáis listas?
- Sigrun (Novia): Sí, emperatriz. ¡Volvamos a casa!

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