Capítulo 2: La hora de Celica

• Monasterio
- Celica: De acuerdo, Padre, me marcho.
- Noma: Celica...¿de verdad te tienes que ir? El camino al Templo de Mila es muy largo. y ahora que el Reino de Sofía está en ruinas, no habrá nadie para proteger a los viajeros como tú. Los piratas de Geeth y los monstruos aparecen frecuentemente, y puede que te ataquen. Incluso aunque seas una Sacerdotisa Luchadora, es muy peligroso para una chica como tú.
- Celica: Sin embargo, Padre, hace ya tres años desde que la última cosecha creció en estas tierras. La gente está pasando hambre, e incluso han llegado a este monasterio peticiones de ayuda. ¿Qué le ha ocurrido a Mila, la diosa de la Tierra? Eso es lo que quiero comprobar por mí misma.
- Noma: Ya veo... En ese caso, no te detendré. Pero, Celica... ¿sabes por qué te dejo Lord Mycen a mi cuidado? Ahora eres la única sucesora de la Familia Real de Sofía. Eres la última esperanza para los ciudadanos. No hagas nada peligroso.

- Noma: No queda nada más que decir. Que la bendición de Mila te acompañe...
- Jenny: Si Lady Celica va, yo también. Puedo usar mi magia Recover para sanar pequeñas heridas.
- Boey: Lady Celica, me sentiría mal si dejara que las chicas os fueseis solas. Yo también voy, o sea que relájate.
- May: Este Boey es un niñato. Sólo puede usar magia de fuego. Yo puedo usar también la magia del trueno. Puedes contar conmigo.



• Puerto Nova

- Aldeano: He oído que hay una espada de misterioso poder escondida en el Santuario del Mar. Pero también hay monstruos terroríficos en esa isla.

- Saber: ¡Largaos, me estáis molestando mientras bebo! Jajaja, no pienses que te subestimo. No hay ninguna posibilidad de que podáis cruzar el mar vosotros solos.
- Celica: Por eso queremos pedirte ayuda. Eres un mercenario, ¿no? ¿Podrías protegernos?
- Saber: ¿Qué? ¿Queréis adquirir mis servicios? Humm... Suena bien. De acuerdo, decidido. Me voy contigo...

- Aldeano: No deberías acercarte al Santuario del Mar. En esa isla vive un terrible Dragón zombi, que se comerá a cualquiera que se atreva a acercarse. Si quieres llegar hasta Valencia, necesitarás ir en barco. Sin embargo, puede que te encuentres con piratas en medio del mar. El jefe de los piratas, Dahha, es un duro oponente. Hace tiempo, había un hombre que fue a buscar venganza por la masacre de su familia a manos de los piratas. Oh, que lástima. Jamás regresó.



• Fuerte de los piratas

- Valbo: ¡Kamui, Leo, sed cuidadosos! Si vencemos a Dahha, sus secuaces se irán. ¡Allí! ¡A por Dahha!

(Contra Dahha)
- Dahha: Tenéis agallas para enfrentaros al gran Dahha. ¡Te atravesaré con mi hacha!

(Al acabar)
- Valbo: Gracias por la ayuda. Ahora estoy en deuda contigo. Te seguiré a donde quieras ir.
- Leo: Adonde mi amigo Valbo vaya, le seguiré. Confío en mi habilidad con el arco.
- Kamui: Bueno, Valbo me contrató, pero creo que no habrá problemas si voy contigo. Sin embargo, no me enfrentaré con un Dragón Zombi. Es imposible vencerlos sin la magia Ángel.



• Puerto de Sofía

- Palla: Hemos llegado hasta aquí desde el lejano continente oriental de Akaneia.
- Catria: Unos piratas se llevaron a nuestra hermana pequeña. Seguimos al barco, pero les perdimos la pista cerca de este pueblo. Me gustaría poder rescatarla pronto para poder volver a nuestro país.



• Castillo de Sofía

- Aldeano: ¡Hurra, el castillo de Sofía ha sido liberado! El general Tozeh volvió corriendo a su territorio.

- Aldeano: Han aparecido héroes en Sofía. Al fin este país podrá ser salvado.

- Aldeano: Aunque todos estamos contentos ahora... estoy un poco preocupado. Si el Reino de Rigel nos invade, seremos masacrados.

- Aldeano: Aunque Tozeh se haya ido, los cultivos siguen sin crecer, y extrañas criaturas están apareciendo... ¿Qué le ha ocurrido a la diosa de la Tierra Mila?

- Aldeano: ¿Vas al Templo de Mila? Mejor olvídalo. Los ladrones de Geeth están por todas las regiones cercanas, y he oído rumores de que los corrimientos de tierras han bloqueado el camino al templo.

- Mycen: Celica... Hacía mucho que no nos veíamos.
- Celica: ¡A-Abuelo! ¡¿Por qué estás aquí?!
- Mycen: Hum, es una larga historia. De cualquier forma, me alegro de que hayas llegado a salvo.
- Celica: Sí, debo agradecer la ayuda de todos. Tenía planeado ir al Templo de Mila, para preguntar a la Diosa sobre el problema de los cultivos.
- Mycen: Ya veo... justo como pensaba. Pero antes, deberías subir esas escaleras e ir a la parte superior del castillo. Encontrarás a la persona que más deseas ver.
- Celica: ¡No-no puede ser! ...¿Alm? ¿Así que el joven héroe que liberó Sofía fue Alm?
- Mycen: Bueno, deberías ir a verlo por ti misma.



• Castillo de Sofía (2ª planta)

- Alm: ¿?...¿Eres... Ce-Celica? ¡Eres tú, Celica!
- Celica: Alm... Así que de verdad eres tú. Esto es genial. Al fin nos encontramos... Hacía mucho que no nos veíamos, desde que dejé el pueblo...
- Alm: Sí, es verdad. Cuando éramos pequeños crecimos como hermanos, y solíamos jugar juntos todo el tiempo. Y un día desapareciste de repente, Celica. En ese momento... odié a mi abuelo.
- Celica: Yo también estaba triste. No había nada que pudiese hacer. Pero nuestro abuelo me dijo algo. Que si seguía en Ram, Tozeh atacaría el pueblo. Entonces me capturaría y mataría...
- Alm: ¿Qué? ¿Por que iba a querer matarte Tozeh?
- Celica: Eh... Lo siento. No te lo puedo decir ahora. Ah sí Alm, tengo una petición que hacerte. ¿Sabes si hay alguna forma de impedir la guerra con Rigel?
- Alm: No, es imposible. El Emperador Rudolf de Rigel ha aprovechado la oportunidad, ahora que el Reino de Sofía ha sido debilitado por la guerra civil ya ha comenzado la invasión. Si las cosas siguen por este camino, será el fin de Sofía.
- Celica: Pero, seamos de Rigel o Sofía, todos somos sólo humanos que vivimos en Valencia. Aunque no poseamos nuestro propio continente, deberíamos ser capaces de vivir felizmente juntos.
- Alm: No, es imposible. Los ciudadanos de Sofía no serían capaces de vivir bajo el opresivo mando de Rigel. Además, Rigel ayudó a Tozeh a invadir las tierras de Sofía. No tenemos más opción que luchar.
- Celica: Sí, es algo muy triste. Aun así, no creo que el Emperador Rudolf sea tan malo como la gente dice. Seguro que si pudiéramos hablar con él, lo entendería todo... Asimismo, Alm, todos te aclaman como su héroe, y quieren que seas su rey.
- Alm: ¡Qué! No podría, Celica. Simplemente no tengo ese tipo de ambición. Sólo quiero proteger a los ciudadanos de Sofía, eso es todo. Además de que al parecer, la princesa de la Familia Real sigue viva, y me gustaría encontrarla. Una vez haya encontrado a la princesa, volveré a casa.
- Celica: Pero la princesa de Sofía no existe. ¡La Familia Real fue aniquilada! De acuerdo, lo entiendo, Alm. Tienes que ir a Rigel ahora. Mis compañeros y yo nos dirigiremos al Templo de Mila.
- Alm: ¡¿Celica?!
- Celica: Adiós, Alm...


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