Capítulo 4: La tierra de los lamentos (Ruta de Celica)

• Templo de Mila
(Al reclutar a Noma)
- Noma: Ohh, ¡Celica! ¿Estás bien?
- Celica: ¡Obispo Noma! ¿Qué haces aquí?
- Noma: Estaba preocupado por ti. Te seguí hasta el Templo, pero me caí aquí por accidente. Jajaja, y pensar que precisamente yo, haya cometido un error tan tonto... Bueno, está bien. Desde ahora, iré contigo. Servirá para quedarme tranquilo.
(Noma se une al grupo)


• Fortaleza de Dolk
- Dolk: .....Bwajajajajaja.... Oh, profanas criaturas que gobiernan esta ciénaga de los muertos, ¡acabad con estos hombres siguiendo las órdenes del Maestro Judah! ¡¡Todos caeréis frente a los dragones zombi que yo, el Gran Chamán Dolk, convoco desde el Reino de las Sombras!!

[Al derrotar a Dolk]
- Dolk: Que la bendición de Doma...

[Al entrar a la fortaleza y transportarse a otro lugar mediante un cuadro en el piso, todo después de la batalla]
- Cartel: Bosque perdido.


• Aldea de los Sabios
[Entrada]
- Sacerdotisa: Esta es la aldea oculta de los sabios. Está protegida por el Maestro Hark, el Gran Sabio de Doma. Si deseas verle, dirígete a las afueras del pueblo.

[Centro]
- Hombre: El maestro Hark era el Alto Sacerdote de Lord Doma. Pero tras una pelea con el chamán Judah, escapó aquí huyendo de él. Judah es un hombre horrible. Si quieres luchar contra él, sólo hay una manera. 4, 8, 12... Agh... es demasiado difícil... Ju... el hechizo de Judah es...
(El hombre desaparece)

(Al hablar con Hark)
- Hark: Yo soy Hark. ¿Habéis venido hasta aquí en la búsqueda de la desaparecida Mila? Hum... Así que es cierto... La espada que selló a Mila se encuentra ahora mismo en el interior de la Torre de Doma. Pero no sirve de nada saberlo... Judah no te dejará llegar allí. Si puedo hacer algo por ti, te ayudaré. Celica, ¿deseas algo?
- Celica: No tengo nada más que preguntarte. Pero, Alm... Me gustaría ayudarle de algún modo...
- Hark: Ya veo. Que cortés, ¿no? Muy bien. Lo pillo. Le bendeciré con nuevos poderes.
(Alm promociona a Héroe)

(Al volver a hablar con Hark)
- Hark: La Torre de Doma os espera. Deberíais acercaros con cuidado.


• Puerta de Doma

[A veces, durante esta batalla]
¡El espíritu de la tierra fue despertado por el enemigo! ¡Invoca el megaterremoto!

[Al derrotar al jefe]
- Jamil: Que la bendición de Doma...


• Pantano de Doma

[Al matar al Bigle]
- Judah: Jejeje, bonito bicho, eh... No esperaba que lo mataseis tan rápido. Ese mocoso se llama Alm, ¿no? Si no quieres perderle, chica... sube a la Torre de Doma.
(Judah se teletransporta)

[Si derrotas a Judah]
- Judah: Imbéciles, no comprendéis el poder de Lord Doma... Os arrepentiréis de esto...
(Todos los Bigles desaparecen)


• Torre de Doma

[Última planta. Si has pasado algunas batallas con Alm en Dragon Crater este dialogo no ocurre, si no el siguiente]
- Judah: Jeje. La princesa de Sofía, ¿no? Te estaba esperando.
- Celica: ¡¿Quién eres?!
- Judah: ¿Quién, yo? Soy el primero de los servidores de Lord Doma. El conocido como Judah, sacerdote principal de nuestro Señor.
- Celica: Si es así, por favor, te lo suplico. ¡Libera a Lady Mila! ¡¡Devuelve a la Diosa de la Tierra a su lugar!!
- Judah: Jejeje... bien, bien. Cuánto sufrimiento. Echa un vistazo a este cristal. ¿Qué ves? Una cara que aprecias profundamente, ¿verdad? Correcto. Es Alm. ¿Qué tal si te dejo mirar un rato su figura, luchando desesperadamente?
(El grupo de Celica desaparece del mapa del mundo)

• Dentro de la Torre de Doma, en la ruta de Celica
(Alm se queda estancado en esta parte luchando algunas peleas, si has no pasado la ruta de Celica antes este dialogo no ocurre pero debes acabar la ruta de Celica ahora. Entonces tras algunas rondas de dragones zombi en la Montaña del Dragón...)
- Judah: Jejeje... Celica. Alm está atrapado en la Montaña del Dragón. Seguro que quieres salvarle. Si es así, sígueme. Si te ofreces como sacrificio a Lord Doma, ¡el camino de Alm se abrirá de nuevo!
(Tras seguirle, serás teletransportado al altar de Doma)

• Altar de Doma, abajo, en la ruta de Celica
(Igual que el texto entre paréntesis anterior)
- Judah: Jejeje, así que al final habéis venido. Esto es el altar de Doma. Ahora que habéis venido, nunca regresaréis con vida. Yo y mi Señor valoramos el dolor humano por encima de todo. Así que no os mataré rápidamente. Moriréis lentamente, poco a poco, dolorosamente. Al final, vuestras retorcidas figuras serán entregadas a Doma como un suculento festín...

 

Capítulo 4: La tierra de los lamentos (Ruta de Alm)

• Montaña del Terror
[Al derrotar al jefe]
- Mara: Que la bendición de Doma...


• Santuario de la Montaña del Terror

[En la lápida de piedra]
Derecha: Holy Shield
Izquierda: Silver Shield


• Refugio de Nuibaba

(Comienzo)
Bañado por las profundas tinieblas, un tétrico rostro les contempla. El conocido como el maestro de la Montaña del Terror, aquél cuyo nombre provoca escalofríos en quien lo escucha; el nigromante legendario, Nuibaba... Si llega a pronunciar el terrible conjuro que obtuvo a cambio de su alma una sola vez... Todos los seres vivos encontrarán la muerte. Oh, Alm, ¿por qué vas? ¿Quién podría imaginar lo que alberga el interior de esa montaña?

[En el turno enemigo, si alguna unidad está en el rango de Nuibaba]
- Nuibaba: ....¡Adelante, Medusa! ¡Ha llegado la hora de que cumplas tu parte del trato!

[Al derrotar a Nuibaba]
- Nuibaba: M-me he equivocado...


• Dentro del Refugio de Nuibaba

(Al reclutar a Teeta)
- Alm: ¿Cómo demonios has acabado encerrada en un lugar como éste?
- Teeta: Mi amante, Zeke, es un general de los caballeros de Rigel. Pero él se opuso a esta guerra. Nuibaba tenía miedo de que se rebelase, así que fui tomada como rehén. Si Zeke descubre que he sido rescatada, estoy segura de que os ayudará. Ah, estoy deseando volver a verle...
(Teeta se une al grupo)


• Llanuras de Rigel

(Comienzo, si has rescatado a Teeta)
- Zeke: ¿Qué? ¿Han rescatado a Teeta? ¡Genial! ¡Todas las tropas, atacad a los hombres de Jerome!

[Lucha contra Zeke, si no has reclutado a Teeta]
- Zeke: No tengo ningún deseo de luchar, pero si debo hacerlo... Perdóname.

[Muerte de Zeke]
- Zeke: Teeta, perdóname.

[Al derrotar al jefe]
- Jerome: Estaréis contentos, cabrones...


• Ciudad de Rigel

[Entrada]
- Hombre: Habéis salvado al general Zeke, ¿verdad? Odio a Sofía, pero debo daros las gracias
(Si Zeke está muerto)
- Hombre: ¡El emperador Rudolf es un héroe! ¡Los cerdos de Sofía no sois capaces de comprender su grandeza!

[Centro]
- Hombre: El general Jerome era un hombre cruel. Incluso esta ciudad fue saqueada. Hasta que Lord Zeke llegó, fue terrible.
(Si Zeke está muerto)
- Hombre: Hijos de puta, ¡sois unos monstruos! Tenían a la novia de Lord Zeke como rehén; no tenía más opciones que luchar...

[Arriba a la izquierda]
- Hombre: Justo delante está la Montaña del Dragón. Moriréis si intentáis atacarles. Me pregunto si es buena idea plantarles cara tan pronto...
(Si Zeke está muerto)
- Hombre: La desgracia de este pueblo os hace felices, ¿eh? ¿Habéis llegado de la maldita Montaña del Dragón?

[Arriba a la derecha]
(Al reclutar a Zeke)
- Zeke: ¿Tú eres Alm? Eres el que ha salvado a Teeta, ¿verdad? Debo darte las gracias.
- Alm: General Zeke, estás en contra de esta guerra, ¿no? Por favor, te pido que nos ayudes en nuestra misión.
- Zeke: No puedo. Os ayudé a acabar con Jerome porque él, junto a Nuibaba y Guru, estaba provocando el sufrimiento de la gente. Además... No tengo la menor idea de quién o qué soy. Todo lo que sé es que aparecí en la costa de este continente con una grave herida, o eso me dijeron... Y en mi estado, Su Majestad me dio su más cálida bienvenida, e incluso me puso un nombre. No puedo traicionarle.
- Alm: Lo entiendo... Me disculpo por mi grosería.
- Zeke: No, no importa... ¡¿?! Alm, esa marca de tu brazo derecho. ¿Por qué la tienes?
- Alm: ¿Marca? Ah, la tengo desde siempre. Según el abuelo, es una marca de nacimiento, pero, ¿qué...?
- Zeke: Ya veo... Una vez Su Majestad Rudolf me dijo algo: "Zeke, si alguna vez encuentras a alguien en cuyo brazo posea una marca de nacimiento en forma de cruz, debes darlo todo por él. El destino de esa persona está unido a Rigel... e incluso a Valencia entera, y se convertirá en su salvador..." No sé qué quieren decir esas palabras, pero si es el deseo de Su Majestad, no tengo ningún motivo para dudar. Alm, te prestaré mi fuerza. ¡Yo también lucharé junto a ti!
(Zeke se une al grupo)


• Dentro de la Torre de Doma, en la ruta de Celica

(Alm se queda estancado en esta parte luchando algunas peleas, si has no pasado la ruta de Celica antes este dialogo no ocurre pero debes acabar la ruta de Celica ahora. Entonces tras algunas rondas de dragones zombi en la Montaña del Dragón...)
- Judah: Jejeje... Celica. Alm está atrapado en la Montaña del Dragón. Seguro que quieres salvarle. Si es así, sígueme. Si te ofreces como sacrificio a Lord Doma, ¡el camino de Alm se abrirá de nuevo!
(Tras seguirle, serás teletransportado al altar de Doma)


• Altar de Doma, abajo
, en la ruta de Celica
(Igual que el texto entre paréntesis anterior)
- Judah: Jejeje, así que al final habéis venido. Esto es el altar de Doma. Ahora que habéis venido, nunca regresaréis con vida. Yo y mi Señor valoramos el dolor humano por encima de todo. Así que no os mataré rápidamente. Moriréis lentamente, poco a poco, dolorosamente. Al final, vuestras retorcidas figuras serán entregadas a Doma como un suculento festín...


• Cascada de Rigel

[Al derrotar al jefe]
- Magnam: Como suponíamos, incluso yo he sido derrotado... A partir de aquí, es cosa tuya...


• Castillo de Rigel

(Comienzo)
- Rudolf: Ya veo, así que al final habéis venido. Lo que ocurra ahora es inevitable. ¿Acaso no debería ser testigo de esto como un caballero de Rigel más? ¡Valientes soldados de Rigel! ¡Es admirable la manera en que habéis luchado por mí! Pero... El tiempo se acaba. El destino del Imperio de Rigel ha llegado a su fin. ¡¡¡Oídme, todos!!! Ésta es mi última orden. Si yo debo morir, no tenéis que interferir. Aquellos que sigáis vivos, rendíos como los hombres valientes que sois. He oído que el joven general de Sofía es un hombre compasivo. La rendición no será en absoluto una mala opción para vosotros. ¿Ha quedado claro? No muráis en vano. ¡No desperdiciéis vuestras vidas!

[Al atacar a Rudolf con Alm]
- Alm: (¡¡¿Por qué Rudolf no me ataca?!!)

[Al derrotar a Rudolf]
- Rudolf: Alm... te has convertido en un estupendo hombrecito. ¿Así que estuve en lo correcto confiándote a Sir Mycen...? Ya lo entiendes, ¿verdad? Tu verdadero nombre es Albyne Alm Rudolf. Mi... único... hijo... ugh... No puedo seguir hablando mucho tiempo... Alm... tengo algo que pedirte. Usa la Falchion, la espada sagrada que selló a Mila... Derrota... al dios maligno... Doma...
(La batalla acaba, apareces en el Castillo de Rigel)


• Castillo de Rigel

[En los laterales]
- Hombres: ¡Larga vida al Emperador Rudolf II!

[Centro]
- Massena: Príncipe Albyne. Soy el capitán de los guardias personales del emperador, el General Massena. Los soldados que oyeron todo lo que dijo Su Majestad se han reunido. Llevamos mucho tiempo aguardando el regreso de Su Alteza.

[Tras la puerta derecha]
- Hombre: Alteza. Por favor, escucha lo que Lord Mycen tiene que decirte.

(Al reclutar a Mycen)
- Alm: Ah, Abuelo... ¡¿Qué demonios está ocurriendo?! ¡¡Cómo puede un hombre tan despreciable como el Emperador Rudolf ser mi padre!! Es terrible. ¡¿Sabías algo de esto, Abuelo?!
- Mycen: Alm. Comprendo que estés impactado... Es verdad que eres el hijo único del Emperador Rudolf. Y ahora eres también el único heredero de la familia real de Rigel.
- Alm: Pero por qué he hecho algo así... ¿Cómo no pude evitar luchar contra mi propio padre?
- Mycen: No llores, Alm... Hay algo más que me gustaría haberte dicho antes. Fueron los mismos dioses quienes separaron la tierra de Valencia en Norte y Sur. Y al hacerlo, se involucraron profundamente por error en los asuntos de la humanidad. Como resultado la gente de Sofía olvidó el significado del trabajo, y la gente de Rigel olvidó el significado de la diversión. Tal como estaban las cosas, estábamos condenados a la destrucción. Debido a esto, Rudolf se convirtió en un destructor, para provocar la aparición de héroes en esta tierra. Con el objetivo de crear una nueva era, decidió sacrificarse. Y el conocer al héroe capaz de derrotarle, aunque fuese su único hijo, no podría haberle hecho más feliz... Eso fue lo que me dijo cuando dejó a su hijo recién nacido en mis manos. Incluso ahora, soy incapaz de olvidar la expresión en la cara de Rudolf... "¡Este hombre está dispuesto a condenarse a las llamas del infierno!" Cuando me di cuenta, ya no había manera de poder convencerle. Así que dejé todo en manos del destino. Alm. No puedes seguir llorando siempre. No puedes dejar que el sacrificio de Rudolf sea en vano desentendiéndote de todo. Vete al templo subterráneo. Manda al dios oscuro Doma de vuelta a las tinieblas. Si no te das prisa, el grupo de Celica seguirá sufriendo. ¡No puedes dejar que eso ocurra!
(Mycen se une al grupo)

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