Lyn/Wallace

[Apoyo C]
- Lyn: Wallace.
- Wallace: Ah, lady Lyndis.
- Lyn: Quería darte las gracias por luchar con nosotros.
- Wallace: ¡No hay de qué! Mi cuerpo y mi espada están al servicio de Caelin. Mi deber es ayudar a Lady Lyndis. ¿Qué me dices de los caballeros de Caelin? Supongo que tendrán en cuenta las recomendaciones que hago en mi Manual del Caballero...
- Lyn: S-sí… Se están esforzando mucho. Aunque no les gusta nada el ejercicio de recorrer el reino a toda velocidad...
- Wallace: ¿Qué? Pandilla de debiluchos. No me cansaré de repetirlo: «Como os saltéis un solo ejercicio, todo el trabajo realizado será en vano.»
- Lyn. ¡Son humanos! ¡Es imposible recorrer el reino sin dejar de correr!
- Wallace: No hay nada imposible con una voluntad de hierro, mi señora. En mis tiempos, hice el recorrido tres veces, con armadura.
- Lyn: No puedes medir a todo el mundo por el mismo rasero. Y menos tratándose de alguien tan excepcional como tú.
- Wallace: ¡Bobadas! Lord Hassar se bajó del caballo y dio las tres vueltas conmigo.
- Lyn: ¡Wallace! ¿Conocías a mi padre?
- Wallace: Y muy bien. Lord Hassar era mi rival en todo.
- Lyn: ¡Cuéntamelo! ¡Háblame de él!

[Apoyo B]
- Lyn: Uf... ...
- Wallace: No ha estado nada mal. Sabes esgrimir una espada.
- Lyn: Hola, general Wallace.
- Wallace: Has avanzado mucho en muy poco tiempo. No solo has dominado los rudimentos, sino que progresas a un buen ritmo.
- Lyn: Mi padre me enseñó a manejar la espada…
- Wallace: Sí, es cierto que lord Hassar no solo era bueno con el arco, sino que también era un gran espadachín.
- Lyn: Debo… ser más fuerte. Y no solo para esta batalla... Debo hacer algo más.
- Wallace: ¿No será…? ¿Estás hablando de los bandidos que mataron a tus padres?
- Lyn: A mi madre, a mi padre… y al pueblo de los lorca... Juro que un día vengaré con esta espada.
- Wallace: Cuánta tristeza sentiría el marqués si supiera que toda una señora de Caelin planea una venganza...
- Lyn: ¿Me pides que lo olvide? ¿Acaso es posible olvidarse de la sangre derramada? ¿Debo olvidar a mi padre? ¡Nunca! ¡No puedo!
- Wallace: Lady Lyndis…
- Lyn: Lo siento, sir Wallace. No puedo dejar pasar algo así.
- Wallace: Lady Lyndis… ¿Los odias? A los responsables de la matanza.
- Lyn: Sí, los odio con toda mi alma. Se llevaron a mi padre y a mi madre... No los perdonaré nunca. Mientras vivan no hallaré descanso.
- Wallace: …

[Apoyo A]
- Wallace: Lady Lyndis.
- Lyn: General Wallace...
- Wallace: No tenía intención de contarle esto a nadie... Pero te lo contaré a ti, y solo a ti.
- Lyn: ¿De qué se trata?
- Wallace: Nunca te he dicho cómo llegué a Biran...
- Lyn: ¿Es que no llegaste por casualidad?
- Wallace: No, no fue casualidad. Vine por una razón. Tenía un motivo...
- Lyn: ¿Qué motivo?
- Wallace: Los bandidos que habitaban en las montañas Taliver... Ya no existen. Yo los destruí.
- Lyn: ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué lo hiciste!? ¡Eran mis enemigos! Yo debía...
- Wallace: Lady Lyndis. Los mate yo, pero no por venganza. Quiero que seas feliz... Quería que la única hija de lord Hassar y Lady Madelyn... fuera feliz.
- Lyn: …
- Wallace: Lady Lyndis. Si de verdad querías venganza, deberías ser feliz ahora. El odio puede dar fuerzas. En las llanuras lo necesitabas para sobrevivir. Pero si sientes odio durante mucho tiempo, te corromperá y te consumirá.
- Lyn: …
- Wallace: Por tus venas corre la sangre de tus padres. El hecho de que vivas les llena de gozo, seguro. Pero que sientas tanto odio... ¿Crees que tus padres hubieran deseado eso?
- Lyn: Pero…, pero… ...
- Wallace: Sé que mis palabras no te dirán mucho. Aun así, escúchame: rezo por que no se oscurezca tu corazón. Tienes los mismos ojos claros que tu madre, y la claridad es belleza.

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