Eliwood/Hector

[Apoyo C]
- Hector: ¡Eliwood! me alegro de ver que estás bien.
- Eliwood: Hum. ¿Qué esperabas?
- Hector: No, nada. Sabía que no pasaría nada.
- Eliwood: Hector, espera un momento. ¿Qué querías?
- Hector: Nada. Solo quería ver si estabas vivo y si seguías luchando. Por si acaso te herniabas sin mi ayuda.
- Eliwood: Lo mismo te digo yo a ti.
- Hector: ¿A mí? Tranquilo, estoy bien. Soy duro de pelar, ya lo sabes. La palabra <<demasiado>> no está en mi diccionario. Pero tú nunca has sido muy fuerte que digamos, Eliwood. Tampoco viajas mucho. Si te excedes, te dará algo.
- Eliwood: Todos somos débiles a tu lado, Hector. Por suerte, las guerras no se ganan solo por la fuerza. Nos hemos batido en ejércitos cada dos meses desde los doce, y, de 30 combates, he ganado 14, perdido 12, y hemos empatado 4 veces.
- Hector: ¿Eh? No creo. Yo recuerdo 31 combates, y un claro 13-13 con 5 empates.
- Eliwood: ¿Sí? Pues te falla la memoria. Yo estoy seguro.
- Hector: Hum. ¿Y por qué estás tan seguro?
- Eliwood: ¿Quien roncaba tanto en matemáticas que hasta las vigas temblaban?
- Hector: Ah, ahí tienes razón.
- Eliwood: Pero bueno, me conmueve que te preocupes por mí. Vamos, ¡a luchar tocan!
- Hector: ¡Eh, espera! Maldita sea...

[Apoyo B]
- Eliwood: ¿Te ocurre algo Hector? Creo haberte visto bostezar. Poco apropiado en plena batalla.
- Hector: Ah... No, nada. Es que sueño mucho estos días...
- Eliwood: ¿Sueñas? ¿Qué sueñas?
- Hector: Si te ríes, te mato.
- Eliwood: Tranquilo.
- Hector: Sueño con un hombre, un gigante con barba, que se lleva a una chica a hombros. La chica le llama <<padre>>, y está tan contenta... feliz. Luego el padre le dice: <<¿Sí, hija querida?>> Eso es todo. Pero es como si... como si fuera un recuerdo remoto. Supongo que el hombre se parecía a mi padre. Pero, ¿quién es la chica? En verdad te digo que era bella.
- Eliwood: ¿De qué color tenía el pelo?
- Hector: Eh... azul.
- Eliwood: ¿Y el hombre? ¿El bigote?
- Hector: Pues tirando a azul, también.
- Eliwood: ¡Entonces has visto tu futuro! Así que con bigotón, ¿eh? ¡Ja, ja, ja!
- Hector: Grrr... ¡Te has reído! Hum. Si es mi futuro, no estoy seguro de que me guste.
- Eliwood: ¿Por qué no?
- Hector: La niña sería entonces mi hija... Luego se va con un chico que aparece después. ¡Pelirrojo! Sí, pelirrojo, estoy seguro.
- Eliwood: ¡No te adelantes! Hay mucha gente pelirroja...
- Hector: ¡Silencio! Seguro... Seguro que era de Pherae. Da igual lo amigos que seamos: ¡mi hija hará lo que yo le diga!
- Eliwood: ¡Hector! Esperemos que tu sueño no se haga realidad. Por mi bien.

[Apoyo A]
- Eliwood: ¿Recuerdas aquella época, Hector?
- Hector: ¿Qué época?
- Eliwood: Pues no sé, sería... ¿hace diez años? Cuando los lores de Lycia celebraron el rito del juramento en Ositia. <<Si fuese atacado un país de Lycia, todos lucharán como uno solo...>> ¿Te acuerdas? Mientras nuestros padres acordaban sus compromisos, los niños estábamos en la otra sala.
- Hector: Sí, me acuerdo. Teníamos que comportarnos como correspondía a los hijos de los nobles, o alguna tontería asi. Solo me acuerdo de estar sentado en una silla charlando con el que tenía al lado. Ah, sí, a mi derecha estaba Erik de Lahus. Mira que me harté de escuchar sus alabanzas.
- Eliwood: Sí, sí. Fue la primera vez que nos reunimos todos nosotros. Él no sabía quién eras tú, solo quería ganarse el favor de algún noble de Lycia.
- Hector: Sí, mucho de palabra, pero... <<Unamos nuestras fuerzas por el bien de Lycia>>, decía... Y luego salía corriendo en cuanto había problemas.
- Eliwood: No seas tan duro con él. Y cuando saltó de repente, gritando nuestros mismos juramentos, y se cortó la mano como un idiota... Nadie supo cómo reaccionar.
- Hector: Todo el mundo conoce la historia. Es una costumbre entre guerreros. Cada uno se corta la mano y luego se la da a sus hermanos... ¿Quién haría tal cosa? Y solo uno se atrevió a hacer lo mismo.
- Eliwood: Me alegro de haberte dado la mano a ti. Somos amigos con un sueño, una ambición. Cuando uno corre peligro, el otro arriesga su vida por él... Por eso has venido, ¿no? Te acordaste de aquello.
- Hector: Je. No tengo intención de romper mi promesa. Ni ahora ni nunca.
- Eliwood: Lo mismo digo.
- Hector: Pues vivamos mil años más. Y no quiero oír excusas como <<estoy demasiado viejo para esas historias>>.
- Eliwood: Trato hecho. Hector, sigue vivo.
- Hector: Hecho. Y ni se te ocurra morirte antes que yo. No te lo perdonaría nunca.

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