Isadora/Legault

[Apoyo C]
- Legault: Eres una perfeccionista, ¿eh? ¿Sigues practicando tan tarde?
- Isadora: Eres del Colmillo... Bueno, eras del Colmillo, ¿no?
- Legault: Me llamo Legault.
- Isadora: Maese Legault. Tengo una pregunta.
- Legault: ¿Hum?
- Isadora: Los asesinos del Colmillo... ¿Cómo son?
- Legault: ¿Eh?
- Isadora: Quiero saberlo para que no me sorprendan en combate. ¿Qué técnicas usan esos asesinos?
- Legault: Ropas negras, espadas asesinas... Una sombra que se desliza, un golpe certero... Eso es lo que tienes en mente, ¿no?
- Isadora: ¿Estoy equivocada?
- Legault: Sí, lo siento pero no es nada tan novelesco. Bueno, hubo uno que actuaba así, pero... Ahora los hijos del comandante, Lloyd y Linus... Verlos trabajar es como contemplar a unos artesanos. Puede que los dos hayan hecho intervenciones espectaculares. Pero para el resto, como yo, eso es imposible.
- Isadora: ¿El resto?
- Legault: Sí. Soy bastante inútil en combate, pero me alegro de haberte conocido.
- Isadora: En-encantada...

[Apoyo B]
- Isadora: Maese Legault. ¿Tienes un momento para mí?
- Legault: ¿Cómo? Oye, ya te he dicho que te has llevado una impresión equivocada.
- Isadora: No creo. Tu porte es distinguido... No sé si mi esgrima podría...
- Legault: Y dale... me estás sobrevalorando... Por regla general, los asesinos son débiles.
- Isadora: Débiles...
- Legault: Eso es. Se aprovechan de la oscuridad para coger por sorpresa al enemigo, usan venenos, trabajan en grupos... Son incapaces de jugar limpio, porque si no, perderían... En un duelo justo y como debe ser, cualquier caballero aplastaría a un ladrón.
- Isadora: Qué cosas...
- Legault: ¿Estás nerviosa?
- Isadora: Confío en las técnicas que he aprendido en Pharae, pero no puedo predecir lo que ocurrirá en una batalla real.
- Legault: Ya sé qué quieres decir. Los caballeros seguís normas y ganaís con limpieza. Los enemigos, sin embargo, se desentienden de ataduras.
- Isadora: Maese Legault. Si te enfrentaras a mí, ¿qué harías?
- Legault: ¿Hum? No sé... Por ejemplo, mientras hablamos, como ahora... pues te trabaría la vaina para que no pudieras sacar la espada. Mira...
- Isadora: ¡Ah! ¿Cómo...? ¿Cuándo has...?
- Legault: Como te he dicho, los asesinos no pueden ganar con honor, así que recurren a trucos rastreros.

[Apoyo A]
- Legault: Cuánto tiempo.
- Isadora: ...
- Legault: ¿Qué? ¿A qué viene esa cara? No te voy a hacer nada. Puedes bajar la guardia.
- Isadora: Antes me cogiste desprevenida...
- Legault: Ah, ya... Ya me acuerdo. No tienes por qué avergonzarte de nada. en una prueba de habilidad, ganarías con una mano atada. Además, no quiero luchar con nadie de este campamento.
- Isadora: ¿Por qué no?
- Legault: Este sitio... es agradable. Me recuerda al Colmillo Negro, no sé por qué...
- Isadora: ¿Que nuestro ejército te recuerda al Colmillo Negro?
- Legault: Sí. ¿No me crees? El Colmillo originario estaba formado por vagabundos e inadaptados. El comandante les enseñó a vivir. Está claro que ser asesino no es como para ir predicándolo, pero todos tenían cierto orgullo por lo que éran. Por lo menos estaban seguros de hacer lo correcto. No era malo, lo que hacían.
- Isadora: ...
- Legault: Pero las cosas han cambiado. Es difícil conservar el antiguo espíritu. Muy difícil.
- Isadora: Así que antes era distinto... Me parece que os malinterpreté a todos.
- Legault: Me alegro de que lo entiendas. Por cierto, ¿estás casada?
- Isadora: ¿Qué...? ¿Por qué me? No creo que...
- Legault: O sea, que no. Lástima. Está bien entrenarse, pero deberías preocuparte de tus sentimientos de vez en cuando. Todos (y quiero decir: todos) los que estamos aquí somos humanos. Vivir solo para combatir resulta un poco triste, ¿no? Te vendría bien distraerte con otras cosas de vez en cuando.
- Isadora: Sí, es cierto... Gracias, maese Legault.
- Legault: Qué lástima, no obstante. Si te hubiera conocido antes... Yo nunca dejaría sola a una belleza como tú.
- Isadora: ¡Maese Legaul! Te estás riendo de mí.

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