Lucius/Renaud

[Apoyo C]
- Renault: Dios mío...
- Lucius: ¿S-si?
- Renault: Qué mala cara tienes. ¿Estás herido? Déjame echarte un vistazo.
- Lucius: No, por favor, no. Tengo una enfermedad... Es un acceso pasajero. Pasará pronto…
- Renault: ¿Qué enfermedad es esa? ¿Puedes luchar?
- Lucius: Mi obispo me dijo que era una dolencia del alma... Pero ha mejorado mucho.
- Renault: ¿Del alma?
- Lucius: Sí... Ofrezco alivio a quienes sufren en el interior, sin embargo, yo también estoy afligido... Lucho día a día por superar esta maldición... pero sigo siendo débil...
- Renault: Las enfermedades del alma son las más difíciles de curar... Pero no te culpes por ello... Si lo hicieras, agravarías tu situación...
- Lucius: Gra-gracias. Tus palabras me han proporcionado algo de paz.
- Renault: Oye... ¿cómo te llamas?
- Lucius: Lucius.
- Renault: Lucius. Yo soy...
- Lucius: Ya lo sé. Eres el obispo Renault ¿no es así?

[Apoyo B]
- Renault: ¿Lucius?
- Lucius: ¿Sí? Ah, Excelencia.
- Renault:Tienes mucho mejor. aspecto... ¿Te has recuperado?
- Lucius: Un poco, sí Me he tomado en serio tus palabras... Gracias.
- Renault: Bien Entonces, pronto estarás recuperado.
- Lucius: Ojalá fuera posible...
- Renault: ¿No dices que es una imperfección de tu alma? Pues háblame de ella, hijo.
- Lucius: Cre-crecí en un orfanato... Tuve que padecer grandes sufrimientos... La pobreza y la desesperación pueden acabar con cualquiera... Tuve un profesor particularmente cruel, en aquel entonces... Incluso ahora... rezo por que este hombre haya abandonado la oscuridad...
- Renault: Entiendo... ¿llegaste allí recién nacido?
- Lucius: No, Excelencia. Recuerdo que viví con mis padres desde los tres años.
- Renault: ¿Y por qué acabaste en el orfanato?
- Lucius: Un ladrón entró en nuestra casa. Mi padre era un gran mercenario, pero aquel hombre era demasiado fuerte. Vi a mi padre morir. Aún lo recuerdo a veces... Veo los ojos del asesino. Parecen piedras oscuras en un rostro lleno de odio... Todo lo que quedó de él fue su daga clavada en el pecho de mi padre.
- Renault: ¡Ah!
- Lucius: Tras la muerte de mi padre, mi madre cayó enferma... Me quedé solo. La daga es el único recuerdo que guardo de mi padre. Uno muy cruel. ¿Obispo Renault? ¿¡Qué sucede!? Tu cara se ha puesto roja.
- Renault: Perdóname...
- Lucius: Por supuesto...

[Apoyo A]
- Lucius: ¿Obispo Renault?
- Renault: Lucius.
- Lucius: ¿He hecho algo malo? ¿Te he ofendido de alguna forma? Si así fuera... de verdad que… Por favor... perdóname...
- Renault: ¡Lucius! ¡Contrólate!
- Lucius: Sí… Lo... siento.
- Renault: Ah, tu enfermedad... Perdóname...
- Lucius: Obispo Renault... ¿Por qué me pides... perdón? Este azote de mi alma... es por mi propia culpa...
- Renault: No hables... Te agotarás.
- Lucius: Ah... Perdón... …
- Renault: Se ha dormido... … Perdóname, hijo. En aquel entonces... solo pensaba en mí mismo... Cometí barbaridades en mi ansia por recuperar a mi amigo perdido... y por saciar mi monstruosa avaricia. Incluso sacrifiqué... la vida de personas... Perdóname… Por favor, perdóname... Por favor...
- Lucius: Te perdono.
- Renault: Pero si...
- Lucius: Te perdono.
- Renault: Pero… no imaginarías todo el mal que he causado... ¡Fui yo! Yo maté a tu padre...
- Lucius: Aun así, siento tu pesar, y se asemeja al mío...
- Renault: Lucius...

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