Sain/Priscilla

[Apoyo C]
- Sain: ¡Oh!
- Priscilla: ¿Hum?
- Sain: Esos ojos... que irradian tal nostalgia ¡Qué sutil y fina nobleza poseen! ¡Debes ser una gran dama de Etruria!
- Priscilla: Sí. Soy la hija del conde de Caerleon, Priscilla. Es un honor conocer a un caballero como tú.
- Sain: Me llamo Sain. Sain de los caballeros de Caelin. Ese Sain.
- Priscilla: Ya me ha quedado claro.
- Sain: Querida lady Priscilla... ¡No! Te llamaré princesa.
- Priscilla: ¿Qué?
- Sain: ¿Me permites que así diga?: «Princesa Priscilla».
- Priscilla: Bueno.. da igual, supongo. Si crees que debes hacerlo... Puedes llamarme como quieras.
- Sain: Muchas gracias, princesa Priscilla. ¡Ah!, qué enorme placer.
- Priscilla: Eres un hombre.. extraño.

[Apoyo B]
- Sain: ¡Princesa Priscilla!
- Priscilla: ¿Sain? ¿Qué ocurre? Estás todo sofocado.
- Sain: Ah... ¿Qué ha sucedido en mi ausencia? Desde la distancia vi... Parecías invadida por una tristeza desmedida. ¿Observas cómo tu amado ha acudido raudo a verte?
- Priscilla: No pasa nada. Estoy como siempre...
- Sain: Ah, gracias al cielo. Creía que se había apoderado de ti alguna nube oscura. ¡Oh, hermosura! ¡Tu fiel Sain no podría resistirlo!
- Priscilla: Lo cierto es que algo se ha apoderado de mi... corazón... Desde hace un tiempo.
- Sain: ¡Oh! ¡Por favor! ¡No soporto verte triste! Por favor, si puedes, déjame ser partícipe de tu sufrimiento. Te daré todo el bien y toda la alegría que hay en mi interior.
- Priscilla: Pero es que esto... no se lo puedo contar a nadie más...
- Sain: (!)
- Priscilla: Lo siento... ¿He herido tus sentimientos?
- Sain: ... No ocurre nada...
- Priscilla: ¿Hum?
- Sain: Solo son unas palpitaciones... Por favor, no te preocupes por mí.
- Priscilla: Lo siento otra vez. Debería irme...
- Sain: Ah.¡princesa Proscilla! Si esa tristeza te venciera... Por favor, piensa en la posibilidad de hablar con tu querido Sain. ¡No tienes que darme explicaciones! ¡No te pediré nada! Querida... ¡Haría lo que fuera por ti!
- Priscilla: ¿De verdad? Ah... Gracias, Sain.

[Apoyo A]
- Sain: Pri-princesa Priscilla... Ah...
- Priscilla: ¿Qué te ocurre?
- Sain: Mientras intentaba protegerte, princesa, he sufrido una herida muy grave. Princesa, te pido que me cures con tu bastón brillante y tu calido corazón.
- Priscilla: Estás herido de verdad, ¿no? No estarás haciéndote el enfermo, ¿verdad?
- Sain: ¡Cla-claro que no! Sain sería incapaz de mentirte.
- Priscilla: Bueno es que ya has hecho lo mismo seis veces... Igual que cuando sufriste una terrible quemadura solar. O cuando se te pusieron azules los labios por el frío.
- Sain: ¡Esta vez va en serio, te lo juro!
- Priscilla: Bien, bien. Echate un momento aquí...
- Sain: Ah...
- Priscilla: Antes quería preguntarte una cosa, pero... Sain... ¿no deberías estar luchando al lado de lady Lyndis? Le has jurado lealtad, ¿no es así?
- Sain: ¡No temas! Me ha dado permiso. Ahora estoy a tu servicio, hermosa criatura. Siempre que tu quieras, claro está.
- Priscilla: Bueno, a mí no me importa, pero...
- Sain: ¿¡No!?
- Priscilla: O sea... Si todo lo que dijiste antes fuera verdad... podrías quedarte a mi lado el tiempo que quisieras...
- Sain: ¡Será un placer! ¡Claro que sí! No te abandonaré nunca, princesa.
- Priscilla: ¿Lo dices... en serio?
- Sain: ¡Claro que si!
- Priscilla: Pero... cuando se termine el viaje, te irás, ¿no?
- Sain: ! Eh...
- Priscilla: Eres un caballero lyciano... Seguro que no te vendrías conmigo a Etruria.
- Sain: Sí... Soy un caballero de Lycia. Y mi lealtad como caballero no ha de disminuir... Pero, princesa...
- Priscilla: Lo entiendo... El tiempo que has pasado a mi lado durante el viaje... me ha sido muy grato. Gracias por tu compañía. Puede que no te hayas dado cuenta, pero... me has hecho muy... feliz.
- Sain: Princesa... Yo...
- Priscilla: No, Sain... Esa cara tan triste no te sienta bien... Por favor, recupera la alegría que te caracteriza... Si no lo haces, no podré contener las lágrimas... Por favor sonríe... Sonríe por mí, como has hecho siempre.

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