Capítulo 24E: Corazón insatisfecho

>> Introducción
La familia real de Biran es un circo de poder, amor y odio. Eliwood se ve afectado por sus propios problemas. Ha sido enviado a recuperar el tesoro de la familia Biran: el Emblema de Fuego. Ha sido robado de la cámara del palacio. Eliwood entra en el palacio real buscando pistas.

>> Escena de apertura
*Afuera del castillo*
- Hector: Por fin hemos llegado. No me puedo creer que hayan construido un palacio en las montañas.
- Eliwood: Biran es el único país del continente donde se siguen viendo wyverns. Gracias a los jinetes de wyvern, supongo que este será el castillo mejor defendido del mundo.
- Lyn: Sí. Mira el sendero que sube por la falda de la montaña. Sería imposible realizar un asalto directo.
- Hector: Los defensores de arriba gozarían de una ventaja muy clara. Incluso los mejores soldados caerían sin remedio. Hum... Mira. No hay centinelas apostados. Deben confiar mucho en sus defensas.
- Eliwood: ¡Mira los alrededores! A lo mejor se conforman con patrullas interiores. Poderosa Biran. No me gustaría ser su enemigo.
- Lyn: No obstante, robaron un tesoro de esta fortaleza inexpugnable. Quizá el rey sí sea responsable de todo ello. Me cuesta admitir que un solo ladrón pudiera penetrar en el castillo.
- Eliwood: Tienes razón. Pero no sé por qué iba a hacer tal cosa el rey. Vamos a necesitar pistas para dar con el Emblema de Fuego.
- Lyn: Oye, ¿por qué no intentamos colarnos en el castillo?
- Hector: ¡Has tardado en decirlo! Me gusta cómo piensas.
- Eliwood: Pase lo que pase, no deben cogernos. Si se hace imposible, dad la vuelta y regresad.
- Hector: ¡Entendido!
- Lyn: ¡Vale!
*Los personajes entran al castillo*
- Lyn: Esto es... ¿un jardín interior?
- Eliwood: ¡Sssh! Se acerca alguien.
- Hector: ¡Aquí! ¡Tras este arbusto!
*Cambio de escena en el jardín del castillo*
- Guinivere: ¡Hermano! ¡Hola, Zephidel!
- Zephiel: Ah, Guinivere. ¿Qué tal te ha ido?
- Guinivere: Pues muy bien. Pero si me hubieras venido a ver todos los días, habría estado mejor. Pero mucho mejor.
- Zephiel: ¿Todos los días? Eso es mucho, aunque trataré de venir más. Haría cualquier cosa por ti, hermana.
- Guinivere: ¡Eeeeh!
- (?): ¡Guinivere! ¡Guinivere! ¿Dónde estás, mujer?
- Guinivere: Aquí, estoy padre. Bienvenido a casa.
- Desmond: Ah, así estás. ¿Te has portado bien mientras he estado fuera? Ven, dale un beso a papá. Estás igual de guapa que siempre.
- Zephiel: Hola, padre.
- Desmond: Zephiel. Hum... Tienes el mismo tono desagradable que tu madre.
- Zephiel: ¡¿Qué?! Pero... Si...
- Desmond: Silencio. ¿Qué te trae a mi castillo?
- Zephiel: Ah, sí... Murdock.
- Murdock: Sí, mi señor.
- Zephiel: Hemos estado de caza en el bosque antes. Encontramos esto, y pensé que podría gustarle a Guinivere.
- Guinivere: ¡Aaaah! ¿Un zorrito? ¡Qué bonito! ¡Qué guapo es! ¿Es para mí? ¿De verdad?
- Zephiel: ¿Te gusta?
- Guinivere: Sí, y tanto. Gracias. Te quiero, hermano.
- Desmond: Guinivere, vete a jugar un rato.
- Guinivere: ¡Vale! ¡Vamos, venga! ¡Vamos, zorrito!
*Guinivere se va a jugar*
- Desmond: Te he dicho que no te acerques al castillo.
- Zephiel: Sí, lo sé... Te pido perdón. Oí que Guinivere estaba enferma y me preocupé...
- Desmond: Ya, viniste a comprobar si se iba a morir o no, ¿eh?
- Zephiel: Padre...
- Murdock: Te pido perdón, Majestad, por...
- Desmond: ¡Basta ya, Murdock! ¡No olvides a quien sirves! ¡Soy el rey de Biran!
- Murdock: ...
- Zephiel: Tranquilo, Murdock... Padre, por nada del mundo querría ver a Guinivere sufrir...
- Desmond: Tú y tu madre solo pensáis en robarme el trono. Me importunas. Vuelve a la mansión.
- Zephiel: Como desees. Con permiso... Padre.
*Zephiel se retira*
- Desmond: Da igual que se lo repita hasta la saciedad, él sigue viniendo. ¿Por qué su sola presencia puede con mi paciencia? Es cierto que es sangre de mi sangre, pero...
- (?): Ji, ji, ji. Qué rey más celosillo.
- Desmond: ¿Eh? ¿Quién va?
- Sonia: Soy yo, Sonia.
- Desmond: Tú... ¿Y? ¿Está a salvo el Emblema?
- Sonia: Sí. Lo tengo en mi poder. Todo marcha según el plan.
- Desmond: No es probable, pero... puede que la reina intente recuperar el Emblema. ¿Estás lista?
- Sonia: No fracasaré... Está oculto en la fortaleza del Colmillo Negro.
- Desmond: Guárdalo a buen recaudo hasta el anochecer del décimo día; luego tráemelo.
- Sonia: Como desees, Alteza.
- Desmond: ¿Qué hay de mi otra petición?
- Sonia: Los cuatro Colmillos se encargarán de ello. No habrá más fallos. Sin embargo, el general Murdock, el protector del príncipe... Es joven, aunque muy respetado. ¿Ha de morir él también?
- Desmond: Murdock... Es de casta baja. Sin embargo, su habilidad le ha valido el título de general de wyverns. Sería una gran pérdida para Biran. Pensaré en algo para apartarlo del lado de Zephiel. ¿Te parece suficiente?
- Sonia: Sí. Sería una gran ayuda. ¡Espera! ...
- Desmond: ¿Qué? ¿Qué ocurre?
- Sonia: Siento una presencia...
- Desmond: ¿¡Dónde!?
- Guinivere: ¡Padre! ¡Hermano! ¡¿Dónde estáis?!
- Desmond: No te preocupes. Es mi hija.
- Sonia: Claro. No te olvides del papel del Colmillo Negro una vez que triunfemos.
- Desmond: Por supuesto. Y ahora vete. Rápido.
- Sonia: Adiós.
- Guinivere: ¡Zephiel! Esto que... ¿Hum? ¿Dónde está mi hermano?
- Desmond: Tenía un encargo y se ha marchado.
- Guinivere: ¡No! ¡No, no, no! ¡Querría jugar!
- Desmond: Vamos, Guinivere. Ya juego yo contigo.
- Guinivere: ¡No! ¡Quiero jugar con él, no contigo! Voy a decirle que vuelva. Toma, coge al zorrito.
*Guinivere va tras Zephiel*
- Desmond: ... ¡Venid a mí!
- Soldado: Sí, mi señor.
- Desmond: Coge a esta bestia y mátala. Que no se entere Guinivere.
- Soldado: Bien.
- Desmond: Zephiel, canalla. Has intentado robarme el amor de Guinivere...
¡Yo te meteré en vereda!
*Cambio de escena*
- Hector: Por poco... Tenía miedo que nos cogieran.
- Eliwood: Es peor de lo que imaginaba. El Colmillo Negro ya ha llegado hasta el rey.
- Lyn: Sus planes para Lycia han fracasado, y ahora van a por Biran.
- Hector: Si un país tan poderoso como Biran se agita, no habrá paz que valga.
- Eliwood: Nergal busca una quintaesencia poderosa. Convocar dragones... ¿Querrá sembrar el caos en el mundo? Trame lo que trame, debemos deternerlo a toda costa.
- Hector: Bien. Encontrad el Emblema de Fuego y traédselo a la reina. En cuanto lo hagamos, nos indicará el camino hacia el Santuario.
- Lyn: Si volvemos a la fortaleza del Colmillo Negro...
- Eliwood: Ese es nuestro objetivo. Debo reunirme con todos y buscar su fortaleza.
*Mientras tanto los hermanos dragon*
- Ninian: ¿Qué será de Eliwood y de los demás?
- Nils: Por favor, Ninian. Solo has hablado de ellos desde que partieron. Entiendo tu preocupación por lord Eliwood, pero..
- Ninian: ¡Nils! Yo...
- Nils: No tienes que ocultarme nada. Pero no puedes enamorarte de él, ¿lo entiendes? Somos... diferentes.
- Ninian: Ya lo sé. Pero no puedo... Yo...
- Nils: ¡Ninian! ¿Adónde vas?
- Ninian: Necesito tiempo para pensar. ¿Me dejas sola, por favor?
- Nils: Ninian...

*Aparecen wyverns y nuestros protagonistas salen del castillo*
- Hector: Deberíamos darnos prisa y volver con los demás. ¡Oh, no! ¡Mirad! ¡Un jinete de wyvern!
- Eliwood: Se está acercando... ¿Nos habrá visto?
- Lyn: No, no nos ha visto a nosotros. Es... ¡Ha visto a Nils!
- Eliwood: ¡Vamos! ¡Hector!
- Hector: ¡Sí!

* Mientras Nils...*
- Nils: ¡Aah! ¿Quién... quién eres?
- Vaida: Pelo verde, ojos rojos... Inconfundible. Eres uno de los juguetes que perdió lord Nergal. ¡Sí! ¡por fin doy contigo!
- Nils: ... ¿Qué eres? ¿¡Por qué no te siento!?
- Vaida: ¿Qué ha pasado con tus guardaespaldas? Me dijeron que eran buenos. Quería comprobarlo en persona. Si tú estás aquí, ellos no pueden andar lejos, ¿no?
- Nils: ...
- Vaida: ¡Vamos, chico! ¡Grita! ¡Llama a tus amigos! Me canso de esperar. ¡No se me conoce por mi paciencia!
- Lyn: ¡Yo soy a quien estás buscando! ¡Suelta al chico!
- Vaida: ¡Habéis llegado! Esperaba este momento.
- Eliwood: ¿Cómo que...? ¿Qué quieres decir?
- Vaida: ¡Tenía ganas de aplastaros!
- Vaida: Luego solo tengo que entregarle el chico a lord Nergal.
- Hector: ¿Nergal? ¿Así que tú eres uno de sus perros, no?
- Vaida: ¡No volverás a llamarme perro, sabandija! Sí, tenemos un trato con el Colmillo Negro, pero... ¡Solo soy leal a un amo! ¡Aquel que ocupa el trono de Biran!
- Eliwood: Entonces, ¿por qué estás al servicio del Colmillo...?
- Vaida: Basta ya de hablar. Empecemos, si te parece. Llevo tiempo deseando enfrentarme a alguien para probar mi fuerza. No os rindáis demasiado pronto. ¡Quiero disfrutar! ¡Escuchadme todos! ¡Empieza el juego! ¡Salid!
¡Palacio nos ha dado carta blanca! ¡Ensañaos cuanto queráis!
- Eliwood: ¡Mark! Nuestros amigos están escondidos para evitar que nos descubran. Ya no es buena idea. ¡Debemos reunirnos todos otra vez!

>> Comienza la batalla
- Pent: Nosotros colaboraremos. Decidnos qué hemos de hacer.
- Eliwood: ¿Tú también, lady Louise?
- Louise: Por supuesto.
- Pent: No hay de qué preocuparse. Sabe manejar el arco bastante bien. Los jinetes de wyvern lamentarán haberla conocido.
- Louise: A pesar de lo que podáis pensar, disparo mejor de lo que bailo y canto. Creo que os podré prestar algo de ayuda.
- Eliwood: Entendido. Gracias por vuestra ayuda.
- Pent: Toma esto. Es de lord Athos.
- Eliwood: ¿Qué es?
- Pent: Un sello celestial... Revela fuerzas desperdiciadas. Solo funciona con unos pocos elegidos, pero...
- Eliwood: Es un objeto misterioso.
- Pent: ¿Crees que podrás usarlo?
- Eliwood: ... No, para mí no sirve.
- Pent: Espera al momento oportuno, y deja probar a los otros dos. Puede que ahora no funcione, pero estoy convencido de que llegado el momento, todos podréis. No dejes de probar.
- Eliwood: Bien. Muchas gracias.
- Pent: ¿Tú eres Mark, no es cierto? Por favor, no tengas en cuenta mi título ni mi categoría. Eres nuestro estratega y haré lo que me ordenes. Bien, espero que esta colaboración sea muy provechosa.

[Casa 1]
- Aldeano: He oído algunas historias sobre el Colmillo Negro... He oído que cuentan con un espadachín que esgrime la temible espada luminosa. No, no está aquí. Pero puede que os lo topéis más adelante. Tened cuidado. La espada luminosa es mágica. Te tajará si estás cerca. Y lanzará magia desde lejos. Sed veloces si sabéis que entra en el campo de batalla.

[Casa 2]
- Aldeana: ¿Conocéis a alguien llamado Mark? Una vez ayudé a un viajero cansado... que resultó ser un gran estratega. Se preocupada por los soldados, ganaba siempre sin pérdidas... ah, no sé si lo veré otra vez...

[Al visitar la Aldea]
- Ursula: Ah, eres tú...
- Personaje que visita: ¿Yo?
- Ursula: Sí. ¿Vas con ellos, no? Ya sé que esto no es lo que se supone que debía hacer... No cubriré de gloria a esa nueva, Vaida... ¿Qué? Ah, nada... Hablaba sola. El caso es que quería darte esto. Es un bastón hammerne. Repara objetos. Devuelve muchos objetos a su estado original. Prométeme que derribarás a esa bruja jinete. Nos veremos otra vez, seguro. Je, je...
*Obtienes Hammerne*

>> Al terminar el capítulo
*Si Vaida sobrevive*
- Vaida: ¡Bah! ¡Ya estoy harta de que nos lleven de acá para allá! ¡Retirada! ¡Unidades terrestres: replegaos! ¡Moveos! ¡Rápido!
- Eliwood: Creo que ha funcionado.
- Ninian: ¡Lord Eliwood!
- Eliwood: ¡Ninian! ¡Nils! ¿Estáis bien los dos?
- Nils: ¿Qué hacemos, lord Eliwood? El poder de Nergal se recupera poco a poco.
- Eliwood: ¿Qué quieres decir?
- Ninian: La mujer con la que te enfrentaste está protegida por la magia de Nergal.
- Eliwood: Así que su fuerza... proviene de Nergal...
- Ninian: Sí. No va a tardar mucho en reponerse. Y dispondrá de todo su poder.
- Nils: Debemos apresurarnos y conseguir poder para hacerle frente.
- Eliwood: Tenemos que recuperar el Emblema de Fuego. Si lo logramos...
- Hector: ¡Vamos! Reina el caos en el palacio. Es nuestra oportunidad para escapar.
- Lyn: ¡Espera! Tengo una idea. Vamos a seguirles.
- Eliwood: ¿Lyndis?
- Lyn: Déjame a mí. Creo que puedo dar con la fortaleza del Colmillo Negro.
*Los personajes se mueven*
- Lyn: Por aquí. Las huellas desaparecen, pero están avanzando. Creo que podré seguirles si mantienen el ritmo.
- Hector: ¿Sí? ¿Seguro?
- Lyn: Recuerda que soy de Sacae. Los soldados de a pie de Biran son lentos y patosos... Para alguien de mi tierra, rastrearlos es pan comido.
- Hector: ¿Qué quieres hacer, Eliwood?
- Eliwood: Nos fiaremos de Lyndis. Si alguien puede lograrlo, es ella.
- Hector: ¿Hablas en serio?
- Lyn: ¡Por aquí, venid!

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