Capítulo 2: Espada de los espíritus

»» Introducción
Cerca de Bulgar hay un altar pequeño. Este viejo templo, sagrado para el pueblo de Sacae, es famoso por su poderoso vínculo con el mundo de los espíritus. Antes de partir, nuestros viajeros acuden a él para rogar por buena fortuna. En este altar, la mano de Lyn es conducida a una gran herencia.


» Escena de apertura

- Lyn: Mark, espera un momento; quiero tomar otro camino. En un altar, hacia el este, hay clavada una espada sagrada. El pueblo de Sacae acude allí para orar por protección al emprender un viaje largo.
- Sain: Vaya, qué curioso.
- Kent: Elimine es el culto dominante en Elibe. Me complace ver que al menos aquí se conservan las costumbres antiguas.

*Aparecen enemigos en el mapa*
- Glass: ¡Anciano! No te muevas y no abras la boca.
- Sacerdote: Amenázame cuanto quieras, pero no te daré la Mani Katti. La Mani Katti es una hoja sagrada que goza de protección divina. No puede retirarse de su lugar de descanso.
- Glass: No razonas, viejo. ¿De qué sirve una espada si no se usa?
- Sacerdote: ¿Usarla? ¿En combate? ¡Sacrílego!
- Glass: ¿Sacrílego? Me llamo Glass. ¡Los dioses temen mi nombre! Mi habilidad no tiene igual. Si quiero la espada, ¡será mía! ¡Apártate!
- Sacerdote: ¡Uf!
- Glass: ¡Ah! ¡Es más maravillosa de lo que imaginaba! Esta espada ha sido forjada para alguien de mi destreza. ¿Eh? ¿Qué es esto? No puedo... desenvainar... ¡No se mueve de la funda!
- Sacerdote: Los espíritus de la hoja te han juzgado. No has dado a talla. Te han rechazado.
- Glass: ¿Qué? Escúchame, viejo senil: si aprecias la vida, sal de mi vista.

*Glass encierra al sacerdote tras una puerta*
- Glass: ¡Maldición! ¡Espíritus miserables! ¡No merecéis mi respeto! Destrozaré el altar piedra a piedra.

*Una mujer se acerca a Lyn*
- Mujer: Perdóname, mi señora. ¿Viajáis al este? ¿Al altar?
- Lyn: Sí, así es.
- Mujer: Entonces debéis apresuraros y socorrer al sacerdote. He visto a una banda de rufianes de la zona que se dirigía allí no hace mucho. Creo que pretenden robar la espada sagrada del altar.
- Lyn: La Mani Katti... ¿Quieren robarla? ¡No puedo permitir que ocurra!
- Mujer: Parecéis gente noble. Por favor, ayudadle.
- Sain: Lyndis, ¿qué tienes en mente?
- Kent: Si queréis socorrer al sacerdote, tendréis que prepararos.
- Lyn: Tienes razón... Dime, Mark... Yendo hacia el sur hay algunas casas. A lo mejor deberíamos ir allí y preguntar a los lugareños.


» En el mapa
[Tutorial]
Los tres edificios del sur son casas. Puedes hablar con la gente que vive en ellas. A veces te darán pistas para la lucha o información útil sobre la tierra y sus gentes. La visita merece la pena.
- Lyn: ¿Me adelanto yo? De acuerdo. Dime que quieres que haga, Mark.
-Al seleccionar a Lyn-
- Lyn: ¿Quieres que visite esa casas? Entendido.
Ahora envía a Sain a otra casa. Selecciona a Sain.
-Al seleccionar a Sain-
- Sain: ¿Es mi turno? Estoy listo.
Recuerda que las unidades a caballo pueden moverse dos veces. Después de moverse, los jinetes pueden continuar avanzando hasta su límite a menos que los hayan atacado o hayas usado un bastón en ellos. Esto es aplicable también a unidades montadas en pegasos y wyverns.
Da órdenes a Sain.
Por último, manda a Kent a visitar la última casa. Esta visita no es necesaria para combatir. No obstante, puede que sus habitantes tengan información útil. Te recomiendo que te tomes la molestia.
Selecciona a Kent.
-Al seleccionar a Kent-
- Kent: Es mi turno, ¿no es así? Espero tus órdenes.


[Casas]
- Casa 1: Oye, ¿no sois vosotros quienes...? ¡Ah! Vais en ayuda del sacerdote. Bueno, quizá te venga bien algo que he visto antes... Puede que los bandidos estén vigilando la entrada principal, pero una de las paredes está agrietada y en malas condiciones. Deberíais ser capaces de abrir una entrada golpeando esa parte con vuestras armas. Todos contamos con vuestra ayuda.
- Casa 2: Las montañas prestan cierta cobertura, pero resulta difícil atravesaras. Si cabalgas sobre un caballo, no podrás cruzarlas. Ten cuidado.
- Casa 3: ¿Sabes algo de la espada del altar? Se llama Mani Katti y está bendecida por los espíritus. Según el sacerdote, está esperando a su legítimo propietario. Qué extraño, ¿no crees? Eso de que la espada elija a su portador...


[Tutorial]
Debes saber algo acerca de las fortalezas. Las fortalezas ofrecen más protección que los bosques. Es una ventaja luchar desde una fortaleza. Recuerda que esto es aplicable tanto a amigos como enemigos. Ten esto presente antes de enfrentarte a ellos. Además las fortalezas permiten a los heridos recuperar puntos de vida. Tus unidades recuperarán automáticamente PV al comienzo de tu turno. Los PV que recuperas en un turno son pocos. Mientras permanezcas en una fortaleza, recuperarás PV cada turno, luego podrás recuperarte totalmente. Es posible recuperar PV en otros lugares, como en portones de castillos, tronos y zonas donde estén los enemigos finales.
El objetivo de este capítulo es capturar el trono. El jefe enemigo está ahora en el trono. Derrótalo y haz que Lyn ocupe el trono para terminar la batalla. Su nombre es Glass. Es un mercenario espadachín.
Recuerda el triángulo de armas... ¿Qué arma es superior a una espada? ¡Exacto! La lanza. Usar el arma apropiada es como tener media lucha ganada. Intenta llegar hasta el altar por el método que te enseñaron antes. Tú mandas, Mark. Buena suerte.


*Batalla con Glass*
- Glass: ¿Quién te has creído? ¿Qué oportunidad piensas que tienes frente a mí?

*Glass vencido*
- Glass: Tú... Tú... Ah... Ah...
*Obtienes: Poción*


[Tutorial]
A veces conseguirás objetos después de derrotar a enemigos. Cada unidad puede llevar un máximo de 5 objetos. Tendrás que soltar algunos para coger otros. Tenlo en cuenta.
Sabrás que objeto dejará un enemigo mirando su inventario. Coloca el cursor sobre un enemigo o un aliado y pulsa el Botón R para ver sus datos personales.
La pantalla contiene información sobre la unidad seleccionada. Pulsa el + Panel de control hacia la izquierda o la derecha para pasar páginas y ver objetos.
Si alguno de los objetos brilla en amarillo, lo conseguirás si derrotas a ese enemigo. ¡No lo olvides!


» Al tomar el trono
- Sacerdote: Esas ropas... ¿Eres de la tribu de los lorca?
- Lyn: Soy Lyn, la hija del jefe. ¿Está herido, señor?
- Sacerdote: Gracias, no tengo ni un rasguño. Eres muy amable.
- Lyn: ¿Y la espada? ¿Está a salvo?
- Sacerdote: Sí, la he guardado en un lugar seguro. Hasta que no deshaga mu hechizo, no se podrá extraer la espada. Como muestra de mi gratitud, te dejaré que pongas las manos sobre la Mani Katti. Toca el grabado de la hoja, y ruega por un viaje seguro.
- Lyn: Muchas gracias.

*Ocurre un pequeño destello*
- Sacerdote: ¿Mm?
- Lyn: ¿Qué? He... La espada... está brillando...
- Sacerdote: Ah. Mm... Es el poder de los espíritus. Lyn, han examinado tu espíritu y te reclaman.
- Lyn: ¿Qué quiere decir eso?
- Sacerdote: Eres la propietaria legítima. Debes empuñar la Mani Katti.
- Lyn: No, no puedo... No sabría...
- Sacerdote: Es la voluntad de la espada. Si quieres una prueba, sácala de la vaina.

- Lyn: Mm... ... Se ha deslizado sin esfuerzo.
- Sacerdote: Nunca imaginé que conocería al propietario de la Mani Katti en vida. En verdad soy afortunado por haber visto la espada en tus manos.
- Lyn: Ah...
- Sacerdote: Debes irte, Lyn. Te enfrentas a experiencias terribles. Empuña esta espada y afronta con valor tu destino.
- Lyn: Sí... ¡Sí, señor!
*Obtienes: Mani Katti*

*Cambio de escena*
- Sain: Así que esta es la Mani Katti... Es una hoja sin par.
- Lyn: Esto es increíble. Quizá sea la espada más famosa de toda Sacae... Y es mía.
- Kent: No es tan extraño. De hecho, muchas leyendas cuentan historias parecidas... Espadas especiales reclaman a sus poseedores por todo el país. Pero cuando te he visto sacar la espada, Lyndis... He sentido algo extraordinario. La espada te estaba esperando. Estás predestinada a esgrimarla.
- Lyn: ¡Basta! Yo... No soy nadie especial.
- Sain: Míralo de esta forma: Hay ciertas armas que se sienten mejor en tus manos. Bueno, pues la Mani Katti se siente muy bien contigo. ¿Te es más fácil aceptarlo así? No da la impresión de que nos sirva a los demás.
- Lyn: Es cierto que parece hecha a medida. Un arma que solo yo puedo usar. Parece bastante razonable. Eso puedo entenderlo. Mírala, Mark. Esta es la Mani Katti. Es... mi espada. He de cuidarla bien.

*Cambio de escena, en el castillo de Caelin*
- Lundgren: ¿Qué? ¿La hija de Madelyn sigue viva?
- Soldado: Eh... Sí, lord Lundgren. La acompañan Kent y Sain. ¿Cuáles son tus órdenes? Si los dejamos en paz...
- Lundgren: ¡Bah! He oído que el norte de Biran está lleno de bandidos. Sólo es una niña. No sobrevivirá el viaje hasta aquí. Me preocupa más mi hermano mayor. Hay que matarlo cuanto antes. El veneno no puede fallar.
- Soldado: Sí, señor. No sospecha nada y sigue bebiéndolo. La muerte del marqués por <<enfermedad repentina>> no está lejos.
- Lundgren: Je, je, je. Pronto... Muy pronto, Caelin será mio.

*Fin del capítulo*

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