Largo / Mia

Apoyo C
Mia ¡Hala! ¡Mira qué brazos!
Largo ¿Eh? ¿Hablas conmigo?
Mia ¡Son enormes! Por cierto, me llamo Mia. Soy una mirmidona en busca de su émulo. ¿Quieres que nos batamos en duelo?
Largo ¿Batirnos? ¿Tú y yo? Eh... No sé...
Mia ¿Qué quiere decir eso?
Largo No me parece bien luchar contra una chica.
Mia Yo soy una mirmidona muy peligrosa. Una tempestad de acero cortante.
Largo No sé cómo decirlo, pero ¿no deberías estar haciendo algo más casero que jugarte la vida con una espada? No sé, podrías hacer punto, cocinar... Incluso podrías aprender magia.
Mia Por tu propio bien, espero que no estés diciendo que no puedo luchar porque soy mujer...
Largo Bueno...
Mia ¡Tú te lo has buscado! ¡Prepárate!
Largo Eh... Sólo quería decir que es mejor ser más pacífico. Sólo eso. Oye, tengo una idea. Veamos quién cose mejor un pespunte.
Mia ¡Basta de charla! ¡A luchar se ha dicho!

Apoyo B
Mia Hola, Largo.
Largo Ah, hola otra vez. Eh, esto... Perdóname por lo que, bueno, lo que dije el otro día. Mis brazos y mis piernas también se arrepienten. No hay carne para un cardenal más.
Mia No pasa nada. Ya sabrás por qué estoy aquí.
Largo ¿Eh? No, ¿por qué? ¡No me hagas daño!
Mia ¿Por qué, si no? ¡Tenemos que entrenarnos más juntos! ¡Debo prepararme para el combate contra mi más formidable rival!
Largo ¿Quieres que luchemos otra vez? Sé que te gusta entrenarte, pero esto raya ya en la locura.
Mia ¿Estás diciendo que no te puedo vencer porque soy mujer?
Largo ¡¿Qué?! ¡No, no, no! ¡No he dicho eso! No quiero luchar contra ti.
Mia ¡Sé exactamente lo que piensas! Prepárate para sentir la mordedura de mi espada otra vez. ¡Y si hoy no aprendes la lección, mañana repetiremos!
Largo Uf... Esto es un malentendido. No querrás que combata contra ti otra vez. ¡Mírame! ¡Estoy lleno de cardenales!
Mia Deberías haberlo pensado antes de soltar tu perorata sobre la superioridad masculina. ¡Prepara tu hacha!
Largo ¡Pero si no he dicho nada! Vale, vale... ¡Ay! Mañana no voy a poder ni moverme...
Mia Tranquilo, seré buena contigo.

Apoyo A
Mia La última vez peleaste como un león. ¿Quién crees que ganó?
Largo Estuvo muy igualado, pero creo que volviste a vencer tú.
Mia ¿Seguro?
Largo Sí. Estoy hecho polvo.
Mia No te dejarías porque soy mujer, ¿verdad?
Largo En absoluto. Lo que pasa es que no tengo nada que hacer contra tu espada.
Mia Huy, qué cansancio... No me tengo en pie. Voy a echar una cabezada.
Largo Espera... Ya sé que estás cansada, pero ¿me dejas que te haga una pregunta?
Mia Claro.
Largo ¿Por qué te fuerzas tanto?
Mia Porque estoy harta de oír que una mujer no debería empuñar una espada. Tengo que demostrar que están todos equivocados.
Largo Ah, ya te entiendo.
Mia Aceptaría perder contra alguien con mejor técnica que la mía. Si eso ocurre, siempre podré entrenarme más y acumular más experiencia en combate. Si pierdo, no será por ser mujer. Será porque mi rival era mejor. Y si algún día pierdo, mejoraré hasta que pueda derrotar a mi oponente.
Largo Ah... Ya entiendo por qué me apaleaste con tanta saña. Pero no puedo limitarme a restañarme las heridas. Tendré que hacer caso de tu consejo y seguir entrenándome.
Mia ¿Cuándo?
Largo ¿Eh?
Mia ¿Cuándo quieres que volvamos a enfrentarnos? Quieres la revancha, ¿no?
Largo ¡Jua, jua, jua! Estoy impresionado, muchacha. Seguiremos luchando hasta que te gane.
Mia Te estaré esperando, Largo.


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