Capitulo 10: La liberación

» Castillo de Gallia
- Ranulf: ¡Hola, Ike! He oído que os vais. A Begnion, ¿no?
- Ike: Así es Ranulf. Te estaba buscando. Quería hablar contigo para darte las gracias por todo antes de marcharnos. Me alegro de haber tenido la oportunidad.
- Ranulf: Bueno, tú tan considerado como siempre. Apropósito..., ¿tú naciste aquí en Gallia, verdad? Ya suponía que pasaba algo especial contigo. Porque no eres un beorc normal y corriente... Oh, a lo mejor no lo sabes, pero un beorc es...
- Ike: Sí, ya lo sé. Así es como nos llamáis a los humanos, ¿verdad?
- Ranulf: Ah, ¿entonces ya lo sabías? Pues bueno, te diré algo más. Cuando nosotros usamos la palabra "humano", lo hacemos con el mismo matiz que cuando nos llamáis "subhumanos".
- Ike: ¿De verdad? ¿ Es un insulto que me llamen humano? Pues gracias por decírmelo. No habría caído nunca en la cuenta.
- Ranulf: Entiéndelo como un aviso. Si alguna vez te encuentras con un laguz que te llama así, te convendrá ir con mucho cuidado.
- Ike: De acuerdo. Muchas gracias. No lo olvidaré.
- Ranulf: Aunque ya me he distraído demasiado charlando contigo. Deja que te explique por qué he venido aquí.
- Ike: ¿Eh?
- Ranulf: Princesa Elincia, ¿podríais prestarme un poco de vuestro tiempo?

*Se acerca Elincia*

- Elincia: S-sí. Por supuesto.
- Ranulf: El rey me solicitó que os entregara esto. Por favor. aceptadlo como un presente.
- Elincia: ¿Pu-puedo preguntar de qué se trata?
- Ranulf: Esa bolsa de cuero contiene veinte mil piezas de oro. En moneda beorc, claro está.
- Elincia: Oh... En verdad me complace este acto de generosidad. Pero no puedo aceptar un regalo de semejante magnitud. El rey Caineghis ya ha hecho mucho más de lo que estaba obligado a hacer por mí...
- Ranulf: El rey se siente muy apenado por no poder ofreceros su apoyo personal. ¿No aceptaréis sus excusas y su voluntad de ayudaros?
- Elincia: Sí, pero...
- Ranulf: ¿Pero no? Bueno, pues entonces haremos lo siguiente...
- Elincia: ¿Qué?
- Ranulf: Aceptaréis el regalo del rey y se lo entregaréis a Ike como recompensa por haberos traído sana y salva hasta Gallia...
- Elincia: Ah...
- Ike: Vamos, Ranulf. ¿Cómo quieres que Elincia acepte ese trato? De todo modos, eso sigue siendo un montón de dinero.
- Ranulf: ¿Veinte mil piezas de oro por la vida de una princesa? Me parece una recompensa razonable. La mínima exigible, diría yo. Teniendo en cuenta por lo que habéis pasado, las pérdidas que habéis sufrido... Sería adecuada una cantidad incluso mayor.
- Ike: ...
- Elincia: He... He cambiado de opinión. Aceptaré el ofrecimiento del rey de Gallia. Pero solo será para que mi protector, el señor Ike, pueda disponer de ese dinero... ¿Está bien así?

* Ike se voltea en dirección de Elincia*

- Ike: Po-por supuesto. Muchísimas gracias.
- Elincia: De nada.

* Se obtienen 20000 monedas de oro*

- Ranulf: Bueno, ahora que ya hemos resuelto este tema, podemos ponernos en marcha. Por desgracia, aquí en Gallia no hay barcos. Si necesitáis un barco que os lleve hasta Begnion tendréis que regresar al reino de Crimea, a pesar de la ocupación militar.
- Ike: Si no hay más remedio, tendremos que correr ese riesgo.
- Ranulf: No estoy hablando de ningún riesgo. Dad por seguro que os encontraréis con las tropas de Daein en algún momento.
- Ike: Lo entiendo. No tenemos más remedio que ir. Aunque si no fuera porque somos tan pocos miembros en la banda... Ahora mismo poco puedo hacer para solucionar ese punto, así que me conformaré con un buen aprovisionamiento.

* Elincia se marcha*

- Ranulf: Por lo que respecta a ese problema de efectivos, el rey también ha resuelto prestar toda la ayuda posible. ¡Lethe! ¡Mordecai!

* Se acercan Lethe y Mordecai*

- Mordecai: Mordecai se unirá a vosotros.
- Ike: ¡Mordecai! ¿y Lethe? ¿Los dos? ¿Seguro?
- Lethe: Nadie más podía soportar la idea de viajar con beorcs. Solo con pensar en ir a Begnion ya se me ponen los pelos de punta... Pero cuando nuestro rey ordena algo, nosotros callamos y asentimos.
- Ike: Puede ser, pero de todos modos me siento afortunado por contar con el apoyo de unos luchadores tan poderosos.
- Mordecai: Nosotros no te fallaremos.
- Lethe: ¡Grrr! ¡No tengo la menor intención de convertirme en amiga vuestra, que lo sepas! ¡Guárdate la simpatía para otra!
- Ranulf: ¡Ja, ja, ja! Ya sabes cómo es Lethe... Tiene la lengua tan afilada como sus garras. Volveré por aqui cuando haya informado al rey de la situación. Mientras estoy fuera, ¿os importaría seguir con los preparativos?
- Ike: De acuerdo.

* Cambio de Escena*

- Soren: Ike, deja que te presente el informe de la última batalla.

* Se muestra informe*

- Soren: Nadie resultó muerto ni herido de gravedad. Luchamos de maravilla. Esto es todo lo que tenía que informarte. Me retiro, con tu permiso...


» Conversaciones de la base

[Soldado *]
- Ike: ...
- Soldado: ¡Alto ahí, beorc! ¿Qué piensas que estás haciendo?
- Ike: Estaba intentando volver a mi habitación pero me he perdido por el camino. ¿Podrías decirme por dónde ir?
- Soldado: Es por aquí. Sígueme. ¡Eh, pero sin acercarte! Guarda un poco la distancia...
- Ike: ¿Cómo?
- Soldado: Ah... Perdona. El rey nos ha ordenado que tratemos a los beorcs con amabilidad, pero... supongo que necesitaremos... algo de tiempo para acostumbrarnos. No es tan fácil dominar los instintos. Quizás en nuestra sangre quedan los recuerdos de las generaciones de antepasados que fueron esclavizados.
- Ike: Lo entiendo. Procuraré no acercarme.
- Soldado: De acuerdo... Adelante.
- Ike: Muy bien.

[Marcia *]
- Marcia: Y luego ponemos esto aquí y eso otro más allá..., ¡y listos!
- Ike: ¿Qué ¿Quieres que te ayude a preparar el equipaje?
- Marcia: ¿Que si quiero...? Pfff, me parece que llegas un poco tarde para eso. ¡Ya he terminado!
- Ike: ¿Cómo? ¿Que ya has terminado? Vaya, o tú eres una experta en esto o Mist lo hace peor de lo que yo pensaba.
- Marcia: Lo que pasa es que los jinetes de pegaso de Begnion siempre estábamos de viaje, así que aprendí a espabilarme. Estábamos siempre de maniobras, ¿sabes? Ir primero aqui... Luego recoger..., ponerse en camino hacia otro lado...
- Ike: ¿De verdad? No, si ya veo que no te falta sentido de la responsabilidad. Por eso no entiendo que quieras venirte con nosotros...
- Marcia: ¿Qué estás diciendo? ¿Insinúas que soy una carga?
- Ike: No, no, al contrario... Si estoy muy agradecido por tu presencia. En particular, ahora que necesitamos gente.
- Marcia: ¡Entonces no eres el único que puede decirse contento! ¿Sabes? No tiene que preocuparte por mi decisión de abandonar el servicio de Begnion. No la tomé solamente por mi deseo de pagar la deuda pendiente con vosotros...
- Ike: Ah... ¿Así que tenías otros motivos?
- Marcia: Sí... También estoy buscando a mi hermano desaparecido. Es cierto que se trata de una canalla sin arreglo, pero al fin y al cabo es la única familia que me queda en este mundo. ¿Te acuerdas cuando nos encontramos por primera vez? ¿Cuando luchamos contra los piratas? Entonces ya le buscaba. Pero siempre que estoy a punto de encontrarlo, termino metida en alguna situación peligrosa, acosada por bandidos.
- Ike: Ah, y por eso has decidido unirte a nosotros, para estar más protegida. ¿Me equivoco?
- Marcia: ¿Te molesta que lo admita?
- Ike: No, de ninguna manera. De hecho lo que importa es encontrar a tu hermano antes posible, ¿verdad?
- Marcia: ¡Así es!

[Lethe *]
- Lethe: ...
- Ike: Te veo triste, como deprimida...
- Lethe: No, si te parece voy a ponerme a saltar de alegría con la que me ha caído. Y guárdate esas observaciones estúpidas para ti mismo. Otra cosa que no puedo creerme es que seáis tan lentos... ¿De verdad necesitáis tanto tiempo para los preparativos?
- Ike: Lo siento mucho. Si fuéramos como vosotros, que no necesitáis llevar nada, sería todo más fácil. Pero nosotros tenemos armas y objetos que transportar.
- Lethe: El hierro de vuestras armas es una muestra de vuestra patente debilidad, puesto que sois incapaces de luchar sin ellas.
- Ike: Pero Lethe... Ahora que me doy cuenta, tú también llevas una daga...
- Lethe: Pero... no es para luchar.
- Ike: ¿Y entonces para qué es?
- Lethe: La uso para sacar huesecillos de la carne. También para cortar frutas en pequeñas porciones. Para eso es muy útil
- Ike: Hmmm...
- Lethe: ¿Qué? ¡Si tienes algo que decirme, suéltalo!
- Ike: Para ningunear a los beorcs, veo que no te importa utilizar sus herramientas.
- Lethe: Lo que es bueno es bueno. No tiene sentido que desprecie el valor de las cosas por un motivo tan estúpido. Además, te equivocas cuando dices que ninguneo a los beorcs. Después de todo, también tienen algunas cosas buenas. Si todos los beorcs fueran capaces de entenderse con nosotros igual que tú, a lo mejor...
- Ike: ¿Lethe?
- Lethe: ¡Bah! Ya no sé ni lo que estoy diciendo. Me he cansado de esta conversación. Me voy. ¡Adiós!

* Lethe se marcha*

- Ike: Me ha dejado con un palmo de narices...


» Al salir de la base

*Narración*
Tras la muerte de su padre, el liderazgo de los mercenarios recae sobre el joven Ike, resuelto a seguir escoltando a Elincia. La compañia
se dirige ahora al imperio de Begnion, el país más extenso y con más antigua historia del continente de Tellius. Al haber nacido Crimea como un feudo
de Begnion, la princesa se apresta a pedir allí socorro como haría un niño con sus padres. Muchos en Tellius opinan que sin el poder y la influencia de Begnion
será imposible la recuperación del reino de Crimea. Sin embargo, no existen lazos diplomáticos entre Begnion y Gallia, y además una infranqueable cordillera separa estos reinos.
Así que los mercenarios se ven obligados a regresar a Crimea con la esperanza de encontrar un barco que los lleve a Begnion. En compañia de Ranulf, el guerrero que se ha prestado
guiarlos, la banda al completo deja atrás el castillo de Gallia. Así es como empiezan con el corazón en un puño, su larga marcha hacia Crimea.

- Ranulf: ¡Eh, Ike! Espera un momento. ¿Sabes en qué estaba pensando? Como ese castillo nos pilla de camino, quizás podríamos acercarnos...
- Ike: Eh... Ah... ¿De verdad? ¿Por qué? ¿Qué tiene de especial ese castillo?
- Ranulf: ¿Cómo? ¿No lo sabes? ¡Este es el castillo de Canteus! Daein lo tomó al principio de la guerra y ahora es una de sus cárceles. Hasta mi oídos ha llegado la noticia de que son muchos los rebeldes de Crimea confinados en las mazmorras.
- Elincia: ¿¡Cómo!? ¿Es cierto eso que dices?
- Ranulf: ¡La duda ofende, princesa! Por supuesto que m información es de confianza.
- Titania: Si pudiéramos rescatar a los soldados de Crimea, quizás se animarían a venir con nosotros. Y eso sí que nos ayudaría.
- Ike: Claro que sí. Creo que vale la pena arriesgarse.

* Castillo de Canteus*

- Ranulf: Ahora el problema será encontrar la forma de abrir las cerdad y liberar a los prisioneros. Las celdas estarán cerradas con llave, de eso no hay duda...
- Soren: Y es de sentido común que las llaves estarán en posesión del carcelero. Tendremos que robárselas. Con un poco de suerte, quizás los guardianes también tendrán las llaves... En cualquier caso, debemos actuar con la mayor cautela. Solo faltaría que nos viniera encima toda la guarnición del castillo.
- Ike: Por eso tenemos que avanzar pegados a las paredes, para evitar que nos descubran. Eso sí, lo primeroe es coseguir las llaves.
- Ranulf: ¿¡Eh!? ¿Quién hay?

* Sale Volke desde las escaleras*

- Volke: Estoy buscando a Sir Greil. ¿Dónde está?
- Soren: Esas prisas no son precisamente una muestra de buena educación... Dinos, ¿qué quieres?
- Volke: Ya he dicho que busco a Sir Greil. Solamente hablaré con él. Llevadme ante él.
- Titania: Me temo que lo que pides es imposible, porque el comandate Greil... está muerto.
- Volke: Vaya, entonces tenemos un problema.
- Titania: ¿Y quién eres tú, por cierto?
- Volke: Llamadme Volke. Trabajo para Sir Greil. Él me contrató como... informador.
- Ike: ¿Que mi padre te contrató?
- Volke: ¿Así que tú eres el hijo de Sir Greil? En fin, a falta de pan... Sir Greil me encargó que realizara una investigación. Pagadme lo que cuesta y os entregaré el informe. ¿Hay trato?
- Ike: ¿Cuánto?
- Volke: Cincuenta mil.
- Ike: Buf... Eso es demasiado.
- Volke: La información lo vale.
- Ike: Ahora mismo no teno tanto dinero. Tendrás que darme un poco más de tiempo.
- Volke: ¿Así que estás dispuesto a pagar?
- Ike: Si mi padre te contrató, será porque tendría un buen motivo para ello.
- Titania: ¿Estás seguro, Ike? No sabemos si este hombre nos está contando la verdad.
- Ike: Eso lo sabremos cuadno veamos el contenido de ese informe. Hasta entonces, tendremos que dejarle viajar con nosotros.
- Volke: ¿Ese es tu plan? Escucha, tendrás el informe cuando puedas pagarme. No pienso quedarme dando vueltas. Llámame cuando tengas el dinero. Hasta entonces me quedaré con la información. Cuando quieras verme, solo tienes que detenerte en una posada y decirle al dueño que necesitas apagar un fuego.
- Soren: ¡Espera, no te vayas! Has dicho que eres un informador... ¿Pero es información lo único que vendes?
- Volke: Explícate... ¿Qué quieres decir?
- Soren: Cerraduras. ¿Puedes abrir cerraduras?
- Volke: Claro. Cincuenta monedas cada una.
- Ike: ¿Vas a pedirle que nos abra las cerraduras de las celdas?
- Titania: ¿Te parece eso sensato? Acabamos de conocerle. No sabemos todavía si podemos fiarnos de él.
- Ike: ...

(Contratar)
[Al reclutar a Volke]
- Ike: Volke, ¿nos ayudarás a liberar a los prisioneros de sus celdas?
- Volke: Poderoso caballero es don dinero... Lo hré siempre que me abonéis la tarifa.
- Ike: ¿Algo que objetar Titania?
- Titania: Creo que ya te lo eh dicho. Tú eres nuestro comandante. Acataré tus decisiones sin reservas.

(No contratar)
- Ike: Lo siento mucho, Volke. Será mejor que olvides que hemos tenido esta conversación.
- Volke: Bueno, si lo prefieres así. Aunque a mí no me importaría viajar con vosotros siempre que no me falte trabajo.
- Ike: ¿Algo que objetar, Soren?
- Soren: Como siempre, respecto tus decisiones.

(Pedir consejo)
- Ike: ¿Y vosotros, qué pensáis?
- Titania: Yo creo que en estas circunstancias no podemos confiar en un hombre del que nada sabemos. Me opongo en redondo.
- Soren: Me temo que abrir esas celdas entraña un riesgo enorme. Si podemos abrir las celdas sin antes robar las llaves, podemos reducir ese riesgo y aumentar las posiblidades de éxito. Merece la pena intentarlo.
- Ike: ...

* Ranulf interrumpe*

- Ranulf: Bueno, yo me voy ahora. Que tengáis suerte y todo eso que desea.
- Ike: ¿Cómo? ¡Espera! ¿Es que no vas a ayudarnos aquí?
- Ranulf: Ya me gustaría. Pero ahora debo ocuparme de cierto trabajo. Volveré cuando lo haya terminado.
- Ike: Vaya... Pues entonces, que tengas suerte tú también.
- Ranulf: Adiós.


» Durante la batalla

[Al golpear a un Soldado]
- Soldado: ¡Mi-mira! ¡Nos están atacando! ¡Comandante Danomill! ¡Hay intrusos en el castillo! ¿Cuáles son vuestras órdenes?
- Danomill: Vaya, vaya... Llegan en buen momento. justo ahora que estábamos empezando a quedarnos sin prisioneros... ¡Intentad capturarlos vivos! ¡Nadie me quitará la diversión de torturarlos!
- Soldado: ¡Sí, señor!

*Llegan Refuerzos por todos los puntos*

- Ike: ¡Nos han descubierto! ¡Ahora no tenemos otra opción que luchar hasta el final!

[Al terminar el turno 1]
* Cámara enfoca a Shephiran*

- Shephiran: ...

* Cámara enfoca a Brom y a Kieran*

- Brom: Oh... Dime, por favor... ¿Qué va a ser de nosotros? Esos soldados de Daein se llevaron a mis amigos y no he vuelto a verlos. ¿Qué les habrán hecho? ¡Les habrá ocurrido algo malo, seguro! ¡Lo sé, lo sé! ¡Como si lo viera!
- Kieran: ¿Quieres hacer el favor de callarte de una maldita vez? No vas a ganar nada con estar murmurando todo el rato. No importa la crueldad de la tortura. Un auténtico caballero de Crimea debe resistir impasible. Me da igual que me arranquen las uñas con tenazas que me cosan el vientre con agujas, que me...
- Brom: ¡Basta ya! ¡No quiero ni pensar en eso! Yo no soy un profesional. Solo soy un soldado de leva. No puedo creerme que abandonara a mi familia para meterme en esto... ¿Volveré a estar con ellos algún dia?
- Kieran: Maldición... Si tuviera un arma...

* Cámara enfoca a Nephenee*

- Nephenee: Llegarán... refuerzos... hasta entonces... no... desfalleceré...

[Hablar con Sephiran]
- Ike: ¡Eh! ¡Hemos venido a rescatarte!
- Sephiran: ¡Ah!
- Ike: ¿Tú no eres un soldado, verdad? Tus ropas te delatan.
- Sephiran: Yo soy... un peregrino. Me llamo Sephiran.
- Ike: ¿Qué eres? ¿Un monje? ¿Y por qué motivo tendrían que encerrarte?
- Sephiran: Me arrestaron en una aldea cercana mientras socorría a unos caballeros de Crimea heridos. Me retuvieron sin pruebas y ni juicio alguno y desde entonces estoy en este lugar.
- Ike: Vaya... No me extraña, tratándose de esa gente. Como hemos venido a liberar a los prisioneros de guerra, deberías aprovechar la ocasión y escapar.
- Sephiran: Muchísimas gracias. Es muy amable por vuestra parte. ¿Podrías decirme por lo menos tu nombre?
- Ike: Soy Ike, de los mercenarios de Greil, Bueno, te dejo la celda abierta. Huye mientras puedas.
- Sephiran: Gracias de nuevo. Espero que podamos vernos en otra ocasión, Ike.

[Hablar con Brom]
- Ike: ¿Eres un soldado de Crimea, verdad? ¡He venido a rescatarte!
- Brom: ¿De verdad? ¿Se-seguro que no estoy soñado de nuevo?
- Ike: Soy un mercenario al servicio de la princesa Elincia. Te contaré los detalles luego. Por lo pronto, salgamos de aquí
- Brom: ¿Cómo? ¿La princesa? ¡Ah, qué ilusión! Eso sí, deja que me estire un poco... Ooooh... Perdona, es que... estoy tieso de dormir en este suelo.
- Ike: Por el amor de... ¡Vamos, ven por aquí!
- Brom: ¡De acuerdo! Pero oye, un momento... que yo sepa, el rey no tienen ninguna hija...
- Ike: ¡Ahora no hay tiempo para explicaciones! ¡Venga, date prisa!
- Brom: ¿Eh? Ah, sí, sí... ¡Ahora voy!

[Hablar con Nephenee]
- Ike: ¿Tú eres una soldado de Crimea, verdad? Te he abierto la celda para que puedas huir de aquí.
- Nephenee: ¿Quién... eres tú?
- Ike: Me llamo Ike. Soy un mercenario de la compañia al servicio de la princesa de Crimea. Te contaré los detalles luego. De momento, salgamos de aquí.
- Nephenee: De acuerdo...

[Hablar con Oscar a Kieran]
- Oscar: ¿Tú eres de Crimea, verdad? Estoy contigo. He venido a rescatarte. La puerta de la celda está abierta. Aprovecha para huir.
- Kieran: ¡Ah, si eres tú!
- Oscar: ¿Perdón?

* Kieran se quita el casco*

- Kieran: ¡No podría olvidar esos ojos! ¡Tú eres Oscar, del 12.° regimiento de los caballeros de Crimea!
- Oscar: Ah, y tú eres... Espera... Tú eres Kieran, ¿verdad?
- Kieran: ¡Exacto! Yo soy Kieran... ¡El mismo Kieran que juró convertirse en tu eterno rival!
- Oscar: Caramba... Cuánto tiempo... Me alegro de ver que tienes buen aspecto.
- Kieran: Como siempre, la respuesta más adecuada para mantener el tono de la conversación. En fin... ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí? Si hace tres años que abandonaste el ejército. ¡Ah, ya lo entiendo! ¡Te has alistado en las filas de Daein! ¡Te has puesto del lado del enemigo! ¡¡Grrr!! ¡no consentiré semejante traición! ¡Es del todo imperdonable! ¿Adónde ha ido a para tu orgullo?
- Oscar: Te equivocas. Ahora estoy en una banda de mercenarios al servicio de la princesa Elincia. Hemos venido aquí para comprobar si había prisioneros de Crimea y liberarlos.
- Kieran: ¿¡La princesa Elincia!? Pero si tú no eres un miembro de la Guardia Real.. ¿Cómo sabes entonces de su existencia?
- Oscar: Bueno, Como ya te he dicho, la princesa nos pidió que nos pusiéramos a su servicio y...
- Kieran: ¡Ajá! ¿Así que ese es tu plan? ¡Reconócelo! Piensas distinguirte por tu servicio y asi hacerte con los méritos que por pleno derecho me corresponden.
- Oscar: Mira, mi obligación consiste en...
- Kieran: ¡Al diablo con tu obligacion! ¡Maldito seas tú y los que se digan tus compañeros! ¡Jamás dejaré que me pases por delante! ¿Te enteras? ¡Seré yo y nadie más quien sirva a la princesa!
- Oscar: Ah, sigue tan insoportable como siempre. Y, si no fuera por eso, sería muy buen caballero.

 

[Lucha contra Danomill]
- Danomill: ¡Vaya, si tenemos visitantes! ¡Os doy una cordial, cálida y afectuosa acogida! ¿Ya estáis preparados para convertiros en prisioneros y disfrutar de mis torturas?

*Danomill vs Ike*
- Danomill: Oh, sí... Me encanta esa mirada desafiante en tus ojos. Eres mi tipio de prisionero ideal.
- Danomill: Disfrutaré viendo cómo la esperanza desaparece mientras se va nublando tu mirada. Será una experiencia única.
- Ike: ¡Pues olvídate de ella! ¡Ni lo sueñes!

[Al vencer a Danomill]
- Danomill: No dejaré que escapéis... Os... ejecutaré... a to... dos...

[Al retirar a Rhys]
- Rhys: Me pregunto si de verdad soy yo quien tendría que ir a la cabeza. Será mejor que te apresures, Ike!

[Al retirar a Mia]
- Mia: Bueno, ya sabes que el sigilo no es precisamente una de mis virtudes.

[Al retirar a Oscar]
- Oscar: Déjame ponerme en cabeza, Ike. Iré a comprobar si hay más enemigos al acecho.

[Al retirar a Marcia]
- Marcia: De acuerdo, entonces... Supongo que me toca irme. ¡Ten mucho cuidado, Ike!

[Al retirar a Titania]
- Titania: ¡Ike! Me pondré en cabeza y me encargaré de limpiar el camino.

[Al retirar a Soren]
- Soren: No me gustan estas órdenes pero las acataré sin protestar... Eso sí, Ike: ¡ve con cuidado!

[Al retirar a Boyd]
- Boyd: ¿Seguro que no quieres que me quede detrás de ti para vigilar la retaguardia?

[Al retirar a Volke]
- Volke: ...

[Al retirar a Ike]
- Ike: ¡Salgamos de aquí!


» Después de la batalla

- Ike: He traído a uno de los soldados de Crimea que estaba cautivo en las mazmorras del castillo.
- Elincia: Ejem... Estoy segura que no habrás oído hablar de mi, pero yo soy...
- Kieran: ¡La princesa Elincia!
- Elincia: ¿Eh? Ah, sí.. Muy bien.
- Kieran: ¡Yo soy Kieran! He servido a las órdenes del general Geoffrey, en el quinto pelotón. Pelotón que, por cierto, tuvo el honor de escoltaros durante el ataque de Daein.
- Elincia: ¿De verdad? Entonces, tú estabas ahí...
- Kieran: ¡Claro que sí! Lord Renning nos ordenó que acompañaramos al general Geoffrey y os sirviéramos de escolta. Nuestra misión consistía en llevaros a salvo hasta la presencia del rey de Gallia. Pero os fallamos... Y cuando os dimos por perdida pensé... que había llegado el final de mi triste y mísera vida... ¿Pero quién iba a decir que podría volver a encontraros bajo la luz del dia? Casi que voy a llorar de la emoción...
- Elincia: ¿Y ha sobrevivido alguien más?
- Kieran: Es una emoción incontenible... Snif... Perdón... ¿Habéis dicho algo?
- Elincia: Te preguntaba que si ha sobrevivido alguien más.
- Kieran: ¡Por supuesto! Aunque yo fui el único al que le tocó sufrir la penalidad del cautiverio. El general Greoffrey y algunos de sus soldados pudieron repeler el ataque de las huestes de Daein. Ahora mismo deben de estar escondidos en Crimea, aguardando la próxima oportunidad de contraatacar al ejército invasor.
- Elincia: ¿Así que Geoffrey... está vivo? Ah... No sabes cuánto alivian estas palabras la profunda desdicha de mi corazón... Muchas gracias, Kieran. Gracias por vivir... Muchas por estar aquí.
- Kieran: Sois muy amable, alteza. Aunque la oportunidad de volver a serviros es la mayor recompensa que puedo obtener. Porque juro que mientras siga latiendo mi corazón, permaneceré a vuestro lado, mi señora.

* se marcha Kieran y llegan Brom y Nephenee*

- Ike: Muy bien. Y ahora que Kieran ha hablado... ¿Tenéis que añadir algo vosotros dos? ¿Reconocéis a la princesa Elincia como legítima heredera del trono de Crimea? ¿Estáis dispuesto a luchar por ella?
- Brom: Sí, antes nos presentaremos. Yo soy Brom y esta muchacha se llama Nephenee. No somos más que unos reclutas de pueblo. Nosotros no entendemos de esas cosas de nobles y princesas. Eso es lo que menos nos importa a los que labramos la tierra. ¡Y de las tierras se trata! No queremos perderlas, así que nos alistamos en la milicia. El rey de Daein es muy peligroso. Me he enterado de las terribles torturas que practica con los vencidos... Por eso sufro por mi familia. Los dejé a todos en casa y ahora no puedo ni dormir, pensando en ellos.
- Nephenee: Si el rey de Daein cae derrotado, este país volverá a la normalidad. ¿Es ese vuestro objetivo?
- Elincia: Esa es nuestra esperanza. Puede que no sea tan fuerte como mi padre, pero jamás abandonaré a su suerte al reino de Crimea.
- Brom: Por tu forma de hablar pareces una mujer de palabra. No me costará mucho decidirme.
- Nephenee: A mí tampoco.
- Brom: Lucharé en tu nombre. ¡Te ayudaré a ti y a los tuyos, y enviaremos a esos salvajes de Daein de vuelta a su pueblo!
- Elincia: Muchas gracias.

* Interrumpe desconocido *

- (?): Si me disculpáis...
- Ike: Tú eres...
- Nephenee: Por el amor de...
- Brom: ¡Maestro Sephiran! ¡Estás vivo!
- Sephiran: Brom, Nephenee... ¿Estáis alguno de los dos heridos?
- Brom: Nosotros estamos bien, pero tú... Sé que te encarcelaron por ayudarnos. ¡Espero que no te hayan torturado!
- Sephiran: No es nada de lo que debáis preocuparos. Todos estamos sanos y salvos. Eso es lo que importa.
- Nephenee: Bendito sea...

* Se marcha Nephenee y Brom*

- Ike: Perdona, ¿puedo hablar contigo un momento?
- Sephiran: ¿Sí?Ah, tú eres el chico con el que me encontré antes. Te estoy muy agradecido por haberme liberado del cautiverio...
- Ike: No hace falta que nos lo agradezcas tanto. De todos modos me pica la curiosidad... ¿Por qué ayudabas a los soldados de Crimea?
- Sephiran: ¿Acaso dudas de mi historia?
- Ike: Si en realidad eres un peregrino, no sé qué haces implicándote en una lucha entre bandos. Creo que tengo derecho a dudar.
- Sephiran:: Dime una cosa, Ike. ¿Si te encontraras con una persona herida por el camino, Serías capaz de negarle el debido auxilio?
- Ike: En condiciones normales..., no, claro que no. Pero en tiempos como estos en los que puedes jugarte la vida por ello... La verdad, no sabría qué decirte. No sería fácil...
- Sephiran: Ja, ja, ja... Veo que eres bastante honrado. Sin embargo, un hombre como tú no debería dudar en una situación semejante. Si te encuentras con alguien que sufre, deberías responder como si fuera un acto reflejo, sin que tu mente se opusiera.
- Ike: Pe... ¿Pero tú quién eres? Inspiras tanta calma. paz y tranquilidad... que sin duda no eres un monje cualquiera.
- Sephiran: Si me permites, ahora debo proseguir mi camino. Espero qeu te sonría la ventura, joven guerrero. Seguro que volveremos a vernos en alguna parte.

* Sephiran se marcha y Volke llega*

- Volke: Ike...
- Ike: Hola, Volke. Dime, ¿qué quieres?
- Volke: Estaba pensando que podría viajar con vosotros. Sin integrarme en vuestro grupo, solo estaría cerca de vosotros... para ayudaros cuando me necesitéis. A cambio del precio que cobro por mis servicios, claro está.
- Titania: ¿Qué has dicho?
- Ike: ¿Y por qué tendrias que venir con nosotros? En estos tiempos que corren, hay mucha gente necesitada de... información.
- Volke: No, por nada... Es quue me habéis caído simpáticos. Y, además... Bueno, no. Lo dejaremos en eso.
- Titania: De ninguna manera.
- Volke: Vamos, no seas así. No estoy hablando de ser un miembro más de vuestra familia, de vuestro clan o como lo llaméis... Me estaba limitando a una cuestión de negocios.
- Titania: ¿Y dejar que tú...?
- Ike: ¡Titania!

* Interrumpe Soren *

- Soren: Me parece una buena oportunidad. Tarde o temprano tendremos que recurrir a los talentos de este hombre. Su carácter es dudoso como poco, pero al menos conocemos sus motivos. Sabiendo que lo hará todo por dinero, podremos controlarlo más facilmente.
- Ike: Sore, que te está escuchando...
- Soren: No creo que le importe.
- Titania: ¿Qué vamos a hacer, Ike? Como siempre la decisión está en tus manos.

(Admitirlo en el grupo)

- Ike: Muy bien. Puedes hacer lo que te plazca.
- Volke: Estupendo. Llamadme siempre que me necesitéis.

(Rechazarlo)

- Ike: Lo siento, pero no puedo aceptar tu propuesta. De todos modos, ya te llamaré cuando tenga el dinero para pagarte por la información sobre mi padre. ¿Te parece bien así?
- Volke: De acuerdo... Si es así, ya nos veremos.

* Se marcha Volke y llega Ranulf*

- Ranulf: Primero el ladrón y luego este monje.. ¡Hay que ver con qué personajes te juntas!
- Ike: ¡Ranulf! ¿Ya has terminado con tu trabajo?
- Ranulf: ¡Todo listo! Pero por lo que respecta a esos dos...
- Ike: Sí, hay que admitir que son bastantes misteriosos.
- Ranulf: Bueno, el monje por lo menos parece de fiar.
- Ike: Se supone que debería ser capaz de determinar quién es amigo y quién no. Pero es harto difícil...
- Ranulf: Eso pasa porque te falta la información necesaria para juzgarlos. De momento, lo único que podemos hacer es seguir con nuestro camino.
- Ike: Tienes razón...

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