Capitulo 11: Color de sangre

» Puerto de Toha
- Ranulf: ¡Bueno, ya hemos llegado! Bienvenido a Toha, la mayor ciudad portuaria de Crimea occidental.
- Ike: ¿Pero qué ocurre aquí? Parece que la gente va a lo suyo. ¿Es que no les preocupa Daein? ¿Es que no les preocupa la guerra?
- Ranulf: Será porque esta es una zona aislada. El ejécito de Daein no ha llegado hasta aquí, por eso la vida sigue como antes. En plan de Daein consiste en tomar la capital primero para luego ir expandiendo su zona de influencia poco a poco.
- Ike: De todos modos, esta gente debe de tener alguna idea de lo que está ocurriendo.
- Soren: ¿No dicen eso de que bendita es la ignorancia? Esta gente no sabe lo que es perder una guerra ni quieren saberlo. Crimea es una nación que ha vivido siempre de manera pacífica. Ya sea por el carácter de sus habitantes o por el motivo que sea, el caso es que no ha habido ningún gran conflicto en siglos. Por supuesto, se han producido continuas disputas con Daein, pero siempre han afectado a las regiones fronterizas.
- Ike: Aunque mucho me temo que esta situación no va a durar mucho tiempo. Cuando nos encontramos con los soldados de Daein, nos atacaron por el simple hecho de estar al otro lado de la frontera...
- Soren: Los humanos son criaturas miserables; se despreocupan de la desgracia ajena, la que no les afecta directamente. No es solo que tengan el valor de hacerlo, sino que además tienen por costumbre cerrar los ojos ante esas situaciones. Y aún serán capaces de dar gracias a sus dioses porque la desgracia le haya caído al vecino y o a ellos. ¡Cuánta hipocresía!
- Ike: Pero la guerra tiene lugar aquí. En su país, en su hogar y no en el de nadie más.
- Soren: Tal vez se darán cuenta cuando el siniestro ejército de Daein se presente en la puerta de sus casas. Cuando vean cómo se desvanece esa paz en la que confiaban... Cuando vean la suerte que corren sus hijos y sus hijas... Quizás entonces sufrirán en sus carnes lo que habían estado negado durante tanto tiempo. Y no sentiré compasión por ellos.

* Soren cierra los ojos y se marcha cansado*

- Ike: ...
- Ranulf: Cuanto más cruda es la verdad, más duro suena su discurso... Menudo oficial de inteligencia que tienes en tu grupo, Ike...
- Ike: Bueno... Él acostumbra a ser muy crítico en sus observaciones aunque... me parece que ahora se ha excedido un poco...
- Titania: No creas. Para mí no ha sido tan severo. Incluso yo me quedo sorprendida por la calma que reina en este lugar. Soren es un chico joven e impresionable. Lo que ha visto aquí habrá sido sin duda demasiado para él.
- Ranulf: Bueno, a lo mejor tampoco será tan censurable ignorar la fatalidad cuando se sabe que nada se puede hacer por evitarla. Para los que han nacido sin nada, están los que han nacido con todo. Quizás los que nunca van a notar la pérdida porque nunca nada han tenido son aquellos a los que deberíamos envidiar.
- Ike: ¿Qué se supone que quiere decir con eso?
- Ranulf: ¿Eh? No, nada, nada. Solo estaba hablando conmigo mismo.
- Ike: Hm...
- Ranulf: En cualquier caso, será cuestión de agenciarse un barco. Mientras me encargo de eso, ¿por qué no os ocupáis de conseguir provisiones? Con el largo viaje que nos espera, vamos a necesitar que las bodegas estén bien llenas.
- Titania: Ranulf, iré contigo.
- Ranulf: No, no, no hace falta. Deberías supervisar tú misma la compra de provisiones. Porque pasaréis unos cuantos meses en el mar...
- Titania: Sí ya lo sé, pero...
- Ike: ¿Que ocurre, Titania?
- Ranulf: Está preocupada por mí, se entiende. No quiere dejar a un laguz solo vagando por una ciudad de los beorcs.
- Ike: Pero yo pensaba que Crimea y Gallia eran naciones aliadas. No veo por qué un laguz en la calle debería llamar la atención.
- Ranulf: Bueno, en principio no debería...
- Titania: ¿Recuerdas lo que te contó el rey Caineghis? La amistad entre Crimea y Gallia se limita a la relación entre las élites. De ningún modo eso significa que el común de los ciudadanos haya asumido esa tolerancia como algo propio.
- Ranulf: Sin embargo, la situación ha mejorado algo desde que el rey Ramon subió al trono. Ya no se oyen esas noticias de cacerías y persecuciones que antes eran tan habituales. ¡Oh. vamos! ¡No os preocupéis por mí! Tengo mis contactos, ¿sabéis? No es que vaya por los muelles mendigando ayuda...
- Ike: De acuerdo, eso es trabajo tuyo. Pero ve con cuidado.
- Ranulf: Vosotros también. No os metáis en ningún lío.

* Cambio de Escena*

- Soren: Ike, deja que te presente el informe de la última batalla.

* Se muestra informe*

- Soren: Nadie resultó muerto ni herido de gravedad. Luchamos de maravilla. Esto es todo. Con tu permiso, me retiro...


» Conversaciones de la base

[Mercader *]
- Hombre: ¡Hola, viajero! ¿Ya tienes todo lo que necesitas? ¡En mi humilde bar encontrarás las mejores ofertas del lugar! ¿Te interesa algo? ¿Vas a comprar?
- Ike: Sí, claro. Tus precios me parecen buenos. ¿Pero te puedo preguntar una cosa?
- Hombre: ¡Ningún problema! Puedes preguntarme lo que quieras. Sobre todo si tiene que ver con alguna de mis irresistibles gangas.
- Ike: ¿Qué piensa la gente de esta ciudad sobre Daein? Porque ya sabíais que iban a venir. ¿Nadie pensó en exiliarse de Crimea?
- Hombre: ¿Exiliarse? ¡No digas tonterías!
- Ike: Pero Crimea perdió la guerra.
- Hombre: Sí. ¿Y qué? Eso no nos afecta a la gente normal y corriente como nosotros, ¿sabes? La verdad es que nos da absolutamente igual quién esté en el trono. Ellos están muy lejos de nosotros. No sabemos ni qué cara tienen. Si quisieran subirnos los impuesto o algo así, da por hecho que protestaríamos. Pero mientras lo que ellos decidan no nos afecte... El rey de Daein... Yo creo que es un hombre campechano, que no nos perjudicará si trabajamos y llevamos una vida pacífica. Ya te digo que mientras podamos vivir en calma y con un poco de felicidad, no va a importarnos demasiado quién esté mandando. Ah, pero si fuera a invadirnos Gallia, entonces eso sería otro cantar. A saber qué ocurriría si esas bestias salvajes se nos echaran encima... ¡Eso sí que da miedo!
- Ike: Con eso ya lo has dicho todo...
- Hombre: ¿Cómo? ¿Pero qué...? ¡Espera, no te vayas! ¿Es que no te interesa ninguna de mis gangas? ¡Regatea si quieres!

[Hombre ***]
- Vigilante: Perdona, chaval. Es que no te había visto antes por aquí. ¿Eres un mercenario errante o algo así?
- Ike: Bueno podría decirse que sí.
- Vigilante: Bonita espada... Me gusta la gente que conoce su oficio. Si te interesa, puedo buscarte un apaño.
- Ike: ¿Un apaño?
- Vigilante: Tengo un grupo de vigilantes que se encargan de mantener la seguridad en los aledaños. El lugar ideal para un chico tan fuerte como tú.
- Ike: Huy, gracias, pero ya tengo algo apalabrado.
- Vigilante: ¿De verdad? Qué lástima. ¿Vas a embarcarte?
- Ike: A lo mejor.
- Vigilante: ¡Jar, jar, jar! Me hace gracia que seas tan reservado. Bueno, en caso de que subas a un barco..., tal vez puedas necesitar esto.
- Ike: ¿Eh? ¿Qué es?
- Vigilante: Es una espada especial que te sacará de apuros en alta mar... Aunque espero que no tengas la necesidad de usarla, jar, jar, jar...
- Ike: ¿De verdad vas a darme una espada? ¿Estás seguro?
- Vigilante: Sí, pero con una condición... Cuando hayas terminado tu trabajo vuelve por aquí para considerar mi oferta de nuevo.
- Ike: De acuerdo. Lo tendré en cuenta. Y muchas gracias de nuevo por la espada.
* Conseguido Antilaguz*

[Elincia *]
- Elincia: ...
- Ike: ¡Princesa!
- Elincia: Ike, mi señor...
- Ike: ¿Qué haces aquí sola? No es muy seguro, que digamos.
- Elincia: Solo estaba dando un paseo por la ciudad. Como me crié prácticamente recluida en la residencia real, apenas conozco nada del mundo exterior. Esta es la primera vez que puedo asomarme a la vida cotidiana de la gente normal. Todo lo que veo me parece nuevo y fascinante. Esto es una ciudad... Está llena de bullicio, de animación, de gente jovial que va de un lado a otro ocupándose de sus asuntos...
- Ike: Con tantos barcos como entran y salen del puerto, no puede decirse que a esta ciudad le falte animación. De eso estoy seguro.
- Elincia: Es como si nada hubiera pasado. Como si toda la muerte y la destrucción que hemos presenciado no fueran más que una pesadilla.
- Ike: Sí, eso da que pensar...

[Kieran *]
- Kieran: ¡Juuu! ¡Jaaa! ¡Jiaaa! ¡¡Kiaaaaaaaaaa!!
- Ike: ¿Qué estás haciendo?
- Kieran: Intento recuperar el magnífico estado físico que tenía antes de que me hicieran prisionero.
- Ike: Y... ¿no necesitas preparar nada antes de tomar el barco?
- Kieran: No necesito nada. Ahora, mientras hablamos, es posible que otros compañeros estén sufriendo las torturas de Daein. Por eso, si no podemos ir a socorrerles ahora mismo, por lo menos aprovecharé el tiempo para entrenarme y ganar fuerzas.
- Ike: De acuerdo. Entonces ya te avisaré cuando todos los demás hayamos terminado.
- Kieran: Muy bien.
- Ike: Disculpa si te he interrumpido.
- Kieran: ¡Señor ike!
- Ike: ¿Qué ocurre?
- Kieran: Rescataste a la princesa Elincia y cuidaste de ella en todo momento. Te mereces todo mi respeto y admiración. Porque para nosotros ella es... nuestra única esperanza.
- Ike: Sí, claro...
- Kieran: Pero bueno, menos hablar... Y más entrenarme, que es lo único que puedo hacer hasta el dia de nuestra entrada triunfal en Melior. ¡Juuu! ¡Jaaa! ¡Jiaaa! ¡¡Kiaaaaaaaaaa!!
- Ike: Ten cuidado de no romperte nada...

[Brom *]
- Brom: ...
- Ike: ¿Qué estás mirando?
- Brom: Ah, esto es una especie de amuleto que me dio mi familia antes de irme. Nunca hemos tenido mucho dinero en casa, así que mis padres recogieron unas piedras y las metieron dentro de esta bolsita de cuero. No es gran cosa, pero significa mucho para mí. Cada día las saco y hablo con ellas como si fueran mi familia. Sé que te parecerá una tontería pero si no lo hiciera... Si no lo hiciera... no tendría coraje para luchar.
- Ike: ...
- Brom: Vamos, no me pongas esa cara. Ríete si quieres. Porque ya me dirás... A mi edad y haciendo estas tonterías.
- Ike: No es ninguna tontería, Brom. Eres un hombre fuerte que ha decidido luchar para proteger a su familia. No me cabe la menor duda de que están muy orgullosos de ti.
- Brom: Snif... Snif... Hmmm... Muchas gracias, Ike. Snif... Gracias por comprenderme.

[Nephenee *]
- Nephenee: Bueno, y esto es todo.
- Ike: ¿Ya estás preparada para partir, Nephenee?
- Nephenee: ¡Ah! Eres tú, Ike...
- Ike: ¿Te pasa algo?
- Nephenee: Eh... Ah... ¡Nada, no pasa na'! Estoy bien.
- Ike: ¿De verdad?
- Nephenee: ¡Claro que sí! ¡Pue´s creerme!
- Ike: Me imagino que estar encerrado en un calabozo debe de ser agotador física y mentalmente. Por eso necesito saber si estás en condiciones de luchar.
- Nephenee: ¡Por mí no será un problema!
- Ike: Eso es fácil de decir pero por tu forma de hablar diría que estás a punto de desmayarte.
- Nephenee: ¡Ah, no! ¡Eso no! Eso es una costumbre... Ya lo ves, es mi forma de hablar. Perdona si te he confundío.
- Ike: No hace falta que te disculpes. Mientras no te sientas mareada...
- Nephenee: De acuerdo.


» Al salir de la base

*Puerto de Toha*
* Ike se acerca a Elincia*

- Ike: ya va siendo la hora de partir... Aunque parece que todo el mundo está todavía ocupado en algo...
- Elincia: ¿Ya estáis preparado, señor Ike?
- Ike: ¿Yo? Mientras tenga mi espada, no necesito nada más.
- Elincia: ¿Solamente una espada?
- Ike: Si me cubro con mi capa puedo dormir en cualquier parte. Y por lo que respecta a la comida... Bueno, uno siempre se espabila.
- Elincia: Ja, ja, ja... ¡Qué gracioso!
- Ike: ¿Te parece gracioso?
- Elincia: Sí. Y mucho ¡Jaaa, ja, ja, ja!
- Ike: Princesas... Jamás lograré entenderlas...

* Se escuchan pasos de caballos*

- Ike: ¿Qué ocurre? ¿A qué viene tanto alboroto?
- Elincia: ¡Señor Ike! Hay una muchedumbre agolpada a la entrada del pueblo...
- Ike: Un momento...

* Soldados llegan al puente del pueblo *

- Soldado: ¡Se hace saber... que en este pueblo se ocultan bandidos huidos de Crimea! ¡A partir de este momento, el ejército de Daein bloqueará todos los puntos de entrada y salida de la ciudad! ¡Nadie podrá pasar por ellos sin nuestro visto bueno! ¡El puerto también queda cerrado! ¡No se permitirá la salida de ningún barco!

* Titania sale corriendo de una casa *

- Titania: Ike... Las tropas de Daein han...
- Ike: Ya lo veo. Lo único que podemos hacer es dirigirnos a los muelles e intentar que no nos descubran.
- Titania: ¿Y qué será de Ranulf?
- Ike: No lo sé. Mira, por ahí viene. ¡Ranulf, estamos aquí!

* Ranulf aparece en escena *

- Ranulf: ¡Uuuh! Cómo se está caldeando el ambiente, ¿eh?
- Ike: ¿Ya has encontrado un barco?
- Ranulf: Todo a punto, Ike. Lo único que tenéis que hacer es llegar hasta el muelle sin ser descubiertos. Allí os encontraréis con un hombre llamado Nasir. El es alguien de fiar. Ya conoce toda vuestra historia. Si lográis alcanzar su barco, él se ocupará de llevaros a salvo hasta Begnion.
- Ike: ¿No vas a venir con nosotros, Ranulf?
- Ranulf: Eso pensaba hacer en un primer momento... Pero a la vista de las sospechosas maniobras de Daein... creo que será mejor que me quede a ver qué termina ocurriendo al final.

* Mujer tropieza con Ranulf y le quita la capucha*

- Mujer: ¡Ah, perdona! No veía por dónde estaba andando...
- Ranulf: No, si ha sido culpa mía...
- Mujer: ¡Ah! ¡¡Hiiiiiiiii!! ¡U-u-un subhumanooo!
- Ranulf: Glub...

* Se acerca una muchedumbre *

- Señor: ¡Es verdad! ¡Un subhumano! ¿Cómo te atreves a pasearte por aquí con tus sucias garras?

* Señor empuja a Ranulf *

- Hombre: ¡Vete a tu pueblo, animal! ¡Que las ciudades humanas no son para vosotros!

* Hombre empuja a Ranulf *

- Señora: ¡Uuuh, qué bicho tan peludo! ¡Fus, fus!

* Señora y muchedumbre empuja a Ranulf hasta dejarlo en el suelo *

- Ike: ¡Maldición!

* Llegan Mordecai y Lethe *

- Ike: ¡Mordecai!
- Mordecai: ¡Hay que irse, Ike!
- Ike: ¿Cómo? ¿Sin ayudar a Ranulf?
- Mordecai: Con este ruido vendrán pronto soldados de Daein.
- Ike: Por eso tenemos que ayud...
- Lethe: ¡No le pasará nada! Dejémoslo.
- Mordecai: Ranulf es fuerte. Más fuerte que nosotros. No tendrá problemas.
- Ike: ¡Pero Ranulf no tiene la menor intención de defenderse! ¡Fijaos, si ni tan siquiera se ha transformado! ¡No puedo quedarme de brazos cruzados mientras veo cómo lo linchan!
- Mordecai: ¡Ike! ¡Espera!
- Lethe: Estúpido humano...

* Ike se acerca a la muchedumbre *

- Ike: ¡Deteneos! ¡Apartaos de mi camino! ¡Quitadle las manos de encima!
- Hombre: ¿Y tú quién te crees que eres? ¿Por qué un humano iba a proteger a un subhumano?
- Mujer: ¡Él es un amigo del monstruo! ¡Antes los he visto charlando!
- Ike: ¿Y eso qué?
- Hombre: ¡Eh! ¿Así que la resistencia de Crimea se hace con las bestias subhumanas? ¡A lo mejor tú eres uno de esos tipos a lo que está buscando el ejército de Daein!
- Señor: ¡Oye, tú! ¡Sí, tú! ¡El soldado! ¡Parece que aquí tenemos a un sospechoso!

* Soldado avanza *

- Soldado: ¿Eh? ¡Por ahí! ¡Deprisa!
- Ike: ¿¡Estáis locos¡? ¡Si vuestro propio rey fue asesinado por Daein! ¿Y ahora me decís que vais a colaborar con ellos?
- Señor: Bueno, sí...
- Hombre: ¡Yo escuché que el rey planeaba una alianza con los subhumaos y que por eso lo asesinaron!
- Señora: ¡Y bien que se lo mereció! ¿Por qué tenemos que aliarnos con unos animales con colmillos y garras?
- Hombre: ¡Eso, eso! ¡Mejor confiar en los humanos de Daein! ¡Al menos ellos son de nuestra misma raza!
- Ike: ¡Habéis perdido la razón!

* muchedumbre se retira y llegan Vigilantes *

- Vigilante: ¿Dónde está el subhumano del que habla todo el mundo?
- Anciano: ¡Bravo! ¡Por fin han llegado los vigilantes de Toha! ¡Capturad a estos muchachos y entregadlos al ejército de Daein! ¡Con esto podremos demostrar nuestra lealtad para con ellos y nos ganaremos su simpatía!
- Vigilante: ¡Juas, juas! ¡Habéis llamado a la persona más adecuada para quitaros de encima a esas alimañas!

* Ranulf se levanta *

- Ranulf: ¡Ike!
- Ike: ¿Te encuentras bien, Ranulf?
- Ranulf: ¿Por qué has vuelto?
- Ike: ¡Porque un imbécil estaba a punto de quedarse tieso aquí después de que lo machacaran los pueblerinos!
- Ranulf: ¿pero qué querías que hiciera, Ike? ¿Responder a su ataque? No puedo poner en riesgo la alianza entre Gallia y Crimea por una tontería.
- Ike: ¿Incluso si tus agresores son unos cobardes traidores a los que no les importa el destino de su país?
- Ranulf: Incluso... Son ciudadanos de Crimea, despúes de todo.
- Ike: Bueno, pues como yo no soy de Gallia, me da igual tener que vérmelas con esta gente.
- Ranulf: ¡Escúchame, Ike! ¡Ellos piensan que tú y yo somos aliados! Si les atacas, será lo mismo que si lo hiciera yo...
- Ike: A ver... Me estás diciendo que huya de los soldados de Daein, que deje el pueblo a merced de los vigilantes, Que me dirija a los muelles y encuentre a un tal Nasir para subir en su barco... ¿Es eso?
- Ranulf: ¡Exactamente! Dirán lo que quieran de ti, pero a mí me pareces muy listo.
- Ike: ¡De acuerdo haré lo que me pides! Pero te juro que como te hagan algo, aquí van a rodar cabezas.
- Ranulf: ¿Eh? ¡Oye, es no! ¡Ya te he dicho que eso no nos haría ningún bien!

* Ike se voltea en dirección de sus compañeros *

- Ike: ¡Titania! ¡Soren! ¡Reunid a todo el mundo, que nos vamos de aquí!


» Durante la batalla
[Al terminar la preparación]
- Mackoya: ¡Escuchadme bien! ¡No dejéis que ni un solo soldado de Crimea se escape de nuestras manos! Peinad el pueblo entero y arrestad a cualquier sospechoso!
- Soldado: ¡General Mackoya! Aquí hay un grupo de vigilantes que dicen que quieren ayudarnos. ¿Qué les digo?
- Mackoya: Hmmm... Diles que... que hagan lo que quieran.
- Soldado: ¡Sí, señor!
- Nasir: Disculpadme, ¿sois vos el comandate de estas fuerzas?
- Mackoya: Así es. ¿Y tú quién eres?
- Nasir: Soy el capitán del barco atracado aquí enfrente. Me llamo Nasir. Me acerqué a este puerto para tratar unos pequeños negocios... y ahora vuestro soldados me impiden zarpar. Pero necesito irme de aquí cuanto antes.
- Mackoya: Tendrás que disculparnos por las molestias, pero estamos intentado capturar a unos soldados de Crimea. Para eso necesitamos la cooperación de todos los ciudadanos..., capitanes de barcos incluidos.
- Nasir: Pero mi barco no es más que un simple navío mercante con bandera del imperio de Begnion. Si presento mis documentos podría demostrar que no poseo relación alguna con el reino de Crimea.
- Mackoya: Bajo el gobierno de Daein, esos... documentos de Begnion no son más que letra muerta.
- Nasir: ¡pero...!
- Mackoya: Mira... ¡Nasir me has dicho que te llamabas, verdad? Vuelve a levantarme la voz de esa manera y te consideraré un simpatizante de Crimea. Y entonces no quieras saber lo que os ocurrirá a ti y a tu... barquito mercante.
- Nasir: Ya veo que de nada servirá protestar...

* Nasir sube al barco *

- Mackoya: ¡Ven aquí, soldado!
- Soldado: ¿Señor?
- Mackoya: Refuerza la vigilancia sobre este barco. Presiento que este hombre está tramando algo... Así que hay que impedir que ese barco salga del muelle, pase lo que pase. ¡Quemadlo si hace falta!
- Soldado: ¡Sí, señor!

* Mackoya se dirige a una casa *

- Mackoya: Y bien, ¿dónde está nuestro invitado especial?
- Cab. Negro: Aquí estoy, general Mackoya.
- Mackoya: ¡Oh, Caballero Negro! ¿Os he hecho esperar mucho?
- Cab. Negro: No, acabo de llegar. ¿Podría escuchar tu informe, sin más preámbulos?
- Mackoya: Ahora mismo no tenemos problemas de importancia, No hay nada que destacar, a excepción del aburrimiento general. A medida que avanzamos hacia el oeste, menor es la resistencia que ofrecen los restos del ejército de Crimea. Hemos llegado al punto de que en muchos pueblos nos abren directamente las puertas de las murallas de par en par. Ante esta situación de rutina, tedio y nulo peligro, lo único que temo es que mis hombres se confíen en demasía.
- Cab. Negro: Como guerrero que soy yo también, comprendo los motivos de tu preocupación.
- Mackoya: Me complace contar con vuestra comprensión.
- Cab. Negro: No habíamos previsto la subyugación de esta ciudad hasta mucho más adelante... ¿Por qué habéis venido aquí tan pronto?
- Mackoya: Sí, bueno... Es que hace unos días atacaron un castillo en el que teníamos encerrados a prisioneros de guerra de Crimea. Los asaltantes eran una banda de soldados de Crimea, acompañados por un grupo de subhumanos. Su pista conducía a esta ciudad, según nuestros espías. Por eso...
- Cab. Negro: Ya lo veo.
- Mackoya: Dicen que la princesa de Crimea se ha refugiado en Gallia. Quizás podríamos obtener más información sobre su paradero si capturamos a esa banda de malhechores.
- Cab. Negro: ¿Necesitaréis de mi ayuda?
- Mackoya: Os agradezco mucho tan generoso ofrecimiento. Alguien de vuestra talla resolvería este asunto enseguida. No obstante, mis hombres están sedientos de lucha. Por eso os rogaría que os mantuvierais al margen, para no privarles de... diversión.
- Cab. Negro: Como desees. Suelta a tus soldados en el campo de batalla, y que tiñan la hoja de sus espadas de color de la sangre.
- Mackoya: Muchísimas gracias por vuestra consideración.

* Mackoya vuelve a su posición *

- Ranulf: ¡Buena suerte, Ike! Espero que os vaya todo bien. Yo me quedaré aquí... Supongo que jugando al gato y al ratón con esos necios de Daein.

* Ranulf se va por un hueco de la ciudad *

- Soldado: ¡El subhumano de Gallia! ¡Vamos, tras él! ¡Que no escape!

* Soldados siguen a Ranulf *

- Ike: ¡Venga, en marcha hacia el puerto! ¡Si podéis, intentad dar esquinazo a la banda de vigilantes!

[Al terminar el turno 1]
- Zihark: ¡Oye, tú! ¡Seguro que hay subhumanos por aquí?
- Vigilante: ¡Claro que sí! ¡Tan cierto como que se te echarán a la yugular en cuanto te vean!
- Zihark: ¿Y dónde están?
- Vigilante: Pues por aquí cerca, digo yo... ¡ Son tan escurridizas esas malditas criaturas! ¡Pero las atraparemos!
- Zihark: Eso espero. Si ves algo sospechoso, no te olvides de avisarme.
- Vigilante: ¡Juas juas! Me cae bien ese tipo. Ha venido expresamente a nuestro pueblo para cazar subhumanos.

[Visitar casa 1]
- Señora: Dime... ¿No formarás parte de esa banda de rebeldes de Crimea que está buscando el ejército de Daein? Vamos, vete... fingiré que no te he visto nada. No te preocupes, no les diré nada. Ah, espera... Llévate esto también.
* Conseguido Escudo Dragón*

[Visitar casa 1 con Laguz]
- Señora: ¡A-a-aaaaaaah! ¡No te acerques, bestia subhumana! ¡Socorroooooo!
- Laguz: ...

[Visitar casa 2]
- Mujer: ¿Es verdad eso que dicen de que os estáis enfrentado al ejército de Daein? ¡Qué valientes que sois! Nos han llegado muchos rumores sobre la derrota de Crimea..., por eso todo el mundo se comporta así en este pueblo. Nadie se atreve a levantarse contra los invasores y por eso actuamos como si no hubiera ocurrido nada. Aquí todos creen que la vida seguirá igual si colaboramos con los invasores. Y al pensar en eso me invade un terrible pesimismo... Toma, llévate este libro de fórmulas. Era de mi hermano.., al que asesinaron vilmente los soldados de Daein. Usadlo en su nombre.
* Conseguido Elwind *

[Visitar casa 2 con Laguz]
- Señor: ¡Carne salada! ¡Pescado seco! ¡O-o-os daré lo que queráis! ¡Pe- pe-pero no me comáis, por favor!
- Laguz: ...

[Visitar casa 3]
- Señor: ¿Qué ocurre? ¿Es que los ladrones se están aprovechando de la confusión para saquear nuestra pequeña ciudad? ¡Tenemos que cerrar la puerta principal cuanto antes! Ya antes de que se me olvide... ¡Tomad esto como muestra de mi agradecimiento por vuestra colaboración!
*Conseguido L. Asesina*

[Visitar casa 3 con Laguz]
- Mujer: ¡Aaaahh! ¡U-u-un subhumano! ¡¡Noooooo! ¡¡So-so-so-socorroooooo!!
- Laguz: ...

[Al reclutar a Zihark con Lethe]
- Lethe: ¡Grrr! ¡Muere, humano!
- Zihark: ¡Espera! ¡No tan deprisa! Yo... no soy un enemigo de los laguz.
- Lethe: ¿Co-cómo sabes...?
- Zihark: Me he unido a este grupo de vigilantes porque sabía que eso me daría la posibilidad de ayudaros a escapar. Aprovecha para irte de aquí mientras distraigo a las gentes del pueblo.
- Lethe: No puedo confiar en la palabra de un humano.
- Zihark: Hmmm, ya lo veo... Bueno, ¿me creerás si me cargo a alguno de esos vigilantes?
- Lethe: ¿Qué?
- Zihark: ¿Uno? ¿Dos? ¿O todos ellos? ¡Tú dime cuántos quieres y los atravesaré con mi espada!
- Lethe: ¡Chsss! ¡Callate! ¡Por qué? ¡Por qué ibas a...?
- Zihark: Porque quiero ayudarte. Eso es todo.
- Lethe: ... No estoy del todo convencida... pero confiaré en ti...
- Zihark: Gracias. Ahora huye tan lejos como puedas de este lugar.
- Lethe: No puedo huir. Tengo que subir a un barco con unos a-a-amigos.
- Zihark: ¿no vas a cambiar de parecer? Piensa que es muy peligroso para ti. ¡Los vigilantes y los soldados de Daein se mueren de ganas de matar a algún laguz!
- Lethe: No pienso irme.
- Zihark: Bueno... En tal caso, no me queda otra.
- Lethe: ¿Cómo?
- Zihark: Me uniré a vuestro grupo.
- Lethe: ¿Cómo? No digas tonterías.
- Zihark: ¿Cómo te llamas?
- Lethe: Me llamo Lethe. Pero...
- Zihark: Bonito nombre.
- Lethe: ¡Da igual si es bonito o no! ¡Eres un...!
- Zihark: Zihark, así es como me llamo. ¡Encantado de conocerte, Lethe! Aunque... Me parece que no tenemos tiempo para presentaciones formales. ¡Vamos, deprisa!
- Lethe: ¡O-oye! ¡Que yo no he dicho que esté dispuesta a esto!

[Al reclutar a Zihark con Mordecai]
- Mordecai: ¡Grrr!
- Zihark: ¡Vamos, vete!
- Mordecai: ¿Eh?
- Zihark: Aprovecha para escapar mientras distraigo a los vecinos.
- Mordecai: ¿Cómo? ¿Por qué?
- Zihark: Porque no quiero ver a ningún laguz heridos. Así que me uni a esta banda de vigilantes como un agente doble.
- Mordecai: ¿Eh...? No comprendo bien. Pero... tu olor no es de enemigo. Nosotros tenemos que subir en ese barco. Vamos a Begnion.
- Zihark: ¿No vas a cambiar de parecer? Piensa que es muy peligroso para ti. ¡Los vigilantes y los soldados de Daein se mueren de ganas de matar a algún laguz!
- Mordecai: Da igual. Nosotros vamos a Begnion.
- Zihark: Bueno... En tal caso, no me queda otra decisión.
- Mordecai: ¿Qué?
- Zihark: Me uniré a vuestro grupo.
- Mordecai: ¿Y tú traicionas a tus amigos?
- Zihark: Ya te he dicho que no son mis amigos. Soy un aliado de los laguz. ¿Cómo quieres que te lo demuestre? ¡Mira!
- Mordecai: ¿Por qué sueltas la espada? Es tu única garra.
- Zihark: Porque quiero que me creas. Por favor, tienes que creer en mí.
- Mordecai: Yo te creo. Soy Mordecai, guerrero de Gallia, ¿Tú quién eres?
- Zihark: Yo me llamo Zihark. Encantado de conocerte, Mordecai. Aunque... ¡creo que no tenemos tiempo para presentaciones formales! ¡Corramos!

[Al entrar en el rango de Mackoya]
- Cab. Negro: ¿Con todo estos efectivos y siguen teniendo problemas? ¿Habré cometido algún error de cálculo?
- Ike: ¡Ah! ¡Si ese es...!

[Al terminar el turno 4]
- Jill: ¡Despierta, comandate Haar! ¡Ahora no es el momento de quedarse dormido! ¡Han localizado a un subhumano! ¿No te apetece sumarte a la cacería?
- Haar: Grpaaaa... Mmmmmmm... Hmmm... ¿Total, para qué? Si los niñatos de Mackoya lo habrán capturado antes de que a nosotros nos dé tiempo de mover un dedo.
- Jill: ¡Nos aguarda la gloria del combate! Vamos, no dejarás que te birlen esta oportunidad ante tus narices...
- Haar: Grr... Mira, ve a entretemerte tú solita. Peléate con un soldado, un campesino o quien te dé la real gana. Pero a mí no me despiertes, leñe. Que tampoco nadie te lo ha pedido...
- Jill: ¡Aaah, no me lo puedo creer! Eres un...
- Haar: Bueno... Avísame... cuando se haya terminado el combate. ¡Aaaah! Zzzzz... Fiuuu... Zzzzz...
- Jill: ¿¡Pues sabes qué?! ¡Que me voy yo solita! ¡Ahí te quedas!
- Haar: Fiuuu... E... ¡Espera, Jill! ¡No te vayas!
- Jill: ¿Qué? ¿Has cambiado de opinión?
- Haar: No, que te quedas aquí con nosotros. Nos han dado la orden de no movernos si no nos atacan y pienso acatarla.
- Jill: ¡Grrr! ¡Maldita sea!

[Lucha contra Jill]
Por favor, padre. ¡Protégeme en esta mi primera batalla!

[Al derrotar a Jill]
- Jill: Pa... dre...

[Lucha contra Cab. Negro]
¡Apártate de mi camino! ¡No voy a distraerme con alguien tan insignificante como tú!

*Cab. Negro vs Laguz*
- Cab. Negro: Hmmm... Aprovecharé la ocasión para comprobar de primera mano el poder de los subhumanos.

*Cab. Negro vs Ike*
- Cab. Negro: Volvemos a encontrarnos, hijo de Greil.
- Ike: ...
- Cab. Negro: ¿Por qué te obstinas en desafiarme? No eres un adversario digno de mi categoría. Huye mientras puedas.
- Ike: Maldito seas... ¡¡Muereeeeeeeeee!!
- Cab. Negro: Necio...

[Lucha contra Mackoya]
Hmm... No solo no huyen..., sino que de hecho parece que vienen hacia nosotros. Por lo visto habíamos subestimado el coraje de nuestros enemigos.

*Mackoya vs Ike*
- Mackoya: ¿Eres tú el líder de esta banda?
- Ike: Lo soy.
- Mackoya: Pero no sois los que asaltasteis nuestro castillo, ¿verdad?
- Ike: ¿Y qué ocurriría si lo fuéramos?
- Mackoya: Hm... Entonces resultaría que estaría equivocado respecto a la autoría de los hechos. Pensaba que todo había sido obra de soldados de Crimea que habían recuperado la moral.
- Ike: Pues siento decepcionarte, pero no somos más que una simple compañía de mercenarios.
- Mackoya: Vaya... ¿Y no seréis por casualidad los mismo... que han prestado auxilio a la princesa Elincia?
- Ike: Basa de cháchara. ¡Allá voy!

*Mackoya vs Laguz*
- Mackoya: Bah... Esa apariencia tan pintoresca delata vuestra naturaleza subhumana. No tendríais que haber abandonado el bosque. No hay lugar para vosotros en las ciudades humanas.

[Al vencer a Mackoya]
- Mackoya: Está claro que éramos nosotros los que estábamos equivocados... Qué deshonor... Vos tendréis que ocuparos del resto... Ex... ce... len... cia...


» Después de la batalla

- Cab. Negro: Los mercenarios han logrado subir al barco. Entonces, ahora...

* Ranulf se coloca enfrente del BK*

- Ranulf: Podrás intentar cualquier treta, pero no consentiré que impidas la salida del barco.
- Cab. Negro: Ah tú eres uno de esos guerreros animales de Gallia... Creo que ya nos hemos visto en una ocasión... Sí, en el castillo, cerca del bosque...
- Ranulf: Que yo sepa, no nos hemos encontrado en una ocasión, sino en dos.
- Cab. Negro: ¿Cómo?
- Ranulf: Te vi aquella noche..., a la luz de la luna..., cuando asesinaste a sir Greil.
- Cab. Negro: ¡Ja, ja, ja! Así que tú eras el acompañante del rey de los felinos... Interesante. Si mido mis fuerzas contigo podré hacerme a la idea de cómo es él.
- Ranulf: Siento decirte esto, pero no creo que yo sea el más indicado para comprar su fuerza con la del rey. Él es muchísimo más poderoso que yo.
- Cab. Negro: Pues mejor que mejor. Comencemos.
- Ranulf: ...

* Confrontacion entre Ranulf y BK *

- Ranulf: Ah... Nnng... ¿Por qué? ¿Por qué mis ataques no le hacen nada?
- Cab. Negro: Tus habilidades de combate son impresionantes. Sin embargo, tú tampoco eres rival para mí.

* Energia cura a Ranulf *

- Ranulf: ¿Eh?
- Cab. Negro: ¡Ah!

* Se acerca Sephiran *

- Sephiran: Márchate. Deja que sea yo quien se encargue de esto.
- Ranulf: Tú... Tú eras uno de los prisioneros...
- Sephiran: Este caballero no se atreverá a levantarme la mano. ¿Me equivoco?
- Cab. Negro: ...
- Sephiran: ¡Ahora, deprisa!
- Ranulf: Bueno, si tanto insistes... Ya te daré las gracias por esto cuando volvamos a vernos.

* Ranulf se va y cámara enfoca a Jill*

- Jill: ¡Tenemos que perseguir ese barco, comandate Haar! ¡No podemos consentir que esos amigos de los subhumanos se salgan con la suya!
- Haar: ¡Aaaaaaooooaaah! Qué buena siesta me he pegado. Bueno, parece que se ha terminado el combate. En formación, que ha llegado la hora de retirarse...
- Jill: ¡Pero comandante!
- Haar: Escúchame bien, Jill. Se supone que mañana tenemos que volver a casa. Imagínate que te hubieras resultado herida. Tu padre se habria llevado un disgusto.
- Jill: Precisamente por mi padre no puedo volver a casa con las manos vacías. ¡Tengo que llevarle algo! ¡Alguna prueba! ¡Una muestra de mi valor! Vamos, por favor...
- Haar: Cálmate un poco, anda. El Caballero Negro ha ordenado nuestra retirada. ¡Serías capaz de llevarle la contraria?
- Jill: Se-sería...
- Haar: Sería un suicido. Exacto. Pues venga, en marcha...
- Jill: ¡Qué rabia!

* Norris se acerca al BK*

- Norris: ¡Ca-caballero Negro, Mi señor! ¡Acaba de zarpar un barco! Si ponemos a punto nuestro navíos y partimos sin más demora, podríamos atraparlo inmediatamente.
- Cab. Negro: ...
- Sephiran: Escúchame, general de Daein. Te vas a retirar de este lugar. Y lo vas a hacer ahora mismo. Y lo vas a hacer ahora mismo. No permitiré que persigáis ese barco bajo ningún concepto.
- Norris: ¿Y tú quién eres para hablarme así? ¿Es que no sabes quién soy?
- Cab. Negro: Reúne a tus hombres. Nos retiramos.
- Norris: Pe-pero nosotros... todavía...
- Cab. Negro: No te lo diré dos veces. Ordena la retirada.
- Norris: Sí... ¡Sí, señor!

* Esa misma noche *

- Norris: ¿Seguro que lo que dices es cierto?
- Soldado: ¡Por supuesto! Además, aquí hay un par de testigos para dar fe de ello.
- Señor: Venimos en representación de los vecinos.
- Norris: ¿Y decís que habéis visto cómo una muchacha con el pelo verde subía a ese barco?
- Hombre: ¡A-así es! Esa chica tenía un porte muy noble... Y además era preciosa.
- Señor: ¿Cómo la habían llamado sus compañeros? Ellie, Ellen o algo así, me pareció oír.
- Norris: ¡Entonces es cierto que se trata de la princesa Elincia! Por fin me sonríe la fortuna ja, ja, ja...
- Señor: Los habitantes de la ciudad estamos dispuestos a colaborar en todo cuanto haga falta. No lo olvidéis...
- Norris: Creedme si os digo que soy perfectamente consciente de vuestra... lealtad.
- Hombre: Bien. Entonces...
- Norris: ¡Vosotros! Acercaos!

* Soldado se acerca *

- Soldado: ¡Sí, señor! A la orden.
- Norris: Llevaos a estos gusanos lejos de mi vista. A partir de mañana todos los hombres del pueblo realizarán trabajos forzados. ¡Trabajarán desde el amanecer hasta la puesta de sol, sin un solo momento de descanso... o hasta que no puedan más!
- Soldado: ¡Sí señor! ¡Como ordenéis, señor!
- Hombre: Pe... Pero eso es...
- Señor: ¿Por qué...? ¿Qué hemos hecho para...?
- Norris: Dejad de quejaros. ¿Qué otra recompensa se merecen si no unos miserables capaces de vender su propia princesa al enemigo? ¡Disfrutad del pago por los servicios prestados, escoria! ¡Juaaa, juaa, juaa, juaa!
- Señor: Nuestra propia... ¿princesa? No, pero eso... No, no puede ser. ¡No puede ser cierto!
- Hombre: No... ¡Nooooo!

* En el barco de Nasir *

- Elincia: ¡Que alegría, señor Ike! Pensaba que no ibais a lograrlo...
- Ike: Lo siento si te he preocupado.
- Elincia: No tenéis por qué disculparos. Me alegro muchísimo de ver que estáis bien.

* En los bosques de Gallia *

- Ranulf: Buf... UF... No creo que el enemgio persiga hasta tan lejos.
- Giffca: ¿Un guerrero como tú, herido? Lo que hay que ver... ¿Esa paliza te la ha dado un beorc?
- Ranulf: ¿Gran Giffca? ¡Ay, ay, ay, ay, ay!
- Giffca: El rey me pidió que viniera a vigilarte. No te muevas... Estás cubierto de moretones, pero no parece que tengas nada roto.
- Ranulf: En el ejército de Daein hay un caballero de fuerza increíble. Esa velocidad a la que se mueve, a pesar de llevar puesta una armadura tan pesada... ¡es asombrosa! No me parece aceptable que el rey quiera usarte para comprobar la fuerza de ese caballero, pero en fin...
- Ranulf: Por otra parte, nuestros ministros siguen tan tercos como siempre y no muestran la menor intención de firmar la alianza con los beorcs.
- Giffca: Contra eso no puede hacerse nada. Los ancianos guardan todavía los recuerdos de la esclavitud que le tocó sufrir. Incluso el rey. Si la princesa Elincia no fuera hija de quien es, me temo que no estaría tan dispuesto a ayudarla.
- Ranulf: Tal vez estás en lo cierto... Aunque lo que cuenta es que la princesa y los demás se encuentran seguros en el mar.
- Giffca: ¿Y qué se sabe del vigilante? Supongo que estará bien atento a todo cuanto acontezca.
- Ranulf: Por supuesto. Lo que tenga que decirnos es tan importante que hasta los acianos prestarán atención. Al fin y al cabo, es alguien muy "especial".
- Giffca: ¿Qué opinas de todo esto? ¿Crees que la princesa tiene posibilidades de recupera el reino de Crimea?
- Ranulf: No sabría qué decir, la verdad. En estos momentos depende de Ike y sus mercenarios. El éxito y el fracaso son para ellos las dos cara de una misma moneda.
- Giffca: O sea, que el destino del reino depende de esta banda de mercenarios que hasta ahora no ha hecho nada más que huir... ¿No es una apuesta demasiada arriesgada?
- Ranulf: Todas las apuestas sn arriesgadas, Gran Giffca. Ahora de lo que no cabe la menor duda es de que nosotros seremos el siguiente objetivo de Daein. Tendremos que prepararnos.

* En el Castillo de Daein *

- Ashnard: ¿Así que la princesa de Crimea se ha embarcado rumbo a Begnion con el resto de los mercenarios de Gawain?
- Cab. Negro: Así es.
- Ashnard: Aunque el obstáculo que representaba Gawain ya ha desaparecido.., así que pronto sabrems el paradero del medallón.
- A propósito... ¿Qué se sabe de nuestro topo?
- Cab. Negro: Parece que le han aceptado como un miembro de pleno derecho en la compañia.
- Ashnard: Jeee, jee, jee... Todo va según lo previsto. Así que, por el momento, les dejaremos navegar tranquilos.
- Cab. Negro: Aunque hay algo más que debo deciros... Tuve un encuentro inesperado en el puerto.
- Ashnard: ¿Con quién?
- Cab. Negro: Con el primer ministro del imperio de Begnion...
- Ashnard: ¿¡Cómo!? ¿Lo dices en serio? Con él metiendo sus narices en nuestro asuntos, no podemos permitirnos ningún error. Dime, ¿sabes si está al corriente de nuestros planes?
- Cab. Negro: Eso no lo puedo confirmar... De todos modos, me dio un mensaje para vos: "La avaricia rompe el saco".
- Ashnard: ¡Bah! ¡Paparruchas! Lo único que nos importa es la princesa de Crimea y el medallón. Aunque tendremos que esperar a la próxima oportunidad de ataque.
- Cab. Negro: ...
- Ashnard: Para aprovechar el tiempo hasta entonces, me gustaría que te ocuparas personalmente de la invasión de Gallia. Tú ya me entiendes. Hay que impedir que Gallia llegue a desarrollar su potencial militar. ¿Entendido?
- Cab. Negro: Vuestro deseos son órdenes...

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