Capitulo 12: Tierra extraña

» Narrador
Tras haber escapado por los pelos del acoso de Daein, los mercenarios de Greil despliegan las velas y ponen rumbo hacia alta mar.
Según el capitán Nasir, el viaje hasta Begnion durará aproximadamente dos meses.
Merced a unas magníficas condiciones meteorológicas, la travesía se desarrolla en calma y al ritmo previsto.
Al llevar al ecuador del viaje el barco cambia de rumbo y se dirige al este siguiendo la línea de costa.
Estas aguas pertenecen a Phoenicis y Kilvas, los reinos de las tribus aladas.
En ambos países son habituales los actos de piratería contra los barcos humanos. Sus corsarios voladores son temidos por doquier.
Además, en la región meridional del continente se encuentra Goldoa, el reino de la tribu de los dragones.
Este reino se ha mantenido aislado desde su fundación, lo que ha preservado su cultura secular bajo un manto de misterio.
En estos momentos Ike y sus acompañantes se hallan navegando por las aguas de los laguz.


» En el barco de Nasir
- Ike: ...
- Mist: ¿Ike?
- Ike: ...
- Mist: ¿Te pasa algo, hermanito? No se te ha quitado esa mala cara desde que zarpamos.
- Ike: Solo es que... estoy mareado.
- Mist: ¿Que estás mareado? ¡Anda ya, mentiroso! Si tú no te has mareado nunca. ¿Iba a ser ahora la primera vez?
- Ike: Oye..., que no es nada, de verdad.
- Mist: Vamos, cuéntame lo que te pasa. Así te quitarás un peso de encima.
- Ike: De acuerdo... Te explicaré por qué estoy de mal humor. Es por culpa de ese incidente que ocurrió en Toha.
- Mist: ¿Qué pasó?
- Ike: Cuando esa gente descubrió que Ranulf era un laguz, su comportamiento cambió por completo... y de repente, como si nada. Hasta ese momento parecían tan amables y bondadosos... Me pregunto por qué existe ese prejicio tan fuerte, ese odio contra los laguz. ¿Qué es eso que nos hace tan diferentes a Ranulf y a mí?
- Mist: Bueno, yo tengo que decirte que al principio también estaba asustada. Cuando vi cómo se transformaban... Porque ellos hacen cosas que nosotros los human... quiero decir, los beorcs no podemos hacer. Ellos no son como nosotros.
- Ike: Pero Mist, yo no me creo que tú...
- Mist: ¡No, pero ahora es distinto! ¡Nos llevamos muy bien! Pero ya sabes que eso es por todo el tiempo que hemos pasado juntos. He visto con mis propios ojos cómo son, me he acostumbrado a estar con ellos. Por eso he cambiado. A mí ya no me asustan ni me ponen nerviosa, pero eso es porque he tenido la oportunidad de estar con ellos. No todo el mundo tiene la posibilidad de hacerlo, y por eso sienten pánico.
- Ike: Quizás tienes razón... y por eso los raros somos nosotros, los que aceptamos a los demás tal y como son.
- Mist: Ojalá hubiera más gente así. Porque no creo que todo el mundo quiera luchar. ¿Es que nadie desea la paz? Pero claro, tampoco es tan fácil superar el miedo y la desconfianza.
- (?): Tú lo has dicho. No es nada fácil.

* Aparece Nasir detrás de Mist *

- Mist: ¡Qué orejas tan largas tienes, Nasir! ¿Nos estabas espiando o qué?
- Nasir: ¿Cómo lleváis el viaje? ¿No os habéis mareado?
- Ike: Estamos bien, gracias. De todos modos... ¿te importaría contestarme a una pregunta? ¿Por qué...? ¿Por qué ayudas a los laguz?
- Nasir: ¿Por qué será? Al margen del beneficio económico, que eso es obvio..., ¿quizás será porque yo también soy uno de ellos?
- Mist: ¿Qué dices? ¡Pero si tú no eres un laguz! ¡No te veo la cola por ninguna parte!
- Nasir: Eso es porque como decidí vivir entre los beorcs, tomé ciertas medidas para no ser descubierto. Tuve que cambiar mi vestuario, mi dieta, mis costumbres...
- Ike: ¿Y por qué hiciste todo eso?
- Nasir: Los laguz no podemos vivir aislados del resto del mundo, ni tampoco los beorcs. Por eso tenemos que aprender a convivir. Y creedme si os digo que ha pasado mucho años intentando averiguar la forma de conseguirlo.
- Ike: ¿Y después de todo lo que has visto, aún piensas que los laguz y los beorcs podemos vivir juntos? No me lo puedo creer.
- Nasir: Ike, jamás conocerás la verdad sobre un asunto a menos que no lo observes desde todas las perspectivas. Como tú sabes, hoy en día los beorcs persiguen a los laguz. Pero no hace mucho, esos papeles eran a la inversa.
- Ike: Lo que haya ocurrido en el pasado no justifica de ninguna manera lo que ahora hacemos con los laguz.
- Nasir: Así es como piensa un hombre sincero. Me gusta la simplicidad de tu planteamiento. Sin embargo, la fuerza de tus convicciones viene dada por tu juventud y tu inocencia. Algún día tendrán que ponerse a prueba. ¿Cuánto habrás cambiado al final de tu viaje? Espero por tu bien que entonces tus convicciones se mantengan todavía firmes.
- Ike: Tus palabras son muy profundas. Me parece que no las entiendo del todo.
- Nasir: Algún dia lo entenderás. Por ahora, mi misión se limita a llevarte sano y salvo hasta Begnion. Ranulf me ha ofrecido a cambio una paga muy generosa, de parte del mismo rey de Gallia. Así que me corresponde obrar con diligencia.
- Ike: Este viaje no hubiera sido posible sin tu ayuda. Te estamos profundamente agradecidos.
- Nasir: Me limito a cumplir con mi tarea.

* Cambio de Escena*

- Soren: Aquí tienes el informe de nuestra última batalla, Ike.

* Se muestra informe *

- Soren: No hemos tenido que lamentar ninguna pérdida. Hemos luchado muy bien. Esto es todo. Con tu permiso, me retiro.


» Conversaciones de la base

[Chico ***]
- Ike: ...
- (?): ¡Ah, Ike! ¡Atrapa a ese muchacho!
- Ike: ¿Qué ocurre?
- Sothe: Grrr...
- Nasir: ¡Se terminó la carrera, chaval!
- Sothe: ...
- Ike: ¿Quién es este chico, Nasir?
- Nasir: Es un polizón que, no sé cómo, logró subir al barco cuando estábamos en Toha.
- ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué te colaste en el barco?
- Sothe: ...
- Ike: ¿No vas a soltar prenda? En tal caso...
- Sothe: ¿Eh? Au... ¡Ay!
- Nasir: Oye, Ike, tampoco hace falta que te pases con él.
- Ike: No voy a perder el tiempo con este crío. A ver, ¿quieres que te suelte? Pues, entonces, habla.
- Sothe: ¡Au, au, au! ¡De acuerdo! ¡¡Hablaré!! ¡Me has hecho daño! Pensaba que me ibas a partir la mandíbula...
- Ike: Y bien, ¿cómo te llamas? ¿Qué estás haciendo aquí?
- Sothe: Me llamo... Sothe. Soy... Soy un ladrón... Pe-pero no he subido a este barco para robar, ¿eh?
- Ike: ...
- Sothe: ¿Oye, deja de mirarme con esos ojos! ¡Que me estás poniendo nervioso!
- Nasir: No lo está haciendo a posta contigo. Ike siempre le pone esa cara a todo el mundo. Sigue...
- Sothe: Estoy... buscando a alguien. Oí que este barco se dirigía a Begnion y por eso decidí subir como polizón.
- Nasir: ¿Así que la persona que buscas está en Begnion?
- Sothe: No lo sé. Nos separamos en Toha y... no se me ocurre que desde ahí haya podido ir a otra parte.
- Ike: ¿Alguien de tu familia?
- Sothe: ¿Eh?
- Ike: Esa persona a la que estás buscando.
- Sothe: Sí. Bueno no es que tengamos lazos de sangre o algo así... pero vaya, sí que somos familia. Sin duda.
- Ike: ...

(Ayudar a Sothe)
[Al reclutar a Sothe]
- Ike: Muy bien. Escucha, Nasir. Nosotros nos haremos cargo de este muchacho. No será una molestia para ti ni para la tripulación.
- Nasir: Si quieres hacerle el favor, por mí no hay ningún problema.
- Sothe: ¿Lo dices de verdad?
- Ike: Pero tendrás que trabajar para nosotros. Espero que estés preparado.
- Sothe: ¡Por supuesto! ¡Haré todo lo que me pidas!

(No ayudar a Sothe)
- Ike: Me gustaría poder ayudarte, pero bastante ocupados estamos ya con nuestros propios problemas.
- Nasir: Lo entiendo... Es un mal momento para todos.
- Sothe: ...
- Nasir: En fin, qué remedio... Tendré que incorporarte a la tripulación como grumete.
- Sothe: ¿De verdad?
- Nasir: O eso o te tiro por la boda. Y supongo que lo segundo no te hará mucha gracia...
- Sothe: ¡Muchas gracias! ¡Devolveré este favor con creces! ¡Lo prometo!
- Nasir: No te preocupes por el muchacho, Ike. Nos encargaremos de él.
- Ike: Es tu barco, así que puedes hacer lo que mejor te parezca.
- Nasir: Pues trato hecho, entonces. Sothe has dicho que te llamabas, ¿verdad? Te presentaré al resto de mi tripulación.
- Sothe: ¡Encantado!
- Ike: Eres un chico muy afortunado.
- Sothe: ¡Me siento feliz solo porque ya no tengo que esconderme más!

[Volke *]
- Ike: ¿Volke?
- Volke: Aquí estoy.
- Ike: ¡Ah! ¿Dónde te habías metido? ¡Desapareciste desde el mismo momento que embarcamos!
- Volke: No tienes por qué preocuparte. Ya sabes que estaré con vosotros siempre que me necesitéis.
- Ike: No soy yo. Es mi hermana la que sufría por ti. Como no vienes nunca a comer, creía que te habías muerto de hambre.
- Volke: ¿Es que acaso comíamos juntos cuando estábamos en tierra firme?
- Ike: Vamos a ver... ¿Cómo es la tierra firme? Grande. ¿Cómo es este barco? Pequeño. O sea, que no es lo mismo. No quiero que Mist se dedique a dar vueltas por el barco con un plato en la mano. Así que a partir de hoy comerás una vez al día con nosotros.
- Volke: Por cien monedas.
- Ike: ¿Cómo? ¿Vas a cobrarme? ¿Por hacerte comer? ¿Y encima el doble de lo que cobras por abrir un cerrojo?
- Volke: No me gustan los grupos numerosos. Me voy. Llámame si decides que por ese precio merece la pena.
- Ike: Casi que será mejor que le diga a Mist que está muerto...

[Zihark *]
- Ike: ¿Tienes un momento?
- Zihark: Por supuesto, comandate Ike.
- Ike: Es que no hemos tenido muchas ocasiones de hablar, y por eso...
- Zihark: ¿Por eso crees que no puedes confiar en mí?
- Ike: No, no se trata de eso. Solo es que me pica la curiosidad... Me sorprendió ver que en Toha había alguien dispuesto a luchar al lado de los laguz.
- Zihark: Me uní a la banda de vigilantes de Toha con la única intención de proteger a los laguz. Yo no soy de Crimea, pero me dirigí allí cuando supe de su alianza con el reino de Gallia. Pensé que se había hecho realidad mi sueño de un mundo donde beorcs y laguz pudieran convivir en paz. Pero cuando llegué a Crimea me encontré con que las cosas estaban igual que en todas partes.
- Ike: Yo también sentí esa decepción. Creo que no podemos seguir eludiendo este problema por más tiempo.
- Zihark: Me alegra escuchar esas palabras. De todos los beorcs a los que he conocido, tú eres el único que comparte mi ideal.
- Ike: Zihark, ¿Hay algún otro motivo... por el que defiendas a los laguz?
- Zihark: No te entiendo.
- Ike: Quiero decir, que yo nací en Gallia, o eso me han dicho. Me preguntaba si tú tenías algún motivo similar.
- Zihark: ¡Claro que los tengo! ¿Vas a enojarte si no te los cuento? Pues lo siento, porque son... íntimos y personales.
- Ike: Bueno, no. No hace falta. Solo quería conocerte un poco mejor para saber qué tipo de persona eres y ya lo sé.
- Zihark: ¿Y qué tipo de persona soy?
- Ike: Eres un buen hombre. Estoy contento de tenerte entre nosotros.
- Zihark: Yo también me alegro de estar aquí. Siento que por fin puedo hacer lo que me he propuesto durante años...

[Ilyana *]
- Ilyana: Oooh...
- Ike: No tienes buena cara. ¿Te encuentras bien?
- Ilyana: Estoy... mareada... Cuando viajaba con los mercaderes, a veces montábamos en... barcos... Y siempre terminaba pasándome lo mismo... ¡Buoaj! Lo... siento.
- Ike: ¿Cuánto tiempo estuviste viajando con ellos?
- Ilyana: Aproximadamente cuatro años. Acababa de irme de casa, era joven y estaba sola... En mi pueblo tenía mucha gente de confianza a la que acudir en caso de necesidad..., pero al irme de allí, todo cambió. Si la banda de Muston no me hubiera sacado del atolladero, tal vez estaría muerta.
- Ike: Vaya... Parece que has llevado una vida bastante azarosa. Estoy sorprendido.
- Ilyana: Suelen decírmelo.
- Ike: Aunque lo que más me extraña es que no encontraras trabajo antes. Tus habilidades mágica son asombrosas.
- Ilyana: ¿De verdad? ¡Estoy muy contenta de que lo reconozcas! Aaah, ahora me siento mucho mejor. De hecho, está empezando a entrarme hambre.
- Ike: Eso es estupendo. Lo que tienes que hacer cuando te sientas mareada es asomarte a la cubierta y mirar al horizonte. ¿Entendido?


» Al salir de la base

* Barco de Nasir *
- Ike: ¿Qué ocurre, Nasir?
- Nasir: Nada. por lo menos algo contra lo que nada podemos hacer. Nos están persiguiendo los piratas.
- Ike: ¿De veras? Yo no veo ningún barco...
- Nasir: No nos siguen por mar, sino por aire. Mira al cielo.
- Ike: ¿Eso son... pájaros? En tal caso, tienen que ser unos pájaros enormes...
- Titania: Son laguz, Ike.
- Soren: Cuervos de Kilvas. Sus negras alas son un oscuro presagio para quien las ve.
- Titania: Soren, ¿vosotros también os habíais dado cuenta? Sí, Soren y yo ya los vimos mientras discutíamos nuestros planes en la cubierta de popa.
- Ike: Había escuchado algunas historias a las que no daba mucho credito. Pero es que... ¡vuelan!
- Nasir: Todavía estamos lejos de su alcance, pero esos tipos siempre causan quebraderos de cabeza. Preferiría evitarlos. A ver si es posible dando un rodeo.
- Titania: Por lo que me han contando, los corsarios voladores de Kilvas y Phoenicis son más crueles y atroces que cualquier otro laguz.
- Ike: Piratas alados... ¿Cómo se supone que tenemos que luchar contra ellos?

* Barco comienza a temblar *

- Ike: ¿Qué...? ¿Qué ha sido eso?
- Titania: Buf... Ha sido como si nos hubiéramos golpeado contra algo.
- Nasir: Maldita sea... ¡hemos embarrancado! ¡Los arrecifes de esta zona son muy traicioneros! ¡Lo siento mucho, pero tenemos que abandonar el barco! ¡Deprisa, muchachos!
- Soren: ¡Los cuervos se acercan hacia nosotros, Ike!
- Ike: ¡Pues que todo el mundo se prepare! ¡Me temo que nos espera un combate!

* Mar de Gazaleah *

- Vigía: ¡Qué tontos son estos humanos! Han caído en nuestra trampa como corderos.
- Soldado: ¡Terminemos con esto cuanto antes! ¡Phoenicis o Goldoa no tardarán mucho en interesaarse por lo que ocurre aquí!

* Ike sale a la cubierta *

- Ike: Se te ocurre una estrategia efectiva contra ellos, Soren?
- Soren: Por lo que he estudiado hasta ahora, los miembros de las tribus aladas son vulnerables a la magia de aire. Supongo que eso significa que también se les puede atacar con flechas como a otros tipos de enemigos voladores.
- Ike: Magia de aire y flechas... ¡Muy bien! ¡Tomad vuestras armas y preparaos para recibir al enemigo en la cubierta! También quiero que un grupo pequeño permanezca en la bodega para proteger a la princesa y a la tripulación. Nunca nos hemos enfrentado a algo así. Quiero que nos mantengamos juntos. ¡Vamos!


» Durante la batalla
[Al terminar el turno 2]
* Llega Jill desde la esquina inferior izquierda *

- Jill: ¡Por fin los alcanzo! ¡Me encargaré de ellos yo misma! ¡No dejaré que se escapen! ¿Eh? ¿Qué son esos bichos? ¿Pájaros gigantes? ¿O quizás son... otra raza de subhumanos?

[Al Reclutar a Jill]
- Jill: ¡Oye, tú! ¿Qué haces ahi parado?
- Ike: ¿Tú eres...?
- Jill: Jill Fizzart, jinete de wyvern de Daein, asignada al batallón del comandate Haar... ¡Y te ofrezo una tregua! ¡No puedo quedarme de brazos cruzados mientras esas bestias atacan un barco humano! ¡Lucharé con vosotros!
- Ike: ¡No aceptaremos ayuda de Daein!
- Jill: ¡Ahora no es el momento de escudarse en ese orgullo estúpido! ¿No ves que si no esos subhumanos os van a comer?
- Ike: ¡No aceptare ayuda de alguien que considere que los laguz son subhumanos!
- Jill: ¿Pero qué tonterías estás murmurando? ¡Yo estoy de tu parte! ¡Ya hablaremos después de abatir a esos cuervos!
- Ike: ¡Espera un momento! ¿Se puede saber qué demonios...?

[Lucha contra Vigía]
¡Tenemos el permiso del rey Naesala para quedarnos con todo el botín!

* Vigía vs Ike *
- Ike: Ugh...
- Vigía: ¿A que no estás acostumbrado a luchar en un lugar tan estrecho, humano? ¡Qué gracioso! ¡A mí no me ocurre eso! ¡Resígnate! ¡Sin alas no eres más que un picadillo para cuervos!
- Ike: ¡Que no se te suban... los humos!

* Vigía vs Lethe *
- Vigía: ¡Ah! ¿Tú no eres de Gallia? ¿Qué estás haciendo aquí?
- Lethe: ¡Sois la vergüenza de los laguz! ¡No consentiré que continuéis ensuciando nuestro nombre!

[Al vencer a Vigía]
- Vigía: Ah... Me caigo...


» Después de la batalla

- Ike: ¿Estáis todos bien?
- Soren: Voy a comprobar si hay algún herido.
- Titania: Esos cuervos era unos adversarios terribles.
- Ike: ¿Cómo está el barco, Nasir?
- Nasir: Completamente atasado. No podemos salir de este arrecife.
- Ike: Pero me siento inútil si me quedo aquí esperando sin hacer nada. ¡Tiene que haber algo en lo que pueda ayudar!

* Ike coloca una tabla y camina a tierra *

- Mist: ¿Adónde piensas ir, hermanito?
- Ike: No lo sé. El caso es que aquí sentado no voy a hacer nada. Iré a ver qué hay en la costa.
- Nasir: Pero... ¡Espera, Ike! No puedes... Eso es...
- Mist: ¡Ah, Ike! ¡Detrás de ti!
- Soldado: ¡Vosotros! ¡Qué estáis haciendo?
- Ike: ¿Eh?
- Nasir: Me huelo que vamos a tener problemas...

* Se acercan 3 soldados de Goldoa *

- Soldado: Esto es territorio de Goldoa y no está permitida la entrada de extranjeros.
- Ike: ¡No, espera! ¿Es que no lo entiendes? Nuestro barco ha embarrancado y no podemos hacer nada para sacarlo.
- Soldado: Pues entonces volved a bordo. Lo que ocurra con los beorcs no es asunto de nuestra incumbencia.
- Ike: ¡Pero eso es ridículo! ¿Sabes lo que pienso de tu...?
- Soldado: Ya te he avisado una vez. A la próxima, no seré tan cortés.

* Soldados se transforman *

- Ike: ¿¡Qué!?
- (?): ¡Ya está bien de esta situación! ¿Es que no sabéis lo que estáis haciendo?

* Se acerca Kurthnaga junto a Gareth *

- Soldado: Mi... Mi príncipe.
- Kurthnaga: Mis hombres han sido descorteses con vosotros. Os ruego que lo perdonéis.
- Ike: ¿Quién eres tú?
- Kurthnaga: Me llamo Kurthnaga, príncipe de Goldoa.
- Ike: ¿El príncipe? ¡Pues haberlo dicho antes! Por culpa de los piratas de Kilvas nos hemos quedado embarrancados. ¿No podrías ayudarnos de alguna manera?
- Kurthnaga: Hmmm...
- Ike: ¿Qué pasa? ¿Es que no puedes ayudarnos?
- Kurthnaga: No, no es eso. Lo que ocurre es que no estoy acostumbrado a que me traten de forma tan directa. Solo me eh sorprendido... Perdón.
- Ike: No. Si hay alguien que debe pedir perdón, ese soy yo. Mi padre ya me echaba en cara la falta de educación. Así que lo siento si te he ofendido.
- Kurthnaga: No le des más importancia de la que tiene... Más preocupante es el accidente que habéis sufrido en vuestro viaje. Esos cuervos se están volviendo cada vez más violentos y eso no puede seguir así. Mi padre presentará una protesta formal ante Kilvas, de eso puedes estar seguro. Mientras tanto, os ayudaremos con el barco. Gareth, ordena a los demás que ayuden a empujar el barco.
- Gareth: ¡Enseguida!

* CG de dragones empujando el barco *

- Mist: ¡Dragones! ¡Son todos dragones! ¡Y son enormes! ¡Y qué fuertes! ¡Es increíble!
- Elincia: Es asombroso...
- Ike: Me lo has quitado de la boca...
- Titania: Goldoa es la tierra de los dragones. Los laguz de esta tribu son conocidos por su proverbial longevidad. He escuchado historia de ancianos de Goldoa que ya surcaban el cielo aún en vida de la diosa.
- Ike: ¿Y cómo sabes tanto sobre los laguz de Goldoa?
- Titania: Todo lo que sé sobre Goldoa lo he leído, ya que se trata de un reino aislado del resto del mundo. Por eso ahora que puedo ver a sus dragones en persona, me parece estar soñando...
- Ike: ¿Entonces eso significa que por una vez hemos tenido buena suerte?
- Mist: ¿No querrás decir mejor que "Por una vez ha ido bien que sea tan terco, cabezota y maleducado"?
- Ike: Pues para maleducada, mira quién habla.

* Kurthnaga se acerca a Ike *

- Kurthnaga: ¡Hemos movido vuestro barco sin más problemas! Mis soldados me han informado de que en efecto el barco estaba embarrancado en un arrecife. Sin embargo, ni la quilla ni el resto de la estructura han resultado dañados, así que podéis proseguir vuestro viaje sin demora.
- Ike: Eso son buenas noticias. Muchas gracias.
- Kurthnaga: ¿Os podemos ayudar en algo mas? Podemos proporcionaros provisiones para el viaje. Comida o agua dulce...
- Ike: Eso sería muy de agradecer. El agua empieza a escasear. Y por lo que respecta a la comida..., cualquier cosa fresca nos irá bien.
- Kurthnaga: Pues que así sea. Gareth, ¿te encargarás de ello?
- Gareth: Sin perder ni un momento.
- Ike: Ya sé que Goldoa no participa del comercio con otras naciones, pero de todos modos..., ¿aceptaréis que os paguemos en oro?
- Kurthnaga: No te preocupes por el pago.
- Ike: Pero habéis hecho mucho por nosotros cuando podíais habernos dejado tirados... Hay que recompensaros de alguna manera.
- Kurthnaga: Interpretadlo como un acto de hospitalidad.
- Ike: ¿Pero la hospitalidad no es algo que se tiene con los invitados?
- Kurthnaga: Como ya sabes, Goldoa es un reino ermitaño. Rara vez tenemos la oportunidad de tratar con extranjeros y mucho menos, con beorcs. Puesto que la casualidad ha querido que nos encontremos, me gustaría aprovechar la ocasión para hablar con vosotros... Quisiera cambiar impresiones con vosotros y conoceros mejor, celebrar un banquete de bienvenida... Pero mi padre no lo consentiría.
- Ike: Por favor... ¡No puedes esperar que aceptemos una generosidad tan desbordante!
- Kurthnaga: Claro que puedo. Insisto en que debéis considerarlo todo un obsequio personal del príncipe de Goldoa. Aunque si os parece excesivo o desmesurado, tampoco puedo obligaros por la fuerza.
- Ike: No, no es eso. De ninguna manera. Estaremos más que encantados de aceptar todo lo que quieras ofrecernos. De verdad.
- Kurthnaga: Me alegro de que finalmente hayas cambiado de parecer.
- Titania: ¡Ike! El capitán Nasir desea partir cuanto antes.
- Ike: De acuerdo. Muchísimas gracias, príncipe Kurthnaga: Jamás olvidaré esta generosidad.
- Kurthnaga: El placer fue mío. Id con cuidado.

* Despues de abordar el barco *

- Kurthnaga: ¡Hasta la vista, beorcs! ¡Que tengáis un viaje tranquilo!

* Al atardecer en el barco *

- Elincia: ¿En qué pensáis, señor Ike?
- Ike: Primero esos cuervos nos atacan y luego nos rescata una banda de dragones de Goldoa. ¿Por qué siendo ellos tan distintos se consideran todos laguz? ¡No consigo entenderlo!
- Elincia: Es comprensible... Del mismo modo que hay beorcs buenos y malos, también tiene que haber laguz buenos y malos. Pero claro, su aspecto es tan distinto... que resulta muy tentador señalar a razas enteras como buenas o malas.
- Ike: Ahí es donde quería ir a parar. Las bestias de Gallias y los dragones de Goldoa parecen muy honrados y bondadosos... Y los pájaros de Kilvas y Phoenicis parecen tan salvajes y crueles, que lo más fácil es encasillarlos a todos como buenos o malos.
- Elincia: Pero seguro que no puede ser algo tan simple como eso...
- Ike: ¡Clao que sí! Fíjate si no en nosotros los beorcs: los de Daeins son malos y los de Crimea no, Así de sencillo. Aunque espera... No, también están esos exaltados con los que nos encontramos en el puerto. Ellos no eran tan buena gente... Así que alo mejor estás en lo cierto.
- Nasir: A menudo la distinción entre el bien y el mal no es más que una cuestión de perspectiva. Son muchas las condiciones que pueden afectar a nuestro razonamiento. No pueden verse todo blanco o negro, sin matiz alguno.
- Ike: ¿Dónde te habías metido, Nasir? Habías desaparecido sin dejar rastro.
- Nasir: No me siento cómodo en compañia de los dragones. Pensé que sería mejor que me quedara en mi camarote. Disculpadme si lo hice sin decir nada y os habíais preocupado por mí.
- Ike: Y ahora que lo dices, parece que Soren también ha desaparecido. ¿No le habrás visto, por casualidad?
- Nasir: A lo mejor está mareado. Tampoco sería de extrañar, tratándose de alguien que no está acostumbrado a viajar en barco.
- Ike: De acuerdo... Luego iré a ver si le encuentro.
- Nasir: Por fin sopla algo de viento. Creo que mejor será que vaya a comprobar el estado de las velas. Abrigaos bien. El viento que sopla en estas aguas es frío y húmedo como él solo.
- Ike: ¿No deberías volver a tu camarote princesa?
- Elincia: ¿Y vos, señor Ike?
- Ike: Me quedaré un rato más en la cubierta. Tengo muchas cosas sobre las que pensar.
- Elincia: ¿Os importaría que me quede también? No sere ningún estorbo.
- Ike: Bueno, como quieras...
- Elincia: Oh, muchas gracias.

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