Capitulo 13: El viento que nos guía

» En la base
- Soren: Aquí tienes el informe de la última batalla, Ike.

"Si hubo bajas"
- Ike: ...

"si no hubo bajas"
- Soren: No sufrimos ninguna baja ni hay heridos graves. Ha sido una de nuestras mejores batallas.

"Al terminar el reporte"
- Soren: Es todo. Me retiro, con tu permiso.

» Conversaciones de la base
[Joven]
- Daniel: ¿Cómo estás, comandante? Ya lo veo, mirando al mar...
- Ike: Yo a ti te conozco... Sí, ya lo sé. Te llamas Jorge, ¿verdad? El que nos fabrica armas a medida.
- Daniel: No. Jorge compra objetos usados. Yo soy su hermano gemelo. Bueno, casi gemelo. Porque él es rubio, ¿sabes? Yo me llamo Daniel. Recuerda que yo tengo el pelo castaño y que Jorge tiene el pelo rubio, y no habrá ningún problema.
- Ike: Pelo castaño, Daniel, armas... Pelo rubio, Jorge, objetos... Intentaré recordarlo.
- Daniel: Estupendo. ¿Ahora puedo ser yo quien te pregunte una cosa? Tú eres un guerrero experto, creo. ¿Tienes mucha experiencia?
- Ike: Bueno, sí, puedo decir que sí. ¿Por qué?
- Daniel: Intenta imaginar esto. Pongamos que hay dos barcos. Y supongamos que unas tablas los conectan en tres puntos distintos.
- Ike: De acuerdo. Me hago a la idea.
- Daniel: Ahora ocurre que los soldados de uno de los barcos están a punto de asaltar el otro. Digamos que en el bando atacado hay menos soldados. ¿Cómo podrían construir una defensa sólida, bajo esa premisa?
- Ike: A mí me parece muy claro. Situando frente a las tablas a las unidades con la mejor defensa, como los caballeros y la infantería.
- Daniel: Ya lo veo. Así mantendrías a raya al enemigo usando a tus aliados más poderosos para bloquear los principales puntos de acceso.
- Ike: Y entonces en segunda línea irían, ya protegidas, las unidades capaces de atacar a larga distancia. Me refiero a todos aquellos con jabalinas, hachas o magia. Así se puede atacar al enemigo sin correr un riesgo excesivo.
- Daniel: Parece un buen plan, pero... algo duro para los soldados que se quedan a defender los puentes.
- Ike: Obviamente también hay que curarlos de vez en cuando, pero quizás exista también alguna manera de reducir el daño que reciban.
- Daniel: Quizás te parecerá un poco atrevido, pero... ¿Qué tal si no realizan ningún ataque? Así eliminarán el riesgo de sufrir contraataques.
- Ike: Hm... No es una mala idea.
- Daniel: Pues hablando de ideas..., ¡muchas gracias por todas las que me has dado!
- Ike: ¿Ideas? ¿Para qué?
- Daniel: Mi hermano y yo jugamos a un juego de estrategia. Pero ya he perdido cuatro veces seguidas.
- Ike: ¿Un juego de estrategia?
- Daniel: Te dejaremos participar si traes una pluma y un trozo de pergamino. Ven a vernos siempre que tengas ganas. Hasta entonces.
- Ike: Tal vez no me lo tendría que haber tomado tan en serio...

[Mujer]
- Aimee: ¡Bueno, bueno! ¡Si es nuestro comandante! ¿Qué te trae por aquí?
- Ike: Solo iba de camino a la cubierta.
- Aimee: Vaya, qué pena. Pensaba que venías a verme. Es que tengo una historia que quisiera compartir contigo.
- Ike: ¿Una historia?
- Aimee: Vaya, vaya... Veo que te ha picado la curiosidad. ¿Quieres que te la cuente?
- Ike: La verdad es que... no tengo muchas ganas.
- Aimee: ¡Oh, qué maleducado! ¡Y pensar en lo simpático que parecías el otro día!
- Ike: A ver, ¿de qué se trata?
- Aimee: El otro día, cuando nos atacaron esos cuervos... quería ver su aspecto, así que me oculté en la cubierta. Vigilando, eso sí. Había escuchado que podían volar, por supuesto, pero no sabía que también pudieran luchar. Me di cuenta de que había uno que iba a por ti y no pude aguantarme. Respiré bien hondo y grité: "¡Cuidado, comandante!".
- Ike: Sí. Me pareció oír una especie de chillido. ¿Eras tú?
- Aimee: Y al escucharme te giraste. ¡Y terminaste con ese cuervo de un solo golpe! ¡Fue muy emocionante!
- Ike: La verdad es que tampoco fue para tanto. El cuervo estaba tan agotado que apenas podía moverse.
- Aimee: ¡Y entonces fue cuando nuestras miradas se cruzaron, mi joven comandante!
- Ike: Ah, ya lo entiendo. ¿Por eso siempre me rozas la mano cuando me entregas la compra?
- Aimee: ¡Oh, no! ¿Acaso he hecho algo tan... obvio?
- Ike: Creo que lo mejor será que a partir de ahora envíe a alguien a hacer las compras en mi lugar...
*Ike se marcha*
- Aimee: Ajá. ¿Te has puesto colorado? ¡Eres tan mono que no puedo resistirme! De todos modos, recuerda que cuando le pongo el ojo encima a un hombre, no permito que se escape.

[Jill]
- Ike: ¡Oye, tú!
- Jill: ¿Qué quieres?
- Ike: ¿Hay algún motivo por el que todavía estés en nuestro barco? Los cuervos se han ido y eso significa el final de la tregua. ¿Me equivoco?
- Jill: ... Tengo una misión que cumplir. Como soldado de Daein, no puedo consentir que la princesa de Crimea y su escolta se escapen.
- Ike: Vas bien si quieres vértelas con nosotros. ¿Piensas que tú sola podrás con todos? Porque si quieres ir a buscar a tus amigos, yo no te impediré abandonar el barco.
- Jill: El combate que vi no pasaba de ser una pelea entre ratas, unas con alas y otras sin ellas. No sois rivales para mí. Lo que ocurre es que no puedo desembarcar porque ya estamos muy lejos de la costa.
- Ike: ¿De verdad? Pues mira que todavía se ve tierra en el horizonte. Y, además, no tendrías problemas para desplazarte con ese wyvern.
- Jill: Ningún wyvern puede atravesar una distancia como esa sin descansar y estas islas están llenas de bestias subhumanas hambrientas. Aunque así lo deseara, no podría abandonar este barco de ninguna manera.
- Ike: Entonces déjame preguntarte por qué nos has perseguido tú sola aun sabiendo eso.
- Jill: Porque quería obtener un reconocimiento... Quería que mis gestas me hicieran famosa. Un soldado no tiene más motivos para luchar.
- Ike: Por lo visto está muy extendida la tontería entre tu ejército. Nosotros por lo menos luchamos por algo real, que tiene sentido...
- Jill: Bah...
- Ike: No nos dejas otra opción. Tendremos que llevarte hasta Begnion.
- Jill: ...
- Ike: Pero con una condición: mientras estés en mi barco no pondrás ni una vez en tu boquita de piñón la palabra "subhumano". Si no cumples, seré yo mismo quien te eche por la borda. ¿Entendido?
- Jill: S-sí... Entendido...
- Ike: Así me gusta.
*Ike se marcha*
- Jill: ...

[3 Hermanos]
- Boyd: Solo estaba diciendo que tiene que haber algo más que podamos hacer.
- Oscar: Boyd... Eso que dices no tiene pies ni cabeza. Comprendo que desees tanto ayudar a Ike, pero a menos que no te expliques mejor... Nosotros no podemos hacer nada hasta que no sepamos exactamente lo que quieres que hagamos.
- Boyd: Pero qué impaciente eres, Oscar. Si justamente ahora iba a decírtelo.
- Oscar: ¿Me estás llamando impaciente? ¿El que siempre va con tanta prisa que apenas tiene tiempo de ponerse la armadura?
- Boyd: Nanay, de eso nada. Pero bueno, volviendo al tema, creo que deberíamos idear un ataque contundente, algo que solo podamos hacer nosotros.
- Rolf: ¿Un ataque contundente? Eso suena bien...
- Boyd: ¿A que sí? Me gusta que tú también estés de acuerdo, pequeñajo.
- Rolf: ¡No me llames pequeñajo!
- Oscar: No, si la idea es buena, pero todavía no has dicho en qué debería de consistir ese nuevo ataque. A ver, ¿qué se te ocurre?
- Boyd: No, no, si yo solo he tenido la idea básica. A ti te toca pensar en los detalles. Pero, eso sí, que sea algo molón, ¿eh?
- Oscar: Algo molón, algo molón... ¡Pero qué cara más dura tienes! ¿Acaso crees que tengo la menor idea de...?
- Rolf: ¡Ah, pues a mí se me ha ocurrido algo muy bueno!
- Boyd: Olvídalo. No puede salir nada útil del cerebro de un enano.
- Rolf: ¡¡Te he dicho que no me llames enano!!
*En un lugar apartado de la platica*
- Ike: Dirán lo que quieran, pero ciertamente estos tres se comportan como hermanos.

» Al salir de la base
- Nasir: Ike, aquí hay alguien que dice ser una enviada del régimen teocrático de Begnion. Pregunta si la princesa de Crimea se encuentra a bordo... ¿Qué quieres que hagamos con ella?
- Ike: ¿Una enviada de Begnion? ¿Y cómo se ha enterado de que estamos en este barco?
- Nasir: Hmmm... Quizás ha recibido nuevas del rey de Gallia... Por otra parte, estamos hablando de Begnion. Tienen espías en todos los rincones del continente, así que no sería de extrañar...
- Ike: ... Que a estas alturas ya supieran de la existencia de la princesa Elincia, ¿verdad?
*Aparece Soren*
- Soren: De todos modos, me parece sospechoso que Begnion envíe emisarios al encuentro de una princesa a la que oficialmente no reconoce.
- Ike: ¿Qué quieres decir?
- Soren: Es un asunto complicado. Para empezar, hay que considerar a esa emisaria como una representante directa de la voluntad de la emperatriz. Ambos reinos, Crimea y Daein, formaron parte de Begnion en el pasado. Solo en época reciente lograron independizarse. Por eso me pregunto a qué viene la cortesía de enviar una emisaria a alguien de quien en realidad preferiría que no existiera. Por eso me temo que pueda estar tramando algo. Yo no me fiaría.
- Nasir: ¿"De quien en realidad preferiría que no existiera"? Me parece que esa afirmación es excesiva. ¿Qué insinúas?
- Soren: Puede parecer excesiva, pero sigue siendo la verdad. ¿Acaso sonaría mejor si dijera lo mismo con otras palabras?
- Ike: De cualquier manera, Soren, yo también pondría en duda la severidad de tus palabras.
- Soren: Intentaré ser más diplomático.
*Aparece Elincia*
- Elincia: Ike, Nasir. No tenéis por que reprender a Soren. Al fin y al cabo solo expresa su opinión y a mí no me molesta.
- Nasir: Me alivia escuchar eso, princesa. Pero de todos modos, Soren debería cuidar más sus modales al hablar.
- Soren: ...
- Ike: De momento apremia decidir qué tenemos que hacer con la enviada de Begnion. ¿Vas a recibirla y a escuchar su mensaje?
- Elincia: Supongo que es lo que debo hacer. Si no hablamos con ella jamás sabremos sus intenciones, así que vayamos a verla.
*En la cubierta*
- Tanith: La princesa Elincia de Crimea, supongo...
- Elincia: Así es.
- Tanith: Es un honor para mí encontrarme con vos. Me llamo Tanith; soy subcomandante de la Guardia Sagrada de Begnion.
- Elincia: Desearía saber por qué motivo Begnion ha enviado a un miembro de su Guardia Sagrada a recibirme.
- Tanith: La apóstol ha sabido de vos y ha querido venir a recibiros. Ahora se encuentra aguardando vuestra llegada en un puerto cercano. Mi misión consiste en guiaros hasta allí.
- Elincia: ¿La apóstol en persona? ¿Que ha venido a recibirme? Pe-pero si debe de tener cosas mejores que hacer que...
- Tanith: ¿Seréis tan amable de acompañarme?
- Elincia: No sé si...
- Ike: Nosotros somos la escolta de la princesa. La acompañaremos en todo momento.
- Tanith: Por supuesto.
- Elincia: Bien, entonces accederé a vuestra petición encantada. Muchísimas gracias.
*Aparece una caballero de pegaso*
- Caballero Pegaso: Malas noticias, señora. Hemos avistado a unos laguz cerca de la posición de la apóstol. Cuervos, seguramente.
- Tanith: ¡Malditos sean! ¡Esos bribones se hacen llamar los "piratas sin barco", pero no son más que unos vulgares saqueadores! De todos modos, allí también está la comandante Sigrun. Seguro que a esa banda de carroñeros la despachará enseguida. No hace falta que nos preocupemos por nada.
- Caballero Pegaso: Bueno... El problema es que desde hace un rato nadie sabe dónde está la apóstol.
- Tanith: ¿¡Cómo!? ¿¡Me estás diciendo que la han secuestrado!?
- Caballero Pegaso: ¡No, no! Por lo que ha dicho la comandante, la apóstol se puso impaciente y le... entró prisa. Fuimos a indagar al puerto y los marineros nos confirmaron que la habían visto subir a otro barco con rumbo desconocido.
- Tanith: ¿¡Pero cómo es posible!? ¿Cómo se le ocurre burlar a su guardia de esta manera? ¿Por qué no es capaz de quedarse quieta? ¡Mira que le he dicho un montón de veces que se aleje de los puertos, que son lugares peligrosos, llenos de borrachos y piratas! A ver..., ¿dónde puede estar en estos momentos?
- Caballero Pegaso: Apenas sopla el viento hoy, por lo que pensamos que no debe andar muy lejos. Además, me he apresurado en venir aquí.
- Tanith: De acuerdo. Nos pondremos en marcha de inmediato.
*La caballero de pegaso se marcha*
-Elincia: ¿Ocurre algo malo?
- Tanith: Lo siento mucho, alteza, pero ha surgido un asunto urgente y debo resolverlo con la mayor premura. Volveré aquí más tarde. ¡Os ruego que me esperéis hasta entonces!
*Tanith se retira*
- Ike: ¿Se puede saber qué ha sucedido?
*aparece Titania*
- Titania: A juzgar por el contenido de la conversación, diría que ha ocurrido algo con la persona a la que se supone que tenía que proteger.
*Aparece Mist*
- Mist: ¿No os parece que ese barco de allí pueda tener algo que ver? Porque es hacia donde está volando esa chica.
- Ike: Si es así, los temores de las jinetes de pegaso se han confirmado..., porque lo están atacando esos cuervos de los que hablaban.
*Aparece Soren*
- Soren: ¿Por qué no vamos a echarles una mano, Ike?
- Ike: ¿Te encuentras bien, Soren? ¿Tienes fiebre? ¿O estás delirando? Porque no es muy propio en ti eso de ofrecer ayuda.
- Soren: Es una oportunidad única para dejar a la emperatriz en deuda con nosotros. Seríamos tontos si desaprovechásemos la ocasión.
- Ike: Ya suponía que ibas a sacarle la punta a esto también... ¿Tú qué dices, Titania?
- Titania: Aunque no estoy de acuerdo con las razones que apunta Soren, creo que deberíamos prestarles nuestro auxilio.
- Ike: Sin embargo, no hay que olvidar que nos hallamos en plena misión de escolta de la princesa...
-Elincia: Pero no impediré que vayáis a socorrer a la tripulación de ese barco. De ninguna manera. Es más, os pido que acudáis cuanto antes. Sé que esos piratas de poca monta no son rival para vosotros.Sí... ¡Acuchilladlos como a marranos y que pidan misericordia a berridos!
- Ike: ¿Eh? Vaya, veo que estás comenzando a hablar como si fueras uno de nosotros. ¡Muy bien! ¡Allá vamos!

*Cambio de escena. Aparecen un par de barcos. Detras de ellos en el aire el escuadron de Tanith se enfrenta con algunos cuervos*
- Tanith: ¡Grrr! No importa a cuántos de ellos derrotemos... ¡Siguen viniendo más!Y no son solo esos cuervos de Kilvas. Entre ellos también hay beorcs... ¿Qué viento les habrá traído por aquí?
*El barco de Ike les da alcance*
- Ike: ¿Necesitáis un poco de ayuda?
*Tanith se acerca un poco*
- Tanith: ¡Tú...! ¿No eres el escolta de la princesa de Crimea?
- Ike: Así es. Ella nos ha ordenado que vengamos a prestaros refuerzos. ¿Podemos incorporarnos a la pelea?
- Tanith: Sería muy de agradecer, la verdad. ¿Podríais dirigiros a ese barco mientras nosotros mantenemos a raya a los cuervos? El barco grande es nuestro. El pequeño no sé a quién pertenece. Hay soldados humanos a bordo, lo que en estas latitudes significa que se trata de piratas. ¡Sin compasión con ellos!
- Ike: De acuerdo. Déjalo en nuestras manos.
*Cambio de escena. En el barco de Begnion se defienden del abordaje del barco pirata*
- Soldado: ¿Dónde se ha metido la Guardia Sagrada? ¡Entre esos cuervos y los piratas, estamos que no damos abasto!¡Y no podremos resistir por mucho más tiempo!
*Una mujer se acerca al soldado*
- Astrid: Yo también lucharé.
- Soldado: Pe-pero... Vos sois uno de los pasajeros de la casa Damiell, ¿verdad?¡No puedo permitir que alguien de vuestra dignidad se involucre en semejante baño de sangre!
- Astrid: Aunque no por mucho tiempo, yo también fui en el pasado caballero de Begnion...Por eso sé que podré apañármelas sin mayor problema.
- Soldado: Pero eso no...
- Astrid: Tenemos que defender a la apóstol.No podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo pensando en cómo hacerlo.¡Vamos, el enemigo se acerca!
- Soldado: Tal vez estéis en lo cierto. Necesitamos a todos los luchadores que puedan ayudarnos. Aceptad mis disculpas.
*Aparece Gatrie*
- Gatrie: ¡Lady Astrid! ¡Dejad que me convierta en vuestro escudo!
- Astrid: Perdóname, Gatrie... Siento mucho que tú también tengas que meterte en esto...
- Gatrie: ¡Al contrario! Para mí esto no es nada. ¡No me siento molesto en absoluto! ¡Pensad que antes de ponerme a vuestro servicio como guardaespaldas, yo era un mercenario de primera!Ya pueden venir tantos como quieran... que los tumbaré a todos sin despeinarme.
- Astrid: ¿De verdad? Esa confianza en tu fuerza es impresionante, como poco...
- Gatrie: Bueno, no confío tanto en mi fuerza como en mi afilada lanza. ¡A luchar se ha dicho!
*Ike y su grupo se preparan para abordar el barco de Begnion y prestar refuerzos*
- Soldado: ¡Oh, no! ¿Todavía vienen más? ¡Estamos acabados!
- Soldado2: ¡Que no cunda el pánico! ¡Tenemos que proteger a la apóstol a cualquier precio!¡Escuchadme bien, escoria! ¡Podéis ser más que nosotros, pero no nos echaremos atrás!
- Ike: Eh... ¡Esperad un momento! Creo que os equivocáis... ¡Hemos venido a ayudaros! ¡Somos vuestros refuerzos! La subcomandante de la Guardia Sagrada nos pidió que os ayudásemos a echar a los piratas de este barco.
- Soldado2: ¡Ah! ¿Así que os ha enviado la subcomandante Tanith? ¡Entonces estamos salvados! La apóstol se encuentra en un camarote bajo la cubierta.
*El soldado señala la ubicacón del camarote*
- Soldado2: Necesitamos que protejáis el acceso a los camarotes hasta que llegue la Guardia Sagrada.
- Ike: ¡De acuerdo! ¡Preparad las armas, compañeros!

» Durante la batalla
Al final del primer turno, aparece Naesala*
- Naesala: Y bien, amigo, ¿te están siendo de ayuda mis soldados?
- Norris: ¡E-e-el rey de Kilvas!
- Naesala: ¿Cómo? ¿A qué viene esa cara? ¿Es que no te alegras de verme?
- Norris: Grrr... ¡Mira este desastre! Te pagué toda una fortuna para quitar a esa basura de en medio...y poder capturar el barco de la princesa antes que nadie. Todo parecía ir según lo planeado...¡hasta que ha aparecido en escena un escuadrón de los caballeros de pegaso!¡No mostramos ninguna bandera! ¡Nos hemos arrancado las insignias de las armaduras!¡No deberían tener la menor idea de quiénes somos! ¿Y por qué sin embargo se están ensañando con nosotros?
- Naesala: ¿Es que no lo sabías? Para tu información, te diré que estás atacando un barco de Begnion.
- Norris: ¿¡Cómo!? Un... ¿Un barco de Begnion?¡Pero si tu lacayo me dijo que a bordo de ese barco viajaba la princesa de Crimea!
- Naesala: Habrá sido un error... Uno de esos desafortunados malentendidos que a veces se producen.
- Norris: ¡Maldito mentiroso! ¡No me extrañaría que hubieras tramado esto desde el mismo principio!
- Naesala: ¡Me siento dolido por esas palabras! ¿Cómo iba yo a querer engañarte? Para que aprecies mi buena voluntad...te diré que sé de buena tinta que la princesa de Crimea viaja a bordo de ese otro barco.
- Norris: Oh, sí, claro... ¿Pero eso de qué sirve, si no podemos atravesar la defensa del ejército de Begnion?
- Naesala: ¿Te apetecería contar con mi ayuda?
- Norris: ¿Y cuánto me costará esta vez?
- Naesala: Veo que aprendes deprisa, amigo. En este caso lucharé yo mismo, así que cobraré el doble... No, el triple.
- Norris: ¡Eso es ridículo! ¿De dónde iba a... sacar tanto dinero?
- Naesala: Podría aceptar un pago aplazado... Aunque claro, luego estaría el asunto de los intereses...
- Norris: ¡Fuera de mi vista! ¡No querría contar con tu ayuda ni aunque me estuviera jugando la vida!
- Naesala: Muy bien, entonces no hay nada más que hablar. Si cambias de opinión, ya sabes dónde estoy...
*Naesala se marcha*
- Norris: ¡Púdrete! ¡No eres mejor que tus congéneres feralis!

*En el turno 5*
- Naesala: Estos humanos se toman a sí mismos muy a pecho. Esa obstinación es para ellos como un modo de vida. ¿Qué obtienen con anteponer a todo ese estúpido orgullo? Una muerte absurda y prematura. Eso es todo. Lo cierto es que me aburro observando su infinita necedad.
- Nealuchi: ¿Ya estáis planeando alguna de vuestras travesuras, joven?
- Nealuchi: ¡Deja de llamarme "joven", por favor! ¿Cuántas veces tendré que recordártelo, Nealuchi?
- Naesala: Para mí siempre seréis "joven". Por más que insistáis, sería incapaz de llamaros de otra manera.Puede que ahora seáis nuestro rey, pero ante mis ojos siempre seréis aquel polluelo salido del cascarón.
- Nealuchi: Este viejo ya está chocheando otra vez... ¡No tiene remedio!
*Naesala se acerca al resto de cuervos*
- Naesala: ¡Eh, vosotros!
- Soldado: ¡Sí, señor!
- Naesala: Deberíamos aprovechar la confusión de la batalla para hacernos con la mercancía. Esos humanos solo parecen interesados en luchar entre ellos. Si tan poco les importa defender su tesoro, menos les importará que nos apoderemos de él.
- Soldado: ¡Sí, señor!
- Naesala: Bah. Luchad. Luchad, malditos. Que a río revuelto, ganancia de pescadores...Y para esta ocasión no nos habremos afilado el pico en vano.

*En el turno 6*
- Tibarn: ¿Así que está teniendo lugar una batalla? Dime, Janaff, ¿puedes ver algo?
- Janaff: Está un poco lejos, pero como no hay niebla no tengo ningún problema. Hmm... En el barco de en medio hay beorcs... Por sus emblemas, diría que sirven al odiado imperio de Begnion. Y los otros barcos... no estoy seguro de a quién pertenecen. No veo ninguna bandera ni cualquier otro indicio de su identidad, pero en cualquier caso se trata de beorcs. A juzgar por lo que veo..., diría que unos luchan contra Begnion, mientras otros acuden en su apoyo.
- Tibarn: ¿Una batalla entre barcos humanos? Esto no tiene el menor sentido...Ulki, ¿puedes escuchar lo que dicen?
- Ulki: Un momento, señor. La apóstol está... en el barco de Begnion. Y han acudido a prestar refuerzos... ¿soldados al servicio de la princesa de Crimea? Parecen mercenarios. Y en el último barco... hay más soldados, aunque ignoro al servicio de qué país. Por lo visto tienen alguna clase de trato acordado con el rey de los cuervos.
- Tibarn: ¿¡La apóstol!? Eso explicaría la presencia de los caballeros de pegaso.
- Ulki: ¿Qué vais a hacer, majestad? Nosotros lucharemos si así nos lo ordenáis.
- Tibarn: La apóstol... Se trata de una oportunidad muy tentadora...Sin embargo, nosotros no somos carroñeros que se alimenten de los restos de los demás. Cuando luchemos, será con honor. Por eso, por el momento, volveremos a casa. Cuando todo haya terminado, efectuad un nuevo reconocimiento e informadme de lo que hayáis visto.
- Ulki: ¡Sí, señor!

[Cuando Ike habla con Astrid]
- Ike: ¿Te encuentras bien?
- Astrid: ¿Quién eres?
- Ike: Me llamo Ike. Soy uno de los mercenarios de Greil. He venido a proteger este barco... y a la apóstol.
- Astrid: ¿De verdad? Yo soy Astrid, de la casa Damiell.
- Ike: Una chica de sangre azul, ¿eh? Pues a menos que seas diestra con la espada, harás mejor yéndote dentro.
- Astrid: ¿Por quién me tomas? Yo me he entrenado al lado de caballeros. Puede que sea noble...¡pero no por eso estoy hecha de porcelana! ¡Soy capaz de luchar!
- Ike: Si es así, entonces puedes venir a luchar con nosotros. ¿Te parece bien así?
- Astrid: Mejor que quedarme en el camarote, sin duda.

[Si Astrid habla con Gatrie ]
- Astrid: Gatrie...
- Gatrie: ¡Lady Astrid! ¿Os encontráis bien?
- Astrid: ¿Qué quieres decir? Estoy perfectamente. ¿Por qué no tendría que ser así?
- Gatrie: Es que antes os he visto hablar con ese muchacho del pelo azul... ¿Qué os ha dicho?¿Ha sido maleducado? ¿Os ha dicho que os escondierais mientras él luchaba por vuestro honor?
- Astrid: Más o menos algo así.
- Gatrie: ¡Oh, pero qué tipo más tonto! ¡Os digo que jamás aprenderá! Por si no lo sabíais, ya tenéis un guardaespaldas indestructible..., ¡o sea, yo! Se lo recordaré luego.
- Astrid: ¿Conoces a ese tal Ike?
- Gatrie: Es el hijo de un hombre al que tuve el honor de servir. No es que sea una mala persona, ni mucho menos. Lo que ocurre es que no tiene ni una pizca de buenos modales...
- Astrid: Ya lo veo. Aunque a mí me ha parecido más preocupado que maleducado. Cuando le dije que prefería luchar, pareció entender mi decisión sin poner más reparos.
- Gatrie: Hm... Oh. ¡Sí, claro! ¡Por supuesto! ¿Cómo no me habré dado cuenta? ¿Decís que no ha sido maleducado? Será por la influencia que sobre él ejercería cuando estuvimos juntos. ¡Porque yo soy todo un modelo!

[Si Gatrie habla con Ike ]
- Ike: ¡Gatrie!
- Gatrie: ¡Hombre, si eres Ike! Cuánto me alegro de verte. Tienes buena pinta, muchacho.
- Ike: Sí.
- Gatrie: No solo me alegro. Es que es todo un alivio. Me preocupaba lo que hubiera sido de vosotros desde que os abandoné. ¿Os recuperasteis del golpe?
- Ike: Sí, superamos el mal trago. ¿Qué estás haciendo aquí, por cierto?
- Gatrie: ¿Yo? Bueno, estoy en una misión de importancia absolutamente vital. ¿Ves a estos hombres que intentan asaltar el barco? ¡Pues yo los echo por la borda!
- Ike: O sea... ¿que ahora trabajas para la apóstol de Begnion?
- Gatrie: ¡Te equivocas! ¡Lo hago para una persona muchísimo más encantadora!
- Ike: ¿De veras? Por cómo lo has dicho, supongo que debe de tratarse de una joven damisela.
- Gatrie: Je, je, je... ¡Has dado en el clavo! Oye, supongo que estarás luchando del lado de Begnion, ¿verdad? No querría tener que matarte después de todo por lo que hemos pasado juntos.
- Ike: No te equivocas. Estamos aquí para defender a la apóstol.
- Gatrie: ¡Buf, qué alivio! Porque no hay nada peor que tener que cargarse a un amigo solo porque se ha equivocado de patrón, ¿sabes? Claro que no dejan de ser gajes del oficio de mercenario... ¡Pues venga, Ike, terminemos con esto juntos!
- Ike: Estoy contigo, Gatrie.

[Si Gatrie habla con Ike]
- Ike: ¡Eh, Gatrie! ¿Por qué pones esa cara?
- Gatrie: Será cosa del destino, digo yo. ¿Si no por qué tendríamos que volver a luchar codo con codo? Eso me hace pensar que ojalá no os hubiera abandonado tan pronto tras la muerte de tu padre.
- Ike: Eso que dices no suena muy propio de ti, Gatrie...
- Gatrie: Parece como si nada de esto te importase. ¿Es que no estáis furiosos conmigo? ¡Os dejé tirados!
- Ike: No es eso. Comprendo cómo debías sentirte cuando te fuiste. Además, gracias a eso pudiste ponerte al servicio de tu nueva jefa. No le veo nada malo.
- Gatrie: Vaya, así que lo comprendías. ¡Pues bien está lo que bien acaba! Y yo que había pasado tanto tiempo preocupándome por vuestra reacción...
- Ike: El hecho de que te preocuparas demuestra que en realidad jamás nos abandonaste del todo.
- Gatrie: Vuelvo a darte la razón, Ike. Cada vez me alegro más de que nos hayamos reencontrado.

[Si Gatrie habla con Titania]
- Titania: ¿Eres tú, Gatrie? ¡Sí, claro que sí! ¡No podrías ser otro!
- Gatrie: ¡Oh, Titania! ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo has estado últimamente?
- Titania: Ocupada, por supuesto. Ya sabes que en la vida de un mercenario no hay ni un momento de descanso. ¿Y a ti, cómo te ha ido desde que nos dejaste?
- Gatrie: Pues más o menos igual. ¡De hecho, ahora estoy en una misión muy importante! No puedo cometer ningún error, porque una vida depende de mí.
- Titania: Caramba... Es la primera vez que te veo tan serio y comprometido con el trabajo. Quien te haya contratado debe de ser un cliente muy especial... ¿O tal vez debiera decir "una clienta"?
- Gatrie: Je, je... ¡Me conoces demasiado bien! Pero adoro el trabajo que tengo ahora. En cualquier caso, me alegro de verte.
- Titania: Yo también. ¡Que tengas suerte, Gatrie!

[Si Gatrie habla con Soren]
- Gatrie: ¿Eh? ¡Pero si eres tú!
- Soren: ... Hola, Gatrie.
- Gatrie: ¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan serio? ¿Todavía me guardas rencor por haber abandonado la banda de mercenarios tan de improviso?
- Soren: No, no se trata de eso. En realidad solo estaba esperando a
descubrir para qué lado trabajas. Si estás con nosotros, estupendo... Lucha hasta quedarte sin fuerzas. Asítendremos más posibilidades de ganar.
- Gatrie: ¿Yo? Eh... ¡Claro! ¡Siempre podéis contar conmigo!
- Soren: "Siempre." Por supuesto... Tú lo has dicho.
- Gatrie: Buf... Ese chico no ha cambiado en absoluto.

[Si Gatrie habla con Mist]
- Mist: ¿Gatrie? ¿Eres tú, verdad?
- Gatrie: ¡Pero si aquí está la pequeña Mist! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Cómo va todo?
- Mist: Pues... ya lo ves.
- Gatrie: Sí, claro... Veo que tú también te has puesto a luchar ahora. ¿No te da miedo?
- Mist: No, de momento no me preocupa nada. O, al menos, intento que así sea. ¿Y cómo te van las cosas a ti?
- Gatrie: Yo estoy ahora en medio de una misión muy importante. No puedo cometer ningún error, porque una vida depende de mí.
- Mist: Me alegro. Sabía que no iba a pasarte nada malo, aunque estaba preocupada por ti... Pero solo un poco.
- Gatrie: Je, je, je... Que sepas que jamás debes preocuparte por lo que me pase. Además, nunca había sido tan feliz.
- Mist: ¿De verdad?
- Gatrie: Bueno, nos espera el fragor de la batalla. Sobre todo, no pierdas los nervios bajo ningún concepto.
- Mist: ¡Lo mismo te digo, Gatrie!

[Si Gatrie habla con Oscar]
- Oscar: ... ¡Pero si eres Gatrie!
- Gatrie: ¿Eres tú, Oscar? ¡Dichosos los ojos! ¿Cómo va todo?
- Oscar: Pues mira, de viaje estamos. ¿Y qué cuentas de ti? ¿Cómo te van las cosas? ¿Qué tal con tu nuevo trabajo?
- Gatrie: ¡De maravilla! ¡De hecho, ahora me encuentro realizando una misión de importancia vital! Te lo digo en serio. No puedo cometer ningún error, porque una vida depende de mí.
- Oscar: Me alegra saber que cargas con tanta responsabilidad. Sabía que estarías bien, pero aún me preocupaba por ti.
- Gatrie: Oh, jamás deberías preocuparte por mí. ¡En absoluto! Fíjate, nunca me había sentido tan feliz como ahora...
- Oscar: ¿De verdad?
- Gatrie: Sí, pero basta de cháchara por ahora. ¡Tenemos una batalla que terminar!
- Oscar: Tú lo has dicho.

[Si Gatrie habla con Boyd]
- Boyd: No puede ser... ¿¡Tú eres Gatrie!?
- Gatrie: ¿Boyd? ¡Claro que sí, Boyd! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Cómo te ha ido todo?
- Boyd: ¿Desde que te fuiste? He estado bien, gracias. Bueno, a todos nos ha ido bien. Y por cierto, ¿qué estás haciendo aquí?
- Gatrie: ¡Estoy trabajando, por supuesto! Y en una misión de muchísima responsabilidad.¡Imagínate lo importante que es, que de su éxito depende una vida!
- Boyd: Eh... Me alegro de saberlo... Se te ve más contento que cuando nos dejaste. De eso no hay duda.
- Gatrie: Ja, ja, ja. Tú tan observador como siempre. Si supieras por qué me siento tan realizado con este trabajo...
- Boyd: Me huelo que tendrá que ver con una mujer.
- Gatrie: ¿Eh? ¿Qué has dicho?
- Boyd: No, nada, nada. Solo hablaba conmigo mismo.
- Gatrie: Pues basta de cháchara. ¡Que nos está esperando una batalla!
- Boyd: Ahí, eso es.

[Si Gatrie habla con Rolf]
- Rolf: ¿Gatrie? ¡Eres tú!
- Gatrie: ¿Eh? ¿Rolf? ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Cómo estás?
- Rolf: Bueno... Estoy bien. No sé qué más decirte.
- Gatrie: Por lo visto ahora te hacen luchar con ellos... ¿No tienes miedo?
- Rolf: ¡Qué va! Hasta ahora me ha ido bien en todos los combates. ¿Y tú cómo estás, Gatrie?
- Gatrie: ¿Yo? ¡Estupendamente! Es más, ahora estoy llevando a cabo una misión importantísima.Piensa si es importante, que una vida depende del éxito de esa misión.
- Rolf: ¡Parece muy interesante! Supongo que no hace falta que nos preocupemos por ti.
- Gatrie: ¿Cómo? ¿Estabais preocupados? Se agradece el sentimiento, pero la verdad es que nunca había estado tan bien...
- Rolf: Me alegro de saberlo.
- Gatrie: Pero basta de cháchara. ¡La batalla que nos aguarda es lo primero!
- Rolf: En eso estoy de acuerdo contigo.

[Si Gatrie habla con Rhys]
- Rhys: ¿Eh? Tú... Tú eres Gatrie, ¿verdad?
- Gatrie: ¿Rhys? ¿Tú eres Rhys? ¡No me lo puedo creer! ¿Cómo estás? ¿Qué es de tu vida?
- Rhys: Bueno... Como siempre, ya lo ves. ¿Y tú? ¿Qué ha sido de ti desde que te fuiste? ¿Todo bien en tu nuevo trabajo?
- Gatrie: ¡De maravilla! De hecho, ahora estoy en medio de una misión de suma importancia. No puedo cometer ningún error, porque una vida depende de su éxito.
- Rhys: Me alegro de saber que todo te va bien. Ya sabía que iba a ser así, pero de todos modos estaba preocupado...
- Gatrie: Je, je, je... Pues no hace falta que te preocupes por mí. Es más, nunca había estado tan feliz como ahora.
- Rhys: Es un alivio...
- Gatrie: ¡Pero basta de cháchara! ¡Hay que terminar una batalla!
- Rhys: De acuerdo. Me alegra volver a luchar contigo, aunque estemos trabajando para personas distintas.

"Si Muere Gatrie"
- Gatrie: Nng... Lady Astrid... Yo quería serviros bien...

"Si Muere Astrid"
- Astrid: Yo solo... quería... vivir con... más libertad... Lo siento, abuela...

[Lucha vs Norris]
- Norris: ¡Maldita sea! ¡Estáis desbaratando todos mis planes! ¡Y eso vais a pagarlo muy caro!

[Cuando Ike lucha contra Norris]
- Norris: Grrr... ¿Cómo habéis sido capaces? ¡Habéis vencido a mis hombres y arruinado mis planes! ¡Tendría que haber terminado antes con la princesa! Así no hubiera ocurrido nada de esto...
- Ike: Nuestra misión se limitaba a proteger los camarotes...¡Pero seguro que no estará de más terminar contigo de paso!

[Cuando uno de tus laguz lucha contra Norris]
- Norris: ¿Primero los pájaros y ahora estas bestias de cuatro patas? ¡Esto está infestado de bichos subhumanos!

[Al vencer a Norris]
- Norris: Malditos cuervos del demonio... Habéis arruinado... todos... mis planes...

[Si fallas el objetivo]
- Ike: ¡Oh, no!

» Despues de la batalla
*Al vencer a Norris*
- Sigrun: ¡Por fin! ¡Aquí les tenemos! Espero que encontremos a la emperatriz Sanaki sana y salva...¡A la carga, muchachas! ¡Demostremos nuestro valor!

[Si Norris sobrevive]
- Norris: ¿Caballeros de pegaso? ¿Así que Begnion ha mandado hasta aquí a su Guardia Sagrada? ¡Qué rabia! Todo por culpa de esos cuervos... Mi plan era perfecto...¡Se terminó! ¡Marineros, al agua! ¡Nadad para salvar la vida!¡Y si os capturan, cerrad bien esa boca! ¡Una sola palabra sobre nuestra patria y será el fin de vuestras vidas!

[Si Norris fue derrotado y quedan soldados enemigos]
- Soldado: ¿Caballeros de pegaso? ¿Así que Begnion ha mandado hasta aquí a su Guardia Sagrada? Y por si fuera poco, Norris ha perdido la batalla. En fin...¡Se terminó! ¡Marineros, al agua! ¡Nadad para salvar la vida!¡Y si os capturan, cerrad bien esa boca! ¡Una sola palabra sobre nuestra patria y será el fin de vuestras vidas!

*Cerca de ahí*
- Naesala: Me lo veía venir. Y eso que... si hubiera aflojado el bolsillo un poco más, le hubiera echado una mano. Aunque claro..., ¿qué nos importan a nosotros unas insignificantes vidas humanas? Ni nos va ni nos viene... Aquí ya se ha terminado todo. ¡Nos vamos!
- Soldado: ¡Sí, señor!
*En la cubierta*
- Titania: Parece que al final la situación se ha calmado un poco.
- Soren: Sí. Esos cuervos han emprendido el vuelo en cuanto han visto llegar a la Guardia Sagrada. Y los otros también han huido.
- Ike: Entonces ya se acabó lo que se daba. Lo de los cuervos lo entiendo, pero... ¿qué hacían esos hombres ahí con ellos?
- Titania: Sí, a mí también me ha parecido extraño.
- Ike: Por su aspecto parecían piratas, pero está claro que no se comportaban como tales.
- Titania: Es cierto. No estaban interesados en llevarse ningún botín y su estilo de lucha denotaba un entrenamiento militar de nivel. ¿Pero quién se oculta tras ellos? ¿Al servicio de quién estaban? ¿No podría ser esto un atentado contra la vida de la apóstol?
- Nasir: Sería posible. La apóstol es el símbolo de la unidad misma del imperio de Begnion. Es su emperatriz. Si a ella le ocurriera alguna desgracia, el imperio tendría los días contados...
- Ike: Entiendo...
- Desconocido: ¿¡Que la apóstol ha desaparecido!? ¿¡Qué quieres decir!?
- Nasir: Esa voz...
- Ike: Vayamos a ver qué ha ocurrido. Deprisa.
*En otra parte dentro del barco*
- Tanith: Buf. Este asunto se está convirtiendo en un quebradero de cabeza.
- Soldado: ¡Lo siento mucho, señora! Si así lo deseáis, puedo ofrecerle mi vida en señal de arrepentimiento...
- Tanith: No digas estupideces. Si de verdad quieres hacer algo útil, vete a ver si encuentras a la apóstol.
- Soldado: ¡Sí, señora!
*El soldado se marcha*
- Ike: ¿He escuchado bien? ¿Ya ha vuelto a desaparecer la apóstol?
- Tanith: Ah, tú eres el mercenario...
- Ike: Mis hombres estaban vigilando el acceso a los camarotes. Que yo sepa, los mantuvimos a salvo del enemigo en todo momento...
- Tanith: Por lo que me han contado, la apóstol abandonó su camarote por voluntad propia, aprovechando el caos reinante.
- Ike: ¿Por voluntad propia? ¿Y cómo iba a cometer una estupidez así alguien a quien llaman "la apóstol"?
- Titania: ¡Modera tus palabras, Ike! ¡Estás volviendo a quedar como un maleducado!
- Tanith: Eso es lo de menos en este momento. Ahora tengo asuntos más importantes por los que preocuparme... Y... siento causaros tantas molestias sin necesidad, pero... ¿os importaría colaborar con nosotros en la búsqueda de la apóstol?
- Titania: ¡Por supuesto que no! ¿Verdad que no te importa, Ike?
- Ike: No, no. Como tú lo veas.
- Tanith: Nosotros buscaremos en el barco enemigo. ¿Podríais registrar vosotros vuestro barco, para mayor seguridad? Os estaríamos muy agradecidos.
*De regreso en la cubierta*
- Ike: Hemos dicho que haríamos todo lo posible para encontrarla, pero ni siquiera sabemos qué aspecto tiene...
- Soren: Podemos asumir que se tratará de una mujer con un porte claramente aristocrático.
- Ike: ¿Eh?
*Aparece Titania junto a Mist*
- Titania: Supongo que nos bastará con ponernos a buscar polizones..., gente que no conozcamos de vista. Separémonos. Iremos más deprisa si buscamos en parejas. Mist y yo inspeccionaremos este lado...
- Ike: Y entonces Soren y yo buscaremos por el otro.
*En otra parte del barco*
- Ike: Soren... Sobre lo que te he dicho esta mañana...
- Soren: ¿Sí?
- Ike: Sobre tu forma de expresarte...
- Soren: Sí... Todavía debería disculparme por eso.
- Ike: No, no hace falta que te disculpes. Te conozco y por eso sé que te habrás molestado. ¿Verdad?
- Soren: No. Bueno...
- Ike: No te lo tomes como algo personal. Yo tampoco soy un buen ejemplo de orador. En realidad, tu habilidad para llamar a las cosas por su nombre cuando los demás se quedan callados es lo que te hace único. A los demás les puede ese sentido de la educación... Pero, en cambio, contigo sé que lo que dices es lo que piensas.
- Soren: Bueno... Sí, tienes razón... Gracias por confiar en mí, Ike.
- Ike: Y ahora, por lo que respecta a la apóstol...
- Soren: ¡Oh!
- Ike: ¿La has encontrado?
- Soren: No, creo que no es ella. ¡Pero de todos modos, aquí hay una niña!
- Ike: ¿¡Cómo!? ¿Y qué hace una niña escondida en nuestro barco?
- Soren: Seguramente será la hija de algún noble, que llegó hasta aquí huyendo del barco de Begnion...Ha sido una batalla terrible. Seguro que se escondería aquí completamente aterrorizada. ¿Qué vas a hacer con ella, Ike?
- Ike: Ayudarla, por supuesto. No podemos dejarla así.
*Aparece una niña*
- Ike: Eh, tú... ¿Te encuentras bien?
- Sanaki: Sí. E-estoy bien...
- Ike: ¡Tranquila, no te asustes!
- Sanaki: Eh... ¿Quién eres tú? No pareces un laguz. ¿Eres un nuevo recluta, quizás?
- Ike: No. Soy un mercenario contratado por la princesa Elincia.
- Sanaki: ¿La princesa de Crimea? ¡Ay!
- Ike: ¿Qué te pasa? Ah, te has hecho daño en el pie. Déjame que le eche un vistazo.
- Sanaki: ¡Espera! ¡No te me acerques!¡Eh, que te he dicho que no...! ¡Ayyyyy! ¡Me estás haciendo daño, so bruto!
- Ike: No parece que el hueso esté roto. Aunque, en cualquier caso, será mejor que Mist también le dé un repaso.
*Ike se acerca para cargarla*
- Sanaki: ¿Eh? ¿Pero qué...? ¿Pero qué estás haciendo?
- Ike: Tú solo agárrate fuerte y ven conmigo. Mi hermana está aquí; seguramente podrá curarte lo que tienes en el pie.
- Sanaki: ¿Estás intentando ayudarme? ¿Pero no deberías estar en otra parte?
- Ike: Se supone que debería estar buscando a alguien importante, a alguien a quien llaman "la apóstol". Pero como ya hay más gente buscando, antes preferiría hacerme cargo de una persona herida.
- Sanaki: Vaya... Entonces...
- Ike: ¿Entonces qué?
- Sanaki: No, no es nada. Si es así, acepto tu ayuda encantada.
- Alguien: ¡Ike! ¿Habéis tenido suerte buscando a la apóstol?
- Ike: No. Solo hemos encontrado a una chiquilla perdida.
*Aparecen Mist y Titania*
- Titania: ¡Huy, qué niña tan mona!
- Ike: Mist, ¿piensas que podrías ayudar a esta chica con tu bastón?
- Mist: 3Sí, claro. ¿Está herida?
- Ike: Solo en el pie... Aunque tal vez también se haya golpeado en la cabeza. Porque desde que la he levantado del suelo no ha parado de refunfuñar...
- Sanaki: ¡Me he quedado callada porque pensaba que estabas bromeando, pero ya has superado el límite de mi paciencia!
- Ike: ¿Eh? ¿Qué te pasa? ¿Te duele en algún sitio más aparte del pie?
- Sanaki: Grrr... ¡Ahora os vais a enterar, vulgares plebeyos! ¡Populacho ruin!
- Ike: ¿Enterarnos? ¿De qué?
- Sanaki: ¡De que estáis en presencia de Sanaki, emperatriz de Begnion! ¡Yo soy la apóstol, la voz de la diosa en persona!
- Ike: ¿Qué ha dicho? ¿Que ella es la qué?
- Titania: Entonces, ella es...
- Mist: No, no... De verdad que no...
- Ike: No puede ser.
- Soren: ¡De ninguna manera!
- Titania: Sin precipitarnos... Supongamos que nos mintiera. Debería tener un buen motivo para hacerlo...
- Sanaki: ¡Ma-ma-malditos ignorantes!
- Desconocido: ¿Os encontráis bien, emperatriz?
*cambio de escena*
- Sigrun: No pudimos hallaros antes y por eso quedasteis expuesta al peligro. ¡Acepto mi plena responsabilidad de los hechos!
- Sanaki: ¡Llegas tarde, Sigrun!¿Qué hubieras hecho en caso de que me ocurriera algo?
- Sigrun: ¡Os ruego que me perdonéis, emperatriz!
- Sanaki: Eso no será necesario. Yo también tengo parte de culpa en lo que ha pasado.
- Sanaki: En lugar de discutir entre nosotros, pensemos mejor en nuestros rescatadores. Como recompensa por haberme salvado, me gustaría invitarles a visitar nuestra corte. Y aseguraos que entre los invitados también se encuentra esa muchacha a la que sirven, la que dice ser la princesa de Crimea.
- Sigrun: Supongo que sois los guardaespaldas de la princesa Elincia. Lo siento por todas las molestias que os hemos causado.
- Ike: ¿Y tú eres...?
- Sigrun: Disculpadme por no haberme presentado antes. Me llamo Sigrun y soy comandante de la Guardia Sagrada de Begnion. La verdad, no tengo palabras para agradeceros que hayáis salvado la vida de nuestra emperatriz.
- Mist: Espera... Pero entonces..., ¿es verdad?
- Titania: ¿Nos estás diciendo que esa niña...?
- Ike: ... ¿Es la emperatriz...?
- Soren: ... ¿De Begnion? Hm, eso parece. Aunque cueste creerlo, dicen que de todo hay en la huerta de la diosa. Sin ir más lejos, ¿a cuántas comandantes de una legión de jinetes de pegaso conocéis?
- Sigrun: La emperatriz os ha invitado a visitar Sienne, la capital de Begnion. Os llevaremos hasta allí, pero antes...deberíamos hablar con la princesa de Crimea. ¿Seríais tan amables de decirme dónde se encuentra?
- Ike: Estará en su camarote. Ven, te acompañaré.

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