Capitulo 15: Frontera salvaje

» En Kilvas
- Nealuchi: ¡Oh! ¡Pero si es el joven príncipe de Serenes! Bienvenido, bienvenido, bienvenido!
- Reyson: Tienes buen aspecto, Nealuchi.
- Nealuchi: Y no solo por fuera. También me siento de maravilla por dentro. Digan lo que digan, estoy hecho un mozo. ¡Je, je, je! Cuéntame… ¿Qué tal esta tu padre, el rey Lorazieh?
- Reyson: Pues esta igual que siempre. Desde aquel fatídico día ha permanecido siempre postrado… Apenas tiene fuerzas para levantarse.
- Nealuchi: Hmmm… No me extraña. En un unos pocos días perdió a su familia, a sus amigos y a casi todos sus súbditos.
- Reyson: Si…
- Nealuchi: Aunque por lo menos tenemos el consuelo de tenerte entre nosotros. Si hay algo que este viejo cuervo pueda hacer por ti, no te abstengas de pedirlo, príncipe Reyson.
- Reyson: Muchas gracias Nealuchi, te lo agradezco mucho.

*Llega Naesala*

- Naesala: Siento haberte hecho esperar, Reyson. ¡Nealuchi!, ¡Deja las historias para luego! ¡Si puedes irte ahora, nos harás un favor!
- Nealuchi: Si claro, por supuesto. Seguro que tenéis muchas cosas de las que hablar. No molestare mas Por favor príncipe Reyson, sentíos como en vuestro hogar.

*Se va Nealuchi*

- Naesala: ‘Bah! Ese viejo siempre ha sentido debilidad por la casa de Serenes. Por eso apenas pudo disimular su alegría cuando se entero de que el príncipe Blanco en persona nos obsequiaría con su visita. Y bien príncipe, ¿Qué motivo te trae por aquí? No te hemos visto la cara en mucho tiempo, y por supuesto me intrigan tus intenciones.
- Reyson: Tu actitud durante la reunión en Golda me llamo la atención ¿Qué estas buscando Naesala? ¿Por qué provocaste a Tibarn?
- Naesala:¿Has venido de tan lejos solo para preguntarme esto? ¡Vamos, tienes que estar bromeando!
- Reyson: Es un asunto muy serio rey cuervo! Tibarn es el guardián de mi padre. Si no fuera por el, quizás ya habría desaparecido la casa de Serenes. Por eso no consentiré ninguna afrenta hacia su persona.
- Naesala: Ah, ya veo. ¿Así que en lugar de confiar en el apoyo de tu viejo amigo, prefieres ganarte los favores de tu nuevo protector? Ese es un cambio de actitud muy poco afortunado. ¿O acaso has olvidado que fui yo quien os cuidó a tu hermana y a ti cuando erais pequeños y no Tibarn?
- Reyson: Cualquier cambio en mi actitud no puede estar motivado sino por la tuya propia, Naesala. Al fin y al cabo eres tú, mi viejo amigo, el que sigue dedicándose al comercio con el enemigo, con humanos. Si cambiaras esa forma de proceder, estoy seguro de que podríamos recuperar esa relación que en su día tuvimos.
- Naesala: Oh no, pero eso no supondrá ser jamás. Veras, los humanos juegan un papel esencial en el cumplimiento de mis planes.
Reyson: Has cambiado, Naesala. Y si este es el camino que has escogido no tengo nada más que decir.

*Se va Reyson*

- Naesala: Me pregunto si alguna vez entenderás lo que significa defender Kilvas. Lo que es proteger un país entero.

*Llega un soldado*

- Soldado: Rey Naesala! ¡Acaba de llegar el duque de Tanas, del senado imperial de Begnion!
- Naesala: Traedlo aquí.

*Llega Olivar*

- Oliver: ¡Su majestad! E-este ejemplar con el que acabo de cruzarme… ¡¿no es un noble de Serenes!? ¡Creí que se habían extinguido!
- Naesala: ¿Y que si lo fuera?
- Oliver: ¡Oh! ¡Entonces estaba en lo cierto! ¡Espléndido! Mis ojos no me engañan. Esas alas blancas y brillantes, esa cabellera rubia y reluciente, reluciente como si los cabellos fueran de oro… Sin duda estoy ante la sublimación de la belleza en su estado mas puro…
- Naesala: Por favor, duque Oliver… ¿Podríamos discutir sobre nuestros negocios en vez de andarnos por las ramas? A petición vuestra, nos apoderamos de diversas piezas de arte que había en los barcos del duque de Gaddos.
- Oliver: Si, si, y a cambio recibiréis la compensación pactada. Pero ahora hay otra cosa… ¡Que debo obtener a cualquier precio!
Naesala: ¿En serio? ¿Un nuevo encargo? ¿De que se tratará esta vez? ¿Mas arte quizás?
- Oliver: ¡Jo, jo, jo! ¡Cualquier obra de arte esta de mas! ¡Se trata de algo muchísimo más valioso! Tanto que si aceptáis mi proposición, os pagare el doble de lo habitual!
- Naesala: Vaya, es una oferta muy generosa. ¿Y que es lo que deseáis en esta ocasión?
- Oliver: ¿A que viene esa pregunta? Seguramente ya lo habréis adivinado a estas alturas…


» Catedral de Mainal en Begnion
- Ike: El encuentro con la apóstol estuvo bien, pero lo único que hizo fue pagarnos y mandarnos otro trabajo No nos hizo ninguna clase de pregunta, no pareció interesarse por nada.
- Titania: Me pregunto lo que esta planeando. No puedo dejar de pensar… que dentro de esa caja había seres vivos. Pero… ¿Qué pretende hacer la apóstol con ellos?
- Ike: No lo se. Dime, Titania, ¿es que todos los nobles y la realeza son así? Necesitan de burocracia para todo y tienen protocolos para cualquier cosa. Su forma de hablar es aburrida, pesada y confusa.

*Llega Mist*

- Mist: Pero Ike, los otros nobles que conocemos son distintos. Piensa en la princesa Elincia, en el rey de Gallia y también en el príncipe de los dragones… Todos ellos han sido muy amables con nosotros y nunca hemos tenido problemas para hablar con ellos.
- Titania: Quizás este comportamiento tan censurable de las elites se deba al sistema de clases de la sociedad beorc. El caso de la princesa Elincia es distinto, porque fue educada lejos de esas influencias. Por eso es alguien tan especial.
- Ike: ¡Bah! Yo jamás podría acostumbrarme a esa cultura de los nobles beorcs.


» Conversaciones de la base
[Sirviente]
- Sirviente: Ejem. Vosotros procedéis de Crimea, ¿verdad? Os doy mi pésame por la terrible desgracia que ha azotado a vuestro país y vuestra gente. Sin embargo vosotros podéis consideraros afortunados. ¡El destino os ha traído hasta aquí, al gran templo de Mainal! ¡Al esplendor de Begnion, la mas grande las naciones de Tellius! Por cierto, he escuchado que vais a viajar al norte, hacia el desierto de Grann. ¿Sabíais que las antiguas ruinas que allí existen? Son los restos de una antigua raza conocida como los Zunanma, los precursores de nuestra actual civilización. Seguro que disfrutareis de la sensación que supone visitar un lugar de tal importancia y trascendencia histórica.
- Ike: Si… Será una buena excursión.
- Sirviente: Oh, si, claro, las excursiones siempre están bien. Pero id con cuidado, no os acerquéis demasiado a las ruinas. Dicen que no muy lejos de allí se encuentra la guarida de una banda de ladrones. Y también hay viajeros que afirman haber visto figuras misteriosas entre las dunas que se extienden al noreste.


[Sigrun]
- Sigrun: ¿Cómo van los preparativos?
- Ike: Van bien. Saldremos a la hora prevista.
- Sigrun: Vuestra próxima misión os llevara al desierto de Grann. Debes elegir a tus acompañantes con mucho cuidado.
- Ike: El desierto no es más que una enorme extensión de arena ¿verdad?
- Sigrun: ¡Ja, ja ja! ¡Te dejas algo fundamental! Debajo de la arena no encontrarás tierra firme. Podrías escarbar y escarbar, que solo encontrarías mas arena bajo tus pies. Eso dificulta el movimiento de las unidades.
- Ike: Aja. Seguro que Soren sabe mucho mas acerca de esto pero…
- Sigrun: ¿Le ha ocurrido algo?
- Ike: No se si esta enfermo o solo se lo hace. El caso es que esta muy extraño desde que llegamos a Begnion.
- Sigrun: Ah…
- Ike: De todos modos, el saber no ocupa lugar. Te estaría agradecido si me contaras algo mas acerca del desierto.
- Sigrun: Por supuesto. En el desierto hay poca agua y el suelo esta muy seco. Por eso la vegetación es escasa. Eso significa que no hay matorrales ni nada parecido para ocultarse. Y como ya te he dicho, las unidades que vayan a pie o en caballo tendrán problemas para moverse sobre la arena. La excepción son los magos, las unidades con bastones y los ladrones. A ellos no les afecta este problema.
- Ike: Lo de los ladrones lo entiendo, porque son muy ágiles. Pero lo de los magos… ¿A que se debe? No tiene sentido.
- Sigrun: Me lo explico una vez un conocido mío que es mago. Dijo que los espíritus que controlaba se encargaban de quitar la arena de su camino. Claro que sabiendo de que fuente procedía esa información, tampoco le doy mucho crédito.
- Ike: ¿Quién era?
- Sigrun: El primer ministro Sephiran.
- Ike: ¿Y porque iba a soltar una trola como esa?
- Sigrun: ¡Ja, ja, ja! Veo que no le conoces aun bien. Pero deja que siga mi explicación.
¿Qué mas…? Por supuesto las unidades voladoras no tienen problemas para atravesar el desierto. Y los laguz tampoco. Por lo visto a ellos no les afecta demasiado la irregularidad del terreno, aunque puedan ir algo más lentos.
- Ike: Has dicho “laguz” y eso que por aquí casi todo el mundo dice “subhumano”
- Sigrun: Bueno, claro. Tanto los beorcs como los laguz somos seres vivos. La diosa creó a todas y cada una de las formas de vida iguales al mismo tiempo que únicas. Por eso me parece inaceptable que haya quien persiga a los laguz en esta tierra, que antaño vieron los ojos de la diosa.
- Ike: Eres de la nobleza, ¿verdad?
- Sigrun: Por supuesto. Solo alguien de descendencia noble puede permitirse el orgullo de servir a la diosa.
- Ike: Yo pensaba… que todos los nobles eran una panda de chalados incapaces de decir nada con sentido, Pero tu pareces sensata.
- Sigrun: ¡Ja, ja, ja! Me tomare eso como un cumplido… Ah, y una ultima cosa.
- Ike: ¿De qué se trata?
- Sigrun: En el desierto abundan los restos de antiguas civilizaciones. Dicen que bajo la arena se encuentran algunos tesoros de épocas remotas. Tal vez con un poco de suerte podáis encontrar alguno de esos tesoros durante el combate.


[Makalov]
- Makalov: ¡Fiuuu! ¡El gran templo, ni más ni menos! Un lugar rebosante de lujo hasta donde alcanza la vista Si encuentro un trabajillo aquí, será el fin de mi desdicha.

*Llega Ike*

- Ike:
- Makalov: Claro que,.. Todo este brillo y oropel es proporcional al peligro que entraba el trabajo. Y el peligro es proporcional a… las posibilidades de escaquearme que tengo si pongo en practica todos mis recursos. Con suerte podría librarme de… 4 de cada 5 misiones. Y con lo que cobro de plus de peligrosidad. ¡Será cuestión de bajar a las tabernas del pueblo y echar unas partidas de dados!
- Ike: Buenas tardes.
- Makalov:¡Aah! No… ¿No me habrás estado escuchando?
- Ike: ¿Cómo querías que no te escuchara? ¡Si en lugar de hablar a un volumen normal estabas gritando!
- Makalov: Eh… Ah… ¿Si? Pero todo eso lo decía de broma… De broma… ¡Porque soy un hombre muy serio! ¡Si señor!
- Ike: También estabas en deuda con esa banda de salteadores, ¿verdad?
- Makalov: ¿Eh? ¿Como lo sabes?
- Ike: Como ya terminamos con ese grupo, no debes preocuparte por devolverles el dinero.
- Makalov: ¡Si! ¡Tienes razón! Y todo gracias a vuestra ayuda. ¡Muchísimas gracias!
- Ike: Pero no pensaras que todo el mundo es igual, que es tan fácil quitarse de encima las deudas…
- Makalov: ¿Que quieres decir?
- Ike: Que las deudas son deudas, y tu tienes demasiadas, estos tipos no eran los únicos, ¿me equivoco? No podemos tener a los cobradores y morosos persiguiéndonos día y noche Por eso he ordenado que se liquiden todas tus deudas.
- Makalov: Que… ¡Que generosidad! ¡No me lo puedo creer!
- Ike: En cualquier caso, ese dinero ha salido del presupuesto de la compañía, por eso, amigo, ahora estas en deuda con nosotros. A cambio te convertirás en uno de los mercenarios de Greil
- Makalov: ¿Cómo? ¡No! ¡Eso nooo!
- Ike: Deduciremos ese importe de tu sueldo. Así que por una temporada…, trabajaras sin cobrar, amigo.
- Makalov:¿¡Que!? ¡Oh, no! ¡Eso si que no!
- Ike: Y hasta que no hayas terminado de pagar tu deuda, que no se te ocurra abandonar la compañía, o ponerte enfermo. Bueno, confío en que sabrás dar lo mejor de ti mismo
- Makalov: Ah… En que lío me he metido.


» Al salir de la base

*En el desierto*
- Ike: Dime, Soren, ¿te encuentras bien?
- Soren: ¿Eh?
- Ike: En los últimos días te veo un poco deprimido. Bueno, de hecho, desde que llegamos a Begnion.
- Soren: ¿De… verdad? Que extraño. Porque tampoco es que haya nada en particular que me tenga preocupado.
- Ike: Si tu lo dices. Bueno, estamos a las puertas del desierto, ¿por donde debemos entrar?
- Soren:
- Ike: Soren?
- Soren: Eh? Dime, ¿que quieres?
- Ike: A mi no me engañas. Se que aquí esta pasando algo.
- Soren: No… De verdad que no… Solo estaba… pensando. ¿Qué es lo que querías?
- Ike: Solo quería pedirte consejo, pero creo que ya no hará falta. Parece que nos han visto.
- Soren: ¡Ah!

*Aparecen dos personas*

- (?): ¿Quienes sois vosotros? ¡Responded!
- Ike: Somos mercenarios. Nos han contratado para terminar con un grupo de bandidos que campan en esta zona.
- (?): ¿Bandidos? ¡Sois más perros de los senadores! ¡Nos llamáis ladrones para así poder asesinarnos y quitaros la culpa de encima! ¡Pero no nos venceréis! ¡Pronto llegara el día en que todos los esclavos seamos libres y vosotros paguéis por vuestros crímenes! ¡Acordaos bien de estas palabras!
- Ike: ¿De que demonios estáis hablando?
- (?): ¡Ha llegado la hora de pasar a la acción! ¡Vamos, hermanos! ¡A por ellos!

*Salen muchos laguz del desierto y toman posiciones, el que custodia la puerta se transforma*

- Ike: ¿Cómo? ¿Nos estamos enfrentando a laguz? ¡No me gusta como pinta esto!
- Soren: Laguz o no, eso no quita que sean unos bandidos. ¡Que no se te ocurra bajar la guardia!
- Ike: De acuerdo ¡Escuchadme bien! ¡Vigilad donde ponéis los pies! ¡La arena es una dificultad más!


» Durante la batalla

[Lethe encuentra a Stefan]
- Lethe: Eh… Siento algo… como una presencia… ¿Habrá sido mi imaginación?
- Stefan: Vaya, ¿que tenemos por aquí? ¡Si es una gata! ¡Estupendo! Es la primera vez que te veo.
- Lethe: ¡Aah! De…De… ¿De donde has salido?
- Stefan: Ah, ¿te he sorprendido? Perdóname por el susto.
- Lethe: ¿Tú quién eres?
- Stefan: Si quieres saber el nombre de alguien… ¿No sería más educado presentarte tu antes?
- Lethe: Grrr… Me llamo… Lethe. Soy de Gallia.
- Stefan: ¡Aja! Y yo soy Stefan. Vivo aquí en este desierto, jugando a ser un ermitaño.
- Lethe: ¿De verdad? entonces no interrumpiré tu… vida.
- Stefan: Ah, no, no ¡No hace falta que te preocupes por eso!
- Lethe: Pues entonces no me preocupare…… ¿Y?...
- Stefan: ¿Y qué?
- Lethe: ¿Por qué te quedas ahí mirándome como un pasmarote?
- Stefan: Siento un interés especial por la tribu oriunda de Gallia. No interés, sino autentica fascinación. ¡Se me ha ocurrido una idea! ¿Por que no vamos a alguna parte a charlar un rato?
- Lethe: Me temo que eso no podrá ser.
- Stefan: ¿Por que no?
- Lethe: ¡Porque mis compañeros y yo estamos en medio de una batalla! No tengo tiempo para ponerme a hablar contigo!
- Stefan: De acuerdo… ¡Entonces os ayudare! Porque cuando termine la batalla, tendrás un rato para mi, ¿verdad?
- Lethe: Supongo que… a lo mejor…
- Stefan: ¡Muy bien! ¡Pues allá vamos!
- Stefan:Con menuda piedra me he tropezado…

[Mordecai encuentra a Stefan]
- Mordecai: Snif… ¡Grrr! Aquí hay… alguien… ¿Debajo de… la arena?¿Hmmm?

*Aparece Stefan*

- Stefan: ¡No! ¡Estoy aquí!
- Mordecai: ¿Estas ahí? Eres bueno… en esconderte.
- Stefan: ¡Es todo un honor recibir elogios de un miembro de la tribu de los felinos! ¡Me llamo Stefan y vivo como una especie de ermitaño en este desierto! ¿Y tú quien eres? No te había visto antes por esta región.
- Mordecai: Yo soy Mordecai, guerrero de Gallia. Es la primera vez que viajo fuera de mi país.
- Stefan: Imaginaba que sería el caso. Y estaba en lo cierto. ¡Que listo soy je, je, je! Escúchame, Mordecai. Quisiera saber más sobre las tribus de Gallia. ¿Por qué no te quedas a cenar conmigo?
- Mordecai: Eh… Pero mis amigos y yo estamos luchando, y por eso… no puedo. Lo siento.
- Stefan: Muy bien, entonces os ayudare. Cuando haya terminado la batalla tendrás un rato para mi, verdad?
- Mordecai: Muy bien. Si luchas con nosotros puedo llamarte amigo. Luego hablamos de Gallia.
- Stefan: Estaré esperando encantado nuestra charla. Muy bien, Allá vamos!
- Mordecai: ¡Si! ¡Vamos!”


[Lucha contra Muarim]
Normal:
Mis compañeros y yo no somos bandidos… Claro que eso a vosotros parece que os da igual.

*Rolf VS Muarim*
- Muarim: ¿Como?... Porque hay un niño pequeño peleando? Eres tan joven… No deberías estar empuñando un arma.
- Rolf: Puede que sea joven… Pero tú eres un bandido, seas laguz o beorc, te castigare por tus delitos.
- Muarim: Espera… ¡Detente! No quiero hacerte daño.

*Ike VS Muarim*
- Ike: Si lo que dices es cierto… Si en realidad no sois unos ladrones, ¡entonces dejad de luchar! Si ha habido alguna clase de malentendido, podemos hablarlo con calma.
- Muarim: ¡Ja! ¡Que te piensas que vamos a caer en esa trampa! ¡Así es como los de tu raza nos engañan siempre para atraparnos! ¡Allá voy!
- Ike: ¿¡Eh?!

*Mordecai VS Muarim*
- Muarim: Apártate, hermano tigre. No deseo luchar con uno de los míos.
- Mordecai: Yo tampoco quiero hacerte daño., Dejamos de luchar y hablamos.
- Muarim: ¿Hablar? Parece que a ti ya te han domesticado. Lamentable… ¡Ahora muere!
- Mordecai: ¡No!

*Lethe VS Mordecai*
- Lethe: Escúchame, hermano. ¡Ten algo de sentido común y detén esto!
- Muarim: ¡Que poca vergüenza! ¿Como eres tu capaz de mancillar tu honor de lagus y aliarte con esos humanos?
- Lethe: ¡Mira quien habla! ¡El mas adecuado para dar lecciones de ética! ¡El que se junta con una banda de bandidos!
- Muarim: ¡Esta discusión es una perdida de tiempo! ¡Ven, que te voy a enseñar mis otras razones!
- Lethe: ¡Oh!

[Al vencer a Muarim]
- Muarim: Oh, no…


» Después de la batalla
- Muarim: Ah… Aah... Nng… Hemos perdido…
- Ike: ¡Tu! Tú eres el líder de esta banda de, ¿verdad?
- Muarim: Así es… No ofreceré más resistencia. Podéis llevarme con vosotros o ejecutarme aquí mismo…Pero a mis compañeros... no les carguéis con la culpa. ¿Les dejaras irse si yo voy contigo?
- (?): ¡No! ¡No lo consentiré!
- Ike: Eh?

* (?) Se quita la capucha*

- Tormod: ¡No dejaré que te lleves a Muarim!
- Muarim: Grrr… ¡Largo de aquí pequeñín! Se supone que no deberías haberte mostrado…
- Tormod: ¡Si queréis a Muarim, tendréis que matarme a mi antes!
- Ike: Pero tu eres…
- Muarim: Si, un niño beorc, lo rapte cuando era un bebe. Pero no tiene nada que ver con los subhumanos…
- Tormod: ¡No mientas! ¡Estoy aquí por propia voluntad! ¿Quién es sino el líder del grupo de liberación laguz? ¡Pues yo! ¡Eres un insensato, Muarim. ¿Pretendes subir a los demás y que te maten? ¡No lo permitiré!
- Muarim: Pequeñín…
- Ike: ¡Eh vosotros! Me da igual quien sea el verdadero líder. A ver si ponemos las cosas en claro. Si no me equivoco, aquí tenemos a un lagus, que se llama si mismo subhumano… que esta protegiendo a un beorc secuestrado que se proclama líder de un movimiento de liberación laguz. Si es así, que alguien me lo explique, porque no tengo la menor idea de que significa todo esto.
- Tormod:

*Dentro de las ruinas*

- Ike: A ver… ¿Verdad que a lo largo de la historia ha sido costumbre en Begnion tratar a los lagus como esclavos?
- Tormod: En efecto.
- Titania: ¡Pero eso forma ya parte del pasado! ¡La esclavitud se abolió hace 20 años y desde entonces los lagus son libres!
- Nasir: Eso es lo que piensa la opinión pública, Titania.
- Ike: ¿O sea que estáis diciendo que hay gente que incumple la ley aun sabiéndolo?
- Tormod: Por supuesto. La gente corriente obedece, pero todavía hay muchos esclavos lagus en las residencias de los nobles. Muarim y yo intentamos llamar la atención de los senadores sobre este asunto, pero no quisieron escucharnos. Por eso reunimos a otros luchadores y nos dedicamos a irrumpir en las casas donde hay esclavos, para permitirles escapar. Naturalmente, los nobles no quieren que esto salga a la luz. Por eso nos llaman ladrones y nos persiguen como a forajidos.
- Ike: Muy bien. Me parece que entiendo vuestros motivos. Pero no creo que así vayáis a resolver el problema.
- Tormod: Eso ya lo sabemos. ¡Pero no podemos abandonarlos a su suerte! ¡Ni podemos ni queremos!
- Ike: ¿Y no aceptarías mi ayuda?
- Tormod: ¿Qué?
- Ike: Me molesta esta forma de ser de los beorcs. Supongo que yo también podría echaros una mano de alguna manera…


*En alguna parte del cielo*

- Reyson: Detente, Naesala! ¿Adonde me llevas? Dímelo!
- Naesala: ¡Ya falta poco! Lo sabrás cuando lleguemos, palabra.
- Reyson: He venido sin avisar a Tibarn. Si hubiera sabido que iba a irme tan lejos, le habría dejado un mensaje…

*Bosque de Serenes, llegan volando Naesala y Reyson*

- Naesala: Ya hemos llegado. Esto es lo que quería mostrarte Mira a tus pies y dime que ves Reyson.
- Reyson: Que… ¿Qué es esto? ¿Cómo es posible? ¿Qué ha ocurrido aquí?

*Reyson se va adelante*

- Naesala: Tu mismo…

*Naesala va adelante y se reúne con Reyson*

- Reyson: ¿Me estas diciendo que esto es Serenes? Este paisaje desolado, estos árboles marchitos y muertos… ¿me estas diciendo que este es mi bosque? (idioma antiguo) ¡Arboles sagrados!¡Semilla, raíz y tronco!¡Despierten de su sueño y atiendan mi llamado!¡Contesten el llamado de lo verde, o poderosos!
- Naesala: La lengua antigua… Han pasado muchos años desde que la escuche por última vez. Por lo menos todavía puedes hablarla.
- Reyson: Pero no oigo la respuesta del bosque. ¿Por qué… ha ocurrido esto?
- Naesala: Este lugar ha estado así desde que tu clan lo abandono. La entrada al bosque esta bastante dañada. La quemaron, así que la mayoría de los árboles están muertos.
- Reyson: Eso es algo imperdonable. Pero dime… ¿Por qué...? ¿Por qué esos malditos humanos son capaces… de cometer semejantes atrocidades? ¿Qué les hizo este bosque a ellos? ¿Qué les hizo mi clan?
- Naesala: Los humanos nos miran con desprecio. Pero no solo a nosotros, sino a todo lo que hay en la naturaleza. Piensan que todo existe para su satisfacción y su lucro personal. No tienen reparos ni vergüenza alguna.
- Reyson: Naesala… Creo que estaba equivocado contigo. Te he tratado como a un mentiroso, un traidor vendido a los humanos... Pero me he excedido con mis palabras.
- Naesala: No es necesario que te disculpes, Al fin y al cabo, es cierto que me dedico a actividades comerciales con ellos… Por cierto, se esta haciendo de noche. Supongo que tendrás que esperarte a mañana para regresar a Phoenicis. Se de un noble que tiene una casa cerca de aquí. En esta época no creo que haya nadie. Podríamos alojarnos allí por esta noche.
- Reyson: ¿Dormirías en un edifico de los humanos?
- Naesala: Piensa… Los pájaros como nosotros no poseemos visión nocturna. Si nos descubrieran los humanos, seguro que nos acecharían y terminarían capturándonos.
- Reyson: Hmm. Ya te entiendo.

*Naesala y Reyson entran en la casa del noble*

- Naesala: Estupendo. Iré a ver si encuentro algo de comer. Mientras tanto… ponte cómodo.
- Reyson: ¡Naesala!
- Naesala: ¿Si?
- Reyson: Muchas gracias., Gracias por todo lo que has hecho por mi… de verdad.
- Naesala: No digas tonterías. Somos viejos amigos, ¿verdad? No tienes por que agradecérmelo.
- Reyson: Tienes razón, viejo amigo.

*Naesala sale fuera de la mansión*

- Naesala: ¿Esta todo preparado?
- Soldado de Kilvas: Si… Aunque la impaciencia del duque de Tanas se esta volviendo incontenible… y eso no es bueno.
- Naesala: Puedo suponerlo. Pero hay que disimular hasta mañana. Si Reyson llega a sospechar la que se le viene encima, lo más probable es que emprenda el vuelo lejos de aquí.
- Soldado de Kilvas: De acuerdo.
- Naesala: Ha llegado el momento de dar los últimos retoques. Esto también lo hago por Kilvas. Así que no me juzgues mal, Reyson… Aunque estoy seguro de que lo harás. En fin, así es la vida… Espero que disfrutes de lo que te tocara a partir de ahora.

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