Capitulo 19: Responsabilidad

El recién creado ejército crimeo de la princesa Elincia marcha hacia Tor Garen. Dirigido por Ike, se lleva su primera victoria Tor Garen es una gran muralla que protege la frontera de Daein. Se considera un obstáculo insalvable y está guardada por la elite militar. Sin Embargo, la fuerza del ejército crimeo liderado por el general Ike supera la previsiones de Daein y Tor Garen cae. Tras descubrir el interés de Gallia en la guerra, Ike no pierde el tiempo y da la orden de seguir penetrando en Daein. Las ruedas de la historia, detenidas desde la caída de Crimea, vuelven a chirriar lentamente…

- CAPITULO 19: RESPONSABILIDAD

- Petrine: ¡Naesala! Rey Naesala de Kilvas! ¡Debo hablar contigo ahora mismo!
- Naesala: Vaya, si es la general Petrine. ¿Qué te trae por estas cumbres heladas?
- Petrine: No perdamos más tiempo. ¿Es cierto? ¿Los crimeos han vencido en Tor Garen?
- Naesala: Odio tener que confirmarlo, pero así es.
- Petrine: ¡Ah! ¡Kayachey, perro inútil! ‘El grupo de esa niña caprichosa lo ha derrotado ¡Pedazo de inútil!
- Naesala: Estoy seguro de que no ha sido solo culpa del general. Se decía que Crimea era débil. Y que Tor Garen era inexpugnable Sin embargo…, ha sido derrotado. Me da la impresión de que alguien ha subestimado al enemigo. ¿No crees?
- Petrine: ¿Qué? ¿Te atreves a insultar a Daein, cuervo? Algunos han perdido su vida por menos.
- Naesala: Insultar a Daein? No por favor, ¡Nunca! Por favor, general Petrine. Constato hechos, simplemente. La batalla anterior poco importa; detendremos al ejército de Crimea aquí. Yo mismo saldré a luchar.
- Petrine: Mmm. Parece que lo has preparado todo para el espectáculo.
- Naesala: General Petrine, Kilvas permanecerá siempre del bando de Daein, siempre que… se nos pague claro.
- Petrine: Si lo único que necesitas es oro, nuestra amistad nunca se marchitara. ¡Procura demostrar que merecéis lo que os damos! ¡Homasa! ¡Ven!

*Aparece Homasa*

- Homasa: Si.
- Petrine: Ayuda al rey de Kilvas y detén a los crimeos. ¡No metas la pata! ¿Entendido?
- Homasa: Confiad en mi, general
- Petrine: No tolerare otro fracaso, rey de Kilvas. Acaba con ellos. Y que sea rápido… ¿De acuerdo? ¡Ah! ¡Estoy harta de quedar en ridículo por culpa de esa guarra Crimea y su lamentable banda de esbirros!
- Naesala: Falta una parte de mi paga.
- Petrine: No te preocupes, esta todo preparado. Te pagaremos cuando cumplas con tu parte.
- Naesala: Mientras eso este claro, todo irá bien. De acuerdo. Me voy.

*Petrine se aleja*

- Petrine: ¡Maldito perro! ¡Son escoria incluso dentro de la moral subhumana! Dales a esos cuervos la mínima oportunidad y te la clavaran por la espalda y te sacaran los ojos. Parásitos voladores.



*En el campamento de Ike*
*Informe de Soren*

» Conversaciones de la base
[Jill **]
- Mist: Adiós ¡Nos vemos luego!
- Jill: Si. ¡Mist! ¡Cuidado! ¡Que te resbalas!
- Mist: ¡AAAAAAAH!
- Jill: ¡Mist!
- Mist: ¡Ay! ¡Me he caído de culo! ¡Je, je, je! ¡La nieve esta muy fría!
- Jill: ¡Ten cuidado!
- Mist: ¡Vale! ¡Mira Jill! ¡Voy a hacer un ángel en la nieve! ¡Ja, ja, ja, ja!

*Mist se va*

- Jill: Se lo está pasando muy bien. Que inocencia…
- (¿?): ¡Jill!
- Jill: ¿Quién anda ahí?

*Aparece Haar*

- Haar: Soy yo.
- Jill: ¿Capitán Haar? Pero… ¡Esto es territorio enemigo!
- Haar: He estado buscándote desde que desapareciste en Toha, pensé que estarías persiguiendo a los crimeos. No me imaginaba que te habrías unido a ellos.
- Jill: Al principio fue solo por las circunstancias pero… ahora es diferente. Estoy con ellos porque es lo que quiero. Tras pasar un tiempo con ellos… y conocer a los laguz… me he dado cuenta de lo estúpida que he sido.
- Haar: ¿Laguz? Jamás pensé que oiría esa palabra de alguien que decía “subhumano” con tanto odio. Parece que has tenido buenas experiencias en este pequeño ejército.
- Jill: Sabia que si alguien podía entenderlo eras tu capitán Haar.
- Haar: Así que estas creando tu propio sistema de valores. Esto esta bien. Esta muy bien. ¿Qué vas a hacer ahora? Si sigues avanzando, te encontrarás con el general Shiharam en poco tiempo.
- Jill: Mi intención no fue nunca la de importunar a mi padre. Sin embargo…, como soldado de este ejército, me enfrentare a él sin miedo y con la cabeza bien alta.
- Haar: Das muestra de una gran determinación.
- Jill: ¡Así es!
- Haar: Bien. Creo que no queda nada más por decir. Adiós. La próxima vez que nos encontremos seremos enemigos. Prepárate… y descansa bien. Sabes que es importante.
- Jill:

*Alejados de la escena*

- Mist: ¿Ike? ¿Puedo hablar contigo? Hace pocos minutos, un hombre que no conocía de nada se puso a hablar con Jill. No sabía que estaba pasando, así que he venido a buscarte. ¿Qué hacemos? No sé lo que están diciendo, pero parece muy serio.
- Ike: Jill se entreno en Daein. Para ella será muy duro luchar contra sus paisanos… No importa lo preparada que piense que esta.
- Mist: ¡No puede ser! ¡No puedes dejar que luche contra su propio padre! ¿Ike?
- Ike: Mmmm.. Puede que sea mejor que se quede en el campamento… Solo mientras estemos en Daein.


[Janaff *]
- Janaff: Brr … Me da igual el número de enemigos, pero ¡no puedo con esta nieve! Se me están escarchando las alas.
- Ike: Eso parece grave. ¿Podrás volar?
- Janaff: Si, podré volar. Estas alas son de verdad ¿sabes? Están hechas de carne, hueso, sangre y plumas. Yo no hiberno, si es lo que insinúas. ¡Rayos! Los beorcs nunca sabéis cuando estamos hablando en serio y cuando en broma.
- Ike: Ah… ¿Entonces era una broma? Lo siento.
- Janaff: Vaya… Que sinceridad. No me lo esperaba. Parece que estas bien educado.
- Ike: Eh…
- Janaff: Por cierto, quería preguntarte una cosa… ¿Qué posibilidades tenemos de ganar?
- Ike: Estamos en gran desventaja.
- Janaff: ¿Qué? Eso no es lo que quería oír! ¡Tienes que mejorar mucho, general beorc! ¡Estoy aquí! Si perdemos, no podré volver con la cabeza alta a Phoenicis.
- Ike: Estamos en desventaja, pero no pienso perder. Debo encontrar a un hombre de Daein… Yo seré lo ultimo que el vea.
- Janaff: ¡Ja, ja! ¡Bien dicho! Me gustaría que las nuevas generaciones supieran hablar así. Hay muchos en mi país que mas que halcones, deberían ser gallinas. Me gustaría devolverlos al huevo del que salieron para educarlos como debe ser.
- Ike: ¿¡Salís de un huevo!?
- Janaff: Es una forma de hablar. Parecido a… una metáfora. Hace muchas generaciones que ya no nacemos así. Que beorc mas tonto… Bueno, yo me voy. Tengo que calentar un poco antes de que empiece la batalla.
- Ike: Ya me imaginaba que lo del huevo era una broma. Pero nunca se sabe… Con estos pájaros…


[Ulki *]

- Ike: Perdona, ¿tienes un momento?
- Ulki: General Ike. ¿Qué quieres?
- Ike: No es nada importante… Solo quería saludarte.
- Ulki: Muy… considerado.
- Ike: Mmm… Tu rey es muy generoso , ¿verdad? Y no hablo solo de Reyson. Dejo a sus dos sirvientes
- Ulki: No entiendo…
- Ike: Supongo que Reyson se disculpo por privarle de vosotros. No se… ¿He malinterpretado algo?
- Ulki: No lo se. Pero se que el rey puede sobrevivir sin nuestra ayuda.
- Ike: ¿De veras? Es impresionante. Me han dado el titulo de lord, pero todavía no se dirigir a este ejército yo solo. Titania y Soren se ocupan de todos los detalles y eso es lo único que evita que nos sumamos en el caos.
- Ulki: Nuestro rey… no hace nada especial. Todos cumplen con su deber. No hay caos.
- Ike: Todos confían en el, ¿no?
- Ulki: Es… normal. En la sociedad laguz, el más fuerte es el rey. No como los beorcs m para los que el poder depende de la sangre. Los Esto hace que no tengamos jefes débiles como los beorcs. Lo siento… Puede que eso te haya ofendido.
- Ike: No, estoy de acuerdo contigo. Escoger a quien gobierna por su fuerza y capacidad en vez de por la sangre tiene mucho más sentido.
- Ulki: Cuando nos enfrentamos a Begnion, íbamos primero a por los grupos más débiles y los eliminábamos. Las armas beorcs pueden ser muy peligrosas, pero no todos las usan bien. Como los beorcs escogen a sus mandos por la sangre, suelen estar desequilibrados… Esa es la debilidad de los ejércitos beorcs. Para ti, general Ike, se acerca el momento de la prueba.
- Ike: Es cierto. No importa lo fuertes que sean los individuos; no sirve de nada si no son fuertes unidos. El poder de un ejército viene de la gestión y del mando… Es bueno saberlo. Gracias.
- Ulki: Mmm.



» Al salir de la base
» Frontera de Daein

- Janaff: General…, parece que hay muchos soldados enemigos. La mayoría son de Daein, pero hay algún cuervo de Kilvas.
- Ike: ¿Más que en ella última batalla?
- Janaff: Si, hay muchos, pero lo más raro es que el propio rey de Kilvas está con ellos.
- Ike: ¿El rey de los cuervos esta de lado de Daein?
- Janaff: Si. Comparado con los demás, el rey es una amenaza de verdad. Obviamente, no es rival para nuestro rey… Pero de todas formas, hay que tener cuidado,
- Ike: ¿Un destacamento bajo el mando del rey de Kilvas? Es lo peor que podía pasarnos.
- Soren: El resultado de la batalla depende de cómo lidiemos con los cuervos.
- Ike:
- Titania: ¿Soldados de Kilvas? ¿Qué nos puedes decir de ellos como miembro de las tribus aladas?
- Janaff: Por favor, no nos compares con esos carroñeros.
- Ulki: No nos gustan… los cuervos.
- Reyson:
- Ike: Ya sabes que Daein nos supera en número ¿Hay alguna forma de hacer que los cuervos abandonen? Sería muy útil para nosotros.
- Janaff: Bueno, supongo que podría entrevistarme con el rey de Kilvas… si fuera necesario. Sin embargo, no creo que mi charla con el tenga ningún efecto
- Ulki: Si quieres lo intento, pero… no esperes que consiga nada.
- Reyson: No me importan las circunstancias. Jamás volveré a hablar de nuevo con un cuervo.
- Soren: Hagamos lo que hagamos, permanecer aquí sentados es dar más tiempo al enemigo.
- Ike: Tienes razón. Vamos, ¡Adelante!


» Comienza la batalla
- Soldado: ¡Ha llegado el ejército de Crimea!
- Homasa: Espero que estén preparados para desaparecer. ¡Este será el lugar en el que se detenga su avance!
- Naesala: Estos vagabundos crimeos se han unido con mercenarios de Begnion. He oído que tienen a un traidor en su seno. Y aun así, siguen adelante… Que grupo más extraño. Pero mientras Kilvas este del lado de Daein, no tienen futuro. Ah, supongo que es su suerte.

*Naesala se transforma*

- Nasir: Creo que el enemigo nos ha visto.
- Ike: Es difícil no ver a un grupo tan grande como el nuestro.
- Nasir: ¿Algún plan?
- Ike: Sin trucos. Nada raro. Atacaremos de frente. Rápido y con contundencia.
- Nasir: Seguramente ya lo sabrás pero… Si no haces algo con Naesala estaremos en gran desventaja.
- Ike: Si, ya he oído lo de los cuervos… Aun así, no esperaras que nos escapemos sin plantar cara.
- Nasir: Ahora que lo pienso, el rey de Kilvas y el príncipe Reyson eran buenos amigos. ¿Le has pedido que hable con el rey?
- Ike: Si, pero se niega. Creo que Naesala es el responsable de la captura de Reyson a manos del duque de Tanas. Entiendo que no quiera hablar con el.
- Nasir: ¿Y los halcones? Ellos también son de las tribus aladas. Seguro que pueden encontrar algún punto en común.
- Ike: Lo cierto es que… no se mostraron demasiado entusiasmados.
- Nasir: Podrías ordenarles hablar con el.
- Ike: Hay una rivalidad entre clanes que no puedo entender. No insistiré en ello... Forzarles al dialogo no me parece… justo. Dejare que hagan lo que quieran
- Nasir: No me extraña de ti. Sin embargo, hay ocasiones en las que es necesario dar órdenes impopulares y…
- Ike: Es posible. Pero yo hago las cosas como mejor se. A mi manera. Vamos, ¡Adelante!

*Nasir se va*


[Si Ulki pelea con Naesala]
- Naesala: ¿Qué pasa? Vaya, pero si es uno de mis queridos primos. Ya lo ves; Kilvas se ha aliado con Daein. No te indignes demasiado por nuestra actitud.
- Ulki:

[Si Janaff pelea con Naesala]
- Janaff: ¡Rey de los cuervos! ¿De verdad traicionarías a tus hermanos laguz?
- Naesala: Por favor… Los halcones tenéis la sangre demasiado caliente. Ya conoces la verdadera naturaleza de los hermanos cuervos, así que…

[Si Ike pelea con Naesala]
- Ike: El rey de Kilvas.
- Naesala: Saludos comandante beorc. Son tiempos de guerra eh? Que mal que tengas que estar en el bando de Crimea eh? SI quieres podría ayudarte.
- Ike: ¿Cómo dices?
- Naesala: No nos interesa en absoluto Daein, estoy hablando de dinero. Siempre que me ofrezcas una cantidad adecuada de dinero, nos pasaremos a tu bando y lucharemos a tu lado. ¿Qué te parece?
- Ike: Me niego. No tengo ningún interés en tener por amigo a alguien que sería capaz de traicionarme por una bolsa de oro.
- Naesala: Ah… Pues lo siento por ti. En ese caso solo te queda morir general beorc.
*Pelea normal con Naesala*
- Naesala: Oh mira un humano. ¿Las alas negras son un signo de mala suerte y augurio en tu cultura no? Enseguida te mostrare la razón de esas palabras.

[Si Lethe pelea con Naesala]
- Naesala: Vaya, pero si es una guerrera laguz de Gallia.
- Lethe: Rey de Kilvas, Naesala. No eres más que un traidor a los laguz que apoya a un reino que martiriza y caza a tus hermanos como si fueran animales. Tus acciones manchan el orgullo y la honra de todos los laguz.
- Naesala: ¿Pero de que me estás hablando? Simplemente hemos elegido un bando. Igual que Phoenicis y Gallia apoyáis a Crimea, nosotros de Kilvas apoyamos a Daein. No sé donde ves las razones por las que montar ese discurso.
- Lethe: Pero la princesa de Crimea respeta a los laguz, y su país solo ha buscado el entendimiento entre nuestras dos especies. Los daenitas llevan toda la vida matándonos y tratándonos como animales.
- Naesala: ¿Y crees que en Crimea será diferente algún día? No son más que humanos, que puedes esperar de ellos.
- Lethe: ¡Pero...!
- Naesala: Silencio, prepárate para morir.
- Lethe: ¡!


[Si Ulki habla con Naesala]
- Naesala: Tu…
- Ulki: Rey de Kilvas. ¿Por qué has decidió enfrentarte a los laguz?
- Naesala: Eres de los de Tibarn, ¿Verdad? Tu eres sus “oídos” si no me equivoco.
- Ulki: ¿¿Por qué vendiste al príncipe Reyson a los beorcs?
- Naesala: Los halcones salvasteis a Reyson ¿no? Entonces, al final todo salió bien. ¿De qué te quejas?
- Ulki: ¿Repetirías estas palabras ante el príncipe Reyson en persona?
- Naesala ¿Reyson está aquí? ¿¡Esta aquí!? ¿¡Por qué!?
- Ulki: Los beorcs que dirigen el ejército le ayudaron a escapar del bosque de Serenes.
- Naesala: ¿”Ayudaron”? ¿Unos humanos ayudaron a Reyson a escapar? ¿A un laguz?
- Ulki: Así es. También rescataron a la princesa Leanne.
- Naesala: Leanne… ¿Esta viva?
- Ulki: Estuvo dormida todos estos años. El bosque la protegía. Sus voces devolvieron la vida al bosque.
- Naesala: Claro, por eso…
- Ulki: ¿Por qué no hablas con el príncipe Reyson? Si lo haces, puede que la ira del rey Tibarn arda con menos fuerza.
- Naesala: La ira del rey Tibarn, ¿eh? Mmm…

[Si Janaff habla con Naesala]
- Naesala: Tu…
- Janaff: ¡Rey de Kilvas! Maldita serpiente.
- Naesala: Eres de los de Tibarn, ¿verdad? Tu eres sus “ojos”, si no me equivoco.
- Janaff: ¿No te basto con vender al príncipe Blanco a los humanos? ¿Ahora luchas contra los laguz?
- Naesala: Los halcones salvasteis a Reyson ¿no? Entonces, al final todo salió bien. ¿De qué te quejas?
- Janaff: Me gustaría que le dijeras eso al príncipe a la cara.
- Naesala: ¿Reyson está aquí? ¿¡Esta aquí!? ¿¡Por qué!?
- Janaff: Está del lado de Crimea. Los beorcs que dirigen el ejército le ayudaron a escapar del bosque de Serenes.
- Naesala: ¿”Ayudaron”? ¿Unos humanos ayudaron a Reyson a escapar? ¿A un laguz?
- Janaff: ¡Sí! ¡Y también rescataron a la princesa Leanne!
- Naesala: Leanne… ¿está viva?
- Janaff: ¡No te hagas el tonto! Sabes que el bosque se ha recuperado. Eso fue gracias a ellos.
- Naesala: Si. Por eso el bosque… Claro.
- Janaff: ¡Escúchame, cuervo! Tienes que venir a hablar con el príncipe. Si no lo haces, pensare que estas realmente con el enemigo y se lo diré al rey Tibarn. ¡Piénsalo!
- Naesala: Si… Mmm--- ¿Qué hacer?

[Naesala vuela hasta Reyson]
- Naesala: ¡Reyson!
- Reyson:
- Naesala: ¡Eh, Reyson! ¡Tienes buen aspecto, chaval!
- Reyson: Lárgate…
- Naesala: Vaya, veo que puedes hablar.
- Reyson: Tu… ¿Cómo te atreves a presentarte ante mi?
- Naesala: Bueno, tengo fama de jeta. Algunos incluso me han tachado de sinvergüenza. Venga, déjame darte una razón, al menos.
- Reyson: ¡Vete! No te voy a escuchar.
- Naesala: Reyson, somos amigos, ¿no?
- Reyson: ¡Claro! ¡Amigos! ¡Somos tan buenos amigos, que me vendiste a aquella bola de grasa!
- Naesala: ¡En realidad no te vendí! Además, pensaba rescatarte justo después. Te pusiste nervioso y te escapaste su tú solo, así que…
- Reyson: ¿Me estás haciendo responsable?
- Naesala: ¡No, no! Bueno, puede que… si tu… Fui yo quien obro mal. No lo niego.
- Reyson:
- Naesala: Al final nadie resulto herido. Venga, alisa esas plumas. ¿Acaso miento?
- Reyson: Leanne está viva.
- Naesala: Si, el escolta de Tibarn me lo dijo. Me alegro mucho.- Estoy seguro de que, en cuanto la vea, Lorazieh empezara a sentirse mucho mejor. ¿No crees que las cosas se están arreglando, Reyson?
- Reyson: Supongo que… si no me hubieras traicionado ni me hubieras llevado al bosque…, no la habríamos encontrado.-.. Entonces, te perdono. ¡Solo por esta vez!
- Naesala: ¡Reyson! Vaya…
- Reyson: Con condiciones. ¿Las aceptaras?
- Naesala: ¿Qué condiciones?
- Reyson: Retira tus unidades de la batalla. Ahora. Y no vuelvas a luchar nunca más contra hermanos laguz.
- Naesala: Venga, Reyson. Eso es pedir demasiado...
- Reyson: ¿Qué harás entonces? ¿Seguirás luchando contra los crimeos entre los que me encuentro?
- Naesala: Esta bien. Tú ganas, Reyson. Me iré y los míos se vendrán conmigo. Sin embargo, no sé lo que nos deparara el futuro. Yo comparto el destino de mi nación
- Reyson: Mmm… Bien.
- Naesala: Bueno, ¿Somos amigos de nuevo? Ven a Kilvas a visitarme. Nealuchi estará encantado de verte.
- Reyson: De acuerdo. Cuando la guerra termine, iré con Leanne.
- Naesala: Ah, y Tibarn…
- Reyson: Hablare con él. No te preocupes.
- Naesala: Gracias. Adiós. ¡Cuídate! Estamos en guerra.
*Si todos los cuervos de Kilvas enemigos han sobrevivido*
- Naesala: Casi se me olvida. Tengo algo para ti. Acepto como un regalo de compensación.
- Reyson: ¿Cómo? ¿Qué es?
- Naesala: Una baratija humana. Es un anillo de guerrero
- Reyson: ¿Algo hecho por los beorcs?
- Reyson: No pongas esa cara. Lo he probado, y parece muy útil.
- Reyson: Bien. Lo acepto
- Naesala: Ten cuidado, Reyson. Si te ocurriera algo…, Nealuchi no me lo perdonaría.
- Reyson: Naesala… Gracias.
*Naesala y el resto de cuervos de Kilvas, pasan a ser unidades verdes*
- Naesala: ¡Escuchadme, alas negras! Kilvas se retira. Media vuelta. Nos vamos a casa.


*Turno siguiente de que los cuervos se vuelvan unidades verdes.*
- Homasa: ¿Kilvas nos ha traicionado?
- Soldado: Creo que “abandonado” sería más apropiado, pero....
- Homasa: ¿¡Idiota! ¡Es lo mismo! ¡Aaaah! ¡Malditos subhumanos! No se puede confiar en ellos.


[Pelea contra Homasa]

*Pelea Homasa con un laguz halcón*
- Homasa:
¿También luchamos contra halcones? ¡Esta será una prueba difícil!

*Pelea Homasa con un laguz fiera *
- Homasa: He luchado contra muchos como tú y conozco tus técnicas perfectamente. ¿Te atreves a enfrentarte conmigo?

*Pelea normal con Homasa*
- Homasa: ¡Mi espada es más rápida que el rayo! ¿Puedes seguirla?

*Pelea Homasa con - Stefan:
- Homasa: Vaya. Sabes cubrirte. ¿Me permites que te enseñe algo?
- Stefan: Enfunda tu arma. Si eso es lo mejor que sabes hacer, no estás preparado para enfrentarte a mi
- Homasa: ¿Qué? ¡Toma!

*Pelea Homasa con Reyson *
- Homasa: Matar a alguien desarmado es de mal gusto…, pero son cosas que pasan en el fragor de la batalla.

*Pelea Homasa con Ike *
- Homasa: Tu forma de luchar es… única. Es bruta y extraña, aunque muy eficaz. ¿Quién te enseño?
- Ike: Mi padre.
- Homasa: ¿De veras? Igual que a mí. Mi padre me enseño a usar la espada. Ninguno de los dos puede perder.

[Homasa al morir]
- Homasa: Que vergüenza…


» Después de la batalla
- Ike: Hemos… ganado.
- Nasir: Ha sido gracias a que conseguiste deshacerte de los cuervos.
- Ike: Si, si hubiéramos seguido luchando contra ellos, habríamos tenido muchas más bajas. Debería agradecérselo a Reyson.
- Elincia: ¡Lord Ike! Me alegro de que estéis bien. No habéis resultado herido, ¿verdad?
- Ike: Princesa Elincia. Estoy bien. Ileso.
- Elincia: Me alegro…
- Titania: ¡Ike! ¿Podemos hablar? Si no os importa, princesa Elincia, ¿Podrías acompañarme también? Entremos en este edificio.
- Elincia: ¿Qué será?
- Ike: Vayamos a ver.
*Entran en el edificio*
- Elincia: Aquí hay…
- Ike: Cielos…
- Titania: Es increíble, ¿verdad? Es oro. Todo esto.
- Ike: ¡Cuanta riqueza hay en Daein! Hay tanto, que casi no parece real. ¿Qué hacemos con él?
- Soren: Es botín de guerra. Y es nuestro.
- Ike: En ese caso, me gustaría tomar prestadas cincuenta mil. ¿Os parece bien?
- Titania: Eso es mucho dinero. ¿Qué vas a hacer con él?
- Ike: Son asuntos privados…
- Titania: Perdón, comandante. Ya no eres un niño. No tengo que meterme.
- Soren:
- Elincia: Lord Ike, este oro será para la compañía de mercenarios... Hasta ahora, no he podido pagar como es debido. Así que…
- Ike: No, si puedo llevarme prestadas cincuenta mil, será más que…
- Titania: ¡No las coges prestadas, son tuyas! De verdad. Lo que quede se lo daremos a Soren para el mantenimiento de la compañía. ¿Estáis de acuerdo, princesa Elincia?
- Elincia: Si, por supuesto.

*Campo de batalla enemigo*

- Petrine: Grrr…
- Soldado: Eh… ¿General Pe-Petrine? ¿General? Solo soy un… mensajero. Vengo a… deciros que…
- Petrine: ¡Ya lo sé, estúpido! Odio a esos asquerosos cuervos. Siempre los he odiado. Aun así, una traición como la suya… Grrr… ¡Alguien pagara por esto! ¿Te ha salido todo tal y como habías planeado, rey de Kilvas? Bien, ¡Pues has conseguido convertirte en enemigo de Daein! Cuando caiga Gallia, ¡Nos ocuparemos de tu ruin país y lo borraremos del mapa!
- Soldado:
- Petrine: ¿Por qué sigues aquí? ¿Te burlas de mí? ¿Quieres que te enseñe mi lanza?
- Soldado: ¡N-no, general! ¡No! ¡Nada de eso! ¡Os ruego que me perdonéis! Lo siento… Yo… ya… me… iba…
- Petrine: ¡Perro! Necesito… algo. Un plan brillante… Si esto sigue así, el rey reclamara mi cabeza.

*Tienda de campaña de Ike*

- Volke: ¿Querías verme?
- Ike: Llevas mucho tiempo esperando. Toma esto. Es el oro que te habíamos prometido.
- Volke: Lo habéis conseguido al final, ¿eh? Lo aceptare encantado.
- Ike: ¿Vas a contarlo?
- Volke: No hace falta. Confió en ti.
- Ike: Bien, entonces yo obtendré lo que se me había prometido. El informe para mi padre.
- Volke: No hay ninguno.
- Ike: ¿Qué?
- Volke: No hay informe. Nunca lo hubo.
- Ike: ¿Me mentiste? Te aprovechaste de mi necesidad de saber más sobre mi padre.
- Volke: Hay algo que puedo decirte. Sin embargo, no puede escribirse. Es un secreto demasiado grande... Tu padre me pidió que esperase hasta que madurases lo suficiente para poder oírlo.
- Ike: ¿Madurar? ¿¡Y para que eran entonces las cincuenta mil monedas de oro!?
- Volke: Ah, el oro. Eso fue idea mía. Pensé que será un buen método para ver lo resuelto y responsable que eras.
- Ike: Empieza. Quiero saberlo todo.
- Volke: Fui durante mucho tiempo la sombra de Greil. Mucho tiempo. Permanecía oculto esperando el día en que tuviera que cumplir mi parte del contrato… Mi cometido.
- Ike: ¿Cuál era?
- Volke: Si Greil se volvía loco, mi deber era detenerlo. Matarlo.
- Ike: ¿¡Qué!?
- Volke: Bueno, en realidad eran dos cosas. Si Greil moría a manos de sus enemigos…, yo debía cuidar de su hijo y contarle este secreto cuando llegara el momento. Ese era mi trabajo.
- Ike: Loco… ¿De qué hablas? ¿Por qué tendrías que matar a mi padre?
- Volke: Por culpa del medallón de Lehran.
- Ike: ¿Qué medallón? ¿De qué me estás hablando?
- Volke: Del medallón que lleva tú hermana.
- Ike: ¿Eh? ¿Ese trasto de bronce? Pensé que solo era un recuerdo de mi madre… ¿Me estás diciendo que es algo más que eso?
- Volke: Greil me dijo que era un objeto muy peligroso, nada más. Investigue por mi cuenta bastante claro. Y lo que descubrí… Me. Sorprendió.
- Ike: Cuéntamelo.

*La escena cambia a una imagen de Mist sosteniendo su medallón en las manos*

- Volke: Lehran era del clan garza, ancestro del príncipe Reyson, y llevaba puesto ese medallón. Hace mucho, mucho tiempo, un grupo de héroes derrotó a un dios del mal y lo aprisionó en el.
- Ike: ¿Un dios del mal? ¿Te parece divertido? Porque es una broma, ¿verdad?
- Volke: Desgraciadamente, no. Y no tengo ni idea de cómo acabó en manos de Greil. Por otra parte, se que los hombres que perseguía a tu padre en realidad buscaban el medallón. Solo de pensar en porque lo querían en sus planes… me entran escalofríos.
- Ike: Esta historia me parece difícil de creer. Has dicho que el medallón era un objeto muy peligroso, ¿no? Si es así, ¿Por qué dejaría mi padre que lo llevara Mist? No tiene ningún sentido.
- Volke: Porque para ella no supone un peligro. En realidad, es la única que puede. Si quieres una prueba, piensa: ¿Lo has tocado alguna vez?
- Ike: No. Nunca. Hace mucho tiempo, recuerdo haberlo intentado mientras Mist lo sujetaba… Mi padre me regaño muchísimo. Después de eso pensé… que era solo de mi hermana, así que no lo toque nunca.
- Volke: Comparado con el de otras personas, el equilibrio de tu hermana es muy fuerte. Tu madre, al parecer, era igual. Por eso podían llevarlo. El medallón es como un poderoso veneno. Toma lo peor de las personas y lo multiplica por mil. Greil lo toco una vez y se volvió completamente loco.
- Ike: ¿A eso te referías con lo de que se podía volver loco?
- Volke: Eso es. Los beorcs y los laguz están hechos de dos fuerzas: Orden y Caos. En eso no hay diferencias entre nosotros. Es la proporción entre orden y caos lo que determina como afecta el medallón a una persona.

*La escena cambia*

Tu padre fue uno de los mejores espadachines de su generación. Aquel día, después de tocar el medallón… Habían venido 20 soldados a por él. 20 asesinos entrenados. Tu padre no sudo ni una gota para matarlos. Después empezó a atacar a los que le rodeaban, los que le llamaban amigo y confiaban en el. Los mató uno a uno hasta que tu madre se acercó… esperando salvar a tu padre… de sí mismo.

*Se ve imagen de Greil matando a Elena*

- Volke: Todo acabó enseguida. Tu madre le quitó el medallón y se alejo de él… Dicen que sonrió cuando el sacó la espada de su pecho y que lo perdonó mientras se desangraba en el suelo.
- Ike: Mi padre… ¿mató a mi madre? No. No. No es posible…
- Volke: Fue el medallón. Su poder es demasiado grande para un hombre. Incluso para tu padre. Tu, yo, cualquiera. Quien lo toque, perderá el juicio para siempre. Cuando tu padre recuperó el sentido, me buscó. Creo que había oído hablar de mí antes. Dijo que necesitaba a alguien como yo: Callado, hábil y sobretodo dispuesto a hacer cualquier tipo de trabajo. Claro que, después de oír lo que me pedía, rechace su oferta. Greil había sido un gran general… Era sir Gawain, uno de los Cuatro Jinetes de Daein, y lo reconocí al instante... Yo no habría tenido ninguna posibilidad de detenerlo.
- Ike: Pero aceptaste el trabajo de todas formas… ¿Por qué?
- Volke: Greil había perdido a su esposa y su dolor era inmenso. Para que no volviese a ocurrir nada igual, se lesionó. Se cortó los tendones de la mano con la que usaba la espada para no poder blandirla más. Acepte el trabajo porque después de eso ya estaba más cerca de mi nivel. Incluso así, era más fuerte que la mayoría de los hombres…
- Ike: No se… que decir…

*La escena vuelve a la campaña de Ike*

- Volke: Ese es el secreto de Greil que yo conozco. A partir de ahora, tú serás responsable de que el medallón no caiga en malas manos. Tu hermana debe llevarlo.
- Ike: Mi padre me dijo al morir que me olvidara de todo y viviera en paz en Gallia. ¿Qué quiso decir?
- Volke: No quería que perdieras la vida intentando vengarlo, supongo. Murió mucho antes de lo que se esperaba.
- Ike: El último deseo de mi padre fue que protegiera el medallón. Si lo consigo, todo irá bien.
- Volke: Eso creo. Al menos, procura que ese objetivo sea el prioritario.
- Ike: Entiendo.


[Si Reclutaste a Volke]
- Volke: Otra cosa.
- Ike: ¿De qué se trata?
- Volke: ¿Quieres contratarme por si tu algún día te volvieras loco? Si hacemos un trato ahora, ya no tendrás que preocuparte por eso. Como pago... me llevaría las cincuenta mil que me acabas de dar. ¿Qué opinas?

*Contratar*
- Ike: Si, gracias.
- Volke: Has tomado una buena decisión… Ya no necesito esconder mi verdadera identidad.
- Ike: ¿Eh?

*Volke promociona a Asesino*

- Volke: No soy un ladrón. Soy un asesino. A partir de ahora haré cualquier trabajo que me pidas, por sucio que sea.

*Se va Volke*

- Ike: Padre… Madre… ¿Por qué?...

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