Capítulo 21: Sin un rey

» Introducción
*Aparece mapa de Daein*
Durante la batalla por Talrega, Ike y el resto de sus compañeros se dieron cuenta de algo terrible. Allí a donde marchasen, la tierra se convertía en un campo de batalla. Todo quedaba arrasado. La guerra y las inundaciones se llevan casas, cosechas y esperanzas. Los campesinos sufren por las acciones de sus señores. Para ellos, no cabe la menor duda de que el ejército de Crimea es una fuerza invasora. Sin embargo, los crimeos tienen que salvar a su propio país. No pueden ni siquiera detenerse para ayudar a las víctimas inocentes de la guerra. La única forma de ayudar a estas gentes, es seguir avanzando. Cuanto antes lleguen a Nevassa, capital de Daein, y pongan fin a la guerra, mejor.

» Antes de la batalla
*En la fortaleza de Daein*
- Kasatai: ¿Qué? ¿Que su majestad aún no ha retornado?
- Soldado: Sí, señor. Hemos enviado muchos mensajeros, pero no hemos recibido ninguna respuesta oficial.
- Kasatai: El ejército de Crimea está a las puertas... ¿En qué piensa su majestad? Si queremos proteger la capital, necesitamos un líder al menos tan bueno como uno de los Cuatro Jinetes.
*El soldado se retira, aparece Ena*
- Ena: Estoy segura de que el rey ya ha tenido eso en cuenta.
- Kasatai: ¡Mi señora Ena! No sé cómo podéis permanecer tan calmada.
- Ena: Los soldados de Daein son los mejores guerreros del continente. Además, nuestro ejército es mucho mayor que el de Crimea.
- Kasatai: Sin embargo, ¡marchan hacia la capital! No podemos permitir que caiga en su poder. Debemos proteger esta ciudad a toda costa. No os ofendáis, mi señora Ena, pero, como general, no creo que estéis preparada para tamaña responsabilidad.
- Ena: Yo... Yo también opino lo mismo.
- Kasatai: Entonces... ¿Por qué no os negasteis cuando se os otorgó el mando de las defensas?
- Ena: General, ¿habláis en serio? ¿Os negaríais vos a obedecer una orden directa del rey?
- Kasatai: Hm...
- Ena: ... Dejadme que os cuente algo que sospecho. Si no fuésemos capaces de conservar la capital, creo que al rey no le importaría demasiado. Ashnard no se siente identificado con Daein en absoluto.
- Kasatai: ¿Qué insinuáis? ¡Es una acusación muy grave!
- Ena: Lo sé.
- Kasatai: ¡Ridículo! Cualquier monarca del mundo lloraría la pérdida de su país y su pueblo. Lo que vos insinuáis no tiene ni pies ni cabeza.
- Ena: General Kasatai. Es mejor una dura realidad que una dulce fantasía.
- Kasatai: ¿Realidad? ¡Ja! ¿Qué realidad es esa? Todo lo que oigo son suposiciones.
- Ena: Entonces decidme, ¿por qué ordenó el rey la invasión inmediata de Crimea?
- Kasatai: Porque... Como... castigo a esa nación por ponerse del lado de esos subhumanos malvados y traicioneros.
- Ena: Puede que en principio ese parezca el motivo. Pero, ¿no creéis que algo no encaja del todo? Para aplicar una sanción, sería necesario hablar con Begnion primero. Crimea rinde pleitesía a Begnion y responde ante esa nación. Necesitábamos el permiso de Begnion para invadir Crimea. Ese desprecio por las reglas nos haría impopulares y blanco de ataques por parte de las naciones vecinas. El rey no solo hizo eso, sino que lo hizo de la peor manera posible, invadiendo sin previo aviso. Además, cuando conquistó Crimea por la fuerza de las armas, tomó el castillo y fijó allí su residencia. Y ahora lo usa como avanzadilla para la invasión de Gallia. Esto me induce a pensar que el objetivo del rey jamás fue el de aplicar sanciones o castigar a Crimea. Si Ashnard avanza en contra de Gallia, es fácil imaginarse a Phoenicis, Kilvas y Goldoa tomando parte también. Si eso ocurre, Begnion se aliaría con Daein antes de ponerse del lado de los subhumanos. Mirad adónde nos conduce eso... Un continente sumido en la guerra... ¿No es eso lo que busca el rey?
- Kasatai: Si... Si se mira de ese modo, vuestras palabras cobran un nuevo sentido. Pero para conseguir lo que sugerís, tendría que sacrificar a los habitantes de Crimea. Sería una locura.
- Ena: Eso es un asunto aparte. El rey tiene un nuevo castillo y considera como su reino cualquier tierra que ocupe. Ya ha dejado atrás a Daein, no mirará atrás.
- Kasatai: ¡Ja! Si el rey quiere gobernar el mundo, ¡necesitará tantos soldados como sea posible! Renunciar aunque sea a una nimia parte de las fuerzas de las que dispone sería una estupidez.
- Ena: Eso no importa. Lo importante es que reconozcamos la oportunidad que se le ha concedido a Daein. Debemos detener a los crimeos. Si no somos capaces de demostrar nuestra valía al rey, estamos condenados.
- Kasatai: Esto es una locura...
- Ena: No recibiremos refuerzos. Y no nos podemos permitir fallar; es nuestra única oportunidad.
- Kasatai: Pero... Yo... Es terrible...
- Ena: Sed fuerte. El rey nos ha dejado a nosotros y a la capital con un as en la manga. Lo usaremos para capear este temporal. Sin embargo, para que funcione, necesito vuestra ayuda, general Kasatai. Es imprescindible. Si queréis ganar, confiad en mí.
- Kasatai: Entiendo. Agarrémonos a las esperanzas que nos quedan, mi señora... No... General Ena, confío en vos.

*Cambio de escena, en el campamento crimeo*
- Ike: Así que esta es la capital de Daein, ¿no? Si pudiésemos derrotar al rey Ashnard, se acabaría la guerra.
*Aparece Nasir*
- Nasir: Ike... Por fin te encuentro.
- Ike: ¿Qué ocurre, Nasir?
- Nasir: ¿Estás seguro de que dispones de tropas suficientes como para asediar la ciudad? A tu enemigo no le llaman Ashnard el Loco en vano. ¿Quién sabe las trampas que te habrá tendido?
- Titania: Seguramente alguna habrá. Sin duda habrán recibido informes de nuestros movimientos. Sin embargo, todo está demasiado tranquilo...
- Soren: Parece ser que el ejército aglutina a todos los hombres en edad de luchar. Las mujeres y los niños han sido evacuados.
- Ike: No somos un ejército invasor. Jamás le haríamos daño al pueblo...
- Soren: Cierto, pero ellos no lo saben. Lo que sí saben es lo que su ejército les hizo a los crimeos. Si tienen miedo a las represalias, seguramente habrán pecado de cautos.
- Elincia: ¿Qué? ¿Qué le ha pasado al pueblo de Crimea? Solo los soldados habrán sido encarcelados o resultado muertos.
- Soren: Realmente no tienes ni idea sobre cómo gobernar una nación. ¿Sabes qué le pasa al país que pierde una guerra? Todo queda destruido. Las casas, la tierra, las cosechas... ¡Todo! Y los lugareños... Se les trata como a animales. Los crimeos que se encuentren cerca de la capital, donde hay más tropas de Daein, serán tratados peor que subhum... que laguz.
- Elincia: Eso es... Ellos no... Es horrible...
- Soren: La gente lo sabe, por eso pagan por su protección en los impuestos. Para los nobles que se encargan de proteger al pueblo, no hay mayor pecado que el ser derrotado en combate. Supone traicionar por completo la confianza que el pueblo pone sobre ellos.
- Elincia: Snif... He sido una estúpida... Snif...
- Ike: ¡Soren! ¡Ya es suficiente!
- Soren: ...
- Titania: Princesa, no desesperes. El pueblo aguarda el regreso de la familia real. Creen que les ayudaréis a recuperar sus vidas.
- Ike: Ha llegado el momento de derrocar a Ashnard y expulsarlo de Crimea. Eres la única que puede hacerlo. ¿Lo entiendes?
- Elincia: Sí... Entiendo.Yo... salvaré al pueblo de Crimea, lo juro.
- Ike: Como dije, no fallaré. Si hay trampas, tendremos que sortearlas. La guerra debe terminar aquí.
- Titania: ¡Sí! No podría estar más de acuerdo.
- Soren: Espero que todo salga según lo planeado. Haré todo lo que esté en mi mano para que así sea.
- Nasir: ...

» Conversaciones de la base
- Soren: Ike, el informe de la última batalla está listo.

- *Si hubo bajas*:
- Ike: Ajá.

- *Si no hubo bajas*:
- Soren: No hay que lamentar muertes ni heridos graves. Hemos luchado bien.

Al terminar el reporte:
- Soren: Eso es todo. Con tu permiso, me retiro.

[Refugiados]
- Jill: ¿General? Gracias.
- Ike: ¿Perdón?
- Jill: Aunque el pueblo de Talrega era el enemigo, lo trataste con amabilidad. No sé cómo agradecértelo.
- Ike: ¿Te refieres a las provisiones? Temo que no fueron suficientes, pero quise ayudar en la medida de lo posible. No tienes nada que agradecerme.
- Jill: General Ike...
- Desconocido: Mi... ¡Mi señora! ¿Sois vos? ¿Mi señora Fizzart?T>8
- Jill: ¿Qué?
*Jill voltea*
- Mujer: Oh, ¡sois vos! ¡La adorable hija de lord Shiharam! ¡Menos mal que vivís!
- Jill: Tú... eres de Talrega.
- Mujer: Así es. Soy Sophie, de la aldea de Luma. Como no podíamos vivir allí, yo y mis dos hermanas nos hemos mudado a la capital. Tras la batalla, temía que no hubieseis sobrevivido, como vuestro padre. ¡Estoy muy contenta de que viváis!
- Jill: ...
- Ike: ...
- Mujer: ¿Es esta vuestra guardia? ¡Qué fuertes! Cuidad de ella. ¡Es la hija de lord Shiharam! Protegedla, no permitáis que esos sucios crimeos le pongan la mano encima.
- Ike: Vaya...
- Jill: En realidad... Nosotros...
- Mujer: Escuchadme, mi señora. Sabemos lo que ha pasado con las esclusas. Lord Shiharam jamás hubiera hecho algo así de haberlo podido evitar. ¡Fue todo culpa de los crimeos! Cuando no estaba de servicio, lord Shiharam y sus hombres solían ayudarnos en los campos. Y una vez, cuando mi hermana estaba enferma, la montó en su wyvern y se la llevó a la capital a ver a un médico. Él ha sido el único al que le importaba el pueblo. Nos abrió su corazón a todos y cada uno de nosotros.
- Jill: Él... era un buen hombre...
- Mujer: ¡La culpa es de los malditos crimeos! Si no hubieran venido a Daein, ¡esto no hubiera pasado jamás! Y Shiharam estaría entre nosotros.
*Aparece una niña pequeña*
- Niña: Hermana... Tengo hambre...
- Mujer: Tranquila, no te preocupes. Dame un momento y te encontraré algo de comer.
- Niña: Aquel soldado de allí me dio esto. ¿Puedo comérmelo?
- Mujer: ¡No seas estúpida! ¡Tira eso inmediatamente! Moriremos de hambre antes de aceptar la caridad de los crimeos.
- Niña: Snif... ¡Snif!
- Mujer: Mi señora, ¡el ejército crimeo está cerca! ¡Tenéis que huir! Debéis escaparos y sobrevivir. Nosotras sobreviviremos, aunque tengamos que comer barro y raíces. Y un día, nos vengaremos de los crimeos sedientos de sangre. Si no yo, entonces mis hijos... ¡O mis nietos! Un día nos vengaremos de Crimea, ¡lo juro! Ahora debo partir. Prometedme que no os rendiréis. Por la memoria de lord Shiharam.
*Sophie y su hermana se van*
- Jill: Vaya...
- Ike: ...
- Jill: ... Lo... Lo siento. Lo siento mucho...
- Ike: No es nada...

[Mist]
*Afuera del campamento*
- Ike: Mist.
- Mist: Ike.
- Ike: ... ¿Estás bien?
- Mist: Vaya aventurita, ¿verdad? ¿Crees que podremos vencer al rey Ashnard?
- Ike: ¡Por supuesto! Tenemos que hacerlo. Si nosotros perdemos, Crimea estará condenada.
- Mist: ¿Qué va a ser de nosotros, hermano? Tengo miedo...El medallón me protegía del mal, ahora que no lo tengo, mi confianza se ha desvanecido.
- Ike: Mist...
- Mist: Desde siempre he hablado con el medallón como si estuviera hablando con nuestra madre.Cuando murió nuestro padre, era como si hablase con ambos. ¿Dónde estará?
- Ike: Lo encontraremos. Y aunque ya no tengas el medallón, nuestros padres siguen velando por nosotros.
- Mist: Tienes razón... Lo siento. Llevo a padre y madre en el corazón y te tengo a ti y también al resto.Así que incluso sin el medallón, estoy bien. Todo va a salir bien. Lo sé.
- Ike: ¡Así me gusta!
*Aparece Nasir*
- Nasir: Ike, Mist, si vais a estar de cháchara, ¿por qué no entráis adentro? Ya no hay tanta nieve, pero sigue haciendo frío.
- Mist: Oh, hola, Nasir.
- Ike: Tienes razón, sí tengo algo de frío. ¿Volvemos a la tienda?
- Mist: ¡Vamos! Venga, Ike. Tú también, ¡Nasir!
*Ike y Mist regresan a la tienda, pero Mist regresa un momento*
- Mist: ¿Nasir? ¿Qué pasa? ¡Date prisa!
- Nasir: Oh... Sí, voy.
*Mist se va*
- Nasir: ...

» Al salir de la base
*Cambio de escena. Aparece un soldado*
- Soldado: ¡General Ike! ¡Las puertas del castillo están abiertas!
- Ike: Eso no puede significar nada bueno. ¿Qué están tramando?
- Elincia: Debe de ser una trampa.
- Soren: Qué extraño. Obligarnos a un asedio sería más beneficioso para ellos. No sé qué están tramando...
- Titania: De todas formas, no vamos a retirarnos. ¿No es cierto, Ike?
- Ike: Si no podemos saber lo que planean, poco importa que retrocedamos ahora. Lucharemos hasta llegar al fondo de este asunto.¡En marcha! ¡No bajéis la guardia!

*Dentro de la fortaleza*
- Soldado: ¡Las tropas enemigas han entrado en el castillo!
- Kasatai: ¿Ya están en movimiento?¡Son implacables! ¿Es que no se huelen la trampa? No me creo que hayan caído tan fácilmente.
- Ena: Los crimeos siguen a un general llamado Ike. Quizás no tenga un plan. Quizás se fíe solo de su instinto.
- Kasatai: No sé si es valentía o estupidez, pero... es increíble...
- Ena: Sin embargo, continuemos con el plan. Cerrad las puertas y cortadles la retirada. Todo se decidirá aquí.
- Kasatai: Y ahora, es el momento de sacar el as en la manga del que me hablasteis. ¿Nos lo mostraréis? ¿Qué clase de arma puede acabar con todo un ejército de un golpe? Siempre que podamos contenerlos...
- Ena: General Kasatai... Debéis confiar en mí siempre y sin dudar. No os asustéis por lo que veáis.
- Kasatai: Lo juro. Por mi honor de caballero de Daein, no os traicionaré, general Ena.
- Ena: Gracias...
*Ena se transforma en un dragón*
- Kasatai: Ge... ¡General Ena! Sois...
- Ena: ...
- Kasatai: ¡Aaaaaaah!
- Ena: ¡General Kasatai! ¿Habéis olvidado vuestro juramento? Confiad en mí... Protegeremos la capital, ¿de acuerdo?
- Kasatai: Ah... Ah... Sí, por supuesto... Entiendo. Este es el as... El motivo por el que os ha dejado aquí...
- Ena: Así es.
- Kasatai: ¡Ganaremos esta batalla! ¡Tenemos de nuestra parte a un dragón de Goldoa! ¡Es una señal! ¡Daein no perderá!¡El ejército de Daein es indestructible! ¡Aplastaremos a esos perros crimeos y beberemos de sus calaveras!
- Soldado: ¡Gloria a Daein!
- Soldado: ¡Victoria para Daein!

*De regreso a la entrada del castillo, el ejercito de Ike termina de ingresar pero repentinamente escuchan un ruido, los soldados entran en pánico*
- Soldado: ¡Señor! ¡Mirad! ¡Han cerrado las puertas tras nuestro paso!
- Soldado: ¡Estamos atrapados en este castillo! ¡Corred! ¡Correeeeed!
- Soldado: ¡Nos atacan! ¡Nos atacan! ¡Acabarán con nosotros!
*Ike aparece para controlarlos*
- Ike: ¡Alto! ¡Mantened la compostura! ¡No os dejéis llevar por el pánico! ¡Nadie nos ataca!
- Titania: ¡Ike!
- Ike: ¡Titania! ¿Dónde está la princesa Elincia?
- Titania: Está bien. Se ha quedado en la retaguardia. Allí está segura.
- Ike: Soren, ¿es esta la trampa del enemigo?
- Soren: Podría ser...
- Titania: Si es así, ¿con qué fin?
- Soren: Evidentemente, no quieren que nos dispersemos ni que salgamos corriendo. Estamos todos aquí metidos. Sea lo que sea lo que planean, parece que no quieren que nadie se pierda la fiesta.
- Titania: Daein tiene que guardarse algo. Un arma secreta que les haga creerse invencibles.
- Ike: Así que están absolutamente seguros de que ganarán, ¿no? Rey Ashnard de Daein... Te arrepentirás de habernos subestimado.
- Soren: Debemos ser cautos. Hay que proteger a la princesa a toda costa. Habrá que enviar a los mejores hacia la sala del trono. Elige a un grupo de élite con cuidado, todo dependerá de ellos.
- Ike: Bien.

» Durante la batalla
*Cuando Ike entra a la sala del trono*
- Ike: ¡Ashnard! ¡Muéstrate!
- Ena: ...
- Ike: ¿Cómo? ¡Un dragón de Goldoa?
- Ena: Os he estado esperando. Tú eres el general Ike, ¿no es cierto?
- Ike: ¿Cómo...? ¿Quién eres?
- Ena: Mi nombre es Ena. El rey me ha ordenado que proteja la capital.
- Ike: Retírate. No tengo intención de luchar contra ti. Busco a Ashnard.
- Ena: Siento informarte de que el rey no está aquí.
- Ike: ¿Qué?
- Ena: El rey y la mayor parte del ejército de Daein están en Crimea desde su conquista.
- Ike: ¿Qué? ¿El rey ha abandonado su capital?
- Ena: Comparto tus ansias por acabar con esto. Así que, antes que volver a Crimea para acabar con Ashnard,sería más rápido que os derrote aquí y ahora. ¿No crees?
- Ike: Una forma algo parcial de ver las cosas. El problema es que jamás dejaré que os salgáis con la vuestra en Crimea.
- Ena: Alguien tiene que salir perdiendo. Ambos tenemos una misión que cumplir. Si ninguno se rinde, esto solo terminará cuando el más fuerte quede en pie. Tengo mis motivos para luchar... Y no se me escapará la victoria.
- Ike: ¡Adelante!

*Cuando Ike habla con Tauroneo*
- Ike: ¡Toma! ¿Qué ocurre? ¿Por qué me miras así?
- Tauroneo: Soy Tauroneo, general de Daein. Joven, tengo una pregunta para ti. Tu estilo con la espada... ¿Quién te ha enseñado a luchar así? Por lo que yo sé, solo ha habido un hombre con esa maestría. Un viejo amigo mío.
- Ike: Mi padre fue el que me enseñó a empuñar una espada.
- Tauroneo: Si eso es cierto, entonces eres el hijo de Gawain...
- Ike: ¡Un momento! ¿Eras amigo de mi padre?
- Tauroneo: Hace mucho tiempo de eso... ¿Cómo está?
- Ike: Mi padre ya no está entre nosotros. Fue vencido y ejecutado por un general de Daein.
- Tauroneo: ¡No puede ser! Para ser capaz de vencer a Gawain... ¿Quién fue? ¿Quién acabó con él?
- Ike: Un caballero con una armadura negra.
- Tauroneo: El Caballero Negro. No sabía que hubiese mejorado tanto... Interesante.
- Ike: ...
- Tauroneo: ¿Tienes hermanos o hermanas?
- Ike: Tengo una hermana.
- Tauroneo: En ese caso, no lucharé contigo. El mundo no puede permitirse la pérdida del estilo de Gawain. Me rindo. Enciérrame, ejecútame, haz lo que quieras conmigo. No me importa.
- Ike: ¿Estás loco?
- Tauroneo: Puede ser. Ya había decidido morir en esta batalla. He servido a este país durante muchos años, incluso con el rey anterior. Pero el actual... gobierna mediante el miedo y solo piensa en la guerra. No puedo soportarlo más tiempo.
- Ike: Si tienes pensado morir, quizás prefieras unirte a nosotros. Nos vendría muy bien tu fuerza.
- Tauroneo: ¿Aceptarías a un ex general de Daein? El pueblo de Crimea no lo permitiría.
- Ike: Nuestro ejército no puede permitirse el lujo de rechazar a nadie... コnete a nosotros.
- Tauroneo: De acuerdo. Ya he malgastado mi vida mucho tiempo, quizás tú hagas que valga la pena.

[Lucha contra Kasatai]
- Kasatai: No tenemos otra elección. No podemos perder, ¡y no podemos retirarnos! Debemos derrotar al ejército de Crimea y traer a su majestad.

[Tauroneo contra Kasatai]
- Kasatai: ¡Sir Tauroneo! Jamás pensé que traicionaríais... a Daein.
- Tauroneo: Lo siento...
- Kasatai: ¡Estúpido!

[Al vencer a Kasatai]
- Kasatai: No puedo... contenerles... Pero... Aún no hemos perdido... General... Ena... Proteged... la... capital...

[Lucha contra Tauroneo]
- Tauroneo: ¡Ja, ja, ja! Te haré pedazos sin esfuerzo y dejaré que las ratas roan tu cadáver.

[Si Rolf o Mist luchan contra Tauroneo (por confirmar)]
- Tauroneo: ¿Dónde vamos a ir a parar? ¿Qué mundo es este en el que un niño como tú se ve obligado a luchar?

[Al vencer a Tauroneo]
- Tauroneo: La guerra era mi vida... y ahora será mi muerte... Qué amarga ironía.

[Lucha contra Ena]
- Ena: Debes de tener muchas ganas de morir, si has venido a luchar conmigo.

[Cuando Ike lucha contra Ena]
- Ike: ¿Por qué el rey de Daein tiene a su servicio a un dragón de Goldoa?
- Ena: Yo... Yo solo quiero estar al lado de mi amado... Él lo es todo para mí... Debo derrotaros o... Yo... Yo...

[Si un laguz de Gallia ataca a Ena]
- Ena: Sangre de laguz, solo te lo advertiré una vez. Vete de este lugar. Ni siquiera tú puedes derrotar a un dragón.

[Si un laguz de Phoenicis ataca a Ena]
- Ena: Hijo alado de Phoenicis...Conoces el poder de los dragones. ¿De verdad quieres desafiarme?

[Si Reyson ataca a Ena]
- Ena: Príncipe de Serenes... No tienes motivo para estar aquí... ¿Deseas morir en este lugar?

[Si Mist ataca a Ena]
- Mist: Tú... perteneces a la tribu dragón, ¿verdad? Cuando tuvimos problemas en el Mar del Sur, ¡el príncipe dragón acudió en nuestro auxilio!¡No quiero luchar contigo! No me obligues, por favor.
- Ena: ¿Conoces al príncipe Kurthnaga? No querría segar la vida de alguien que ha recibido su ayuda.
- Mist: Podemos llegar a un acuerdo...
- Ena: Perdóname, pequeña. A pesar de todo, tengo que luchar.

[Al vencer a Ena]
- Ena: ...

» Despues de la batalla
- Ena: Eres fuerte. He perdido.
- Ike: Entonces, ríndete. No tienes por qué morir.
- Ena: No puedo hacerlo.
- Ike: ¿Por qué?
- Ena: De... Debo reunirme con él...
*Ena intenta escapar*
- Ike: ¡Alto! ¡Espera!
*Nacir aparece e intercepta a Ena*
- Ike: ¡Nasir! ¡Justo a tiempo! Cógela, por favor.
- Nasir: ...
*Nasir se interpone entre Ike y Ena*
- Nasir: Lo siento.
- Ike: ¿Nasir?
*Ike intenta alcanzar a Ena pero Nasir lo ataca*
- Ike: ¡Ah!
*Soren y Titania se acercan*
- Soren: ¡Ike!
- Titania: ¡Nasir! ¿Qué haces?
*Nasir se voltea hacia Ena*
- Nasir: Vete, ¡ahora!
- Ena: ...
*Ena escapa*
- Ike: ¿Así que tú eras el topo traidor?
- Nasir: ...
- Ike: Alguien le estaba suministrando información al enemigo. ¿Eras tú? Y... ¿El medallón de Mist?
- Nasir: ...
- Ike: ¿Estás diciendo que has trabajado para Daein todo este tiempo? ¡Pero si tú eres un laguz! ¿Por qué? ¡Habla! Bah, es inútil. ¡Sacadlo de mi vista! Este traidor me está poniendo enfermo.
- Nasir: ...
- Ike: ¡Maldición!
- Nasir: ...
- Ike: Hasta que aclaremos esto, te mantendré bajo custodia.
*Aparece un soldado*
- Ike: No volveré a interrogarte. Cuando decidas hablar, házmelo saber.
- Nasir: ...
- Ike: ...
*Antes de que los soldados se lleven a Nasir, le dirige unas palabras a Ike*
- Nasir: Vete al templo de Palmeni.
- Ike: ¿Qué has dicho?
- Nasir: ...
- Ike: ...

*Cambio de escena. En el castillo de Crimea*
- Ashnard: Así que la capital ha caído, ¿no? ¡Ja! Sabía que esto iba a acabar así. Sin embargo..., es decepcionante. No importa lo bien entrenado que esté un ejército; si no lucha, se vuelve débil. ¿Qué es la vida del soldado sin su ración de guerra? La sangre y la muerte son el alimento de un guerrero de verdad.
- Petrine: Hablando de soldados, alteza... La mayoría de nuestras fuerzas se encuentran concentradas aquí...
- Ashnard: ¡Dejé los soldados suficientes! Y de todas formas, fracasaron... Quizás sobrestimase a Ena. Aunque sea un dragón, tendrá sus límites.
- Petrine: Supongo...
- Ashnard: Pero lo más importante es el Caballero Negro. ¿Dónde se ha metido? ¿Le viste en la capital?
- Petrine: Así es. Me entregó este presente para su majestad...
- Ashnard: Por fin vuelve a mi poder, después de tanto tiempo. ¡Desenvuélvelo! ¡Rápido! Y muéstramelo...
- Petrine: Muy bien...
- Ashnard: Cuídate de tocarlo, Petrine. Loca no me servirías de nada... ¡Y odiaría tener que matarte! ¡Ja, ja!
- Petrine: Aquí tenéis, su majestad...
- Ashnard: Contémplalo... ¡Qué belleza! ¿Ves cómo reacciona ante la guerra que he traído a este lamentable país?
- Petrine: ¿Es ese el medallón de Lehran?
- Ashnard: Sí. Y en su interior... En su interior está encerrado un antiguo dios de un poder y una crueldad inigualables. Una vez causó una inundación tal, que todos los continentes excepto Tellius quedaron sumergidos.
- Petrine: Esa luz azul...
- Ashnard: Tú... Yo... Incluso este castillo... Todos radiamos energía caótica, ¡y el dios oscuro es el caos en estado puro! La luz que ves es esa energía atrayendo el caos que hay a nuestro alrededor.
- Petrine: ...
- Ashnard: ¡Je, je! ¡Ja, ja, ja! ¡Mira cómo tiemblas! Esta luz tiene el poder de hechizar a los hombres, ¿lo sabías? Aviva nuestro lado más oscuro. Podría hacerte desear matar a todos los seres vivos que hay a la vista... ¿Sientes su llamada? ¿Sientes las ganas de actuar siguiendo impulsos irracionales, sin importar lo crueles que sean?
- Petrine: Mi... Mi informe... No he... terminado...
- Ashnard: ¡Ja, ja, ja! Ah, Petrine...¡Guardia!
- Soldado: ¿Sí, su majestad?
- Ashnard: Envuelve el medallón y guárdalo en la cámara del tesoro.
- Soldado: ¡De inmediato!
*El soldado se marcha*
- Ashnard: Continúa. ¿El informe?
- Petrine: Por supuesto... Sí...Como ordenasteis, el Caballero Negro ha partido a capturar a la princesa de Serenes. Está de camino a Phoenicis.
- Ashnard: Ya veo. Así que se ha decidido por la princesa y no por el príncipe. ¿Dijo el motivo?
- Petrine: Sí, su majestad. Aceptó el consejo de un grupo de sabios.Creen que la magia de la princesa será mayor, ya que se ha pasado aislada los últimos 20 años.
- Ashnard: Sin embargo... ¿Será capaz de engañar al rey de Phoenicis y llevársela?
- Petrine: El rey de los halcones no siempre está a su lado. Además, el Caballero Negro dispone de cierto poder mágico. Si alguien de su fuerza tiene además el poder de aparecer y desaparecer a voluntad... ¡No tiene igual!Con la excepción de su majestad, por supuesto. Quería decir que...
- Ashnard: ¡Ja, ja! Tendremos que probarlo algún día... Pero no hoy. No se encuentra todos los días a un sirviente tan útil como él.
- Petrine: Bien dicho, majestad.
- Ashnard: Y tú... Petrine. Querida Petrine... Cosechas fracaso tras fracaso... ¿Cuándo probarás tu valía? Si quieres permanecer a mi servicio, debes mostrarme resultados. A menos que tú también desees convertirte en alimento para Rajaion.
- Petrine: ¡Su majestad! ¡Doblaré mis esfuerzos! ¡No os defraudaré de nuevo!
- Ashnard: General o cena, no me importa en absoluto... Pero intenta mostrar un poco de iniciativa, ¿de acuerdo?
- Petrine: Sí, su majestad... Con vuestro permiso...
- Ashnard: Alto. Una cosa más. Cuando cayó la capital, ¿qué fue de Ena?
- Petrine: Según mis informes, ha escapado. Sin embargo, se desconoce su paradero. Hablamos de Ena, al fin y al cabo. Volverá a vos, sin duda.
- Ashnard: Mátala.
- Petrine: ¿Perdón?
- Ashnard: Ya no la necesito. Aunque si no puedes matarla mirándole a los ojos, hazlo por la espalda.
- Petrine: Como... deseéis...

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