Capítulo 22: En solitario

» Introducción
Después de superar muchos obstáculos, Ike y compañía llegan a la capital de Daein, Nevassa. Sin embargo, para su decepción, el rey Ashnard no está allí. Según los últimos informes, el rey se halla en la capital de Crimea, Melior, preparando su campaña contra Gallia. Además, al menos la mitad del ejército de Daein, incluyendo las fuerzas de élite, se encuentra junto a su rey.Una vez más, el ejército crimeo se ve forzado a marchar. Sin embargo, en esta ocasión la batalla tendrá lugar en su tierra.Y, esperándoles, está el ejército de Daein, más poderoso que cualquier otro con el que se hayan enfrentado.Esto y la traición de Nasir han minado la confianza de Ike.Sin embargo, cuando cunde la desesperanza, llegan las buenas noticias.

» Antes de la batalla
*En el castillo de Daein*
- Soldado: ¡General Ike! ¡Han llegado refuerzos de Begnion!
- Ike: ¿Refuerzos? ¡No sabía nada de eso!
*Aparece Elincia*
- Ike: ¿Y tú, princesa Elincia?
- Elincia: No, ni una palabra.
- Ike: ¿Estás seguro de que son tropas de Begnion?
- Soldado: ¡Sí, señor! Tienen su bandera. No hay duda de que son de allí. Además, su líder es uno de los más conocidos héroes de Begnion, ¡el general Zelgius! Es inconfundible.
- Ike: Permite que me adelante para recibirles.
*Cambio de escena*
- Zelgius: Disculpad. ¿Sois el general Ike?
- Ike: Así es. ¿Quién eres tú?
- Zelgius: Soy Zelgius, duque de Kadohl. He sido enviado desde Begnion para ayudar a vuestro ejército.
- Ike: Estamos muy agradecidos por tu ayuda, pero... no nos la esperábamos.
- Zelgius: Entiendo vuestra sorpresa. La decisión se ha tomado rápidamente, al menos para el senado imperial de Begnion.
- Ike: Ya me lo imagino. Tardaron siglos en darme los soldados que tengo ahora.
- Zelgius: En realidad, toda esta rapidez se debe a que el duque de Persis ha vuelto.
- Ike: ¿Te refieres a Sephiran?
- Zelgius: Efectivamente. El duque de Persis es un miembro muy influyente del senado imperial. Nada más volver de sus viajes, se puso manos a la obra para solucionar los problemas más acuciantes. Primero, se reunió con la apóstol para intercambiar información acerca de asuntos exteriores y locales. Luego departieron acerca de la postura de Begnion respecto al conflicto actual y posibles soluciones al problema. En menos de un día, pusieron a raya al senado y consiguieron mandarnos aquí.
- Ike: O sea, que Begnion se ha aliado con Crimea, ¿no es así?
- Zelgius: Exactamente. Estoy a vuestro servicio, general Ike.
- Ike: Vaya... Gracias.
- Zelgius: Entonces, os ruego que me digáis la misión de mis hombres. Tengo órdenes de ayudaros en todo lo que me sea posible.
- Ike: De acuerdo... Aunque me has cogido desprevenido. Ahora mismo no se me ocurre nada.
- Zelgius: En ese caso, ¿me dais permiso para acampar y dejar que mis tropas descansen?
- Ike: Naturalmente. Adelante.
- Zelgius: Muchas gracias. No dudéis en llamarnos si nos necesitáis. Estamos a vuestra disposición.

*Cambio de escena. Ike comienza a hablar con Titania*
- Titania: Refuerzos de Begnion... Toda una sorpresa, ¿verdad?
- Ike: La verdad es que sí. Parece que tanto Sephiran como la apóstol han movido cielo y tierra para ayudarnos.
- Elincia: Todo para ayudar a nuestra pequeña causa. Parece increíble que se hayan tomado tantas molestias.
- Titania: Primero tomamos la capital de Daein y, ahora, esto. Nuestra suerte está cambiando.
- Ike: Es cierto. Incluso aunque no recibamos ayuda de Gallia, todavía tenemos posibilidades de salir victoriosos.
- Elincia: Es cierto. Demasiado bonito para ser verdad.
*Aparece Soren*
- Soren: No estoy de acuerdo.
- Titania: Vaya. Qué sorpresa, Soren está enfadado de nuevo.
- Soren: Si el ejército de Crimea no es el que derrota a Daein, esta guerra no habrá significado nada.
- Titania: ¿Qué tiene eso que ver con la llegada de los refuerzos?
- Soren: El batallón que acaba de llegar es mayor que nuestro ejército. Y no solo eso, todos esos soldados marchan bajo la bandera de Begnion.
- Ike: ¿Y?
- Soren: Y... ¿Qué crees que pasará si los refuerzos son los responsables de vencer al rey de Daein? Los méritos de la victoria serán de Begnion. No de Crimea. Si eso ocurriese, Crimea sería reconstruida al gusto de Begnion y la princesa Elincia no sería más que un títere. Y entonces, las hazañas de un pequeño grupo de mercenarios pasarían completamente desapercibidas. Recibiremos una cantidad de dinero nimia y nos barrerán debajo de la alfombra como al polvo. Ya veréis.
- Elincia: Soren, ¿cómo puedes ser así? La apóstol jamás haría algo así.
- Ike: Y el general Zelgius parece cabal y sincero.
- Titania: Venga, Soren. No seas pájaro de mal agüero. Este no es el caso...Hemos tenido suerte. ¿Hace falta buscarle tres pies al gato?
- Soren: ¡Sí! ¡Claro que sí! ¿O no recordáis a Nasir? Vuestra actitud confiada e ingenua fue la que le permitió pasar inadvertido. Parece que no entendéis que estamos en guerra. No podemos confiarnos y basarnos en incertidumbres. Podríamos pasar por alto algún detalle que suponga la diferencia entre la vida y la muerte.
- Titania: ...
- Elincia: ...
- Ike: Está bien. Meditemos sobre lo que ha dicho Soren. Nos veremos en una hora.

» Conversaciones de la base
- Soren: Ike, el informe de la última batalla está listo.

- *Si hubo bajas*:
- Ike: Ajá.

- *Si no hubo bajas*:
- Soren: No ha habido muertos ni heridos graves. Hemos luchado bien.

Al terminar el reporte:
- Soren: Eso es todo. Con tu permiso, me retiro.

[Juventud]
- Jorge: ¡Ike! ¡General Ike! ¡Espera! Dime, si me cruzo con un enemigo al que no quiero matar, ¿qué debo hacer?
- Ike: ¿Tiene algo que ver con ese juego?
- Jorge: ¡Es tu culpa! Hiciste de profesor de Daniel y ahora estoy con una mala racha.
- Ike: ¿Profesor? ¿Te refieres a cuando estábamos en el barco? ¡Solo fue un consejo!
- Jorge: ¡Daniel no es como yo! Es listo.Yo fui quien inventó el juego, pero él mejora día a día. ¡Ahora ya casi nunca le gano!
- Ike: En vez de jugar a ese estúpido juego, ¿por qué no probáis a combatir de verdad?
- Jorge: ¿Estás de broma? Somos mercaderes ambulantes, no sabemos combatir.
- Ike: Hay que ver. Me alegro de que os lo paséis tan bien, pero...¿No podéis molestar a otro que no se esté jugando el cuello día a día?
- Jorge: Bueno, ¿qué esperabas? Solo hay guerra y más guerra, no hay lugar para nosotros. Todo lo que podemos hacer es jugar... Perdón. Me voy a perder de nuevo...
- Ike: Maldita sea...Mira, si no quieres matar a tu oponente, simplemente empújalo. Así no tendrás que luchar.
- Jorge: ¿Cómo? Gracias... Y... Bueno, somos lo que somos, pero estaremos contigo hasta el final. Espero que podamos seguir ayudando mucho tiempo. De verdad.
- Ike: Está bien, gracias. Siento estar tan irritable.
- Jorge: No pasa nada. Sabemos la presión a la que estás sometido.
- Ike: ...

[Sothe]
- Sothe: ...
*Aparece Ike*
- Ike: ¿Ocurre algo?
- Sothe: Oh, ¡comandante Ike! ¡Perdón! Supongo que ahora tengo que llamarte general, ¿no?
- Ike: Comandante está bien. ¿Estás bien, entonces? ¿Piensas en esa persona a la que buscabas?
- Sothe: Eso es... agua pasada. O más bien, no... No tan pasada. Es que... he asumido que el estar preocupado de eso todo el tiempo no me hacía ningún bien. He buscado por todo Begnion, pero... es más fácil asumir que todo le va bien, en algún lugar...
- Ike: Bueno, mientras estés contento, no seré yo el que te desanime. ¿Qué te preocupa, entonces?
- Sothe: Yo... No he dicho nada antes, pero yo soy originario de Daein.
- Ike: ¿En serio?
- Sothe: Sí. Hasta hace un par de años, vivía en los bajos fondos de Nevassa y me dedicaba a robar.
- Ike: ...
- Sothe: En fin, volví a mi antiguo barrio y he visto a algún viejo amigo. El resto de la ciudad está abandonada, pero ellos siguen allí. No tienen otro lugar al que ir, ¿sabes?
- Ike: ¿Y qué decían?
- Sothe: Todos estaban furiosos porque Crimea había ganado. Decían que si el rey hubiera estado en la ciudad, esta no habría caído. Es extraño. Hasta ahora no habían hecho otra cosa que quejarse de la ciudad.
- Ike: Ya.
- Sothe: ¿Sabes? Ashnard no era tan mal rey. Por lo menos, a primera vista. Si eras fuerte, podías llegar a convertirte en caballero un día. Podías mejorar. Él fue el único rey que nos dio la oportunidad. Y la esperanza.
- Ike: ...
- Sothe: No es que no quiera luchar con vosotros. Pero... Ver tu tierra arrasada es muy duro. Lo siento. Sé que Crimea está sufriendo también. No obstante no puedo cambiar mis sentimientos.
*Sothe se marcha*
- Ike: ...

» Al salir de la base
- Zelgius: ¿Vais a dirigir una pequeña misión de reconocimiento?
- Ike: Sí, ese es el plan. Aunque... Hemos tomado el palacio y quedan núcleos de resistencia. Es posible que traten de reagruparse para intentar recuperarlo. Quiero que te quedes a cargo de la vigilancia.
- Zelgius: Por supuesto. Ningún problema. Sin embargo, veo que os lleváis a la princesa. ¿No sería más seguro si llevaseis más hombres? Aunque dividamos en dos nuestro ejército, podemos llevar a cabo ambas tareas.
- Ike: No estoy acostumbrado a moverme con tanta gente. Y para esta misión... querría involucrar al menor número de gente posible.
- Zelgius: Entiendo cómo os sentís... De acuerdo.
- Ike: ¿Sabes? Para ser de Begnion, eres bastante flexible. Facilita bastante las cosas.
- Zelgius: Para ser un buen soldado, uno debe aprender a adaptarse a las circunstancias.
- Ike: Bien. Hablaremos más tarde.
- Zelgius: De acuerdo.

 

*Cambio de escena. El grupo de Ike llega a las afueras de un templo. Si reclutaste a Reyson y no ha quedado fuera de combate en capítulos previos*
- Ike: Este es el lugar que Nasir mencionó, el templo de Palmeni. Espero que dentro encontremos algo que nos aclare las cosas. Sea lo que sea.
- Elincia: No puedo creerme que Nasir trabajase para Daein. Y permitió que la chica dragón se escapase. Aunque creo que tenía sus propios motivos para ello.
- Mist: Todavía dudo por momentos de que Nasir fuese el traidor. Aunque, además de mi familia, los únicos que vieron el medallón fueron Titania, la princesa Elincia y él... Creí que podía confiar en él... De verdad. ¿Por qué? ¿Por qué lo haría?
- Elincia: Mist...
- Ike: Pensar en el pasado no va a ayudarnos. Echemos un vistazo a este templo.

*Si Reyson quedo fuera de combate en capitulos pasados*
- Ike: Hemos llegado. Este es el templo de Palmeni.
- Mist: ¡Ike! ¡Mira! Hay un gran pájaro blanco en el tejado. Un momento, ¿no es...?
- Ike: Sí. Parece que nos ha visto. Ahí viene.
*Aparece Reyson*
- Reyson: ¡Ay!
- Mist: ¡Reyson!
- Ike: ¿Qué ha sucedido? Creía que habías vuelto a Phoenicis a curar tus heridas.
- Reyson: No estoy seguro de lo que pasa. Sentía como si alguien me llamase aquí. No, tampoco fue eso. No fui llamado... Fue como si hubiese entrado en mi cabeza el nombre de este templo. Aunque jamás había estado aquí, sabía exactamente el aspecto que tenía. Y también dónde se encontraba.Empezaba a sospechar que alguien me atraía aquí y vuestra llegada confirma mis sospechas.
- Ike: Parece que este lugar alberga muchos secretos. Entremos.

*Si no reclutaste a Reyson*
- Ike: Este es el templo de Palmeni.
- Mist: ¡Ike! ¡Mira! Hay un gran pájaro blanco en el tejado. Un momento, ¿no es...?
- Ike: Sí. Parece que nos ha visto. Ahí viene.
*Aparece Reyson*
- Reyson: ¡Ike! ¡Mist! ¡Cuánto tiempo!
- Mist: ¡Reyson!
- Ike: ¿Qué ha sucedido? Creía que habías vuelto a Phoenicis junto a Leanne y el rey de los halcones.
- Reyson: No estoy seguro de lo que pasa. Sentía como si alguien me llamase aquí. No, tampoco fue eso. No fui llamado... Fue como si hubiese entrado en mi cabeza el nombre de este templo. Aunque jamás había estado aquí, sabía exactamente el aspecto que tenía. Y también dónde se encontraba. Empezaba a sospechar que alguien me atraía aquí y vuestra llegada confirma mis sospechas.
- Ike: ¿Has venido solo?
- Reyson: Tibarn y el resto estaban de patrulla, y Leanne estaba durmiendo. No me pasará nada porque vuele solo un rato.
- Ike: No sé, no puedes luchar, yo cuestionaría tu decisión de venir a Daein tú solo.
- Reyson: ¿Por qué? De Gallia nos llegó la noticia de que había caído la capital. Aquí debería estar seguro.
- Ike: Pero no controlamos todo el país. Aún hay muchos soldados de Daein pululando por ahí.
- Reyson: Bueno, pero no me transformé hasta que os vi. Así que no he corrido peligro.
- Ike: Todo lo que yo me imagino es a tus guardas volando hacia aquí presos del pánico.
- Mist: Yo, también.
- Reyson: Mmm... Lo que está hecho, hecho está. Luego pediré disculpas.
- Ike: Vamos a investigar este lugar. ¿Por qué no vuelves a Phoenicis?
- Reyson: No, si he llegado hasta aquí, quiero ver qué o quién me ha guiado. Puedo ir con vosotros, ¿no?
- Mist: Sí, Ike, ¿puede?
- Ike: Supongo que sí. Además, hay algo que quiero hablar con Reyson. Está bien. Entremos.

*Dentro del templo*
- Schaeffer: ¿Qué? ¿El ejército crimeo está aquí?
- Tomenami: Quieren investigar el templo. ¿Qué voy a decirles?
- Schaeffer: ¡Maldición! No sé qué buscan, pero si nos encuentran, después de haber luchado por Daein, vamos a tener muchos problemas.
- Tomenami: Es la voluntad de la diosa. Ríndete a tu destino... Acéptalo.
- Schaeffer: ¡Cierra la boca! Aquí nadie va a morir. Morir es de débiles. Dime, ¿cuántos hay?
- Tomenami: Son unos diez, mujeres incluidas.
- Schaeffer: ¡Ja, ja, ja! ¡Buenas noticias!
- Tomenami: ¿Sí?
- Schaeffer: Si solo son diez, podemos ocuparnos de ellos. ¡Será tan fácil como quitarle un caramelo a un niño!Este es el plan: finge que quieres ayudarles para atraerlos aquí dentro.¡Y escúchame bien! ¡Más te vale no avisarles de que estamos aquí! O... ¡Kkkkccch!
- Tomenami: Pero... No puedo... Lo que me pides es...
- Schaeffer: ¡KKKKCCCCH!No lo olvides, el resto de los monjes está en nuestro poder. Haz lo que te decimos o conoceréis a la diosa antes de lo que pensáis.
- Tomenami: No...

*Dentro del templo, Ike habla con el monje*
- Ike: Está bien, queremos echar un vistazo. Por favor, enséñanos todas las estancias.
- Tomenami: Esto... De acuerdo... Esta... es... una... habitación muy... grande.
- Ike: ¿Te encuentras bien? ¿Por qué tiemblas?
- Tomenami: Diosa... Por favor... Perdóname...
- Ike: ¡Es una trampa!

*Aparece Schaeffer y otros bandidos*
- Schaeffer: ¡Lo has hecho!
- Tomenami: Por favor... Perdóname...
- Ike: Sabía que ocurriría esto.
- Schaeffer: No sé cómo has dado con nosotros, ¡pero tu grupo es demasiado pequeño!¡No saldréis vivos de aquí!
- Ike: Acabamos de conquistar la capital... ¡No tendremos ni que esforzarnos para acabar con vosotros!
- Schaeffer: Vaya, un fanfarrón... ¿Quién ha dicho que esto iba a ser una lucha justa?
- Tomenami: ¿Qué?
*Los bandidos se escudan detrás de Tomenami*
- Tomenami: ¿Qué? ¿Qué haces?
- Schaeffer: ¡Traedme a los otros!
*Aparece el resto de bandidos con los monjes del templo como rehenes*
- Schaeffer: Vosotros vais a ser nuestros escudos.
- Tomenami: ¿Cómo?
- Schaeffer: ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¿Veis? No sois tan inútiles.
- Ike: ¡Malditos perros sarnosos! ¡Esta gente es inocente! No puedes...
- Tomenami: Oh... Piedad... Ayudadme...
- Schaeffer: Si no queréis que vuestras bonitas túnicas se tiñan de rojo, ¡atacad! Si intentáis traicionarnos, ¡os mataré a todos!
- Tomenami: Pero... No podéis... Crimeos, perdonadnos... Por favor... No podemos permitir que asesinen a nuestros hermanos.
*Schaeffer se retira hasta el fondo del templo*
- Ike: ¡Cobardes! Estos monjes están siendo obligados a luchar en contra de su voluntad. ¡Tenemos que salvar a tantos como nos sea posible!


» Durante la batalla

*Si Muere Tomenami*
- Tomenami: Este es nuestro castigo por haber traicionado a los dioses. Lo aceptamos...

[Lucha contra Schaeffer]
- Schaeffer: ¡Monjes! Más os vale que me curéis rápidamente hasta el más pequeño de los arañazos.

[Cuando Ike lucha contra ]
- Schaeffer: Así que habéis llegado hasta aquí...Decidme, ¿cuántos monjes habéis tenido que asesinar? A ver, ¿cinco? ¿Más? Seguro que podríais acabar con diez o más sin despeinaros...
- Ike: ¡Cobarde! ¡Es hora de que luches como un hombre!

[Si alguien de Gallia lucha contra Schaeffer]
- Schaeffer: ¿Qué? ¡Mirad a ese monstruo! ¡Es un subhumano!

[Si alguien de Phoenicis lucha contra Schaeffer]
- Schaeffer: Un monstruo alado... ¡Preparad los arcos! ¡Acabad con ellos!

[Si Tauroneo lucha contra Schaeffer]
- Schaeffer: Vaya, ¡una cara conocida! Tú eres uno de los antiguos generales de Daein. Un cobarde y un traidor... Podríamos ser buenos amigos. ¿Qué me dices?

[Si Reyson lucha contra Schaeffer]
- Schaeffer: Estoy seguro de que las garzas no saben luchar. ¡Estoy de suerte! Te mataré, te disecaré y te colgaré de la pared.

[Al vencer a Schaeffer]
- Schaeffer: Aah... Nnng... Aaah... Tenía que haber traído más monjes... Quizás unos niños...


» Después de la batalla

*Si no mataste a ningún monje*
- Tomenami: Muchas gracias. ¡Jamás me habría imaginado que íbamos a ser rescatados por soldados enemigos!
- Ike: Nunca acabaríamos con personas obligadas a luchar en contra de su voluntad.
- Elincia: Padre, nosotros no le deseamos ningún mal al reino de Daein. Solo queremos recuperar lo que es nuestro. Por eso luchamos. Nosotros no queríamos invadir vuestro país. Os ruego que aceptéis mi palabra.
- Tomenami: Disculpa, ¿podría saber tu nombre?
- Elincia: Elincia Ridell Crimea. Soy la última superviviente de la familia real de Crimea.
- Tomenami: ¡Oh! A ti te debemos entonces que estemos vivos. Y, por favor, pido también tu comprensión. No todo el pueblo de Daein está de acuerdo con el rey.
- Elincia: Entiendo.
- Ike: ...
- Tomenami: Joven general, esto es para ti.
- Ike: ¿Cómo?
- Tomenami: Como agradecimiento por haber salvado nuestras vidas.
*Recibes un Bastón de Ashera*

*Si Tomenami muere durante la batalla*
- Monje: Muchas gracias. ¡Jamás me habría imaginado que íbamos a ser rescatados por soldados enemigos!
- Ike: Nunca acabaríamos con personas obligadas a luchar en contra de su voluntad. Sin embargo, no hemos podido salvar a todos.
- Monje: No te atormentes. Nosotros estábamos destinados a una muerte cierta. Sin embargo, habéis salvado a muchos... Estoy seguro de que hasta el obispo Tomenami os está agradecido, allí donde esté ahora.
- Elincia: Padre, nosotros no le deseamos ningún mal al reino de Daein. Solo queremos recuperar lo que es nuestro. Por eso luchamos. Nosotros no queríamos invadir vuestro país. Os ruego que aceptéis mi palabra.
- Monje: Disculpa, ¿podría saber tu nombre?
- Elincia: Elincia Ridell Crimea. Soy la última superviviente de la familia real de Crimea.
- Monje: ¡Oh! A ti te debemos entonces que estemos vivos. Y, por favor, pido también tu comprensión. No todo el pueblo de Daein está de acuerdo con el rey.
- Elincia: Entiendo.
- Ike: ...

*Si algún monje muere durante la batalla*
- Tomenami: Muchas gracias. ¡Jamás me habría imaginado que íbamos a ser rescatados por soldados enemigos!
- Ike: Nunca acabaríamos con personas obligadas a luchar en contra de su voluntad. Sin embargo, no hemos podido salvar a todos.
- Tomenami: Calmaos, señor. Creíamos que moriríamos al instante. Sin embargo, habéis logrado salvar a muchos de nosotros.
- Elincia: Padre, nosotros no le deseamos ningún mal al reino de Daein.Solo queremos recuperar lo que es nuestro. Por eso luchamos. Nosotros no queríamos invadir vuestro país. Os ruego que aceptéis mi palabra.
- Tomenami: Disculpa, ¿podría saber tu nombre?
- Elincia: Elincia Ridell Crimea. Soy la última superviviente de la familia real de Crimea.
- Tomenami: ¡Oh! A ti te debemos entonces que estemos vivos. Y, por favor, pido también tu comprensión. No todo el pueblo de Daein está de acuerdo con el rey.
- Elincia: Entiendo.
- Ike: ...

*Si todos los monjes mueren durante la batalla*
- Ike: Al final, no hemos podido salvar a ninguno.
- Elincia: Ike... Sé que no le deseamos ningún mal al reino de Daein.Nosotros solo queremos recuperar lo que es nuestro por derecho. Por eso luchamos. Sin embargo..., para conseguirlo... Los sacrificios que hemos presenciado...
- Ike: Esta es una batalla a vida o muerte. Si nos atacan, debemos responder o morir, sin importar las circunstancias. Esa es la esencia de la guerra.
- Elincia: Endureceré mi corazón y me haré más fuerte. Soy la defensora del reino. Yo soy Crimea.
- Ike: Sí. Para conseguir lo que queremos, hay que pagar un precio.

*Cambio de escena. En otra parte del templo, si reclutaste a Reyson y no ha quedado fuera de combate*
- Ike: Es hora de registrar este lugar.
- Elincia: Mi señor Ike, ¿puedo ayudar?
- Ike: Claro que sí. Todo el mundo está...
- Mist: ¡Ike! ¡Ike! ¿¡Dónde estás!?
- Ike: ¿Mist? Estoy aquí.
- Mist: ¡Ike! ¡Por aquí! ¡Rápido! ¡Reyson está en apuros!
- Ike: ¿Qué?

*En otra parte del templo, Si reclutaste a Reyson y quedó fuera de combate*
- Ike: Es hora de registrar este lugar.
- Elincia: Mi señor Ike, ¿puedo ayudar?
- Ike: Claro que sí. Todo el mundo está...
- Ike: ¿Reyson? Tus heridas tienen mala pinta. Si sigues moviéndote, solo vas a empeorarlas.
- Reyson: Algo... me llama. ¿Por ahí?

*Si reclutaste a Reyson y este no ha quedado fuera de combate*
- Ike: ¿Reyson? ¿Qué ocurre?
- Reyson: ...
- Mist: Ha estado así desde el momento en el que entró aquí. Solo mira a las paredes.
*La escena muestra una visual de las paredes de la habitación*

*Si Reyson está fuera de combate*
- Ike: ¡Reyson! ¿No sabes que estás gravemente herido? ¿Qué crees que estás haciendo?
- Reyson: ...
- Ike: ¿Reyson?
- Mist: Ha estado así desde el momento en el que entró aquí. Solo mira a las paredes.
*La escena muestra una visual de las paredes de la habitación*

- Ike: ¿Qué es todo esto?
- Elincia: Todos los muros tienen el mismo diseño.
- Soren: No es un diseño. Es un idioma antiguo. Todos los cánticos y los hechizos están escritos en él.
- Ike: Soren, ¿puedes leerlo?
- Soren: Algo, pero no todo. Los sencillos son simples, pero esto es narrativa. El príncipe Reyson sí puede.
- Ike: Apuesto a que este es el mismo lenguaje que hablaba Leanne.
- Soren: En efecto. Es el idioma de Serenes... Sus cánticos también están en este lenguaje.
- Mist: Entonces, ¿Reyson está leyendo lo que pone en las paredes?
- Titania: Eso parece...
- Ike: Quizás deberíamos dejarle. Parece que le va a llevar un buen rato.
- Elincia: Sí, es una buena idea.

*En otra parte de la habitación*
- Soren: ¡Ike!
- Ike: ¿Qué ocurre?
- Soren: Por lo poco que he podido entender, creo que alguien estuvo encerrado en esa habitación algún tiempo.
- Ike: ¿Sabes de quién se trataba?
- Soren: No entendí lo suficiente, pero... encontré esto bajo la cama.
- Ike: ¿Es...?
- Soren: Creo que pertenecía a quien quiera que estuviese cautivo en esta habitación.
- Ike: ...

*Ike y los demás vuelven con Reyson luego de que termina de examinar las paredes*
- Reyson: Lo siento. Siempre tenéis que estar pendientes de mí.
- Ike: Reyson, no tienes buen aspecto. ¿Por qué no descansas un rato?
- Reyson: No, estoy bien. Es más importante que hablemos.
- Ike: ¿Sobre el dueño de esta pluma?
- Reyson: ¿Estaba en la habitación?
- Ike: Soren la encontró. ¿De quién es?
- Reyson: De Lillia... Mi hermana mayor... Ella fue quien escribió en las paredes.
- Elincia: ¿También tienes una hermana mayor?
- Ike: ¿Quieres hablar de ello?
- Reyson: Fue secuestrada hace 20 años, la noche de la masacre de Serenes. Yo... Yo creía que había sido asesinada junto con mis otros hermanos y hermanas. Lo creía hasta hoy...
- Ike: ¿Quién la secuestró?
- Reyson: En la pared solo pone que era un humano grande. Probablemente nunca supo quién era. Le mostró un tesoro de la tribu y le ordenó que usase su magia para revivir lo que había en su interior. Se lo ordenó una y otra vez, pero sin éxito. Lillia se negó; no tenía el poder para hacerlo.
- Elincia: Alguien quería revivir al dios oscuro...
- Reyson: Poco después de haber sido traída aquí, Lillia cayó gravemente enferma. Aunque no me sorprende, fue horrible... Estaba aquí encerrada en esta habitación sin ver la tierra ni el cielo...
- Mist: Oh, es horr... Snif... Snif...
- Titania: Mist...
- Mist: Lo siento... Es todo... tan triste... Pobres Reyson y Lillia...
- Reyson: Perdonad, pero debo continuar. Había una joven beorc que entraba en la habitación para cuidar a Lillia. Tenía el pelo y los ojos azules... Su corazón era muy puro para una beorc. Con el tiempo, Lillia y ella se hicieron amigas y confiaban la una en la otra.
- Mist: ¡Ah!
- Ike: ...
- Reyson: Lillia decidió confiar en la mujer. Como no hablaban el mismo idioma, esto llevó un tiempo. Finalmente, la beorc entendió lo que Lillia quería... Que no era otra cosa que cogiese el tesoro y la canción y se escapase del templo.
- Mist: ¡Hermano!
- Ike: ¿Había algo más sobre esta mujer beorc? Un nombre, quizás...
- Reyson: *Texto en lenguaje antiguo* Elena... En vuestro lenguaje, probablemente sería Elena.
- Mist: ¡Lo sabía! ¡Madre! ¡Era nuestra madre!
- Reyson: ¿Qué?
- Elincia: ¿Estás segura?
- Ike: Nuestra madre se llamaba Elena. Como yo, tenía el pelo y los ojos azules. Reyson, el tesoro de vuestro clan del que hablas, ¿no será un antiguo medallón de bronce?
- Reyson: ¿Cómo lo sabes?
- Ike: Ese medallón era el recuerdo de mi madre. Y la canción también... Nuestros padres dieron sus vidas por protegerlos.
- Reyson: ¡Ike! ¿Tú y Mist sois los hijos de Elena? Entonces, ¿el medallón de Lehran está aquí?
- Mist: ...
- Ike: El medallón fue robado, seguramente por Daein.
- Reyson: No... Es increíble. ¿Puede ser casualidad?
- Ike: Para ser sincero, aún no entiendo todo lo que ha pasado. Pero poco a poco todo va cobrando sentido.
- Reyson: ¡Ah!

*Mist comienza a tararear la canción*
- Elincia: Mist...Esa canción... Pero... la melodía es un poco diferente, ¿no?
- Ike: Es parecida a la que Reyson y Leanne cantaron en el bosque. Mi madre nos la cantaba como nana.
- Reyson: Es la canción de la liberación. La que Lillia le confió a Elena.
- Mist: Pero... yo cantaba esa canción con el medallón puesto casi cada noche y jamás ocurrió nada.
- Reyson: Los poderes mágicos de la canción se despiertan con el poder del que la canta. No sirve cualquiera. La verdadera canción de la liberación solo puede ser cantada por una muchacha llamada Altina... Lillia quería que tu madre llevase la canción a Altina y que devolviese el medallón al bosque de Serenes.

 

- Ike: Poco a poco se aclaran las cosas. Mi padre huyó de Daein para proteger a mi madre, que llevaba el amuleto.
- Titania: ¿Ike? ¿Cómo lo sabías?
- Ike: Volke me lo dijo. Me habló sobre el pasado de mi padre, sobre el amuleto y sobre el dios oscuro.
- Titania: Así que lo sabes todo...
- Reyson: El rey Ashnard secuestró a Lillia, ¿no?
- Ike: Esa sería la pieza que falta para completar el puzle. Después de todo, el hombre que acabó con mi padre era un secuaz del rey.
- Titania: ¡Ike! ¿Quieres decir que sabes quién mató al comandante Greil? ¡Jamás habías dicho nada! ¡Siempre hemos creído que no se sabía quién era!
- Ike: No sé. Yo nunca he querido hablar de eso.
- Titania: Era un soldado de Daein, ¿no? ¿Quién? ¿Quién mató al comandante Greil?
- Ike: ...
- Titania: ¡IKE! ¡HABLA!
- Soren: ¿Podemos hablar de eso luego?
- Ike: ...
- Titania: Sí... Sí... Por supuesto.
- Soren: Hasta ahora hemos luchado por la liberación de Crimea. Aunque añadamos el detener la liberación del dios oscuro y el castigar a los asesinos del comandante Greil...,nuestro enemigo no ha cambiado. Debemos derrotar al rey de Daein y a sus secuaces.
- Elincia: Qué extraño, ¿verdad? Quiero decir, Reyson ya lo dijo antes, pero... ¿realmente es todo esto coincidencia? La caída de Crimea... Los padres de Ike... La muerte de la hermana de Reyson... Que todas las pistas apunten a Daein...

*Si reclutaste a Reyson y no ha caido en batalla*
- Reyson: Si nuestras sospechas son ciertas, esto lo cambia todo... Lo que le pasó a Lillia es una cosa, pero... ¿y el asesinato de la anterior apóstol? ¿La destrucción de mi pueblo?¿Y si todo era parte del plan del rey de Daein para conseguir el medallón y la canción? Entonces... Yo lucho por...
- Ike: ...

*Si no reclutaste a Reyson, o si esta ya estaba fuera de batalla*
- Reyson: Si nuestras sospechas son ciertas, esto lo cambia todo...Lo que le pasó a Lillia es una cosa, pero... ¿y el asesinato de la anterior apóstol? ¿La destrucción de mi pueblo?¿Y si todo era parte del plan del rey de Daein para conseguir el medallón y la canción? Entonces... Yo lucho por...
- Ike: Reyson.
- Reyson: Por favor, Ike. Deja que vaya contigo. De... Debo comprobar si esto es cierto.
- Ike: Solo si me prometes que, pase lo que pase, permanecerás fuera del campo de batalla. ¿Me lo prometes?
- Reyson: Está bien. Mantendré mi palabra.
- Ike: ...

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