Capítulo 23: El Gran puente

*Aparece Zelgius hablando con Ike*
- Zelgius: Si esa es vuestra decisión, la aceptamos respetuosamente.
- Ike: Si podemos avanzar ligeros y con alguien que nos cubra las espaldas, mejor que mejor.
- Zelgius: Como deseéis... Que la suerte os acompañe. Si necesitáis soldados, avisad. Iremos en vuestra ayuda rápidamente.
- Ike: Cuento con ello.

» Introducción
Gracias a todo lo que averiguó en el templo de Palmeni, Ike está más cerca que nunca de conocer los motivos de la guerra. El asesinato de la anterior apóstol condujo a la matanza de Serenes. Una princesa serenes ha sido secuestrada. Y el medallón ha sido robado. La complicada trama que une todos esos acontecimientos parece menos difícil de entender ahora. Los motivos de Ashnard son aún un misterio, pero se intuye su mano en todos los sucesos. Ike vuelve del templo y renuncia a sus derechos de conquista sobre Daein. Estos pasan ahora a la apóstol de Begnion a través del general Zelgius. El ejército de Crimea ha absorbido otra hueste proveniente de Begnion y marcha hacia la frontera entre Daein y Crimea. Su objetivo es el puente del Riven, la gigantesca estructura que une ambos países.

» Antes de la batalla
*En el campamento*
- Elincia: Mi señor Ike, ¿podemos hablar?
- Ike: Por supuesto, ¿qué pasa?
- Elincia: Los soldados dicen que mañana llegaremos al gran puente. Una vez lo crucemos, estaremos en Crimea.
- Ike: Eso se me ha dicho.
- Elincia: Parece que hemos estado fuera durante años. Yo nací y me crié en Crimea. Pero sentirme extraña en mi tierra... Ahora me da la sensación de que apenas sé nada de mi propio país. Es algo difícil de describir.
- Ike: Sé a qué te refieres. Yo también me siento extraño por volver a casa. Esta zona no me es nada familiar. Quizás sea porque nací en Gallia y me crié en el campo. Pero esta es una frontera como otra cualquiera, no deberíamos sentir nada especial.
- Elincia: ¡Tenéis razón! Pero para mí, que me crié en un lugar tan pequeño... El mundo es... El mundo es tan, tan grande.
- Ike: ¿Grande? Hmm... Sí, supongo que tienes razón. Cuando nos fuimos de Crimea, era primavera. Las nieves se estaban derritiendo, los días eran más largos y el tiempo, suave.
- Elincia: Hace ya casi un año desde que partimos. Solo un año, pero hemos pasado por muchas cosas hasta llegar aquí... Parece que han sido siglos. Sin embargo, aquí nací y me crié... Mi querida Crimea... ¿Por qué me siento como una extraña?
- Ike: Para mí, Crimea también es mi hogar. Ya casi estamos. Volvemos a casa.
- Elincia: Como digáis, Ike. Volveremos a casa.
*De repente alguien alza la voz*
- Desconocido: Oooh, ¡qué escena más romántica! No quiero interrumpir... Creo que os dejaré solos...
- Ike: ¿Qué? Conozco esa voz...
*Aparece Ranulf*
- Ranulf: ¡Hola! ¡Ike! Parece que ambos hemos vivido lo suficiente como para encontrarnos de nuevo.
- Ike: ¡Ranulf!
- Elincia: ¡Mi señor Ranulf! ¡Qué alegría verte de nuevo!
- Ranulf: ¡Princesa Elincia! ¡Bienvenida! Haría una reverencia, pero con la cola quedaría ridícula.
- Ike: ¿Por qué estás de tan buen humor?
- Ranulf: Cuando oí que el ejército de Crimea había tomado la capital de Daein, decidí salir a recibiros.
- Ike: ¿Cómo van las cosas en Gallia? No estáis en guerra con Daein, ¿verdad?
- Ranulf: Todavía no.
- Ike: ¿Qué se supone que quiere decir eso?
- Ranulf: A la vista de vuestro éxito, los ancianos se han puesto por fin de acuerdo en algo. Gallia prestará todo su apoyo a los esfuerzos de la princesa por recuperar su país. ¡No hay vuelta atrás!
- Elincia: ¿De verdad?
- Ike: Así que... el ejército de Gallia...
- Ranulf: Vamos a establecer comunicaciones y crear un frente común. En realidad, serviremos de apoyo. Vuestro ejército siempre tendrá que dar la cara, no lo olvides.
- Ike: El rey de Gallia es muy generoso. Así Crimea podrá reclamar como suyas las victorias que alcancemos.
- Ranulf: ¡Qué sorpresa! Jamás hubiera pensado que entenderías esas sutilezas. ¿Quién eres y qué has hecho con Ike?
- Ike: ¡Tampoco te pases! En realidad, Soren me dio una lección sobre estas sutilezas cuando recibimos ayuda de Begnion.
- Ranulf: Ahora entiendo. Tu ayudante te ha dado un par de clases... ¿Ha reventado ya? Siempre parece a punto de explotar.
- Elincia: El rey Caineghis siempre se preocupa de Crimea, ¿verdad? ¿Cómo le devolveré el favor?
- Ranulf: Princesa... Recuperemos tu país. Y después, reconstruyamos los lazos de amistad entre nuestras dos naciones. Ese sería el mejor pago posible a su preocupación, ¿no crees?
- Elincia: Sí. Sí, por supuesto.

» Conversaciones de la base
- Soren: Ike, está listo el informe de la última batalla.

- *Si hubo bajas*:
- Ike: Ajá.

- *Si no hubo bajas*:
- Soren: No ha habido muertos ni heridos graves. Hemos luchado bien.

Al terminar el reporte:
- Soren: Es todo. Con tu permiso, me retiro.

[Soren]
*Dentro de una carpa*
- Soren: Hmm...
- Desconocido: ¡Soren! ¿Estás aquí?
- Soren: Sí...
*Aparece Ike*
- Soren: ¿Ike? Es tarde. ¿Qué ocurre?
- Ike: ¡Silencio!
- Soren: Eh... ¿Ike?
- Desconocido: Oh, no... Qué extraño. Estaba segura de que vendría por aquí. ¿Hola?
- Soren: Esa voz... Es la mujer de la tienda, ¿verdad?
- Aimee: ¡Comandante! ¿Ike? ¿Dónde te has metido, hermoso?
- Ike: Maldita sea.
- Soren: ¿Te has metido aquí dentro para escapar?
- Ike: Cuando una mujer va a por un hombre, se tarda demasiado en hacer que desista. Deja que me esconda aquí hasta que se vaya.
- Soren: Partimos mañana por la mañana... Ahora lo que tenemos que hacer es descansar. La echaré.
- Ike: ¡Espera! ¡Soren!
*Afuera de la carpa*
- Aimee: ¡Iiike! ¡Ikecito! ¿Dónde estás?
- Soren: ¿Aimee?
- Aimee: Oh. Soren. Esto... Quiero decir, hola. ¿Qué haces aquí fuera tan tarde?
- Soren: ¿Qué quieres de Ike?
- Aimee: Pues he encontrado algo muy especial que quiero darle. ¿Sabes dónde está?
- Soren: Ike está en un consejo de guerra. Si quieres darle algo, dámelo a mí y yo se lo entregaré.
- Aimee: No sé qué hacer... El caso es que tengo este bastón...Y es muy valioso. No estoy segura de que sea algo que pueda confiar a alguien que no sabe apreciar su valor.
- Soren: Eso es un Hammerne, ¿no? Un bastón muy raro que puede restaurar cualquier objeto, sin importar su estado.
- Aimee: Pues... Así es. Parece que sabes de lo que hablas.
- Soren: Eso parece. De hecho creo que solo existe uno en todo el mundo. Su valor es incalculable. ¿Y dices que quieres dárselo a Ike?
- Aimee: Yo solo quiero ser útil...
- Soren: Si lo que quieres es captar su atención, no lo conseguirás de este modo.
- Aimee: ¿No? ¿De verdad? Vaya, esperaba que le gustase.
- Soren: No. En cambio, la comida sería mucho más efectiva que un bastón. En especial los platos con carne y mucho picante.
- Aimee: ¿De veras? Cocinar no se me da muy bien, pero... ¡Ya lo tengo! ¡El plato perfecto!
- Soren: Bien, bien. Eso le gustará. ¿Qué vas a hacer con el bastón?
- Aimee: ¡Puedes quedártelo como pago por tus consejos! Cuídalo muy bien.
*Aimee se va*
- Soren: Vaya, qué generosa. He recibido un gran regalo de tu admiradora, Ikecito. ¡Muchas gracias!
- Ike: ¡Un momento!
*Obtienes Hammerne*

[Shinon]
*Ike habla con un soldado*
- Ike: Entendido. Seguid las órdenes.
- Soldado: Señor, sí, señor.
*Soldado se marcha*
- Ike: ¿Qué viene ahora? ¿Cómo? ¿Quién va?
*Aparece Shinon, aparentemente ebrio*
- Shinon: Sí, señor, sí... Oh, es el general Ike. Ya me lo han contado todo. ¡Resulta que ahora eres un noble!
- Ike: ¿Shinon?
- Shinon: Te lo has montado muy bien, ¿verdad? ¡Hip! Estás enamorado de una gonita pincesa, luchas juno a tus amijos subhumanos. No te van mal las cosas. Mirad tooodos, ¡es mi señor Ike! ¡Qué vida se pega!
- Ike: No son subhumanos, sino laguz.
- Shinon: ... Sí, sí, lo que vuesa merced diga. Tengo algo que proponerte... Ahora que eres un noble de alta alcurnia, no puedes dejar que te vean con estos mercenarios. Los otros nobles se van a reír de ti... ¿No sería mejor que lo dejases? Te haré el favor de quedarme con todos.
- Ike: Temo que eso no va a ser posible. Pienso seguir como comandante de los mercenarios de Greil.
- Shinon: ¡Bah! ¡Siempre has sido un egoísta! ¿Es que jamás renuncias a nada? ¡Nooooo! ¡No don Ike el importante! Siempre has sido así. Actúas como si nada te importase en absoluto y, de pronto, ¡zas! ¡Lo coges y te lo quedas!
*Shinon se aleja un poco*
- Ike: ¡Eh! ¿Shinon?
- Shinon: ¿Cómo? ¿Qué? Cuidadín con cómo dices mi nombre, chico. Chico, chico... Ike el chiquillo, Ikeín, mi amiguín.
- Ike: Shinon, ¿qué te ocurre? ¿Estás bien?
- Shinon: ¿A ti qué te importa, milord? ¡No es asunto tuyo!¡Y otra cosa! Sobre el mando de la compañía, si te niegas a dejarla... Al menos ten la decencia de cambiarle el nombre. Tú jamás serás el comandante Greil. Solo porque seas su hijo... No tienes derecho a usar su nombre...
- Ike: Shinon, ¿qué te pasa conmigo?
- Shinon: ¡Te he dicho que sí! Estoy bien, bien, bien... Buarj... O quizás no tanto. Gnf...¡BUOAAAARJ!
*Shinon se aleja*
- Ike: No tenía nada que ver con los mercenarios... Fue por mi padre. ...

 

» Al salir de la base
*Cambio de escena*
- Petrine: Así que ya han llegado, ¿verdad? ¿Está listo el puente? Y más te vale que la respuesta sea "sí"...
- Soldado: Sí, general. ¿Creéis que funcionará?
- Petrine: A veces las trampas más sencillas son las mejores. Atraemos al enemigo y luego vamos acabando con ellos uno a uno. ¿Entendido?
*El soldado se retira*
- Petrine: ¡Escuchad, perros! Esta vez no hay escapatoria posible, ¡detendremos el avance del ejército de Crimea aquí! No les permitiremos llegar a su patria... Aquel que no luche a muerte, probará el sabor de mi lanza...
*Cambio de escena*
- Ike: Ahí está el puente... Es enorme... Dudo mucho de que Daein nos vaya a permitir cruzarlo así como así.
- Ranulf: Sí, no creo que sea tan fácil.
*Aparece Titania*
- Ike: ¡Titania! ¡Es hora de partir! ¡Asegúrate de que las tropas están en guardia y muévete con cautela!
- Titania: Entendido, comandante.
*Titania se retira*
- Ranulf: Dime, Ike. Hay algo que quiero preguntarte.
- Ike: ¿Qué es?
- Ranulf: Hace tiempo que no veo a Nasir. ¿Qué ha pasado con él?
- Ike: Ha sido declarado enemigo y está bajo custodia.
- Ranulf: Hombre, entiendo que no te haya gustado que no te dijera nada sobre la prueba. Pero de ahí a tratarle como a un criminal...
- Ike: ¿Prueba? ¿Qué prueba?
- Ranulf: ¿Qué? Esto... Cómo ha cambiado el tiempo estos días, ¿eh? Je...
- Ike: No, ahora vamos a hablar.
*Ike le cuenta a Ranulf lo que ocurrió con Nasir*
- Ranulf: ¿Nasir un espía de Daein? ¡Imposible! ¡Era nuestro espía!
- Ike: ¿Que era un espía de Gallia? Esto no tiene sentido...
- Ranulf: Trabajaba para nosotros en nombre del rey. Pero... ¿Daein? ¡Si es un laguz! ¿Por qué iba a trabajar para ellos?
- Ike: Había una tal Ena de Goldoa trabajando para Daein también...
- Ranulf: ¿De verdad?
- Ike: Sí, nos vimos obligados a luchar contra ella en la capital de Daein. Cuando íbamos a capturarla, Nasir intervino y dejó que escapase. Nos ha traicionado.
- Ranulf: ¿Qué? Un momento... Quizás fuese... En ese caso, podría ser que...No, no. Unirse a Daein es demasiado... Hm...
- Ike: Siento interrumpir, pero hemos llegado al puente.
- Ranulf: Déjame hablar con Nasir, ¡por favor!
- Ike: Cuando haya terminado esta batalla, iremos juntos. ¿De acuerdo?
- Ranulf: De acuerdo.
*Cambio de escena, al otro lado del puente*
- Petrine: ¡Está bien! ¡A trabajar, Haar!
- Haar: Zzzzz... No, mamá, déjame un poquito más... Zzzzzzzzzz...
- Petrine: Dormido en el campo de batalla... Sí que tienes valor, tú... ¡Eh! Despierta o te calcino aquí mismo.
- Haar: Zzzzz... ¡Ejem! ¿Qué? ¿Qué? ¡A la orden! ¿Está aquí el enemigo?
- Petrine: Sí, acaban de llegar. Ahora largo de aquí y haz tu trabajo.
- Haar: Qué sueño... Aaaaooooaaaa...
*Haar se retira*
- Petrine: Vaya idiota.
*De regreso con el ejercito de Ike en el extremo opuesto del puente*
- Ranulf: Aquí estamos. Y ahí está el ejército de Daein, en el otro lado. Están dispuestos en formación de combate y listos para darnos una calurosa bienvenida. Es conmovedor...
- Ike: Justo lo que quiero.
- Ranulf: Bien dicho. Por cierto, había pensado en unirme a vosotros en la lucha.
- Ike: No como habitante de Gallia, sino como soldado de nuestro ejército.
- Ranulf: Si te supone un problema, siempre puedo quedarme al margen.
- Ike: ¡Por supuesto que no! ¡Gracias por toda la ayuda que nos prestas, Ranulf!
- Ranulf: ¡Es un placer! ¡Vamos a por ellos!

» Durante la batalla
*Al comienzo del primer turno*
- Haar: Atención... Vámonos...¡Qué sueño tengo! Espero dormir algo cuando estemos en vuelo.
*Haar y su pelotón de Wyverns se alejan del puente*

*Al final del turno 6, aparecen refuerzos neutrales*
- Lucia: ¿Es ese el ejército crimeo?
- Bastian: Sí, lo es. Veo la bandera de Crimea al fondo... Pero... ¿A quién veo en la distancia? Pelo verde... Vestido naranja... Ojos claros... ¡Viene Elincia! ¡Vayamos en su ayuda!
- Lucia: ¡La princesa ha vuelto! Conde Bastian, volved al castillo inmediatamente e informad a Geoffrey. Yo me adelantaré e informaré a la princesa de que estamos aquí.
- Bastian: Lady Lucia, mantened la compostura... No mostréis debilidad ante el enemigo, o podrían acabar con nosotros.
- Lucia: Buen consejo. Y vigilad que nada os distraiga de camino al castillo.
- Bastian: Aunque caiga sobre mí la furia del ejército de Daein..., no son rival digno de la inteligencia de Bastian. Nos veremos en las puertas del castillo.
- Lucia: ¡De acuerdo!
*Bastian se retira*

*Al final del turno 7*
- Lucia: ¿Estáis listos para matar? ¿Estáis listos para morir? Debemos estar dispuestos a todo para proteger a la princesa.
- Soldado: ¡Habitantes de Crimea! ¡Es el momento de luchar por recuperar nuestra patria!
*Los refuerzos entran al mapa y comienzan a pelear*

*Cuando cruzas la mitad del puente, Haar reaparece*
- Haar: Y ahora... Veamos cómo están las cosas...

[Lucha contra Haar]
- Haar: La guerra... Nunca se sabe lo que va a pasar...

[Si Jill pelea con Haar]
- Haar: Vaya, ¿así que quieres luchar? ¡Espero que vayas a enseñarme lo mucho que has mejorado!
- Jill: ¿Qué? No puede ser... ¿Capitán Haar?

[Si Jill habla con Haar]
- Jill: ¿Capitán Haar?
- Haar: Saludos, Jill. Me alegro de que estés viva.
- Jill: ¡Eso mismo te iba a decir yo a ti! ¡Me alegro de que hayas sobrevivido!
- Haar: El general Shiharam me dejó al mando. Tengo que llevar a los supervivientes y sus familias a Begnion. Hasta entonces no tengo permiso para morirme.
- Jill: Ya veo... Entonces, capitán, ¿por qué estás aún en Daein?
- Haar: La verdad es que soy algo rencoroso... Y debo vengar la muerte del general.
- Jill: Pero... Entonces...
- Haar: No te equivoques. Tú no eres mi enemigo.
- Jill: ¿Qué? Pero...
- Haar: Los únicos responsables de la muerte del general son los daenitas. Finjo volver a ellos para estar cerca de la general Petrine... Solo necesito una oportunidad... Aunque creo que sospechan de mí. Mi unidad hace las veces de perros guardianes de Petrine... Además, se nos ha ordenado que carguemos frontalmente. Así Daein mata dos pájaros de un tiro.
- Jill: ¡No lo hagas! ¡Lucha con nosotros! Si lo que quieres es vengarte de Daein, ¡entonces buscamos lo mismo!
- Haar: Jill... Yo... No confío en Crimea tampoco. Estoy cansado de servir a países.
- Jill: Capitán...
- Haar: Pero... No puedo abandonar a la hija del hombre al que tanto debo... Supongo que me uniré a ti...
- Jill: ¿De veras? ¡Gracias, capitán!
- Haar: No, te has equivocado.
- Jill: ¿Por qué?
- Haar: Soy un nuevo recluta... Así que eres mi superior. Gracias, capitán.
- Jill: ¿Qué? No seas tonto. Un segundo... ¡Capitán!

"Si Muere Haar"
- Haar: Por fin... Por fin puedo descansar...

[Lucha contra Petrine]
- Petrine: ¡Ja, ja! ¿Te gusta la carne poco hecha? ¿O quizás muy hecha? Dímelo, quiero asarte a tu gusto. ¡Ja, ja, ja!

[Cuando Ike lucha contra Petrine]
- Ike: Tú... eres el caballero que luchó con mi padre.
- Petrine: ¡Tú! Si llego a saber que te convertirías en un incordio tan grande para nosotros...Te hubiera reducido a cenizas cuando tuve la oportunidad. ¡Aunque aún no es tarde! ¡Muérete!

[Cuando Soren lucha contra Petrine]
- Petrine: Tú... Esa marca de tu frente... ¿No será un estigma de la muerte? ¡Tú no eres un espíritu infuso!¡Ja! Puede que hayas engañado a los demás, pero no a mí. Somos iguales, ¿ves?
- Soren: ¿Iguales? No seas ridícula, yo no soy como tú. Tú matas por diversión y te refugias de tu miedo con una fachada de valentía.¡Deja que te muestre lo que es el miedo de verdad!

[Cuando un Laguz de Gallia lucha contra Petrine]
- Petrine: ¿Sabes qué es lo que más odio? ¡A las bestias subhumanas como tú! ¡Muere!

[Cuando un Laguz de Phoenecis lucha contra Petrine]
- Petrine: ¡Malditos halcones mestizos! ¡Os asaré como a faisanes y usaré vuestras plumas para hacerme una almohada!

[Cuando Tauroneo lucha contra Petrine]
- Petrine: ¡Aquí está el traidor! ¡Voy a cocinarte vivo! ¡Seguro que tu armadura hará una marmita perfecta!

[Cuando ----- lucha contra Petrine] +++
- Petrine: ¿Qué? Si no puedes luchar, no sé qué haces aquí. Estúpido mestizo.

[Cuando Haar lucha contra Petrine]
- Petrine: Tal y como sospechaba. Te di la oportunidad de limpiar tu nombre... Pero tanto tú como Shiharam lleváis la traición en la sangre.
- Haar: Y pensar que hemos soportado esto durante 18 largos años... Parece que ni el general Shiharam ni yo hemos tenido suerte con los amos a los que hemos servido. Solo nos hemos topado con monstruos.
- Petrine: ¿Te atreves a insultar a su majestad? No busques excusas, inútil. Tus derrotas son tuyas y solo tuyas. ¡Es la hora del fuego! Y no te preocupes por tu tumba,¡los perros darán cuenta de tus restos!

[Al vencer a Petrine]
- Petrine: Su... majestad... Perdonadme... Por favor... No quiero morir...

 

» Despúes de la batalla
*Aparece una mujer saludando a la Princesa*
- Lucia: ¡Princesa Elincia! ¡Bienvenida a casa! ¡Me alegro de que estéis bien!
- Elincia: ¿Lucia? ¡Lucia! ¿Eres tú?
- Lucia: ¡Claro! ¡De carne y hueso! ¿O pensabais que era un fantasma?
- Elincia: Ah, ¡Lucia! No sabes lo mucho que te he echado de menos.
- Lucia: Y yo a vos. Cuando mi hermano Geoffrey me dijo que estabais perdida, me invadió una profunda tristeza. Cuando me enteré de que vivíais... Fue tan..., tan...
- Lucia: - Elincia: ¿Entonces Geoffrey está bien? ¡Qué alegría! ¿Y el resto? ¿Cuántos sirvientes han sobrevivido?
- Lucia: Bueno, por ejemplo el conde Bastian. Ese descarado de lengua afilada sigue tan locuaz como siempre. Y también el general Tagio, el huérfano del marqués de Katol, Silok, y el marqués de Mitnala. Están todos con nosotros. Además, nos hemos puesto en contacto con unos 100 soldados. Pero si saben que habéis vuelto, todos los que ahora se esconden saldrán a la luz.
- Elincia: Sin embargo, el pueblo no sabe que existo...
- Lucia: ¡No os preocupéis de eso! Las historias sobre vuestras aventuras han llegado a todos los confines de Crimea. En cada pueblo y ciudad, la gente habla de vos. "Nuestro rey tenía una heredera", dicen. "¡La princesa secreta de Crimea está luchando por nosotros!" Además, los soldados de Daein están buscando como locos a una tal "princesa de Crimea". Y eso ha sido lo que ha convencido a la gente de que vos sois su princesa. Toda Crimea está esperando ansiosa vuestra vuelta.
- Elincia: Lucia, ¿es eso cierto? ¿Saben que existo? No pensé que viviría para verlo.

*Si Ranulf sobrevive el combate*
- Ranulf: Las noticias de vuestras proezas llegaron a oídos del rey de Gallia gracias a Nasir, que se lo dijo a Lucia y luego ella, al pueblo. ¿Sabéis? Aún no puedo creerme que Nasir sea un traidor. Algo no encaja.
- Ike: Lo sé. Comparto tu opinión. Por ejemplo, lo que sabemos del medallón es gracias a él. Nos ha ayudado todo el tiempo. Al menos en eso fue sincero. Sin embargo, si se niega a hablar, no podemos hacer nada por él.
- Ranulf: Vayamos a verle. De una forma u otra, hablará.
- Ike: Por aquí.

*Si Ranulf no sobrevive el combate*
- Ranulf: ¡Ike!
- Ike: ¡Ranulf! ¿Estás bien?
- Ranulf: He estado mejor... Aunque no soy mal guerrero, casi no la cuento. No te seré de mucha ayuda en combate, pero me gustaría ser tu guía. Tengo que hacer algo útil o Giffca me matará.
- Ike: Mientras no te pongas en peligro, pero... ¿no crees que ya has hecho suficiente?
- Ranulf: ¡Parece mentira que hables de mí! Ike... Las noticias de nuestras acciones han llegado al rey de Gallia a través de Nasir. Yo avisé a Lucia quien, a su vez, esparcía las historias. No me acabo de creer que sea un traidor.
- Ike: Lo sé. Comparto tu opinión. Por ejemplo, lo que sabemos del medallón es gracias a él.Nos ha ayudado todo el tiempo. Al menos en eso fue sincero.Sin embargo, si se niega a hablar, no podemos hacer nada por él.
- Ranulf: Vayamos a verle. De una forma u otra, hablará.
- Ike: Por aquí.

*Dentro de una tienda*
- Ike: Está retenido en esta tienda. Queríamos mantenerle alejado del resto de los soldados. No es posible...
- Ranulf: ¿Qué ocurre?
- Ike: Se... Se ha ido... ¡Si le traje el desayuno esta mañana! Y estaba aún aquí...

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