Capítulo 24: Reencuentro

» Introducción
Tras derrotar a la general Petrine, uno de los temidos Cuatro Jinetes del rey Ashnard, el ejército de Crimea retorna por fin a su patria. Los sirvientes de la princesa que han logrado salvar la vida la reciben entre lágrimas de júbilo. "Mientras no nos abandone la princesa, Crimea podrá ser libre otra vez."Esas palabras mantuvieron viva la esperanza del pueblo durante los momentos más amargos de la invasión. Las multitudes silenciosas, que desean la recuperación de su país, salen poco a poco de su letargo. El sueño de todos es posible. En su fuero interno, están convencidos de que no se les escapará esta oportunidad de conseguir la libertad.

» Antes de la batalla
*Aparece una vista del Castillo Delbray, en su interior dos hombres discuten*
- Geoffrey: ¿Es posible?
- Bastian: No le des más vueltas. ¡La princesa ha vuelto a Crimea!Lady Lucia la acompaña. Mientras hablamos, están de camino hacia aquí.
- Geoffrey: ¿Cuánto hace que no vemos a la princesa? Hemos vivido para el día en que tendríamos que desviar la mirada de Daein y traer a la princesa de vuelta. Ese día ha llegado.
- Bastian: Sí. Por su majestad, por la reina, y... por el príncipe Renning también...Debemos actuar sin dilación y ayudar a nuestra añorada princesa Elincia.
- Geoffrey: Sí. Si todo sale bien..., pronto veremos cumplido nuestro mayor deseo.
- Bastian: No hay tiempo que perder. Para recibir a la princesa y a su séquito como se merecen, aún quedan muchos preparativos.
- Geoffrey: ¡Cierto! ¡Corramos la voz! Dividamos el trabajo y pongámonos manos a la obra para la fiesta.
- Bastian: ¡Habrá que cubrir de pétalos el suelo de las estancias reales...! ¡Ah! ¡Y que no se nos olvide la música ni la diversión!
- Geoffrey: Es la ocasión indicada para sacar brillo y estrenar la cubertería de plata que guardo desde hace tanto tiempo.
- Bastian: ¿Tú? ¿Reparas en detalles tan refinados?Siempre te tuve por un bellaco sin gusto. Me extraña que no la hayas dado en trueque por un potro.
- Geoffrey: Su majestad me regaló la plata cuando fui nombrado caballero...La guardaba desde entonces para una celebración como esta.
- Bastian: ¡Perfecto! ¡Adelante! Tendremos que trabajar con denuedo. ¡Ja, ja! ¡Hoy va a ser un día memorable!
*Cambio de escena, Ike y Elincia hablan en el campamento con Lucia*
- Elincia: ¿Nos esperan los sirvientes crimeos en el castillo de Delbray del que me hablaste?
- Lucia: Sí. En vuestra ausencia, princesa, usamos los sótanos del castillo como sala secreta de reuniones. De ahí partieron todas las iniciativas de establecer contacto con otros patriotas ocultos por todo el país.
- Ike: ¿Y nadie os descubrió?
- Lucia: Nos disfrazamos de mercaderes y campesinos, y no levantamos sospechas entre los soldados daenitas. Desde que llegaron noticias de vuestro retorno, estamos desempolvando las armas para la guerra.
*Ike se aparta*
- Elincia: ¿Mercaderes? ¡Ja! Geoffrey, pase, pero a Bastian no me lo imagino de tendero.
- Lucia: Nadie lo haría. Por eso lo convertimos en un juglar.
- Elincia: ¡Maravilloso! Eso sí que le pega. ¿Tuvo que hacer malabarismos y cabriolas? ¡Ji, ji, ji!
- Lucia: Y Geoffrey... Nunca habéis visto otro mercader con semejante pose.
- Elincia: ¡Ji, ji, ji, ji! Me lo puedo imaginar perfectamente.
*Mist aparece junto a Ike*
- Mist: La princesa Elincia se lo está pasando en grande. Lleva horas riendo sin parar.
*Aparece Ranulf*
- Ranulf: Lucia y ella se conocen desde niñas. Tienen mucha confianza y se llevan bien.
- Mist: Mientras estuvo con nosotros, también parecía contenta... Aunque imagino que haría de tripas corazón.
*Aparece Titania*
- Titania: Ahora que la veo comportarse así, me doy cuenta de que no es más que una adolescente. La que tenemos delante es la princesa tal y como era antes del ataque de Daein. La auténtica princesa Elincia.
- Ranulf: Como en casa no se está en ninguna parte, al fin y al cabo. Nos quedan aún muchas batallas, pero por esta noche olvidaremos las preocupaciones y descansaremos. Nadie soporta tanta presión eternamente.
- Ike: Supongo que será lo mejor.

» Conversaciones de la base
- Soren: Ike, el informe de nuestra última batalla está listo.

- *Si hubo bajas*:
- Ike: Ajá.

- *Si no hubo bajas*:
- Soren: No ha habido bajas ni heridos que no puedan recuperarse. Todos han luchado muy bien.

Al terminar el reporte:
- Soren: Eso es todo. Me retiro con tu permiso.

 

[Amigo]
- Marcia: ¡Ah! ¡Ike! ¡Allí! ¡Está escondido en la sombra de esa tienda! ¡Agárralo!
*Ike se soprende*
- Ike: ¿Eh? ¿Cómo?
*Captura a alguien*
- Makalov: ¡Eh! ¡Au! ¡Suéltame! ¡Déjame en paz!
- Marcia: Deja de lloriquear, cara dura. ¡Ven aquí!. Odioso malandrín. Nunca aprenderás.
- Ike: ¿Qué pasa aquí?
- Marcia: Ike, mientras me estaba cambiando de ropa, mi querido hermano intentó robarme dinero de la bolsa otra vez.
- Makalov: No es necesario que se entere todo el campamento, ¿o sí?
- Marcia: ¿Quién es el responsable? A ver, dime. Y pensar que creía que te habías reformado... Ahora mismo madre estará en casa llorando como una plañidera por tu culpa, mentecato.
- Makalov: No te preocupes por mamá. Papá cuidará bien de ella.
- Marcia: ¡Pedazo de zoquete! ¡Aaah!
- Makalov: ¡M-Marcia! ¡Au! ¡Au! ¡Mi pie! ¡No aprietes! ¡Me has roto algo! ¡Socorro! ¡Me vas a dejar cojo!
- Marcia: No creo que le importe a nadie.
- Ike: Bueno, bueno. Creo que ya es suficiente.
- Marcia: ¡Grrr! Eres un canalla sin remedio. ¡No puedo hacer nada contigo! ¡No cambiarás nunca! Siempre, ¡siempre!, te persiguen matones y siempre acabo pagando yo el pato. ¿Te das cuenta de lo preocupada que me tienes? ¿Tanto te cuesta pensar en los demás, aunque solo sea de vez en cuando? Tú eres el hermano mayor, ¿lo recuerdas?
- Makalov: Marcia...
- Ike: ...
*Makalov se suelta*
- Makalov: Lo siento. Dejaré de apostar. Trabajaré duro para pagar mis deudas. Por favor, créeme.
- Marcia: ...
- Ike: ¿Por qué no lo perdonas? Es tu único hermano, ¿no?
- Marcia: En fin, si insistes...
- Makalov: ¿D-de verdad? ¿Me perdonas?
- Marcia: ¡Solo si cumples tu palabra! ¡Es la última vez que te lo advierto!
- Makalov: ¡Lo prometo! Lo prometo sobre la tumba de papá.
- Marcia: Je. No me vengas con esas. Papá no está muerto.
- Makalov: ¡Te has reído! Ya era hora.
- Ike: Levántate y no des más problemas a tu hermana.
*Ike se marcha*
- Makalov: Oye, Marcia.
- Marcia: Dime.
- Makalov: ¿Quieres que hagamos una porra a ver cuanto aguanto sin jugar?
- Marcia: ¡Aaaaaaah!

 

» Al salir de la base
*Cambio de escena, en el Castillo Delbray*
- Geoffrey: Hoy es el feliz día en el que regresa la princesa. Sin embargo, la diosa considera oportuno que llueva...
*Aparece Bastian*
- Bastian: La llovizna en la cara es agradable y refrescante. Además, acentúa los aromas del campo. Es buena compañera de reuniones.
- Geoffrey: Oye, Bastian... ¿Dónde crees que estarán ella y su escolta? ¿Por qué no han llegado ya?
- Bastian: Ay... Amigo mío, ya me has preguntado lo mismo 58 veces. Y te he dado 57 veces la misma respuesta. Te lo repito una vez más... Cál-ma-te.
- Geoffrey: Ya, pero...
- Bastian: Queda poco. No te preocupes, la princesa llegará hoy. Entiendo tu impaciencia, es natural. Sin embargo, eres el general de esta guarnición. Los hombres reaccionarán de acuerdo con tu comportamiento.
- Geoffrey: Tienes razón...
- Bastian: Un caballero de verdad es la esencia de la compostura. Respiremos hondo...
- Geoffrey: Respirar... Expirar... Uf... Ya...
- Bastian: ¿Lo ves? Ya te sientes mejor.
- Geoffrey: Hmmm... ¡Maldita sea! No sirve de nada. Voy a... hacer una ronda.
*Geoffrey se retira*
- Bastian: No hay manera, con este hombre.
*En las afueras del castillo*
- Geoffrey: ¡Ahí están! ¡Ya los veo!
- Bastian: ¿Cómo? ¿De verdad?
- Geoffrey: Son ellos, ¿no? Será el ejército de la princesa.
- Bastian: ¿Dónde? ¿Hacia dónde estás mirando? Geoffrey, no es la princesa... Son... ¡soldados de Daein!
- Geoffrey: ¿Cómo? No, por favor, dime que es una broma...
*A lo lejos, al otro lado de un río aparecen el ejército de Daein. Mientras tanto Elincia y su ejército se aproximan*
- Lucia: En cuanto crucemos las colinas, entraremos en territorio de Delbray. El conde Bastian se nos adelantó, de modo que estarán al corriente de vuestro regreso. Mira por dónde, ahí viene él en persona. Imagino que no podría contenerse más y habrá venido a saludaros. Qué caballeroso.
- Desconocido: ¡Princesa Elincia! ¡Lady Lucia!
- Lucia: ¡Bastian! No hay por qué impacientarse. Ya casi había llegado...
*Bastian aparece*
- Bastian: ¡Nos atacan! El enemigo ha rodeado el castillo.
- Elincia: ¡No!
- Lucia: No puede ser...
- Bastian: Geoffrey actuará de cebo para distraerlos. Debéis continuar por este camino hacia el suroeste.
- Lucia: De modo que el enemigo ha dado con nosotros... No tenemos alternativa, debemos desviarnos. Os conduciré a otro refugio.
- Elincia: ¿C-cómo? No, Lucia. Ayudaremos a Geoffrey. ¿Bastian?
- Lucia: La fortuna no está con nosotros. No podemos hacer nada. Debemos abandonar a su suerte a la guarnición del castillo de Delbray.
- Elincia: ¡No! ¡Nunca!Geoffrey y los demás ya han pasado bastantes penurias... ¡No los abandonaré!
- Lucia: Princesa, os lo ruego. Si pudiéramos garantizar vuestra seguridad, nada querría más que ir a socorrerlos.
- Elincia: ¡No podemos huir! Por favor, Lucia. ¡Vamos al castillo! ¡Bastian! ¡No hay por qué hacer esto!
- Bastian: Geoffrey es un caballero. Por su honor, princesa, debéis proteger vuestra vida. Huid.
- Elincia: ¡No! ¡No! ¡Han sobrevivido hasta ahora! ¡Están vivos!¡No!
*Aparece Ike*
- Lucia: General Ike... No tenemos mucho tiempo. Si seguimos enzarzados en disputas sin fin, los exploradores de Daein acabarán por descubrir nuestra posición.Conducid al ejército por el camino del suroeste.
- Lucia: No.
- Lucia: ¿Perdón? ¿Cómo decís?
- Ike: Iremos al castillo. Si está sitiado, abriremos una brecha en el cerco enemigo y nos reuniremos con la guarnición crimea. ¿Está claro?
- Lucia: ¿Acaso no me habéis escuchado? He dicho que no podemos ayudarlos. Desde el momento en que el enemigo los rodeó, dependen de sí mismos.
- Ike: No si podemos evitarlo.
- Lucia: Sois el general del ejército de Crimea, ¿me equivoco? Aunque solo sea temporalmente. Deberíais actuar con arreglo a vuestra responsabilidad.
- Ike: Nunca pedí que me hicieran general. Fue una causa de fuerza mayor. Sin embargo, como mercenario tengo un contrato vigente con la princesa. Ella manda sobre mí. Ahora mismo, mi superiora me ha pedido que rescate a la guarnición del castillo. ¿No es así, Elincia?
- Elincia: Sí. No quiero ningún sacrificio más.
- Ike: Así pues..., debemos rescatar a alguien. Si te preocupa tanto la princesa, quédate con ella y protégela.
- Elincia: Mi señor Ike...

 

*En algún momento al inicio de la batalla* +++
- Ike: ¡Atención todos! ¡Mercenarios de Greil! ¡Adelante! ¡El enemigo nos aguarda! ¡No le hagamos esperar!

 

*En las afueras del castillo*
- Geoffrey: ¡Debemos distraer al enemigo hasta que la princesa desaparezca de la vista! ¡Haced todo lo posible para atraer su atención!
- Soldado: ¡Sí, señor!
*Del otro lado del río*
- Ike: ¡Ahí están! ¡En formación!

 

» Durante la batalla
*Cambio de escena. Un soldado informa de los refuerzos*
- Rikard: Estos refugiados crimeos no son presa fácil. Y además hay más de los que esperaba. Hm...
- Soldado: ¡G-general Rikard! ¡Se aproximan refuerzos enemigos por el este!
- Rikard: ¿Cómo?
- Soldado: ¡Según parece, son soldados del ejército de la princesa de Crimea!
- Rikard: ¿El mismo ejército que barrió a nuestras tropas en Daein y derrotó a la general Petrine? Vienen hacia nosotros...¡Perfecto! Estaba bastante harto de dar caza a rezagados. Aplastemos a estos insensatos y cubrámonos de gloria.
*En las afueras del castillo*
- Soldado: G-general Geoffrey. El ejército crimeo. El ejército de la princesa Elincia se dirige hacia aquí.
- Geoffrey: ¡Locos! ¿Qué pretendes, Bastian? Princesa... Aún hay tiempo. ¡Por favor, huye!
*De vuelta con Ike*
- Ike: ¡Nuestro objetivo es rescatar a los caballeros que están junto al castillo! ¡Al ataque!

*Al comienzo del segundo turno*
- Elincia: Lucia, Bastian... ¿Seguro que queréis hacer esto?
- Bastian: Aún resuenan en mis oídos las palabras de Ike...
- Lucia: Nos obcecamos con nuestras ideas y no tuvimos en cuenta vuestros sentimientos. Lo siento.
- Elincia: Decís que daríais la vida por mí, porque para vosotros soy lo más importante. Sin embargo..., aunque con la ayuda de Ike pudiera recuperar Crimea...,si esa victoria fuera a costa de vuestras vidas, nunca jamás sería capaz de sonreír otra vez. Mi corazón nunca volvería a sentir alegría... Nunca.
- Lucia: Princesa Elincia...
- Elincia: Por favor, ayudad a Ike y rescatad a Geoffrey y a los demás. Luego volved conmigo. Volved con vida.
- Bastian: Por vos regresaríamos hasta del otro mundo, mi princesa.
- Lucia: Volveremos.

*En el turno 6, aparece el caballero negro*
- Caballero Negro: ¿Es ese el ejército de Crimea? ¿Dónde está el hijo de Gawain? Ah... Ha progresado mucho. Es descendiente de su padre, no cabe duda. En contra de lo que esperaba, podría demostrar cierta valía.
*Ike se da cuenta de su presencia*
- Ike: ¿Cómo? Él... ¡Es él!

[Si Bastian habla con Ike]
- Bastian: ¡U-un momento! ¡Por favor, mi valiente general!
- Ike: ¿Tú, otra vez?
- Bastian: Aquí se presenta el que fue un humilde cortesano al servicio del difunto rey. Me llamo Bastian, conde de Fayre. Permitidme que os presente mis respetos, general Ike. Os agradezco vuestra ayuda. Solicito permiso para unirme a vos en esta cruzada contra...
- Ike: ¡Cierra el pico!¡Estamos en medio de un combate! Deja la cháchara para cuando celebremos la victoria.
- Bastian: Bien, bien... Como gustéis. Es evidente que he hallado otro pozo inagotable de humor... Hm.

[Si Lucia habla con Ike]
- Lucia: General Ike, permitidme que me disculpe por lo inoportuno de mis observaciones anteriores. Perdonad mi egoísmo, pero quisiera solicitaros que me admitierais en...
- Ike: Que sí, que sí. Está bien. ¡Venga!
- Lucia: ¿Eh?
- Ike: Si te sobra tiempo para pedir perdón, empléalo mejor en matar a algún enemigo.
- Lucia: ¡A la orden! ¡Por salvar a mis compañeros, haré lo que sea menester!
- Ike: Perfecto. Pues no se hable más.

[Si Ike habla con Geoffrey]
- Ike: ¿Eres tú sir Geoffrey?
- Geoffrey: ¿Eh? ¿Quién sois?
- Ike: Ike. Dirijo el ejército crimeo que acompaña a la princesa Elincia.
- Geoffrey: ¿Dónde está ella?
- Ike: Tranquilo. No he cometido la imprudencia de traerla al campo de batalla conmigo.
- Geoffrey: Bien... Gracias al cielo... ¡Y a vos también, por supuesto!
- Ike: ¿Hay más soldados en el interior del castillo?
- Geoffrey: Sí. Seguramente estarán ocupados persiguiendo a espías que hayan logrado colarse.
- Ike: Bien. Me alegro de que hayamos llegado a tiempo. Unamos nuestras fuerzas para acabar con ellos.

[Si Bastian habla con Geoffrey]
- Bastian: ¿Estás bien, mi buen amigo?
- Geoffrey: ¡Bastian! ¿Por qué has vuelto?
- Bastian: ¡Luego te lo explico! ¡Por el bien de la princesa, emplea tus fuerzas en sobrevivir!
- Geoffrey: ¡Bien!

[Si Lucia habla con Geoffrey]
- Lucia: Geoffrey, menos mal que hemos llegado a tiempo.
- Geoffrey: Lucia, hermana... ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no escoltas a la princesa?
- Lucia: No hay tiempo para explicaciones. Tranquilo, ella está a salvo. Si quieres volver a verla, entonces preocúpate por sobrevivir.
- Geoffrey: ¡Hermana! ¡Espera! ¡Maldita sea!

[Si Kieran habla con Geoffrey]
- Kieran: ¡El capitán Kieran del quinto pelotón de la Guardia Real de Crimea se presenta a vuestro servicio, señor!
- Geoffrey: ¡Kieran! ¿Estás vivo?
- Kieran: ¡Sí, mi general! Caí prisionero de Daein y estuve recluido en las mazmorras del castillo de Canteus.¡Qué lugar más cruel! Me torturaron con maldad inconcebible una y otra vez..., pero nunca me doblegaron. Después me liberó una compañía de mercenarios contratados por la princesa Elincia. A partir de entonces, he servido fielmente a la princesa protegiéndola de toda suerte de peligros.
- Geoffrey: ¿Le ha afectado al ánimo el viaje?
- Kieran: Oh, está de un humor excelente, mi general Geoffrey. Su mayor deseo ahora es veros de nuevo a vos.
- Geoffrey: ¿Es eso... cierto? Bien. En tal caso, no arriesgaré mi vida más de lo necesario. ¡Arriba, soldados de Crimea! ¡Lucharemos y venceremos! ¡La princesa vuelve a su castillo!

 

Visitar casa 1:
- Mujer: ¡Gracias al cielo! Ha llegado el ejército de Crimea. Aquellos que hemos sufrido tanto tiempo bajo el yugo de Daein, por fin seremos libres. Podemos confiar en ello, ¿verdad? Si podemos ayudar en algo, lo haremos. Por favor, recuperad nuestra amada Crimea.

Visitar casa 2:
- Joven: Perteneces al ejército que trae de vuelta a la princesa, ¿no es así? ¡Habéis hecho algo maravilloso! He estado guardando este rollo para alguien como tú. Úsalo para expulsar a Daein de nuestra patria. ¡Podéis lograrlo!

*Si Ike ataca al caballero negro durante la batalla*
- Ike: Por fin te encuentro.
- Caballero Negro: Hm. Pese a haberme visto, en vez de huir, me haces frente. Interesante... y estúpido.
- Ike: Seguiré retándote hasta que vengue a mi padre.
- Caballero Negro: No habrá una próxima vez. Te arrancaré la vida del cuerpo hoy y aquí.
- Ike: No me vencerás. ¡En guardia!

"Si Muere Ike enfrentando al Caballero Negro"
- Ike: Grrraaah... Ah... Todavía no soy... lo bastante... fuerte.
- Caballero Negro: ¿Eso es todo lo que aguantas? Nunca habrías superado a tu padre, eres un fracaso. Lástima.

*Si alguna unidad que no sea Ike ataca al caballero negro*
- Caballero Negro: ¡Imprudente! Corre, y te dejaré vivir.

*Luego del enfrentamiento con el caballero negro, si Ike sobrevive*
- Caballero Negro: No eres tan patoso como me había imaginado. Lástima que tu arma sea tan vulgar.
- Ike: ¿Por qué no puedo herirte?
- Caballero Negro: Mi coraza fue bendecida por la diosa. Solo las armas sagradas son capaces de algo más que arañarla.
- Ike: Grrr... ¿Me estás diciendo que una espada común es inútil contra ti?
- Caballero Negro: No deberías preocuparte de esa nimiedad. Después de todo, guardas la hoja sagrada de Ragnell, ¿no?
- Ike: ¡Ah!
- Caballero Negro: Es la gemela de mi espada, Alondite. No me digas que fuiste tan idiota como para dejarla en aquel bosque. La recogiste, ¿no es cierto? Junto con el cadáver de tu padre.
- Ike: ¿Esa... espada? ¿La que le ofreciste a mi padre como acto de misericordia? ¿La que él rechazó? ¿Es esa Ragnell?
- Caballero Negro: Hoy te he ganado. La próxima vez que nos encontremos, tráete a Ragnell. Sin un arma adecuada, me produces aburrimiento.
- Ike: ...

"Si Muere Geoffrey"
- Geoffrey: ¡Gloria a... Crimea! Hermana... Bastian... Proteged a... la... princesa...

[Lucha contra Rikard]
- Rikard: Mi nombre es Rikard! ¡Tu cadáver saciará mi sed de fama!

[Cuando Ike lucha contra Rikard]
- Rikard: ¿Eres el perro de un general cuyo ejército logró vencer a la general Petrine? ¡Pronuncia tu nombre!
- Ike: Ike.
- Rikard: ¡Ike! Este combate elevará mi nombre a cotas de gloria desconocidas... ¡Muere!

[Cuando Soren lucha contra Rikard] +++
- Rikard: Os he extrañado, mestizos... Hace ya mucho tiempo que no salgo a cazar a los vuestros.

[Cuando un Laguz de Phoenecis lucha contra Rikard] +++
- Rikard: Pájaros de las islas del sur... ¿Serán ciertas las leyendas sobre vuestro poder? ¡Averigüémoslo!

[Cuando Tauroneo lucha contra Rikard] +++
- Rikard: Tu sangre de traidor teñirá hoy la hoja de mi hacha. ¡Larga vida a mi fama!

[Cuando un curandero lucha contra Rikard] +++
- Rikard: Quitarle la vida a alguien incapaz de defenderse no me traerá gloria...Sin embargo, debes morir.

[Al vencer a Rikard]
- Rikard: No importan los hechos pasados... Una sola... derrota... basta para... destruirnos. Este... es... el... fin.

*Si no logras llegar al castillo*
- Titania: ¡Ike! ¡El enemigo ha tomado el castillo!
- Ike: ¡Maldición! Hemos sido demasiado lentos.

 

» Despúes de la batalla
- Caballero Negro: Otro general más de Daein ha caído... Me pregunto hasta dónde podrás llegar, Ike. Aguardaré impaciente nuestro próximo encuentro.

*Dentro del castillo*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes. Y también la fuente de energía que suponen para ti. Me alegro de que pudiéramos salvarlos.
- Elincia: Yo también.
- Ike: Bien. ¿Volvemos? Si voy a luchar a su lado, será mejor que me presente.
- Elincia: Esperad, mi señor Ike.
- Ike: ¿Sí?
- Elincia: Como bien decís, Lucia y el resto ocupan un lugar especial en mi corazón. Son mi familia. Quizás me deje llevar, pero... En fin...Mi señor Ike, vos y los demás también sois únicos para mí... Seguid conmigo, os lo ruego.
- Ike: Claro. Será un honor.

*Si no lograste salvar a Geoffrey*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes. Y también la fuente de energía que suponen para ti. Ojalá hubiéramos podido salvar a Geoffrey.
- Elincia: Yo también lo habría deseado.

*Si salvas a Geoffrey pero Bastian muere*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes.Y también la fuente de energía que suponen para ti. Me alegro de que pudiéramos salvarlos.
- Elincia: Pero... Bastian ha muerto.
- Ike: Nada me habría gustado más que salvarlos a todos. Es una gran pérdida.
- Elincia: Lo siento...

*Si no lograste salvar a Geoffrey y Bastian también muere*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes. Y también la fuente de energía que suponen para ti. Ojalá hubiéramos podido salvar a Geoffrey.
- Elincia: Bastian también ha muerto.
- Ike: Nada me habría gustado más que salvarlos a todos. Qué desgracia...
- Elincia: Lo siento...

*Si salvas a Geoffrey y Lucia muere*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes. Y también la fuente de energía que suponen para ti. Me alegro de que pudiéramos salvarlos.
- Elincia: Pero... Lucia ha muerto.
- Ike: Nada me habría gustado más que salvarlos a todos. Es una gran pérdida.
- Elincia: Lo siento...

*Si no logras salvar a Geoffrey y Lucia también muere*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes.Y también la fuente de energía que suponen para ti. Ojalá hubiéramos podido salvar a Geoffrey.
- Elincia: Lucia también ha muerto.
- Ike: Nada me habría gustado más que salvarlos a todos. Qué desgracia...
- Elincia: Lo siento...

*Si logras salvar a Geoffrey pero Lucia y Bastian mueren*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes.Y también la fuente de energía que suponen para ti. Me alegro de que pudiéramos salvarlos.
- Elincia: Pero... Lucia y Bastian han muerto.
- Ike: Nada me habría gustado más que salvarlos a todos. Qué lástima...
- Elincia: Lo siento...

*Si no logras salvar a Geoffrey y tanto Lucia como Bastian mueren*
- Elincia: ¡Mi señor Ike!
- Ike: Princesa Elincia. Has venido, al final.
- Elincia: Gracias a vuestras palabras, mis dos amigos entendieron que mi regreso era crucial.
- Ike: No entiendo a los caballeros. Sin embargo, sí comprendo lo que te importan tus antiguos sirvientes. Y también la fuente de energía que suponen para ti. Ojalá hubiéramos podido salvar a Geoffrey.
- Elincia: Y... Lucia y Bastian han muerto también.
- Ike: Nada me habría gustado más que salvarlos a todos. Qué lástima...
- Elincia: Lo siento... Son demasiadas muertes...

*Si logras salvar a Geoffrey y mantener vivos a Lucia y Bastian*
- Geoffrey: ¡Princesa!
- Elincia: ¡Geoffrey!
- Geoffrey: Princesa... Contemplaros otra vez... es...
- Elincia: Si hoy hubieras perdido la vida, esta reunión no habría sido posible. Geoffrey, ¿me entiendes? ¡Sé cuidadoso!
- Geoffrey: Sí, princesa. Lucia... me ha contado lo ocurrido. Por fin, el país cuenta otra vez con vos. Nunca quisimos herir vuestros sentimientos, ni aun por el bien de la nación. Por favor, perdonadnos.
*Aparece Bastian*
- Bastian: ¡Ah! ¡Qué suerte la nuestra, qué dicha nos concede Fortuna! Cesa la lluvia y se despeja la bruma. El mismo cielo celebra este feliz desenlace. ¡Ha vuelto nuestra regenta!¡Oh, princesa...!, hoy aquí os juramos lealtad eterna. Somos planetas de vuestro sol cegador.
*Aparece Lucia*
- Lucia: Jamás ya regalaremos nuestras vidas al honor ni a promesas de caballero. Sortearemos las mayores dificultades para recorrer el camino que no nos aparte de su alteza.
*Los tres caballeros se arrodillan ante la princesa*
- Elincia: Geoffrey, Bastian, Lucia... Gracias. Muchas gracias. Me hacéis... muy feliz.Con vosotros a mi lado, deseo liberar el reino de Crimea. Por favor, prestadme vuestra fuerza.
- Geoffrey: ¡Por supuesto!
- Bastian: Por nuestro justo sol, haremos lo imposible.
- Lucia: Princesa Elincia, hoy los tres os juramos solemnemente lealtad infinita.

*En las afueras del castillo, Ike se acerca donde el Caballero Negro vigila*
- Ike: ¿Por qué apareces ahora? ¿Quieres decirme que has esperado adrede hasta que terminase la batalla?
- Caballero Negro: Hm. Sé cómo funciona tu mente. Imaginé que atacarías en cuanto me vieras. Sin embargo, puede que hayas aprendido a sopesar la importancia del momento y el lugar.
- Ike: Para un mercenario, no hay nada más importante que su contrato.
- Caballero Negro: ¿Dejamos, pues, nuestro duelo para otra ocasión? Si no, no podrías terminar tu contrato.
- Ike: No te apures. Me basta con ganarte. ¡En guardia!
- Caballero Negro: Hm.
*Ike se lanza al ataque y logra conectar varios golpes sin que el Caballero Negro se inmute*
- Caballero Negro: No eres tan patoso como me había imaginado. Lástima que tu arma sea tan vulgar.
- Ike: ¿Por qué no puedo herirte?
- Caballero Negro: Mi coraza fue bendecida por la diosa. Solo las armas sagradas son capaces de algo más que arañarla.
- Ike: Grrr... ¿Me estás diciendo que una espada común es inútil contra ti?
- Caballero Negro: No deberías preocuparte de esa nimiedad. Después de todo, guardas la hoja sagrada de Ragnell, ¿no?
- Ike: ¡Ah!
- Caballero Negro: Es la gemela de mi espada, Alondite. No me digas que fuiste tan idiota como para dejarla en aquel bosque. La recogiste, ¿no es cierto? Junto con el cadáver de tu padre.
- Ike: ¿Esa... espada? ¿La que le ofreciste a mi padre como acto de misericordia? ¿La que él rechazó? ¿Es esa Ragnell?
- Caballero Negro: Hoy he ganado.La próxima vez que nos encontremos, tráete a Ragnell. Sin un arma adecuada, me produces aburrimiento.
- Ike: ...
*El Caballero Negro se aleja un poco. Luego con un hechizo desaparece*

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