Capítulo 26: ¡Choque!

» Introducción
Ike y sus compañeros se reúnen con el rey Caineghis de Gallia en un valle de la cordillera de Marhaut. El rey Tibarn de Phoenicis también acude, trayendo consigo una noticia pavorosa... Su aviso es claro y rotundo: no hay tiempo que perder, porque el enfrentamiento final con Ashnard se acerca inexorablemente. Entre los soldados ofrecidos por el rey Caineghis antes de regresar a su país y los que acompañan al rey Tibarn, el ejército de Crimea posee un poder ofensivo tres veces mayor que el que tenía al salir de Begnion. Sin embargo, las fuerzas de Daein apostadas en la capital son comparables tanto en número como en poderío militar. Por si fuera poco, el camino está bloqueado por dos obstáculos de formidable envergadura... El fuerte Pinell y el castillo de Nados. Estas pruebas determinarán el curso de la guerra.

 

» Antes de la batalla
*En el castillo de Crimea*
- Ashnard: Vaya, vaya. ¿Así que al final Crimea y Gallia han unido sus fuerzas? Humanos y animalitos luchando codo a codo... ¿No es encantador?
- Caballero Negro: Además, parece que el incidente con el príncipe ha llevado a Phoenicis a participar en la lucha.
- Ashnard: Oh, entonces el rey de los halcones también se ha metido en esto...
- Caballero Negro: Lo que significa que el poderío militar de Crimea se acerca al nuestro... y sigue creciendo día a día. Por supuesto, esa patética banda de piojosos no supone peligro alguno para nosotros.
- Ashnard: ¡Je, je, je! ¡Jeee, jeee, jeee! Las cosas se están poniendo interesantes. Pero todavía no estoy satisfecho.Divide nuestro ejército en dos batallones y envía a uno de ellos al encuentro de los crimeos.
- Caballero Negro: ¿Y quién estará... a cargo de ese batallón?
- Ashnard: Bertram.
- Caballero Negro: ¿Bertram?
- Ashnard: ¿Acaso eso te molesta? Entonces... quizás debería dejarlo en tus manos, a ver qué ocurre. ¡Je, je, je!
- Caballero Negro: ¿Pensáis que os traicionaría?
- Ashnard: Creo que en alguna ocasión lo habrás considerado.
- Caballero Negro: Debéis de estar bromeando...Dividiré a nuestras tropas y me aseguraré de que vayan al encuentro de los crimeos bajo el mando de Bertram, si es eso lo que deseáis.
- Ashnard: Encárgate de ello.
- Caballero Negro: Una última cosa, majestad. ¿Ordenasteis en mi ausencia la muerte de Ena?
- Ashnard: ¿Ena? ¿Ena?... Ah, sí. Ya me había olvidado de ella.Dejé de contar con ella tras su derrota. No me interesan los fracasados. Ahora que lo dices, recuerdo que ordené a la general Petrine que se encargara de ella... ¡Ja! Otra perdedora...Ya le dije que si esa tarea era demasiado para ella, bastaría con que la capturara.
- Caballero Negro: Entiendo.
- Ashnard: ¿Por qué lo preguntas?
- Caballero Negro: Los hombres de Petrine afirmaron que habían capturado a Ena, pero no saben qué hacer con ella ahora que la general está muerta.
- Ashnard: Je, je, je. Por lo menos algo bueno tenía Petrine: su sentido de la disciplina. Y bien, ¿qué haremos con Ena?
- Caballero Negro: Me limitaré a cumplir vuestras órdenes. ¿Deseáis verla muerta, o por el contrario habéis cambiado de opinión?
- Ashnard: Hm, haz lo que quieras. Me da igual. Sin embargo..., ¡no la traigas aquí!Parece que cuando ella está cerca Rajaion pierde la calma.
- Caballero Negro: Vuestros deseos son órdenes.
*Cambio de escena. En el campamento del ejercito de Crimea se prepara una asamblea de guerra*
- Ike: Parece que ya estamos todos reunidos. Empieza cuando quieras, Soren.
- Soren: De acuerdo.
*Aparece un mapa de la región*
- Soren: Fijaos en este mapa, por favor. Nosotros nos encontramos ahora... aquí, en la cordillera de Marhaut. En el camino hacia la capital encontraremos dos grandes bases enemigas: el fuerte Pinell y el castillo de Nados.
*En el mapa, Soren señala las fortalezas*
- Bastian: Ambas fortalezas fueron construidas para defender nuestro territorio. Pero ahora están bajo el control de Daein. Si no les faltan provisiones, podrían resistir nuestro asedio durante un año largo. Podréis criticar a Daein y sus pérfidos planes, pero al mismo tiempo hay que reconocer y alabar sus capacidades estratégicas.
- Geoffrey: ¡Vamos, Bastian! ¿Qué es eso de elogiar al enemigo?
- Bastian: No estoy elogiando a nadie. Solo digo la verdad. Y no se equivocará el dicho cuando reza que "la verdad ofende".
- Lucia: ¡Vosotros! ¡Silencio, por favor! ¡Hay que ver!
- Geoffrey: ...
- Ike: Pinell y Nados están muy cerca el uno del otro. No creo que se esperen que ataquemos ambos lugares a la vez...
- Titania: Yo creo que así solo malgastaríamos nuestras fuerzas. Y no quiero que nos sorprendan luego con una emboscada en la retaguardia.
- Soren: No podemos dividirnos, pero sí que podemos enviar un pequeño pelotón para asaltar la base menos protegida y mantenerla ocupada. Al mismo tiempo, el grupo principal podría concentrarse en la conquista de la otra plaza.
- Soren: Ambas fortalezas fueron construidas para la defensa de Crimea... Ahora que están bajo el control del enemigo, representan un peligro significativo.

*La vista del mapa desaparece*
- Ike: Entonces..., ¿dónde habrá más soldados?
- Soren: En el fuerte Pinell, seguro.
- Tibarn: De acuerdo. Si es así, el grupo principal asaltará el fuerte Pinell.Mientras tanto, yo partiré con mi ejército y una o dos unidades de Gallia hacia el castillo de Nados. Los atacaremos y, cuando vengan a buscarnos, nos retiraremos. Pero será una treta. Cuando menos se lo esperen, volveremos a por ellos. Espero que los tengamos ocupados durante un buen rato.
- Ike: Así ganaríamos un tiempo precioso. Terminaremos con esto antes de que acabe el día. ¡A por el fuerte!
- Tibarn: Decidido.

 

» Conversaciones de la base
- Soren: Aquí tienes el informe de nuestra última batalla, Ike.

- *Si hubo bajas*:
- Ike: Ya lo veo.

- *Si no hubo bajas*:
- Soren: Nadie resultó muerto ni herido grave. Todos luchamos bien.

Al terminar el reporte:
- Soren: Es todo. Con tu permiso, me retiraré.

[Soldado]
- Soldado: ¿Puedo hablar un momento contigo, general?
- Ike: Sí, por supuesto. ¿De qué se trata?
- Soldado: Me gustaría pedirte un consejo. Imagina que me enfrento con un enemigo imbatible. En tal caso, ¿qué debería hacer yo siendo el luchador más débil?¿Debería evitar convertirme en un estorbo para otros compañeros más capaces y retirarme?¿O por el contrario debería sacrificarme e intentar por lo menos un último golpe con todas mis fuerzas contra el enemigo?
- Ike: Si se trata de un general, o de alguien que claramente te supera, no veo la necesidad de inmolarte inútilmente. Sin embargo, tampoco quiero que simplemente huyas. Primero estudia bien al enemigo y entonces considera si la retirada es la única opción factible.
- Soldado: ¿Estudiar al enemigo?
- Ike: Exactamente. Qué clase de luchador es, qué tipo de arma está usando... Esas cosas. Si puedes aprender a hacer eso, no te costará decidir la mejor forma de actuar.
- Soldado: Todo eso que me has dicho son obviedades puras y duras. ¡Qué tonto soy!Tal vez mis dudas y mis preocupaciones han surgido porque no me había detenido a pensar en lo más esencial.¡Muchas gracias! Con tus palabras me has hecho reflexionar. ¡Eres el mejor general de la historia!
- Ike: Bueno... Tampoco es para tanto.

[Tibarn]
- Ike: ¿Os vais?
- Tibarn: Sí. Iremos a efectuar una pequeña misión de reconocimiento... y a incordiar un poco de paso a los soldados de Daein.
- Ike: Que tengáis suerte.
- Tibarn: ¡Bah! ¡Un tipo tan duro como yo no necesita para nada la suerte!
- Reyson: Tibarn, sobre lo de...
- Tibarn: Reyson, no. Lo siento mucho. El secuestro de Leanne ocurrió por culpa mía.
- Reyson: No es culpa tuya. No es necesario que pidas perdón. Sé que Leanne está viva. A pesar del torrente de energía negativa que emana de los campos de batalla, aún puedo sentirla... Débilmente, pero sé que es Leanne.
- Tibarn: Lo que es un motivo de más para que nos apresuremos. La mejor manera de terminar con esto será aplastando a Daein.
- Reyson: En eso estoy de acuerdo.
- Ike: Una pregunta, Reyson. ¿Ese poder misterioso que usas para sentir a Leanne... es exclusivo de las garzas?
- Tibarn: ¡Ciertamente no es algo que poseamos los halcones!
- Reyson: Te equivocas. Entre nosotros la intensidad de este poder es distinta, seguro, pero todos los laguz lo poseen en cierta medida.
- Tibarn: Ah, ¿o sea que lo que ocurre es que yo no tengo ese poder desarrollado?
- Reyson: La distribución de este poder es la siguiente: entre las tribus aladas, es más fuerte en el clan de las garzas.Entre las tribus felinas, he oído que está más desarrollado en el clan de los gatos, pero sin llegar a ser comparable.Y por lo que respecta a los dragones... Dicen que no solo igualan, sino que incluso superan el poder de las garzas.
- Ike: Ya sabía que no todos los laguz son iguales, pero ahora veo que aún son más distintos entre sí de lo que imaginaba.
- Tibarn: De eso tendrías que haberte dado cuenta solo con vernos. ¿O es que no somos todos distintos cuando nos transformamos?
- Ike: Claro, tienes razón...
- Tibarn: Pero ahora no es el momento de estar aquí charlando. Ha llegado la hora de ir con mis hombres a dar un pequeño paseo.
- Ike: De acuerdo. Entonces nos veremos luego.
- Reyson: Que los hados de la guerra sean benévolos contigo, Tibarn.
- Tibarn: ¡Y con vosotros! Que no se os ocurra hacer nada demasiado arriesgado.
- Reyson: ...
- Ike: ¿Reyson?
- Reyson: Lo siento, Ike. Aunque sabía que esto iba a llegar..., todavía me cuesta... asumirlo.
- Ike: No debes sentirte culpable por ello. A mí ya no tienes que demostrarme nada.
- Reyson: Ah...
- Ike: ...

 

» Al salir de la base
*Elincia se acerca*
- Elincia: Señor Ike.
- Ike: Princesa Elincia... ¿Eh?
*Se muestra una escena de Elincia junto a un pegaso*
- Ike: ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás vestida así?
- Elincia: He pensado que podría participar en el combate...
- Ike: Eso... ¿no es un pegaso? ¿De dónde lo has sacado?
- Elincia: Perteneció a mi bisabuela. Me pongo un poco nerviosa al pensar en montarlo, pero lo intentaré de todas maneras.
- Ike: Tu decisión es admirable, pero no creo que tus acompañantes estén muy de acuerdo.
- Elincia: Por lo que a eso respecta...
- Ike: ¿Tú qué dices, Geoffrey?
- Geoffrey: Personalmente me manifiesto en contra, pero... como ella es la princesa, si es eso lo que desea, no me puedo oponer.
- Lucia: La bisabuela de la princesa fue una renombrada jinete de pegaso antes de entrar en la casa real de Crimea. No es de extrañar que sus habilidades para la equitación y la esgrima las lleve en la sangre. Ya desde pequeña, se le permitió entrenarse por si algún día le tocaba asumir el papel de guerrera.
- Bastian: ¡Contemplad este pegaso y el uniforme, tesoros ancestrales de la casa de Crimea!¡Nosotros que pensábamos que no veríamos jamás el momento en que hubiera que recurrir a ellos!¡Oh, musa del fuego! ¡No hallo las palabras! ¡No existe forma de describir ese brillo ante el que los mismos rayos del sol palidecen!¡Tan radiante es esa luz, ese amor, ese vigor, ese coraje que irradia nuestra princesa!
*Cambio de escena*
- Ike: Me sorprende que fuera posible ocultar un pegaso y una armadura de los ojos de Daein.
- Bastian: Ejem... El príncipe Renning previó que la princesa podría necesitarlos algún día y por eso nos pidió que los ocultáramos. El príncipe Renning siempre se esforzó en proteger a la princesa e incluso muerto ha logrado hacerlo una vez más."Sigue el dictado de tu corazón y no lo traiciones jamás." Esas fueron sus últimas palabras.
- Elincia: Mi tío siempre ha sido la única persona que entendía mis sentimientos... Aunque vaya vestida así, eso no significa que pueda luchar tan bien como vosotros. Me falta experiencia en el campo de batalla. Pero... siento en mi interior la fuerza de la rabia que me han producido tantos y tantos combates en los que nada he podido hacer. Aunque no sea capaz de luchar, por lo menos puedo usar un bastón para curar heridas. Si pudiera salvar siquiera una vida...Por favor, señor Ike. Prometo que acataré todas vuestras órdenes y que me mantendré alejada del peligro.
- Geoffrey: Señor Ike, nosotros nos ocuparemos de la responsabilidad de proteger a la princesa.
- Lucia: Si es su deseo sincero...
- Ike: Esto no es algo que yo pueda aprobar ni reprobar. Ella es mi clienta y por eso a mí me toca cumplir con lo que pida.Pero prométeme que irás con cuidado, ¿de acuerdo?
- Lucia: ¡Sí, por supuesto! ¡Muchísimas gracias!
- Bastian: ¡Avancemos hacia nuestro objetivo como avanzan avasalladoras las luces del alba!¡Y no unas luces cualesquiera en este caso, sino la del más brillante de los soles, o sea, nuestra princesa!

*Si alguno de los sirvientes de Elincia, Bastian, Lucia o Geoffrey está muerto*
*Elincia se acerca*
- Ike: ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás vestida así?
- Elincia: He pensado que podría participar en el combate...
- Ike: Pero eso... ¿no es un pegaso? ¿De dónde lo has sacado?
- Elincia: El pegaso, la armadura y la espada pertenecieron a mi bisabuela. Mis tutores consiguieron ponerlos a buen recaudo cuando huyeron del palacio. Ignoro si puedo luchar en condiciones, pero por lo menos desearía intentarlo...
- Ike: Tú eres el motivo por el que está ocurriendo esta guerra. ¿Te has parado a pensar en qué sucedería si cayeras en el combate?
- Elincia: Si yo muriera..., el sueño de liberar Crimea también desaparecería conmigo. Por supuesto que soy consciente de ello.
- Ike: ¿Y entonces?
- Elincia: Este pegaso y el uniforme y todo lo demás... Mi tío Renning se encargó de preservarlos para que pudieran llegar a mis manos. Él siempre fue la única persona que entendía mis sentimientos, que me animaba a seguir el dictado de mi corazón... Aunque vaya vestida así, eso no significa que pueda luchar tan bien como vosotros. Me falta experiencia en el campo de batalla. Pero... siento en mi interior la fuerza de la rabia que me han producido tantos y tantos combates en los que nada he podido hacer. Aunque no sea capaz de luchar, por lo menos puedo usar un bastón para curar heridas. Si pudiera salvar siquiera una vida...Por favor, señor Ike. Prometo que acataré todas vuestras órdenes y que me mantendré alejada del peligro.
- Ike: Yo no soy quién para criticar las decisiones de mi clienta. Si quieres participar en la batalla, haré todo lo que sea posible para protegerte. Y no tengo nada más que decir. Excepto que... te mantengas siempre cerca de mi vista. Por favor.
- Elincia: ¡De acuerdo! ¡Lo prometo!
- Ike: Muy bien. Vayamos, pues.
- Elincia: ¡Sí, señor!
*Cambio de escena. En el campo de batalla*
- Bertram: ...
*De regreso con el ejército Crimeo*
- Titania: Ike, hay muchos más soldados enemigos de lo que esperábamos. Por lo que veo de momento, parecen el doble que nosotros.
- Soren: A lo que tendremos que sumar las tropas que seguramente se ocultan dentro del fuerte. Intuyo que esta será una batalla larga y difícil.
- Ike: Tenemos que enfrentarnos a ellos aunque sean veinte veces más que nosotros. ¡En esta guerra no podemos dar ni un paso atrás!

 

» Durante la batalla
- Soldado: ¡General Bertram! El ejército de Crimea ha mordido el anzuelo. ¿Cuáles son sus órdenes?
- Bertram: ...
- Soldado: Sus... órdenes, señor.
- Bertram: ...
- Soldado: G-general. ¿Co-cómo desea que respondamos?
- Bertram: Ablandad el suelo con su sangre... Cavad sus tumbas en este campo... y enterradlos a todos...
- Soldado: ¡S-sí, señor!
*Cambio de escena. Ike se prepara para la batalla*
- Ike: ¿Sabes algo sobre el general enemigo, Soren?
- Soren: Según nuestros informes, el comandante de este ejército es Bertram, uno de los Cuatro Jinetes.
- Ike: ¿Uno de los Cuatro Jinetes de Daein? Entonces no será muy distinto de esa mujer con la que luchamos antes...
- Soren: No necesariamente. Ese título está reservado a los cuatro guerreros más capacitados de entre los adláteres del rey.
- Titania: Así que los miembros pueden cambiar con el tiempo, ¿verdad? ¿Quiénes son los Cuatro Jinetes actuales?
- Soren: Primero teníamos a la general Petrine, a la que derrotamos en el puente del Riven. Luego el hombre al que nos enfrentamos ahora, el general Bertram. A continuación está el general Bryce, que sirvió al anterior rey. Y para terminar, el enigmático general conocido como el Caballero Negro. Estos son los cuatro.
- Titania: ¿Te refieres al mismo Caballero Negro que asesinó al comandante Greil?
- Soren: Por supuesto. Me parece que no existe la menor sombra de duda.
- Ike: ...
- Titania: Y dinos, Soren, ¿sabes algo más acerca del general Bertram?
- Soren: Su procedencia es desconocida. Apareció tras la caída de Crimea y pronto se ganó los favores de Ashnard.
- Titania: O sea, que no es un hombre cualquiera.
- Soren: Igual que el Caballero Negro, siempre lleva la armadura puesta y jamás nadie ha visto su verdadero rostro. Hay quien dice que ni siquiera es una persona, sino un espectro o un ente misterioso que posee la armadura. Pero eso no son más que rumores y supersticiones creados para sembrar el miedo entre sus adversarios.
- Ike: Eso da igual. Cuando nos midamos con él sabremos la verdad. Entonces descubriremos si nos encontrábamos ante un verdadero monstruo o si solo era un charlatán. No importa cuál sea su auténtica naturaleza, siempre que podamos atravesarlo con nuestras espadas.

[Lucha contra Bertram]
- Bertram: Mueeerte... Mueeerte...

[Cuando Elincia lucha contra Bertram]
- Bertram: ... Gu... guuoo...
- Elincia: Hiii...
- Bertram: Gu... oo... Ooo...

[Cuando Ike lucha contra Bertram]
- Bertram: Mueeerte... Mueeerte...
- Ike: ¿Así que tú eres Bertram? Lo siento mucho, pero ahora no estoy para morirme.
- Bertram: Máta-me...
- Ike: ¿Cómo?
- Bertram: Máta-me...MÁ-TA-ME...
- Ike: ¿Qué estás diciendo? ¿Estás loco?
- Bertram: Gu... gu... ¡Guaaa!
- Ike: ¡¡Ah!!

[Cuando algún Laguz o alguna de las unidades que pertenecían a Daein lucha contra Bertram]
- Bertram: Me... comeré... tu alma...

[Al vencer a Bertram]
- Bertram: Liii... breee...

 

» Después de la batalla
- Soldado: ¡Las tropas enemigas están huyendo, señor! ¿Tenemos que perseguirlas?
- Ike: No, deja que escapen. Por hoy ya hemos luchado bastante. Ordena a las tropas que rompan filas.
- Soldado: ¡Sí, señor!

*Cambio de escena. En el castillo de Crimea*
- Ashnard: Vaya. ¿Así que Crimea se ha apuntado otra victoria? Je, je, je... ¡Jaaa, jaaa, jaaaa! Entonces envía al resto de nuestras tropas como refuerzos para el castillo de Nados. Pon al frente al general Hafedd y que sea él mismo quien asuma la escabechina que le caerá encima.
- Bryce: Pero de ese modo solo quedaría un destacamento de la Guardia Real para proteger la capital.
- Ashnard: Olvidas incluirte a ti mismo, caballero. Además, yo también estaré aquí. Si derrotan a Hafedd y consiguen llegar hasta aquí, significará que son lo suficientemente buenos para que me digne a luchar con ellos.
- Bryce: Me permitiré haceros una pregunta, majestad. ¿Por qué dividís nuestro ejército? Con eso solo conseguimos dar ventaja al enemigo. Es como si quisierais...
- Ashnard: ¿Como si quisiera qué? Vamos, sigue...
- Bryce: Como si quisierais facilitar la victoria al ejército de Crimea para permitirle llegar hasta vuestra presencia.
- Ashnard: No voy a negarlo.
- Bryce: Estáis diciendo... ¿que deseáis la derrota de Daein?
- Ashnard: No se trata de eso. A poco que pienses, te darás cuenta de que Daein no puede perder. Cuando comenzamos esta guerra hicimos muchas previsiones, consideramos muchos escenarios bélicos... Pero como bien sabes, esa pandilla de ratas ha hecho saltar por los aires todos nuestros planes.¿Ha sido cuestión de suerte? ¿O es que en realidad eran mucho más fuertes que nuestros soldados de infantería? Y si así fuera, ¿no sientes curiosidad por saber hasta dónde pueden llegar?
- Bryce: No... No lo entiendo...
- Ashnard: ¡Je, je, je! ¡¡Pues yo sí!!¡Nada me satisface más que la guerra! ¡Vamos, guerreros de Crimea! ¡¡Dejad que sea yo quien os arranque el corazón!!

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