Capítulo 27: Momento decisivo

» Introducción
De todas las contiendas libradas hasta el momento, la del fuerte Pinell ha sido la más encarnizada. El ejército crimeo salda la sangrienta batalla exhausto, pero victorioso. El triunfo no es una recompensa pírrica, mas los soldados se aferran a la esperanza de recibir refuerzos de Gallia y del gran ejército de Begnion acuartelado en el castillo de Daein. Aún queda un bastión defensivo daenita en la antigua capital crimea... La exigua guarnición del castillo de Nados. Al ocaso, la pequeña compañía de halcones y soldados de Gallia comandada por Tibarn interrumpe su ofensiva y se retira al campamento.

 

» Antes de la batalla
*En el campamento*
- Tibarn: Bueno, en vista de la situación, se puede decir que la batalla acabó a nuestro favor.
- Ike: Conseguimos la victoria, pero Daein nos superó en número y el combate no fue fácil.
- Tibarn: Siento ser portador de más malas noticias.
- Ike: Te escucho.
- Tibarn: Al caer la noche, nos retiramos; tal y como estaba planeado. No obstante, por el camino divisamos un gran contingente. Procedía de la capital. Los soldados se contaban por cientos.
- Ike: Hm... Malas nuevas son, ciertamente.
- Tibarn: La guarnición del castillo cayó rápidamente, pero...Un hombre surgido de la nada aplastó a todo un pelotón él solo. Su fuerza era prodigiosa. Parecía un lobo en un corral de corderos.
- Ike: Descríbemelo.
- Tibarn: Iba cubierto de los pies a la cabeza con una armadura negra. Es difícil juzgar su estatura, pero diría que era más alto que yo. Si no yerro, es la persona de la que habéis hablado todos.
- Ike: El Caballero Negro... ¡Está en el castillo!

 

» Conversaciones de la base
- Soren: Ike, el informe de la última batalla está listo.

- *Si hubo bajas*:
- Ike: Ajá.

- *Si no hubo bajas*:
- Soren: No ha habido bajas ni heridos graves. Hemos luchado bien.

Al terminar el reporte:
- Soren: Es todo. Con tu permiso, me retiro.

 

[Titania]
- Titania: Comandante, ¿puedo hablar contigo un momento?
- Ike: ¿De qué se trata, Titania?
- Titania: Quiero... pedirte algo importante.
- Ike: Muy bien. Adelante.
- Titania: Quiero que me hables de..., de la noche en la que murió el comandante Greil. Sé que te será difícil. No obstante, debo saberlo. Solo te pido que me lo cuentes una vez. Si no eres capaz, yo... nunca lograré superar su muerte.
- Ike: Creo que debí contártelo hace tiempo. Solo que... primero tuve que meditar algunas cosas y aclararme yo mismo.
- Titania: ¿Quiere eso decir que hablarás conmigo sobre ello?
- Ike: Sí. Creo que por fin ha llegado el momento de afrontarlo.
- Titania: De acuerdo.
- Ike: Aquella noche... Ya te he contado todo hasta el momento en que salí hacia el bosque, ¿verdad? Mientras estábamos fuera, padre me dijo que volviera al fortín... Sin embargo, yo me quedé intranquilo y lo seguí contra su voluntad. Cuando llegué al claro, él y el Caballero Negro ya estaban luchando. Al principio parecían igualados. Luego, intercambiaron más golpes y, de repente, padre salió volando hacia atrás. Hablaron entre ellos, pero desde lejos no pude oírlos. A continuación, el Caballero Negro lanzó una espada a los pies de padre. Me parece que quería que él la blandiera.
- Titania: ...
- Ike: Sin embargo, padre no tocó la espada. Recogió el hacha y cargó de nuevo. ...Todo... acabó en un instante. No... daba crédito a lo que veía. Parecían envueltos en un abrazo. Allí quietos. Congelados. Pero vi la hoja del Caballero Negro... Salía por la espalda de padre y brillaba a la luz de la luna.
- Titania: Greil...
- Ike: Cuando el caballero sacó la espada, padre se tambaleó y se cayó de espaldas. Corrí en su ayuda. No pude sujetarlo a tiempo y los dos nos caímos al suelo. La herida de padre era terrible, pero él seguía consciente.
- Titania: ...
- Ike: El Caballero Negro se acercó y dijo: "Dámelo". No sabía de qué hablaba. Ahora ya sí. El rey Ashnard lo había enviado para recuperar el medallón. Padre le dijo que había tirado el medallón, pero el caballero no lo creyó. Luego trató de obligar a hablar a padre amenazando con matarme a mí y... a Mist. La ira me cegó. Salté y me lancé contra él. Pero fue en vano. Aunque no me importaba. Me daba igual lo que me pasara, así que seguí atacando.
- Titania: Conozco esa tozudez...
- Ike: Si el rey de Gallia no hubiera estado cerca, yo también habría muerto esa noche, probablemente.
- Titania: ...
- Ike: Después, el Caballero Negro desapareció. Yo solo... Lo único que pensaba era en que no quería que padre se muriera. S-seguía vivo. Creía que si lograba llevarlo hasta el fortín, podría salvarse... Me aferré a esa idea... estúpida y empecé a arrastrarlo hacia el campamento... Apenas podía con él...
- Titania: Gracias Ike. Tiene que haber sido muy duro para ti.
- Ike: Titania...
- Titania: El comandante Greil murió a tu espalda. Sus últimos momentos tuvieron que ser... mucho más felices de lo que imaginaba. Gracias... Por fin podré... calmar mi sufrimiento...
- Ike: Titania...
- Titania: ¿Sí?
- Ike: Eh... Hay otra cosa de la que no te he hablado.
- Titania: ...
- Ike: Me... he... encontrado al Caballero Negro en otra ocasión.
- Titania: ¿Cómo?
- Ike: Luchamos.
- Titania: No sé cómo lograrías sobrevivir.
- Ike: No soy el mismo niño de aquella noche. He crecido. He trabajado duro. Sin embargo, tampoco fui capaz de derrotarlo.
- Titania: No es culpa tuya. Ni siquiera el comandante Greil pudo con él. Tú no estás...
- Ike: No es eso. Mi manejo de la espada era suficiente.
- Titania: Entonces, ¿qué quieres decir?
- Ike: Es su armadura. Es indestructible.
- Titania: ¿Cómo? No puede ser. Incluso el más resistente de los...
- Ike: Me dijo que su armadura estaba bendecida por la diosa. Según afirmó, solo las armas sagradas pueden herirle.
- Titania: ¿Y de dónde vamos a sacar una espada así?
- Ike: Tengo una aquí mismo.
- Titania: ¡Ah! ¡Ike! Esa espada... ¿Dónde...?
- Ike: La noche siguiente a la muerte de padre, volví al claro solo. Quería... ver si encontraba alguna pista para perseguir al caballero. La espada seguía allí. La recogí y la llevé al campamento. La tenía guardada desde entonces. No quería usarla. Creí que si la llevaba conmigo, acabaría encontrando al Caballero Negro. Mi plan ha funcionado.
- Titania: ¿Crees que esta espada funcionará contra él?
- Ike: Eso espero. Es la antagonista de Alondite, el arma del Caballero Negro.
- Titania: ¿Te ves... capaz de vencer?
- Ike: Venceré.
- Titania: Bien. No intentaré detenerte. Usa la espada para vengar al comandante Greil. Pero escúchame, Ike... Debes prometerme una cosa.
- Ike: ¿Qué?
- Titania: Cuando os enfrentéis, tantéale con unas cuantas estocadas. Si ves que no tienes ninguna posibilidad, huye. A veces, correr no equivale a perder.
- Ike: ¿Es que no crees en mí, Titania?
- Titania: Claro que sí. Algún día derrotarás al Caballero Negro. Seguro. Por eso no quiero que pierdas la vida en vuestro primer combate serio. Cuando llegue el momento, te prometo que no interferiré. Y tampoco dejaré que otros lo hagan. Quiero que luches mano a mano contra él. Y quiero que mantengas la calma y pienses con la cabeza fría. Algunas veces la retirada es la clave de la victoria en una batalla futura. Nunca lo olvides.
- Ike: Bien.

 

» Al salir de la base
*Cambio de escena. Si Bastian está vivo*A
- Bastian: ¡General Ike! Acompañadme, os lo ruego. Se ha convocado a la plana mayor para estudiar la estrategia de mañana.

*Cambio de escena. Si Bastian está muerto*B
- Soldado: ¡General Ike! Por favor, presentaos en aquella tienda. Ya ha comenzado la reunión de la plana mayor para la batalla de mañana.

*Cambio de escena. Interior de una carpa*
- Titania: De modo que el Caballero Negro estará en el castillo...
- Ike: Poca duda cabe de ello.
- Ranulf: Es un hueso duro. Incluso cuando le ataque en forma de gato, apenas logré arañarlo.
- Ike: Es su armadura. Al parecer, fue bendecida por la diosa. Las armas corrientes, naturales o artificiales, no pueden perforarla.
- Ranulf: Perfecto. ¿Entonces cómo vamos a derrotarlo? ¿Lo fulminamos con la mirada?
- Ike: Yo me encargaré de él. Tengo una espada que podría servir...
- Tibarn: No me gusta, pero supongo que no habrá alternativa. Nosotros carecemos de armas y escudos. Son herramientas de beorcs.
- Bastian: Bien. Si se presenta ese monstruo, se lo dejaremos al general Ike. Decidamos, pues, quiénes de nosotros asaltarán el castillo.
*Aparece Mist*
- Mist: Ike... ¿Podemos hablar?
- Ike: Ahora no, Mist. Estamos debatiendo la estrategia de mañana.
- Mist: Ya, ya, pero... por favor. Solo es un momento.
- Ike: Mist... Te prometo que luego te dedicaré un rato. Ten paciencia.

*Si Geoffrey está vivo
*Aparece Elincia*
- Elincia: Ah..., eh...
- Bastian: ¿Qué os ocurre, vuesa merced?
- Elincia: Me... siento mareada. ¿Puedo descansar un rato?
- Bastian: ¿Qué es lo que oigo? Ah, los dioses de la guerra se cobran su precio. ¡Nos embrujan y trastornan nuestras mentes! La princesa desfallece, está exhausta. Perdonadme el atrevimiento.
*Bastián se acerca a Elincia*
- Bastian: Permitidme el privilegio de tomaros del brazo. Gentes de bien, nos retiramos a descansar.
- Geoffrey: Claro. Princesa, descansa. Nosotros seguiremos con los preparativos.
- Elincia: Gra-gracias. Lo siento.

*Si Geoffrey está muerto*
*Aparece Elincia*
- Elincia: Ah..., eh...
- Bastian: ¿Qué os ocurre, vuesa merced?
- Elincia: Me... siento mareada. ¿Puedo descansar un rato?
- Bastian: ¿Qué es lo que oigo? Ah, los dioses de la guerra se cobran su precio. ¡Nos embrujan y trastornan nuestras mentes! La princesa desfallece, está exhausta. Perdonadme el atrevimiento.
*Bastián se acerca a Elincia*
- Bastian: Permitidme el privilegio de tomaros del brazo. Gentes de bien, nos retiramos a descansar.
- Titania: Claro. Hagamos un descanso. Por aquí, princesa Elincia.
- Elincia: Gra-gracias. Lo siento.

*Si Bastian está muerto y Geoffrey vivo*
- Titania: De modo que el Caballero Negro estará en el castillo...
- Ike: Poca duda cabe de ello.
- Ranulf: Es un hueso duro. Incluso cuando le ataque en forma de gato, apenas logré arañarlo.
- Ike: Es su armadura. Al parecer, fue bendecida por la diosa. Las armas corrientes, naturales o artificiales, no pueden perforarla.
- Ranulf: Perfecto. ¿Entonces cómo vamos a derrotarlo? ¿Lo fulminamos con la mirada?
- Ike: Yo me encargaré de él. Tengo una espada que podría servir...
- Tibarn: No me gusta, pero supongo que no habrá alternativa. Nosotros carecemos de armas y escudos. Son herramientas de beorcs.
- Ranulf: Bien. Si se presenta ese mastodonte, se lo dejaremos a Ike. Decidamos, pues, quiénes de nosotros asaltarán el castillo.
*Aparece Mist*
- Mist: Ike... ¿Podemos hablar?
- Ike: Ahora no, Mist. Estamos debatiendo la estrategia de mañana.
- Mist: Ya, ya, pero... por favor. Solo es un momento.
- Ike: Mist... Te prometo que luego te dedicaré un rato. Ten paciencia.
*Aparece Elincia*
- Elincia: Ah..., eh... Me... siento mareada. ¿Puedo descansar un rato?
- Ranulf: ¡Claro! ¡Lo siento! Si te ocurriese algo a ti, de poco iba a servir que habláramos de asuntos de guerra, al fin y al cabo.¿Por qué no sales un rato?
- Geoffrey: Buena idea. Princesa, retiraos y nosotros seguiremos con los preparativos.
- Elincia: Gra-gracias. Lo siento.

*Si Bastian y Geoffrey están muertos*
- Titania: De modo que el Caballero Negro estará en el castillo...
- Ike: Poca duda cabe de ello.
- Ranulf: Es un hueso duro. Incluso cuando le ataque en forma de gato, apenas logré arañarlo.
- Ike: Es su armadura. Al parecer, fue bendecida por la diosa. Las armas corrientes, naturales o artificiales, no pueden perforarla.
- Ranulf: Perfecto. ¿Entonces cómo vamos a derrotarlo? ¿Lo fulminamos con la mirada?
- Ike: Yo me encargaré de él. Tengo una espada que podría servir...
- Tibarn: No me gusta, pero supongo que no habrá alternativa. Nosotros carecemos de armas y escudos. Son herramientas de beorcs.
- Ranulf: Bien. Si se presenta ese mastodonte, se lo dejaremos a Ike. Decidamos, pues, quiénes de nosotros asaltarán el castillo.
*Aparece Mist*
- Mist: Ike... ¿Podemos hablar?
- Ike: Ahora no, Mist. Estamos debatiendo la estrategia de mañana.
- Mist: Ya, ya, pero... por favor. Solo es un momento.
- Ike: Mist... Te prometo que luego te dedicaré un rato. Ten paciencia.
- Elincia: Ah..., eh...
- Elincia: Me... siento mareada. ¿Puedo descansar un rato?
- Ranulf: ¡Claro! ¡Lo siento! Si te ocurriese algo a ti, de poco iba a servir que habláramos de asuntos de guerra, al fin y al cabo.¿Por qué no sales un rato?
- Titania: Buena idea. Princesa, retiraos y nosotros seguiremos con los preparativos.
- Elincia: Gra-gracias. Lo siento.

*Cambio de escena. Afuera de la carpa*
- Ike: ¿Qué pasa?
- Mist: Mmm...
- Ike: Venga, Mist. Te habrás percatado de que la princesa nos ha interrumpido para que pudiera hablar contigo, ¿no?
- Mist: Bueno, es que... creía que podía esperar, pero tenía hablar contigo ya.
- Ike: Yo también quería verte. No he tenido mucho tiempo para ti estos días pasados.
- Mist: Sí...Es que..., cuando nos contaste aquella historia..., yo me sentí mal.
- Ike: Lo de madre y padre, ¿no?
- Mist: Sí.
- Ike: Es normal. ¿Has conseguido asimilarlo ya? ¿Has estado pensando sobre ello?
- Mist: Al principio no me lo quería creer. Lo del medallón y la resurrección del dios oscuro y esas cosas... No sonaba real.Y lo de papá... Eso me pareció todavía más increíble. No podía quitármelo de la cabeza. Pero...Pero me dolía tanto que no quería pensar tampoco en ello. No sabía qué hacer. No me dejaba dormir por las noches. Me quedaba despierta mirando las paredes de la tienda.
- Ike: Sí, a mí me sucedió lo mismo.
- Mist: Ayer, por fin, mi cuerpo claudicó, porque caí rendida en la cama. Cuando me desperté... No sé. Se había ido todo ya. Solo tenía un sentimiento.
- Ike: ¿Qué sentimiento?
- Mist: Es difícil decirlo... Simpatía, supongo.
- Ike: ¿Por... madre?
- Mist: Sí. Y por padre. Pienso más en él que en cualquier otra persona. Papá y mamá estaban enamorados, ¿no? Y el medallón... fue lo que enloqueció a papá según tú, ¿no? Cuando volvió en sí y vio a mamá... Cuando papá murió... me dolió tanto, que... creí que me iba a morir. Papá sentiría lo mismo por mamá. No, tuvo que ser mucho peor.
- Ike: Tienes razón. Y se lo guardó siempre para él. Madre, el medallón, la persecución... Nunca nos dijo nada. Era su carga y no quería que nos afectase.
- Mist: El hombre que mató a papá fue el caballero que vimos en el puerto de Toha. ¿No? El de la armadura negra.
- Ike: Sí.
- Mist: Vas a enfrentarte a él, ¿verdad? Por papá.
- Ike: Sí. Es algo que nadie puede hacer en mi lugar.
- Mist: Supongo que no conseguiré disuadirte. Si fuera más fuerte, si fuera una guerrera, yo haría lo mismo.
- Ike: Mist...
- Mist: Pero... tienes que mantener tu promesa. Prometiste dirigir a la compañía como lo hizo papá y prometiste protegerme.Si te matan, no te lo perdonaré.
- Ike: Te entiendo. Por eso no voy a perder.
- Mist: ¡Lo sé!

*Cambio de escena. En otra parte de la carpa*
- Bastian: ¿Qué tal estáis, princesa?
- Elincia: Eh... Bien, era mentira. No me siento mal. Perdóname por engañarte.
- Bastian: Lo he sabido desde el principio. Lo hicisteis por Ike y Mist, creo haber entendido. Según parece, mi querida princesa, os preocupáis notablemente por ellos.
- Elincia: He presenciado la muerte tanto de mi padre como de mi madre... He visto morir a incontables soldados... Fui apartada del lado de... Geoffrey. Ike y sus amigos me rescataron. De no haber sido por ellos, no... Estoy segura de que hoy no estaría aquí. Lord Ike y Mist conocen el dolor que siento por dentro. El dolor de perder a tus padres en la guerra. Quizás su afecto y cordialidad para conmigo, desde el principio, se deban a eso. Me dieron el apoyo que necesitaba para sobrevivir. Mist y yo nos hemos dado ánimos continuamente para seguir adelante. Por eso...
- Bastian: Os rescataron y se convirtieron en vuestros protectores. Algunos soldados se quejan, por celos, de los privilegios de Ike... Sin embargo, es algo banal. Nosotros, los sirvientes de la casa de Crimea, lo encontramos muy de nuestro agrado.
- Elincia: Bastian... No sabes cómo me alientan esas palabras.
- Bastian: ¡Basta de hablar claro! ¡Debo afilar mi lengua otra vez! ¿Retornamos a la reunión, alteza?
- Elincia: Sí.
*Cambio de escena. En el castillo de Nados*
- Hafedd: Señor. El ejército de Crimea reanudará el asedio al castillo en cuestión de instantes. La tropa no se compone de los mestizos a los que nos enfrentamos ayer. Es el ejército que venció al general Bertram. No serán rivales fáciles.
- Caballero Negro: Hm. Ocúpate tú.
- Hafedd: ¿Cómo decís?
- Caballero Negro: Hafedd, tú te quedarás al mando. Defiende el castillo como mejor puedas. Debo hablar con la general Ena.
- Hafedd: A la orden.
*El caballero negro se retira. Ike y sus tropas ingresan al castillo*
- Ike: ¿Todos listos? La guarnición del castillo se ha reorganizado con refuerzos procedentes de la capital. Debemos atacar ahora, antes de que lleguen más. Si aparece el Caballero Negro, no le plantéis cara. Es mío. Yo me encargaré personalmente de él.

 

» Durante la batalla
[Lucha contra Hafedd ]
- Hafedd: De no ser por la voluntad de su majestad, no estaría aquí, frente a ti. Para un guerrero, medirse con un enemigo poderoso es motivo de dicha insuperable... Doy gracias al rey por ello. Adelante, paladeemos el regalo que se nos ha concedido.

[Cuando Ike lucha contra Hafedd ]
- Ike: ¿Está aquí el Caballero Negro?
- Hafedd: Sí.
- Ike: Hazte a un lado. Tengo cuentas pendientes con él.
- Hafedd: Ajá. O sea que el caballero y tú os conocéis... Me gustaría complacerte, pero... Antes de llegar a él, tendrás que pasar por encima de mi cadáver.

[Cuando un Laguz de Gallia lucha contra Hafedd ]
- Hafedd: Un felino subhumano... ¡Qué formidable enemigo! Sin embargo, hallarás en mí un oponente a tu altura. ¡Vamos!

[Cuando un Laguz de Phoenicis lucha contra Hafedd ]
- Hafedd: ¡Un halcón! Eso significa que te envía Phoenicis. Ayer apilamos una montaña de cadáveres por culpa de tu rey. Por suerte, se me ha concedido la oportunidad, modestia aparte, de poner a prueba el poder de sus súbditos.

[Cuando un Tauronero/Jill/Haar lucha contra Hafedd ] +++
- Hafedd: Abandonar a Daein para aliarse con Crimea no es un hecho anecdótico. Los soldados son humanos, después de todo. En cualquier caso, el castigo de los traidores es la horca. ¡Pagarás!

[Cuando un Reyson lucha contra Hafedd ]
- Hafedd: Vaya, vaya. Un noble de Serenes. Solo se habla de vosotros en cuentos. Si no estuviéramos en guerra, te pediría que cantases para mí... Lástima.

[Al vencer a Hafedd ]
- Hafedd: Es... el... fin... ¡Aaah! ¡Nnng! Bgrrr...

 

» Despúes de la batalla
- Ike: Aquel al que busco se encuentra tras estas puertas. No me sigáis. Entraré solo.
*Ike abre la puerta que custodiaba Hafedd y se marcha*
- Soren: ¡Ike! ¡Espera! ¡Voy con...!
- Titania: No, Soren. Ike debe ir solo. El Caballero Negro es suyo. Para superar la muerte de su padre, es crucial que derrote hoy al Caballero Negro.
- Soren: ¡Sandeces! ¡No seguiré escuchando ñoñeces de ingenuos! ¿Qué ocurrirá si le hiere? ¿Qué pasa si muere?
- Titania: Creo que Ike es consciente de sus posibilidades. No ha decidido enfrentarse a su oponente a la ligera. Si, como sugieres, cae hoy..., solo querrá decir que ha desarrollado su potencial al máximo; no habrá nada más que hablar. Debemos aceptarlo. Yo creo en Ike. Confío en él. Sabe que dependemos de él. No creo que sea tan irresponsable como para abandonar a sus compañeros sin más participando en un duelo que no piense ganar. Por favor, Soren, sé que en el fondo estás de acuerdo conmigo.
- Soren: No me gusta. A veces, el valor y el buen juicio no bastan.
- Titania: Comandante Greil... Vela por tu hijo.

 

Capítulo 27: Momento decisivo - Parte dos

*El Caballero Negro discute con Ena en la sala del trono*
- Caballero Negro: ¿Por qué volviste a Crimea? Pudiste huir sin dejar rastro.
- Ena: Me marcho a... la capital.
- Caballero Negro: No. El rey me ha ordenado que te elimine.
- Ena: Lo suponía... Adelante. Estoy preparada.
- Caballero Negro: ¿No te vas a resistir?
- Ena: No creo que pudiese vencer a alguien tan poderoso como tú.
- Caballero Negro: Qué sinceridad.
- Ena: Mi único deseo es estar junto a mi amado. Si no es posible, no me importa lo que haya de ocurrirme.
- Caballero Negro: Haré que tu muerte sea rápida. ¿Cuáles son tus últimas palabras?
- Ena: Si ves a Nasir, dile que lo siento mucho.
- Caballero Negro: Si tengo la oportunidad, se lo diré. Descansa en paz.

*El Caballero Negro asesta un gran tajo de su espada contra Ena*
- Ena: Amor mío...
*Ena cae al suelo. Ike aparece*
- Ike: ¡Date la vuelta y lucha contra mí, Caballero Negro!
- Caballero Negro: Hm... Te he estado esperando, chiquillo.
*El Caballero Negro se da la vuelta*
- Ike: ¡Ah! ¿Has matado a esa chica?
- Caballero Negro: Pese a mi promesa, no ha sido un tajo certero. Aún respira.
- Ike: Me la llevaré conmigo.
- Caballero Negro: Tendrá que ser por la fuerza. Habrás traído a Ragnell, la espada sagrada, ¿verdad?
- Ike: Aquí está. Si debo blandirla para derrotarte, no dudaré en hacerlo.
- Caballero Negro: Vaya, vaya. Bien. Creo que me voy a divertir. ¿Empezamos?

*Si Mist participa en el capítulo*
- Mist: ¡Hermano!
- Ike: ¿Mist? ¡No! ¡Atrás!
- Mist: Lu... ¡Lucharé contra ti!¡No dejaré que mates a mi hermano!
- Ike: Mist, no...
- Caballero Negro: Eres la hija de Gawain... Perfecto. Ya puedo arrancar el árbol familiar de raíz.
- Ike: ¡No te metas, Mist! ¡Este despojo es mío!
- Caballero Negro: Haced como os plazca. Esta vez, será la definitiva.

 

» Durante la batalla
*Cuando llegan los refuerzos, si Mist participa en el capítulo*
- Soldado: ¡Proteged al Caballero Negro!
- Caballero Negro: ¡No interfiráis! Hoy me cobraré mi presa. No necesito ayuda.
- Soldado: Bien... Entonces... ¡A por la chica! ¡Acabad con ella antes de que huya!
- Ike: ¡Sal de aquí, Mist!
- Mist: ¡No! ¡No te dejaré solo! Sé cuidar de mí misma. No huiré.

*Si Mist no participa en el capítulo* +++
*Cuando llegan los refuerzos*
- Soldado: ¡Proteged al Caballero Negro!
- Caballero Negro: ¡No interfiráis! Hoy me cobraré mi presa. No necesito ayuda.
- Soldado: Eh... ¡Sí, señor! ¡A la orden!
- Ike: ...

*Si muere Ike*
- Ike: Aaah... No... soy... lo bastante... fuerte.
- Caballero Negro: Adiós.

[Cuando Ike lucha contra Caballero Negro]
- Caballero Negro: Qué triste destino. Te vencí en el bosque de Gallia, te vencí en Delbray... No pareces estar a la altura.
- Ike: Nos hemos encontrado en el pasado y me ganaste en nuestros duelos. Esta vez será diferente.
- Caballero Negro: Vaya...
- Ike: He heredado el manejo de la espada de mi padre. Te derrotaré.
- Caballero Negro: ¿Nunca has pensado que usar la técnica de tu padre contra el hombre que lo mató es una idea ridícula?
- Ike: Mi padre inutilizó su mano buena. De haber contado con ella, no habría caído ante ti.
- Caballero Negro: Ja... ¿Eso crees? Probemos tu mano buena, pues. Ven, hijo de Gawain... Muéstrame tu poder.

[Cuando Mist lucha contra Caballero Negro]
- Mist: Snif... Snif...
- Caballero Negro: ¿Tiemblas de miedo, hija de Gawain? Qué divertido... Si aprecias tu vida, vete ahora mismo de aquí.
- Mist: ¡Nos quitaste a nuestro padre! Puede que mi espada ni siquiera te arañe, pero no me importa. Descargaré toda mi ira y mi dolor en este golpe. ¡Aaaaaah! ¡Morirás!

[Al vencer al Caballero Negro ]
- Caballero Negro: Te has hecho más fuerte... Te... envidio...

 

» Después de la batalla
*Si decides escapar, o no derrotas al Caballero Negro*
- Caballero Negro: ¿Huyes? Muy apropiado. ¡Esconde el rabo entre las piernas,hijo de Gawain! Es lo que hacen los perros, al fin y al cabo. Disfruto viéndote temblar de miedo porque sabes que no eres rival para mí.
- Ike: ¡Monstruo demente! No huiré. No de ti.
*Aparece Nasir*
- Nasir: ¡Ike!
- Ike: Nasir, ¿eres tú? ¿Qué estás haciendo aquí?
- Nasir: Ike, yo me encargo de él a partir de ahora. Corre, sal de este lugar.
- Ike: Sabes que no puedo hacerlo. Además, el Caballero Negro no puede ser derrotado. No sin esta espada.
- Nasir: Ike, no puedo permitir que mueras aquí. Por favor, cuida de la chica. Se llama Ena.
- Caballero Negro: Nasir... No te esperaba. Qué insensato eres.
*Ena logra levantarse*
- Ena: Aaah... ¡Ah! ¡Nasir!

*Cuando -------------* +++
- Caballero Negro: Aaaah... Aún no es suficiente...

*Nasir enfrenta al Caballero Negro. El castillo comienza a temblar* +++
- Caballero Negro: ¿Cómo? No puede ser... El castillo entero... No...¡Grrr! ¡Estoy inmovilizado! No puede... ser...
- Nasir: ... Ike. Es tu oportunidad... Llévate a... Ena. ¡Cuídala!
- Ike: ¡Nasir!
- Ena: Nasir...

*Si derrotas al Caballero Negro*
- Ike: Aaaaah... Aaaaah...
- Soldado: E... ¡El Caballero Negro ha muerto! ¿Cómo es posible? No... No te creas que vas a salir de aquí con vida. ¡Ahora! ¡Activad las trampas ya!
*El castillo empieza a temblar*
- Ike: ¿Qué ocurre? ¿Qué es ese temblor?
*Aparece Nasir*
- Nasir: ¡Ike! ¡El castillo se viene abajo! ¡Sal!
*Ena logra ponerse de pie*
- Ena: ... ¿Nasir?
- Nasir: ¡Ena!
- Ike: ¡Mist, tenemos que irnos!
- Mist: D-de acuerdo.
- Ike: ¡Corre!
*Ike y Mist huyen. Nasir se acerca hasta Ena y la ayuda a escapar. El castillo de Nados colapsa, quienes no logran escapar son sepultados. En otra parte, Ike y los suyos se reúnen.*
- Ike: Padre... Por... fin... He acabado con él... Padre...
- Mist: ¡Hermano! Gracias al cielo... ¡Qué alegría que sigas vivo!
- Ike: Mist... He vengado a padre.
- Mist: Lo sé.
- Ike: Sin embargo, aún no soy tan bueno como él. Nunca lo superaré. Tenía que derrotar al Caballero Negro... Tenía que demostrarle de qué era capaz padre.
- Mist: Lo sé, Ike...
- Ike: Nuestro padre era el mejor del mundo... Un gran hombre.
- Mist: Sí. Papá era único... Mamá también...Hermano; y tú también. Os quiero a todos. Estoy muy orgullosa de mi fantástica familia.
*Titania y Soren aparecen*
- Titania: ¡Ike! ¡Mist! Los dos... lo habéis hecho muy bien.
- Soren: ...
- Ike: Te tenía preocupada, ¿verdad? Ya ha...
- Titania: No digas nada. Lo entiendo.
- Ike: Volvamos con los demás. Ya está bien por hoy.
- Mist: Sí.

*Cambio de escena. Durante la noche en el campamento. Si derrotaste al Caballero Negro*
- Ike: ¿Cómo está?
- Titania: Se recuperará. Está durmiendo atrás.
- Ike: ¿Y Nasir?
- Titania: Está con ella. No se ha separado de su lecho.
- Ike: Bien.
*¨Cambio de escena. Ike habla con Nasir*
- Ike: Nasir.
- Nasir: Ike. Siento haber huido y... haberos causado tantos problemas. Cuando llegamos a Crimea, sentí la presencia de Ena... Tuve que marcharme y buscarla.
- Ike: Te creo.
- Nasir: Tú la... La salvaste, ¿no? No sé cómo darte las gracias.
- Ike: No importa. Solo quiero hablar contigo. ¿Cuál es tu relación con Ena?
- Nasir: Ena... es mi única nieta.
- Ike: ¿Tu nieta? No es posible. No eres tan mayor como para...
- Nasir: Es difícil de concebir para los beorcs, pero... los dragones vivimos mucho tiempo. Cuando alcanzamos cierta madurez, dejamos de exteriorizar signos de envejecimiento. Por ejemplo, ¿te acuerdas del príncipe Kurthnaga? Lo conociste en Goldoa.
- Ike: Sí, un niño muy agradable.
- Nasir: El príncipe es el más joven de Goldoa, pero, pese a las apariencias, tiene por lo menos cien años.
- Ike: Cien años...
- Nasir: Ike...
- Ike: ¿Sí?
- Nasir: ¿Por qué salvaste a Ena? Al fin y al cabo, era tu enemiga.
- Ike: Estabas dispuesto a arriesgar tu vida para que ella pudiera escapar. Supuse que sería uno de tus seres queridos.
- Nasir: ¿Lo hiciste por un sucio traidor? Fingiendo ser confidente de Gallia, pasé información a Daein. También robé el medallón de Mist y se lo di al rey Ashnard... Pese a todo, tú...
- Ike: Nos has ayudado muchas veces. Si hay algún motivo que justifique todo lo que ha sucedido, me gustaría oírlo. Te ayudaré en todo lo que pueda.
- Nasir: No puedo. Todavía no.
- Ike: No es la respuesta que esperaba, Nasir.
- Nasir: Por favor, créeme. No soy tu enemigo. El rey de Daein tenía a Ena en su poder. No podía hacer nada. Por su bien. Perdóname.
- Ike: Dime, ¿estás dispuesto a probar tu lealtad?
- Nasir: ¿Qué quieres decir?
- Ike: Ashnard está en la capital de Crimea. Contar con alguien que haya colaborado con él nos sería de gran utilidad. Si no eres nuestro enemigo, demuéstralo ayudándonos.
- Nasir: Bien, entiendo. Juro por tu fe en mí que nunca más volveré a traicionaros.
- Ike: Con eso me basta. ¿Qué sabes del medallón? ¿Averiguaste qué era cuando se lo diste a Ashnard?
- Nasir: Tengo la certeza de que sé más sobre él que tú. No hay tiempo para entrar en detalles, pero... el simple hecho de poseer el ídolo no basta para liberar al dios oscuro. El motivo es que...
- Ike: La única persona capaz de cantar el galdr de la liberación es una chica llamada Altina. ¿Me equivoco?
- Nasir: Exacto. Yo también estuve en el templo de Palmeni.
- Ike: Sin embargo, el rey de Daein lo desconoce y ha raptado a Leanne. Sabiendo lo que ocurrió en el pasado, podemos esperarnos lo peor...
- Nasir: Antes pude hablar un rato con Ena. Me dio la impresión de que sabe dónde retienen a la princesa de las garzas. En cuanto se despierte, se lo preguntaré.

*Si no derrostaste al Caballero Negro*
- Titania: Ike. Se ha despertado.
- Ike: Bien.
- Ike: ¿Cómo te encuentras?
- Nasir: ¿Dónde estoy?
- Ike: En nuestro campamento.
- Nasir: Tú me salvaste, ¿verdad? ¿Por qué?
- Ike: Me lo pidió Nasir.
- Nasir: ¿Cómo? ¿Dónde está? Tengo que... hablar con él.
- Ike: Nasir ha muerto.
- Nasir: ¿Qué?
- Ike: Para protegerme, se enfrentó al Caballero Negro. El castillo se derrumbó encima de ambos.
- Nasir: No... Entonces, no fue un sueño...
- Ike: ¿Quién... eres? ¿Qué relación tenías con Nasir? ¿Por qué servías al rey de Daein?
- Nasir: Me llamo Ena... Él... Nasir era mi abuelo.
- Ike: ¿Eres la nieta de Nasir?
- Nasir: A los beorcs os resulta inconcebible, pero los dragones vivimos miles de años. Cuando alcanzamos cierta madurez, dejamos de exteriorizar signos de envejecimiento.
- Ike: Mil años... No soy capaz ni de imaginármelo.
- Nasir: No lo entiendo. Seguramente sabrás que Nasir te traicionó. Sin embargo, tú me salvaste. A mí, que fui enemiga tuya. ¿Por qué?
- Ike: Nasir nos ayudó muchas veces. Pese a todo, nunca lo consideré un enemigo. Si hay alguna razón que explique todo esto, me gustaría conocerla. Te ayudaré en lo que pueda. Por Nasir.
- Nasir: No... puedo decírtelo.
- Ike: No es la respuesta que esperaba.
- Nasir: Sin embargo, para saldar mi deuda contigo, te daré información. Te revelaré dónde recluyen a la princesa de las garzas.
- Ike: Ah. Ese es un buen comienzo.

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