Capitulo 28: La torre maldita

» Introducción
*Si Ike derrotó al Caballero Negro*
Ike venga a su padre derrotando al Caballero Negro. Esa noche, duerme hasta bien entrada la mañana por primera vez desde la muerte de Greil. El ejército crimeo y sus aliados laguz han superado la prueba del castillo de Nados.Por fin, se acercan a su destino: la capital de Crimea.Ahora el peligro que se cierne sobre ellos no es otro que Ashnard, el rey de Daein.Si pierden, todo su sufrimiento habrá sido en vano. Los preparativos del combate se llevan a cabo meticulosamente.Se acerca la batalla final.Sobre el campo flota un aire agorero, pero Ike no pierde la concentración. Está preparado.

*Si Ike no derrotó al Caballero Negro*
El Caballero Negro, asesino del padre de Ike, desapareció entre las ruinas del castillo. Y Nasir, con él. Al final, no reveló los oscuros secretos de su corazón y dejó tras de sí un inquietante misterio. ¿Qué trataba de decirle a Ike? ¿Qué quería ganar en esta guerra? ¿Qué buscaba? Ike deberá seguir adelante con otro recuerdo a sus espaldas. El ejército crimeo y sus aliados laguz han superado la prueba del castillo de Nados. Por fin, se acercan a su destino: la capital de Crimea. Ahora el peligro que se cierne sobre ellos no es otro que Ashnard, el rey de Daein. Si pierden, todo su sufrimiento habrá sido en vano. Los preparativos del combate se llevan a cabo meticulosamente. Se acerca la batalla final.Sobre el campo flota un aire agorero, pero Ike no pierde la concentración. Está preparado.

 

» Antes de la batalla
*Si Ike derrotó al Caballero Negro*
- Nasir: Parece que Leanne está presa en la torre de Gritnea, al sur. ¿Es eso cierto, Ena?
- Ena: Sí. Es correcto.
- Ike: ¿Cómo lo sabes?
- Ena: Buscaba información y las pistas me llevaron a un grupo de soldados de de Daein destacados en esa torre. Eso era lo que quería saber.
- Ike: No me vas a decir más, ¿verdad? Te da igual la importancia que pueda tener para nuestra batalla.
- Ena: ...
- Nasir: Perdóname.
- Ike: Me lo imaginaba. He tomado la decisión de confiar en ti, así que salgamos ya.

*Si Ike no derrotó al Caballero Negro*
- Ena: Lord Ike. La princesa garza está presa al sur de aquí, en un palacio llamado la torre de Gritnea.
- Ike: ¿Cómo lo sabes?
- Ena: Buscaba información y las pistas me llevaron a un grupo de soldados de Daein destacados en esa torre. Eso era lo que quería saber.
- Ike: No me vas a decir más, ¿verdad? Te da igual la importancia que pueda tener para nuestra batalla.
- Ena: Lo siento.
- Ike: Me lo imaginaba. He tomado la decisión de confiar en ti, así que salgamos ya.
- Ena: ...

*Cambio de escena*
- Ike: ¡Titania! ¡Soren! Al amanecer, unos cuantos iremos hasta la torre de Gritnea.
- Titania: ¿Con qué objetivo?
- Ike: Debemos rescatar a Leanne.
- Reyson: ¿Estás seguro de que está allí?
- Ike: Eso creo, sí.
- Tibarn: Bien, entonces iré contigo.
- Reyson: Yo también.
- Ike: Por supuesto.
- Soren: ¿Y los demás? ¿Has decidido lo que harán ellos?
- Ike: Sí.
- Ike: Princesa Elincia, ¿cuento contigo?
- Elincia: Naturalmente. Me quedaré aquí y me ocuparé de los preparativos para el ataque a la capital, como habíamos planeado. Pero debéis prometerme que volveréis. Y que traeréis a Leanne de vuelta.
- Ike: Hecho.

 

» Conversaciones de la base
- Soren: Ike, me gustaría informar del resultado de nuestra última batalla.

- *Si hubo bajas*:
- Ike: Ajá.

- *Si no hubo bajas*:
- Soren: No hubo ninguna baja ni ningún herido que no pudiéramos curar. Todos lucharon muy bien.

Al terminar el reporte:
- Soren: Es todo. Con tu permiso, me retiro.

[Caballero Sagrado]
- Tanith: ¡Bien! Has mejorado mucho en muy poco tiempo.
- Elincia: ¿Tú crees?
- Tanith: No me atrevería a mentirte ni a adularte falsamente. Soy subcomandante de la guardia de la apóstol. Si estás de acuerdo, le pediré personalmente a la apóstol que te aliste en el ejército.
- Elincia: ¡Oh, gracias! No puedo creerlo. Si no fuera por tus entrenamientos, Tanith..., esto sería imposible.
- Tanith: Llevo mucho tiempo entrenando a los reclutas... Esta es la primera vez que alguien me lo agradece sinceramente. Mis otros alumnos suelen llamarme bestia demoníaca. ¿Era eso, Marcia?
*Aparece Marcia*
- Marcia: ¿Bestia demoníaca? ¡Por favor, no! ¡Qué tontería! Todos queríamos a nuestra subcomandante. ¿Bestia demoníaca? Más bien..., eh..., criatura... angelical...
- Tanith: ¡Ja! Claro. Hablando en serio, has mejorado mucho, princesa... Quizás deberíamos probar algo especial...
- Marcia: ¿Qué? ¡No! ¡No está lista para eso! ¡Estáis loca!
- Elincia: Tanith, No sé... No creo que esté lista para...
- Tanith: Escúchame, princesa. Nos enfrentamos a las fuerzas de élite de Daein lideradas por el propio rey Ashnard. ¿No esperarás luchar contra ellos sin conocer al menos un ataque mortal?
- Elincia: ...
- Marcia: Vos haréis ese ataque, subcomandante, nosotras seguiremos entrenando. ¿Elincia?
- Elincia: Yo... quiero intentarlo.
- Marcia: ¿¡Qué!?
- Elincia: Quiero ser más fuerte. Para ello, haré lo que haga falta.
- Tanith: ¡Bien dicho! Ahora..., para conseguirlo, usaré los métodos con los que se entrena la guardia de la apóstol.
- Elincia: De... acuerdo...
- Marcia: Rayos...
- Tanith: Venga, no perdamos más tiempo. ¡Venid conmigo! ¡¡Ya!! ¡¡Venga, gusanos!! ¡¡Moveos!!
- Elincia: ¡Sí, señora!
- Marcia: Ah... Sí que es demoníaca.
*Aparece Ike*
- Ike: Mmm... Parecen... ocupadas... Esperaré a que acaben para hablar con ellas.

 

» Al salir de la base
*En la torre de Gritnea*
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¿Mmm? ¿Dónde estoy?...
- Izuka: ¡Je, je, je, je! ¡Por fin parece que vuelve en sí! Hemos traído a esta siguiendo órdenes directas de su majestad. Facilísimo. Hasta ahí, todo muy bien. ¡Pero después...! "Que no se escape." "Que no enferme." "Que no la maten..." Especialmente su majestad debería saber lo difícil que es cuidar de uno de estos pájaros...
*Aparece un soldado*
- Soldado: ¿Hay algún problema?
- Izuka: ¿Eh? ¿Quién te has creído que eres? ¡Interrumpes mi meditación! ¡Estoy pensando!
- Soldado: Eh... He venido a ayudarte con la guardia.
- Izuka: ¿Guardias? Me parece que no necesitamos a ningún guardia aquí. Pero claro, los ejércitos tienen sus reglas, sus órdenes, sus apariencias que guardar... Así que, no podré librarme de ti, ¿no?
- Soldado: Yo creo que es importante tener vigilancia.
- Izuka: ¡Ah! En otros lugares, sí. Pero la torre de Gritnea está llena de soldados veteranos. Sin hablar de esas asquerosas bestias... Los feralis, ¿sabes lo que son? Intentar escapar de aquí es un suicidio. No es que lo haya intentado, claro.
- Soldado: Entonces se necesita vigilancia.
- Izuka: ¿Mmm? ¡Ah! ¿Qué? ¿¡Quién dijo eso!? Ah, eres tú. Importante, ¿eh? ¿Por qué?
- Soldado: Bueno... si la chica se escapara, no podríamos evitar que la mataran.
- Izuka: ¡Oh! ¡Has encontrado una falla!¡Ese es el problema con los intelectuales! Nos concentramos en una cosa y se nos olvidan las obviedades...
*Se escucha ruidos salvajes*
- Izuka: ¡Rayos! Se están poniendo nerviosos... ¡Oye, tú! Quédate aquí y vigila. ¡Que la garza no dé ni un paso fuera de esta sala! ¿Entendido? ¡Ah! ¡Te dije que necesitábamos guardia!
- Soldado: Pff... No te preocupes. Yo me ocuparé de todo.
- Izuka: ¡Bah! Siempre me interrumpes en el peor momento... Maldito roedor ladino...
*Izuka se retira*
- Soldado: ¡Al fin! Me parece que ese se cayó al suelo al nacer... Hola, garza. No te asustes, no voy a hacerte daño. Tú siéntate y estate quieta, ¿vale?
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¿Dónde... estoy? ¿Quién eres?

 

*Cambio de escena. Si Ike no derrotó al Caballero Negro*
- Ike: Esa es la torre de Gritnea, ¿no?
- Ena: Así es.
- Ranulf: Oye, Ike... Hay algo... raro en esta torre... Snif... Algo muy extraño...
- Ike: ¿Qué?
- Ranulf: Huelo a varios de las tribus felinas, pero... ¿Qué es eso? ¡Ah! ¡Algo huele muy mal!
- Ena: En la torre hay laguz que han recibido toxinas, pociones envenenadas para alterar su forma.
- Ike: ¿Estás hablando de los laguz que no pueden cambiar de forma? ¿Como los que encontramos en Begnion?
- Ena: Sí.
- Ranulf: ¿Sabes cuántos hay y de qué tipo son?
- Ena: ¿Cuántos? Yo diría que una treintena. ¿De qué tipo? Hay tigres y gatos de las tribus felinas, halcones y cuervos de las tribus aladas y... dragones...
- Ranulf: ¿Hay dragones también?
- Ena: No hay más de diez. Eh... Estoy casi segura...
- Ike: ¿Tendremos que luchar contra diez como tú?
- Ena: No son como yo, lord Ike. Son mucho más fuertes.
- Ike: Eso no me anima, precisamente...
- Tibarn: No importa. Hay que darse prisa. Pronto oscurecerá. No sé cómo decirlo, pero los de las tribus aladas no sabemos movernos a oscuras.
- Reyson: Triste, pero cierto. Aunque al enemigo le pasa lo mismo.
- Ranulf: Por otra parte, la oscuridad no significa nada para nosotros. Según el tipo de enemigos, podríamos...
- Ena: Habrá más miembros de la tribu felina que de cualquier otra. Estamos cerca de Gallia.
- Ranulf: Escucha... ¿Estás segura de que quieres luchar de nuestro lado?
- Ena: ¿Mmm? Sí, claro. Por eso comparto la información que consigo.
- Ike: Bien. En cuanto oscurezca, estaremos en desventaja, ¿no? Es importante tener esto en cuenta.
- Ranulf: Estás demasiado tranquilo para mi gusto. Esto va a ser una...
- Ike: ¡Basta, Ranulf! No hay tiempo para quejarse. Hay que encontrar la entrada de la torre.
- Ranulf: Sí, sí, ya voy.

*Cambio de escena. Si Ike derrotó al Caballero Negro*
- Ike: ¿Esa es la torre de Gritnea?
- Nasir: Eso creo.
- Ranulf: Oye, Ike... Hay algo... raro en esta torre... Snif... Algo muy extraño...
- Ike: ¿Qué?
- Ranulf: Huelo a varios de las tribus felinas, pero... ¿Qué es eso? ¡Ah! ¡Algo huele muy mal!
- Ena: En la torre hay laguz que han recibido toxinas, pociones envenenadas para conservar su forma animal.
- Ike: ¿Estás hablando de los laguz que no pueden cambiar de forma? ¿Como los que encontramos en Begnion?
- Ena: Sí.
- Ranulf: ¿Sabes cuántos hay y de qué tipo son?
- Ena: ¿Cuántos? Yo diría que una treintena. ¿De qué tipo? Hay tigres y gatos de las tribus felinas, halcones y cuervos de las tribus aladas y... dragones...
- Ranulf: ¿Hay dragones también?
- Ena: No hay más de diez. Eh... Estoy casi segura...
- Ike: ¿Tendremos que luchar contra diez como tú?
- Ena: No son como yo, lord Ike. Son mucho más fuertes.
- Ike: Eso no me anima, precisamente...
- Tibarn: No importa. Hay que darse prisa. Pronto oscurecerá. No sé cómo decirlo, pero los de las tribus aladas no sabemos movernos a oscuras.
- Reyson: Triste pero cierto. Aunque al enemigo le pasa lo mismo.
- Ranulf: Por otra parte, la oscuridad no significa nada para nosotros. Según el tipo de enemigos, podríamos...
- Ena: Habrá más miembros de la tribu felina que de cualquier otra. Estamos cerca de Gallia.
- Soldado: Escucha... ¿Estás segura de que quieres luchar de nuestro lado?
- Ena: ¿Mmm? Sí, claro. Por eso comparto la información que...
- Ranulf: ¡Nasir!
- Nasir: ¿Qué crees, Ranulf? Mi nieta es impresionante, ¿no?
- Ranulf: No iba a decir nada de eso, abuelo...
- Ike: Bien. En cuanto oscurezca, estaremos en desventaja, ¿no? Es importante tener esto en cuenta.
- Ranulf: Estás demasiado tranquilo para mi gusto. Esto va a ser una...
- Ike: ¡Basta, Ranulf! No hay tiempo para quejarse. Hay que encontrar la entrada de la torre.
- Ranulf: Sí, sí, ya voy.

*Cambio de escena. De regreso en la torre*
- Izuka: Ha llevado más tiempo del que pensaba. Malditos subhumanos... Monstruos... ¿Eh? ¿Dónde está la garza? ¿Y el... guarda? ¿Holaaa? ¿Guarda? ¿Muchacha? ¡Aaah!No puede... ¡NO! ¡He picado! ¡Nooooooooo!¿Y ahora qué hago? Si se descubre esto, su majestad... ¡me curtirá los lomos a latigazos! Oh, no... ¡Oooooh, noooo! ¡No, no, no! No informaré de esto. Mm... Piensa, Izuka, ¡piensa! Mmm... Si pudiera distraer la atención de mi persona...
- Desconocido: ¡Amo Izuka!
- Izuka: ¡Aaaaah!
- Soldado: ¡Amo Izuka! ¡Tenemos problemas! ¡Se acerca un extraño grupo de insurgentes! ¡Están bien armados, señor! ¿Amo Izuka?
- Izuka: ¿Eh? ¿Insurgentes? ¡Aaaah! Mmm... ¡Ejem! ¿Dices que ha aparecido un grupo armado?
- Soldado: ¡Sí, señor! Un ejército de humanos y subhumanos.
- Izuka: Ah... Bien, bien. Entonces les daremos una cálida bienvenida.
- Soldado: Los magos del general Heddwyn les han atacado, pero no ha sido suficiente. Debemos pedir refuerzos a la capital para...
- Izuka: Suelta a los feralis.
- Soldado: ¿A lo-los monstruos? Pero...
- Izuka: No te preocupes. Les acabo de dar su medicina. Han sido entrenados para no atacar a ningún soldado daenita.
- Soldado: Muy bien...
- Izuka: ¡Hazlo ya! No podemos permitir que el enemigo entre en la torre.
- Soldado: ¡Sí, señor!
*El soldado se retira*
- Izuka: ¡Je, je, je, je! ¡Jia, jia, jia! Qué oportunos. Ahora, aprovecharé este momento para escapar.

*Cambio de escena. Las tropas de la torre toman sus posiciones*
- Tibarn: Mira eso. Qué cortejo más delicioso de pájaros, bestias y dragones nos da la bienvenida.
- Ranulf: ¡Rey de los halcones! Es serio. Están...
- Tibarn: Aguantad, hermanos. Solo un poco más. Pronto os liberaré a todos.
- Ranulf: Oh...
- Reyson: Tibarn no es el único lleno de ira. Para agradecer el regalo que la diosa nos ha dado...¡Este crimen no quedará sin castigo! ¡¡Yaaaaa!!

*Si Reyson puede participar en el combate*
- Ranulf: Príncipe Reyson...
- Ike: Vamos, Ranulf, unámonos a ellos. Hay que rescatar a Leanne lo antes posible... Por el bien de Reyson.
- Ranulf: Pobres laguz... ¡Alguien va a morir hoy por esto!

*Si Reyson no puede participar en el combate*
- Ranulf: Príncipe Reyson, debe de ser duro no poder luchar...
- Ike: Vamos, Ranulf, unámonos a ellos. Hay que rescatar a Leanne lo antes posible... Por el bien de Reyson.
- Ranulf: Pobres laguz... ¡Alguien va a morir hoy por esto!

*Si Ranulf no puede participar en el combate*
- Tibarn: Mira eso. Qué cortejo más delicioso de pájaros, bestias y dragones nos da la bienvenida.
- Ranulf: ¡Rey de los halcones! Es serio. Están...
- Tibarn: Aguantad, hermanos. Solo un poco más. Pronto os liberaré a todos.
- Ranulf: Oh...
- Reyson: Tibarn no es el único lleno de ira. Para agradecer el regalo que la diosa nos ha dado...¡Este crimen no quedará sin castigo! ¡¡Yaaaaa!!
- Ranulf: Príncipe Reyson...
- Ike: Ranulf, haz el favor de quedarte en un lugar seguro.
- Ranulf: Sí... Esos pobres laguz...
- Ranulf: ¡Ike! Una cosa...
- Ike: ¿Sí?
- Ranulf: Mis hermanos...Si no tienen cura, por favor...
- Ike: Entiendo. Cuenta con ello.
- Ranulf: Gracias.

*Si Ranulf y Reyson no pueden participar en el combate*
- Tibarn: Mira eso. Qué cortejo más delicioso de pájaros, bestias y dragones nos da la bienvenida.
- Ranulf: ¡Rey de los halcones! Es serio. Están...
- Tibarn: Aguantad, hermanos. Solo un poco más. Pronto os liberaré a todos.
- Ranulf: Oh...
- Reyson: Tibarn no es el único lleno de ira. Para agradecer el regalo que la diosa nos ha dado...¡Este crimen no quedará sin castigo! ¡¡Yaaaaa!!
- Ranulf: Príncipe Reyson...
- Ike: Ranulf, haz el favor de quedarte en un lugar seguro.
- Ranulf: Sí... ¡Ike! Una cosa...
- Ike: ¿Sí?
- Ranulf: Mis hermanos...Si no tienen cura, por favor...
- Ike: Entiendo. Cuenta con ello.
- Ranulf: Gracias.El príncipe y yo te esperaremos aquí.

 

» Durante la batalla
*Al poco de comenzar la batalla, detrás de la torre*
- Soldado: Uf. Ya me lo pareció la primera vez que me colé aquí, pero me sigue pareciendo un lugar extrañísimo. ¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Qué hacen todos esos laguz rabiosos aquí?
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¡Odio este lugar!
- Soldado: ¿Eh? Oh, no te gusta el sitio, ¿eh? A mí tampoco. Esta armadura con casco no me deja casi ni respirar, ¿sabes?
*El soldado se quita la armadura. Resulta ser Naesala*
- Naesala: ¿Qué pasa, Leanne? Han pasado veinte años, pero sigo estando de buen ver. ¿No?
- Leanne: (Lenguaje antiguo) Así es. Eres muy guapo, Naesala.
- Naesala: Sí; no he cambiado mucho. Ya sabías que era yo antes de que llegara, ¿verdad? Ah, me alegro de que sobrevivieras. Es un placer verte de nuevo.
- Leanne: (Lenguaje antiguo)Sí..., yo también me alegro de verte.
- Naesala: Ahora, centrémonos. Hemos conseguido escapar de la torre. No me gustaría que me devoraran un grupo de primos locos. Debemos encontrarnos con Nealuchi. Allá vamos, Leanne. Agárrate fuerte.
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¡Sí!

*Al avanzar un poco más la batalla*
- Naesala: ¿Qué pasa? Están mirando en la misma dirección.
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¡Naesala! ¡Por aquí!
- Naesala: Tibarn y sus amigos, ¿eh? Perfecto. Esto saldrá a pedir de boca...
*Nealuchi y otros escoltas llegan*
- Nealuchi: ¡Por fin! ¡Te hemos encontrado!
- Naesala: ¡Nealuchi! Has llegado antes de lo que pensaba. Tus viejas plumas aún funcionan, ¿eh?
- Nealuchi: No podía llegar tarde a la cita con mi querida Leanne.
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¡Nealuchi! ¿Has venido por mí?
- Nealuchi: ¡Oh! Qué visión...Te pareces mucho a tu difunta madre... Snif...
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¡No llores, Nealuchi!
- Naesala: Eh, guarda las lágrimas para después. Mientras Tibarn y los otros se ocupan del enemigo, debemos escapar.
- Nealuchi: Sí, por supuesto. ¡Por aquí!
*Naesala y los demás se alejan del campo de batalla*

"Si Muere Tibarn"
- Tibarn: ¡Uf! No quiero admitirlo, pero...Hay que retirarse.

[Lucha contra Heddwyn ]
- Heddwyn: Esto va mal... Se están acercando. No hay suficientes feralis. ¡Rápido! ¡Rápido! Id a buscar al amo Izuka ahora mismo.

[Cuando Ike lucha contra Heddwyn ]
- Heddwyn: Ese... parece el comandante. Si pudiera llegar hasta él... ¡Sería lo mejor!

[Cuando --- lucha contra Heddwyn] +++
- Heddwyn: ¿Eso es un feralis, verdad? A mí todos me parecen iguales... ¿Eh? ¿Por qué viene hacia aquí?¡Aaah! ¡Esto no me gusta nada! Lo mataré por si acaso.

[Cuando --- lucha contra Heddwyn] +++
- Heddwyn: ¿Es un feralis? ¿O es un enemigo...? ¡No los diferencio! Atacaré por si acaso.

[Cuando --- lucha contra Heddwyn] +++
- Heddwyn: ¡Por fin llegan los refuerzos! No, espera un momento... No será...

[Cuando Ena lucha contra Heddwyn]
- Heddwyn: ¿E-Ena? No puede ser... ¡Deberías estar muerta!

[Cuando --- lucha contra Heddwyn] +++
- Heddwyn: Ningún feralis tiene ese color. ¡Entonces es un enemigo! ¡Yaaaaaa!

[Al vencer a Heddwyn]
- Heddwyn: Amo Izuka... Llamad... a...

 

» Después de la batalla
- Ranulf: ¡Ike! ¿Alguna pista?
- Ike: No la veo por ninguna parte.
- Reyson: Leanne... ¿Dónde estás?
- Naesala: Hola, amigos. ¿Tenéis algún problema?
- Reyson: ¡Naesala!
- Ike: El rey de Kilvas. Qué bien.
- Naesala: Creo que tengo lo que estás buscando.
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¡Hermano! ¡Hermano!
- Reyson: ¡Leanne! ¿Estás bien?
- Leanne: (Lenguaje antiguo)¡Hermano! ¡Hermano!
- Ike: ¿Tú? ¿La has salvado tú?
- Naesala: Escúchame bien. No quiero que haya ningún malentendido. ¡Fue Tibarn! Me obligó a hacer esto. No ha sido un gesto de bondad. Es una especie de... pago por lo que te debo.
- Tibarn: Sabía que tú pagabas tus deudas. Y muy bien, además.
- Naesala: Échame todas las flores que quieras. No me sacarás nada más. Como acordamos, la historia del duque de Tanas es agua pasada.
- Tibarn: Sí, tal y como habíamos hablado.
- Naesala: Entonces, me retiro.
- Tibarn: ¿Por qué tanta prisa? Ya que estás aquí, ¿por qué no te quedas y nos ayudas contra el rey de Daein?
- Ike: Es una excelente idea.
- Naesala: ¿Qué? No digáis tonterías. Prefiero conservar la vida, gracias.
- Leanne: (Lenguaje antiguo)Naesala, ¿te vas?
- Naesala: Escúchame, Leanne. No tengo ninguna buena razón para enfrentarme al rey de Daein.
- Reyson: ¿Ninguna buena razón? ¿Y tus súbditos de Kilvas? ¡El rey de Daein ha robado su identidad y ha corrompido su forma!
- Naesala: Se fueron de Kilvas voluntariamente. ¿Por qué debería sentirme responsable?
- Reyson: Eres...

*Si Nasir est vivo*
- Nasir: Perdón por interrumpir, pero...
- Ike: ¿Qué pasa, Nasir?
- Nasir: Quiero mostraros algo a todos. ¿Podéis acompañarme al subterráneo?
- Tibarn: ¿La torre tiene sótanos?
- Soldado: Acabamos de descubrir una escalera.
- Ike: Vamos.

*Si Nasir está muerto*
- Ena: Perdón por interrumpir, lord Ike, pero...
- Ike: ¿Qué pasa, Ena?
- Ena: Quiero mostraros algo a todos. ¿Podéis acompañarme al subterráneo?
- Tibarn: ¿La torre tiene sótanos?
- Ena: Acabamos de descubrir una escalera. Lo que hay abajo es... desconcertante.
- Ike: Vamos.

*Si Nasir está vivo*
- Ike: ¿A qué huele?
- Nasir: Es... horrible.
- Ike: No se ve nada. Necesitamos luz...
- Ranulf: Pero... ¿qué es esto? Por la diosa...
- Nasir: ...
- Ranulf: ¿¡Qu-qué es esto!? ¡Nasir! ¡Respóndeme!
- Ike: ¿Ranulf?
- Ena: Laguz... Antes eran... laguz...

*Si Nasir está muerto*
- Ike: ¿A qué huele?
- Ena: Es... horrible.
- Ike: No se ve nada. Necesitamos luz...
- Ranulf: ¿Qué es eso?
- Ena: ...
- Ranulf: ¿¡Qu-qué es esto!? ¡Respóndeme!
- Ike: ¿Ranulf?
- Ena: Laguz... Antes eran... laguz...

*Al encender luz, Ike puede ver lo que yace en la mazmorra*
- Ike: Qué... horror.

*Cambio de escena. Durante la noche en el campamento*
- Elincia: Espero que Ranulf y los demás estén bien. Han hecho como si no pasara nada, pero... noté que estaban destrozados.
- Ike: Esa mazmorra es lo más maligno que he visto en mi vida. Me alegro de que no lo vieras.
- Elincia: ¿Tan malo era?
- Ike: Una barbaridad... Había tantos cadáveres de laguz que no se podían contar...Habían sido torturados. Retorcidos y mutados hasta dejarlos casi irreconocibles.
- Elincia: Qué pesadilla...
- Ike: ¿Por qué hará Ashnard cosas semejantes? ¿Cuál es su objetivo?
- Ena: El rey llamó a beorcs muy poderosos a su causa. Pero quería saber si eran dignos. Debían demostrar su valía luchando contra esos laguz. Ashnard trata a los laguz como herramientas a su servicio... Instrumentos que usa según sus necesidades. Ordenó a sus sabios hacer todo tipo de experimentos... Usaron elixires para volverlos locos y mantenerlos en su forma animal... Su vida se acortaba muchísimo, pero mientras vivían, eran extremadamente poderosos... Podían...
- Elincia: ...
- Ike: Gracias por informarnos. Gracias a ti, encontramos a Leanne. Eres libre. Puedes hacer lo que quieras.
- Ena: Iré a la capital. Por favor, aceptadme en vuestro ejército.
- Ike: No tienes que hacerlo si no quieres. Sabemos que puede ser duro luchar contra tus antiguos compañeros.
- Ena: Mi decisión está tomada. Debo hacer algo. Por favor, lord Ike.
- Ike: Está bien. Lucharemos juntos.

*Si Nasir está vivo*
- Elincia: Espero que Ranulf y los demás estén bien. Han hecho como si no pasara nada, pero... noté que estaban destrozados.
- Ike: Esa mazmorra es lo más maligno que he visto en mi vida. Me alegro de que no lo vieras.
- Elincia: ¿Tan malo era?
- Ike: Una barbaridad... Había tantos cadáveres de laguz que no se podían contar...Habían sido torturados. Retorcidos y mutados hasta dejarlos casi irreconocibles.
- Elincia: Qué pesadilla...
- Ike: ¿Por qué hará Ashnard cosas semejantes? ¿Cuál es su objetivo?
- Nasir: Ena.
- Ena: El rey llamó a beorcs muy poderosos a su causa. Pero quería saber si eran dignos. Debían demostrar su valía luchando contra esos laguz. Ashnard trata a los laguz como herramientas a su servicio. Nada más. Instrumentos que usa según sus necesidades. Ordenó a sus sabios hacer todo tipo de experimentos... Usaron elixires para volverlos locos y mantenerlos en su forma cambiada... Su vida se acortaba muchísimo, pero mientras vivían, eran extremadamente poderosos... Podían...
- Elincia: ...
- Ike: Gracias por informarnos. Gracias a ti, encontramos a Leanne. Eres libre. Puedes hacer lo que quieras.
- Ena: Iré a la capital. Por favor, aceptadme en vuestro ejército.
- Ike: No tienes que hacerlo si no quieres. Sabemos que puede ser duro luchar contra tus antiguos compañeros.
- Ena: Mi decisión está tomada. Debo hacer algo. Por favor, lord Ike.
- Nasir: También te lo pido a ti. Por favor.
- Ike: Está bien. Lucharemos juntos.

*Un soldado se acerca a Ike*
- Soldado: General Ike, el ejército ha llegado a las afueras de Melior. Estamos esperando órdenes.
- Ike: Muy bien. Diles que se detengan y que esperen.
- Soldado: Por fin... nos enfrentamos al rey de Daein.
- Ike: Sí... La guerra llega a su fin.
- Soldado: Eso parece.
- Ike: ¿Eh? ¿Estás preocupado por algo?
- Soldado: No, claro que no. No es nada. Pero...
- Ike: ¿Qué?
- Soldado: Algunos... Algunos soldados dicen que cuando la guerra acabe, no tendrán oportunidades de ascender.
- Ike: ¿Quieren seguir luchando? ¿Después de lo que han sufrido en Crimea y Daein...?
- Soldado: No, no es eso. Lo siento. Iré a hablar con los hombres.
- Ike: ...

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