Capitulo 8: La sombra negra

>> >> Apertura, en el bosque
- Ike: Tampoco están por aquí...
- Soren: Ike, es peligroso que sigamos merodeando por aquí. Sugiero que por ahora volvamos al territorio de Gallia. Deberíamos considerar la posibilidad de que el comandante haya llegado hasta Gallia a través de una ruta distinta.
- Ike: Tienes razón. Si dejamos que nos descubran ahora, sería echar a perder el esfuerzo que los demás han hecho para nosotros. A falta de poder confirmarlo nosotros mismos, tendremos que confiar en que no les haya pasado nada.
- Titania: Ike, hay un fuerte en las cercanías. Mientras lo observaba me ha parecido ver a alguien. ¿Crees que deberíamos ir a investigar?
- Ike: ¿Cómo? ¿Lo dices de veras? Sí, claro. Vayamos a echarle un vistazo.
*Los mercenarios de Greil entran al fuerte de Mertitenne*
- Soren: Parece que este lugar lleva mucho tiempo abandonado.
- Titania: Aquí no hay nadie... Juraría haber visto una silueta, aunque quizás no fuera más que una ilusión óptica.
- Ike: Busquemos un poco más. Y si no encontramos nada, volveremos al territorio de Gallia.
- Titania: De acuerdo...
*Entra en escena un soldado*
- Soldado: ¡Aquí están los mercenarios de Crimea! ¡Rodeadlos! ¡Que no escapen!
*Aparecen unidades enemigas*
- Ike: ¡Por todos los...! ¡¡El ejército de Daein nos la ha jugado!!
*Al ser descubiertos se resguardan en la esquina del mapa*

>> >> Durante la batalla
[En el final del primer turno aparece Mia.]
- Mia: ¡Caramba, esto también está lleno de soldados de Daein! ¿Por dónde estará la salida? ¿Eh? Parece que aquí se está librando una batalla...

[Dialogo entre Ike y Mia]
- Mia: Oye, ¿tú no serás Ike, por casualidad?
- Ike: ¿Eh? Ah, sí... ¿Pero tú cómo lo...?
- Mia: Me llamo Mia. Soy una mercenaria contratada para apoyar al ejército de Crimea.
- Ike: ¿Así que mercenaria, eh? Y... ¿se puede saber qué estás haciendo aquí?
- Mia: Me atraparon en un descuido. Pero justo cuando estaban a punto de deportarme, me rescató Greil.
- Ike: Entonces..., ¿has visto a mi padre? ¿¡Dónde!?
- Mia: En un lugar al norte de aquí. No muy lejos, de todos modos.
- Ike: ¿De verdad? Me alegro de que esté sano y salvo...
- Mia: Y dime, ¿vosotros quiénes sois, exactamente?
- Ike: ¡Nosotros somos los mercenarios de Greil! Como puedes ver, nos enfrentamos al ejército de Daein.
- Mia: ¿Eh? ¿Y crees que terminaréis con todo un batallón de Daein siendo tan pocos? ¡Bueno, decidido entonces!
- Ike: Decidido..., ¿el qué?
- Mia: Que os echaré una mano en esta batalla. Supongo que mi ayuda nunca está de más, ¿verdad?
- Ike: Como tú quieras, pero siempre por tu cuenta y riesgo..., no te garantizo que se te vaya a pagar después.
- Mia: ¡Ya hablaremos luego de los detalles! ¡Lo que cuenta es que ahora estoy a tu entera disposición, jefe!

[Variación de diálogo Mia-Ike]
- Mia: Oye, ¿tú no serás Ike, por casualidad?
- Ike: ¿Eh? Ah, sí... ¿Pero tú cómo lo...?
- Mia: Me llamo Mia. Soy una mercenaria contratada para apoyar al ejército de Crimea.
- Ike: ¿Así que mercenaria, eh? Y... ¿se puede saber qué estás haciendo aquí?
- Mia: Me atraparon en un descuido. Pero justo cuando estaban a punto de deportarme, me rescató Greil.
- Ike: Entonces..., ¿has visto a mi padre? Interesante.
- Mia: Y dime, ¿vosotros quiénes sois, exactamente?
- Ike: ¡Nosotros somos los mercenarios de Greil! Como puedes ver, nos enfrentamos al ejército de Daein.
- Mia: ¿Eh? ¿Y crees que terminaréis con todo un batallón de Daein siendo tan pocos? ¡Bueno, decidido entonces!
- Ike: Decidido..., ¿el qué?
- Mia: Que os echaré una mano en esta batalla. Supongo que mi ayuda nunca está de más, ¿verdad?
- Ike: Como tú quieras, pero siempre por tu cuenta y riesgo..., no te garantizo que se te vaya a pagar después.
- Mia: ¡Ya hablaremos luego de los detalles! ¡Lo que cuenta es que ahora estoy a tu entera disposición, jefe!

[Al aparecer Petrine con refuerzos]
- Petrine: Ju, ju, ju... ¡Por fin he dado con vosotros! La verdad es que me he divertido más de lo que esperaba.
- Ike: ¿¡Quién eres tú!?
- Petrine: ¿Que quién soy yo? Para tu información te diré que soy la general Petrine. Lástima que no podréis disfrutar por mucho tiempo del placer de haberme conocido. Porque...¿sabéis qué ocurre? Que este mundo es demasiado pequeño para acogernos a todos... ¡Y no seré yo quien muera!
- Soren: Petrine... ¿de los Cuatro Jinetes de Daein?
- Ike: ¿La conoces, Soren?
- Soren: Si es quien yo creo, entonces se trata de uno de los cuatro generales de confianza del rey de Daein. De ella cuentan que posee una poderosísima lanza mágica de fuego.
- Petrine: Ju, ju, ju... De modo que has oído hablar de mí. Eso me halaga... ¡y me permitirá ahorrarme más explicaciones! ¡Vamos, entregadme a la princesa y hacedlo ahora! Necesito que cumpláis, porque... ¡si ella está entre vosotros cuando os pase por la parrilla, no podré quedarme con su cabeza como trofeo!
- Ike: Lo siento mucho, pero la princesa no está aquí. De hecho, ya hace bastante que está en Gallia.
- Petrine: ¿Qué... estás diciendo? ¿Es que piensas que voy a tragarme semejante mentira, mamarracho? ¡Para que lo sepas, es imposible que unos simples mercenarios como vosotros podáis burlar a mis tropas!
- (?): Deberías medir tus palabras... Me temo que ese exceso de confianza terminará saliéndote muy caro.
- Petrine: ¿Quién ha sido el insolente...?
*Greil entra en escena junto a Shinon y Gatrie*
- Ike: ¡¡Padre!!
- Greil: ¿¡Qué estáis haciendo aquí, mentecatos!?
- Ike: Pusimos a salvo a la princesa, en Gallia. Pero como no aparecíais, decidimos ir a buscaros. Sin vosotros no podríamos terminar la misión.
- Greil: No tenéis remedio... De todos modos os felicito, Ike. ¡Habéis hecho un buen trabajo!
- Petrine: ¡Bah! Para ningunearme de esa manera hay que ser muy atrevido... ¡o hay que tener la cabeza hueca! Intuyo por vuestra charla que tú eres el comandante de esta tropa, ¿eh? Pues qué desilusión, la verdad. Pensaba que aparecería alguien de mayor postín, pero por lo que veo eres un pelagatos como los demás.
- Greil: Un... ¿pelagatos?
- Petrine: Ju, ju, ju... ¿Sabes qué? En lugar de matarte, creo que a ti te dejaré con vida. A su majestad digamos que... le gustan los hombres fuertes. Así que serás un estupendo regalo para él. Eso sí, tendrás que venir por las buenas. ¡Nada de forcejeos! Piensa que si te mato, ya no tendrás valor.
- Greil: ¿Así que son ciertos los rumores sobre la locura del rey Ashnard y sus perversas aficiones?
- Gatrie: Oye, Shinon... ¿Sabes a qué se refiere el jefe con eso de las "perversas aficiones"?
- Shinon: Cuentan que el rey de Daein suele reunir a los tipos más fuertes del continente y les obliga a luchar. La lucha es a vida o muerte y parece ser que los vencedores ascienden posiciones en el escalafón militar. De todos modos, no sé qué hay de cierto y de falso en esta historia.
- Gatrie: Vaya... ¿Y ahora esta señora le ha puesto el ojo encima al jefe?
- Greil: ¡Shinon! ¡Gatrie! Yo me encargaré de distraer a esta mujer. Vosotros recoged a Ike y los demás y marchaos bien lejos de aquí.
Shinon: ¡De acuerdo!
- Gatrie: ¿Pero no es muy arriesgado dejar al comandante aquí solo?
- Shinon: ¡No digas estupideces! Con ese espantajo el comandante no tiene ni para comenzar. Así que nos vamos.
- Greil: ¡Apresuraos! ¡Nos reuniremos en Gallia!
- Petrine: ¡De aquí no va a escaparse nadie! Ni tú ni ninguno de tus amiguitos. Sois un plato demasiado apetitoso...
- Greil: Petrine has dicho que te llamabas, ¿verdad? Mira, creo que este lugar es demasiado estrecho para nosotros. ¿Qué tal si nos vamos a otra parte, donde podamos luchar en condiciones?
- Petrine: ¿Acaso piensas que lograrás engatusarme a la primera de cambio?
- Greil: Al fin y al cabo, tú y yo somos de lejos más poderosos que el resto de los presentes. No todos los días se encuentra uno con rivales de semejante nivel. Por eso me gustaría poder luchar con total libertad, sin obstáculos que dificulten el combate. ¿Tú qué dices?
- Petrine: Ja, ja, ja... Veo que sabes cómo encandilar a una mujer. ¡Muy bien, acepto el reto!
- Greil: ¡Por aquí!
- Petrine: ¡Escuchadme todos! Os dejo a cargo de la situación. ¡No permitáis que se escape ni una sola de estas ratas de Crimea! ¿Entendido? ¡Quiero verlas a todas muertas cuando regrese!
*Petrine y Greil se van a pelear a otro lado*
- Ike: ¡Juntémonos con Shinon y salgamos de aquí cuanto antes! ¡Vamos, no os quedéis rezagados!
*Aparecen refuerzos enemigos*

[Variación de la entrada de Petrine, en caso que Soren no se encuentre]
- Petrine: Ju, ju, ju... ¡Por fin he dado con vosotros! Y la verdad es que me he divertido más de lo que esperaba.
- Ike: ¿¡Quién eres tú!?
- Petrine: ¿Que quién soy yo? Para tu información te diré que soy la general Petrine. Lástima que no podréis disfrutar por mucho tiempo del placer de haberme conocido. Porque... ¿sabéis qué ocurre? Que este mundo es demasiado pequeño para acogernos a todos... ¡Y no seré yo quien muera!
- Ike: ¿Petrine? ¿Se supone que debe sonarme de algo? Imagino serás una de los generales de Daein, pero vete tú a saber...
- Petrine: ¿¡Cómo!? ¿Estás diciendo que no me conoces? ¡Mira, niño, no me cabrees! Porque para que te enteres, yo... Bueno, tampoco hace falta que me prodigue en explicarle mi vida a un mocoso. ¡Entregadme a la princesa ya! ¡Si ella está entre vosotros cuando os pase por la parrilla, no podré quedarme con su cabeza como trofeo!
- Ike: Lo siento mucho, pero la princesa no está aquí. De hecho, ya hace bastante que está en Gallia.
- Petrine: ¿Qué... estás diciendo? ¿Es que piensas que voy a tragarme semejante mentira, mamarracho? ¡Para que lo sepas, es imposible que unos simples mercenarios como vosotros podáis burlar a mis tropas!
- (?): Deberías medir tus palabras... Me temo que ese exceso de confianza terminará saliéndote muy caro.
- Petrine: ¿Quién ha sido el insolente...?

[Aparición de Petrine si Shinon o Gatrie están muertos]
- Petrine: Ju, ju, ju... ¡Por fin he dado con vosotros! La verdad es que me he divertido más de lo que esperaba.
- Ike: ¿¡Quién eres tú!?
- Petrine: ¿Que quién soy yo? Para tu información te diré que soy la general Petrine. Lástima que no podréis disfrutar por mucho tiempo del placer de haberme conocido. Porque... ¿sabéis qué ocurre? Que este mundo es demasiado pequeño para acogernos a todos... ¡Y no seré yo quien muera!
- Soren: Petrine... ¿de los Cuatro Jinetes de Daein?
- Ike: ¿La conoces, Soren?
- Soren: Si es quien yo creo, entonces se trata de uno de los cuatro generales de confianza del rey de Daein. De ella cuentan que posee una poderosísima lanza mágica de fuego.
- Petrine: Ju, ju, ju... De modo que has oído hablar de mí. Eso me halaga... ¡y me permitirá ahorrarme más explicaciones! ¡Vamos, entregadme a la princesa y hacedlo ahora! Necesito que cumpláis, porque... ¡si ella está entre vosotros cuando os pase por la parrilla, no podré quedarme con su cabeza como trofeo!
- Ike: Lo siento mucho, pero la princesa no está aquí. De hecho, ya hace bastante que está en Gallia.
- Petrine: ¿Qué... estás diciendo? ¿Es que piensas que voy a tragarme semejante mentira, mamarracho? ¡Para que lo sepas, es imposible que unos simples mercenarios como vosotros podáis burlar a mis tropas!
- (?): Deberías medir tus palabras... Me temo que ese exceso de confianza terminará saliéndote muy caro.
- Petrine: ¿Quién ha sido el insolente...?
*Greil entra en escena junto a Shinon y Gatrie*
- Ike: ¡¡Padre!!
- Greil: ¿¡Qué estáis haciendo aquí, mentecatos!?
- Ike: Pusimos a salvo a la princesa, en Gallia. Pero como no aparecíais, decidimos ir a buscaros. Sin vosotros no podríamos terminar la misión.
- Greil: No tenéis remedio... De todos modos os felicito, Ike. ¡Habéis hecho un buen trabajo!
- Petrine: ¡Bah! Para ningunearme de esa manera hay que ser muy atrevido... ¡o hay que tener la cabeza hueca! Intuyo por vuestra charla que tú eres el comandante de esta tropa, ¿eh? Pues qué desilusión, la verdad. Pensaba que aparecería alguien de mayor postín, pero por lo que veo eres un pelagatos como los demás.
- Greil: Un... ¿pelagatos?
- Petrine: Ju, ju, ju... ¿Pero sabes qué? En lugar de matarte, creo que a ti te dejaré con vida. A su majestad digamos que... le gustan los hombres fuertes. Así que serás un estupendo regalo para él. Eso sí, tendrás que venir por las buenas. ¡Nada de forcejeos! Piensa que si te mato, ya no tendrás valor.
- Greil: ¿Así que son ciertos los rumores sobre la locura del rey Ashnard y sus perversas aficiones? ¡Ike! Yo me encargaré de distraer a esta mujer. Recoge a los demás y marchaos de aquí enseguida.
- Ike: Pero padre...
- Greil: Te he dicho un montón de veces que no tienes que preocuparte por mí. ¡Marchaos! ¡Nos reuniremos en Gallia!
- Petrine: ¡De aquí no va a escaparse nadie! Ni tú ni ninguno de tus amiguitos. Sois un plato demasiado apetitoso...
- Greil: Petrine has dicho que te llamabas, ¿verdad? Mira, creo que este lugar es demasiado estrecho para nosotros. ¿Qué tal si nos vamos a otra parte, donde podamos luchar en condiciones?
- Petrine: ¿Acaso piensas que lograrás engatusarme a la primera de cambio?
- Greil: Al fin y al cabo, tú y yo somos de lejos más poderosos que el resto de los presentes. No todos los días se encuentra uno con rivales de semejante nivel. Por eso me gustaría poder luchar con total libertad, sin obstáculos que dificulten el combate. ¿Tú qué dices?
- Petrine: Ja, ja, ja... Veo que sabes cómo encandilar a una mujer. ¡Muy bien, acepto el reto!
- Greil: ¡Por aquí!
- Petrine: ¡Escuchadme todos! Os dejo a cargo de la situación. ¡No permitáis que se escape ni una sola de estas ratas de Crimea! ¿Entendido? ¡Quiero verlas a todas muertas cuando regrese!
*Petrine y Greil se van a pelear a otro lado*
- Ike: ¡Juntémonos con Shinon y salgamos de aquí cuanto antes! ¡Vamos, no os quedéis rezagados!
*Aparecen refuerzos enemigos*

[Al hacer hablar a Ike con Shinon]
- Ike: Me alegro de verte, Shinon. ¿Estás ileso?
- Shinon: ¿Es que tengo aspecto de estar herido? Me encuentro tan bien como siempre. Pareces decepcionado porque a estas alturas no me hayan convertido en un colador.
- Ike: ...
- Shinon: Y ahora viene lo bueno, porque me van a faltar manos para atacar al enemigo mientras te defiendo...

[Al hacer hablar a Ike con Gatrie]
- Ike: ¡Gatrie!
- Gatrie: ¿Eh? ¡Pero si eres Ike! He oído que llevaste a la princesa hasta Gallia. ¡Bien hecho, eh! Eres todo un héroe. Pero ahora que me doy cuenta... ¿Qué demonios has venido a hacer aquí?
- Ike: Pensarás que es una tontería, pero resulta que estaba preocupado por vosotros.
- Gatrie: Ay... Vas a hacer que me ponga a llorar. ¿No es conmovedor que te preocupes por nosotros? Ja, ja, ja... De acuerdo, de acuerdo, está bien. Recuérdame que un día de estos te invite a comer.

[Diálogo entre Balmer y Soldado]
[Condiciones: En revisión]
- Balmer: ¿Cómo transcurre la batalla?
- Soldado: Los mercenarios no son muy numerosos, pero se defienden con uñas y dientes.
- Balmer: Sí, claro... Y por eso os está costando tanto terminar con ellos. ¡Bah! ¡Sois lamentables!
- Soldado: Os pido disculpas.
- Balmer: Los refuerzos deben estar al caer. Así que, en lugar de disculparos..., será mejor que entre todos os esmeréis en terminar con esta farsa cuanto antes.
- Soldado: ¡Sí, señor!
- Ike: Más tropas enemigas…

[Al iniciar combate contra Balmer]
- Balmer: Bah. Ahora comprendo por qué la general Petrine ha preferido no preocuparse en absoluto por vosotros. ¡Haríais bien en rendiros, morralla! ¡Si no, mis llamaradas os dejarán calcinados hasta la médula!

[Si luchas con Ike contra Balmer]
- Ike: ¡Eh! ¿Así que tú eres un mago?
- Balmer: No solo mago, sino también adivino... ¡Y veo que de ti solo van a quedar las cenizas!

[Al derrotar a Balmer]
- Balmer: Nnnng... Ah...

[Si Titania muere en este capítulo]
- Ike: ¿Te encuentras bien, Titania?
- Titania: Oh... Ah... Creo que puedo moverme, pero... no estoy en condiciones de luchar...
- Ike: Entonces refúgiate en un lugar seguro y espera hasta que todo esto se haya terminado.
- Titania: De acuerdo. Pero vigila bien a tu alrededor, Ike...

[Si Soren muere en este capítulo]
- Ike: ¡Soren!
- Soren: Lo siento, Ike. No creo que pueda seguir luchando.
- Ike: Eso no importa, siempre que estés vivo. Escóndete en algún lugar lejos del alcance del enemigo.
- Soren: Así lo haré. Aunque tú también deberías mirar por ti mismo, Ike...

[Si muere Mia en este capítulo]
- Mia: Ah... Aaah... No bastó... con mi habilidad...

>>Después de la batalla
- Ike: Tengo que encontrar a mi padre. ¿Adónde habrá ido?
*Ike y los mercenarios de Greil llegan hasta la zona que esta Greil*
- Ike: ¡Titania! ¿No me dirás que mi padre está...?
- Titania: No sufras por él. El comandante Greil es un luchador de primera. Seguro que estará bien.
- Petrine: ¡Maldita sea! ¿Quién demonios eres? ¡Bajo la apariencia de un simple maleante se oculta toda una fiera!
- Greil: ¿Qué ocurre? ¿Tan sorprendida estás? ¿Te rendirás de una vez por todas?
- Petrine: ¿Y admitir mi derrota? ¡Ja! Si dices eso es porque no me conoces...
*Llega un soldado*
- Soldado: ¡Aquí están! ¡Por aquí!
*Llegan refuerzos*
- Ike: ¡Maldita sea! ¡Más refuerzos del enemigo! ¡Huyamos de aquí, padre! ¡Son demasiados!
- Greil: Parece que tampoco tenemos otra opción.
*Se alistan para escapar, pero llegan más refuerzos*
- Petrine: Jua, ja, ja, ja, ja... Adivinad quién tiene ahora la sartén por el mango. ¡A la carga, soldados! ¡Matadlos! ¡¡Matadlos a todos!!
- G reil: Bueno... Puede que haya llegado el fin.
- Ike: ¡Padre!
- Greil: Pero tú tienes que sobrevivir, Ike. No voy a perderte, y mucho menos aquí. No me fallarás, ¿verdad?
- Ike: ¡No, padre!
- Petrine: No tenéis escapatoria. Como mucho podéis maldecir a los dioses que os han abandonado.
*rugido*
- Ike: ¿Qué ha sido eso?
- Soldado1: ¡Be-be-bestias! ¡Es el ejército salvaje de Gallia!
- Soldado2: ¡Hu-hu-huyamos! ¡Si nos quedamos aquí, nos devorarán!
- Petrine: ¡Manteneos en vuestros puestos! ¡Que no cunda el pánico! ¡Sabed que quien se atreva a darle la espalda al enemigo, tendrá que vérselas personalmente conmigo!
- Soldado1: ¡No, nooo!
*Gran parte de los soldados huyen*
- Petrine: Hay que ver... ¡Menuda pandilla de cobardes!
- Soldado: ¡Be-be-bestias!
- Ranulf: ¡Escuchadme bien, soldados de Daein! ¡Abandonad este lugar de inmediato, o si no tendréis que soportar la furia de Gallia en toda su intensidad!
- Petrine: Mostraos tan amenazadores como queráis, pero a mí no vais a amedrentarme. Si abandono este combate, su majestad me condenará a muerte. Así que si tengo que morir, prefiero hacerlo aquí. Por lo menos mantendré mi honor intacto.
*Llega el Caballero Negro*
- Cab. Negro: Retírate, general Petrine.
- Petrine: El Caballero Negro...
- Cab. Negro: No temas por la reacción del rey. Me encargaré de interceder ante él en tu favor. Ahora toma a tus hombres y vete de aquí.
- Petrine: ¡Tche! ¡Soldados de Petrine! ¡Nos batimos en retirada!
*Petrine y sus hombres se retiran*
- Cab. Negro: ...
- Greil: Hm...
- Ike: Oye, padre... ¿Ese hombre no te está mirando?
- Greil: Así es.
- Ranulf: ¡Eh! ¿No estarás pensando en enfrentarte tú solo a todos nosotros?
- Cab. Negro: ...
*El Caballero Negro se retira*
- Greil: ...
- Ike: ¿Padre?
*Al salir del fuerte*
- Mist: ¡Papá! ¡Hermanito!
- Ike: ¡Mist!
- Elincia: Señor Greil, señor Ike... Me alegro mucho de que estén sanos y salvos.
- Ike: Princesa Elincia... ¿Por qué has vuelto aquí?
- Ranulf: La princesa vino a solicitar nuestra ayuda para rescataros de las garras del ejército de Daein. No es sino eso lo que nos trae por aquí.
- Ike: Entonces..., ¿tú eres uno de los subhumanos de Gallia?
- Ranulf: ¿Subhumano? ¡Ja! Hay que ver cómo os puede la arrogancia para inventaros un nombre así. Claro, a vuestros ojos... los laguz somos una aberración de la naturaleza. Como no alcanzamos a ser normales nos ponéis un "sub-" delante. Y como solo llegamos a "subhumanos", tenemos que callar y arrodillarnos ante vuestra superioridad. ¿Es eso, verdad?
- Ike: Lo... Lo siento si te he ofendido. No es eso lo que pretendía, en serio. Te pido que aceptes mis disculpas. ¿Cómo debería llamarte? ¿Laguz? ¿Te parece ese nombre más apropiado?
- Ranulf: Bueno, por lo menos demuestras poseer una cierta educación. Eso me gusta. Pero a propósito... ¿Quién eres tú?
- Ike: Me llamo Ike. Ike de los mercenarios de Greil.
- Ranulf: Yo soy Ranulf, guerrero de Gallia. Lo cierto es que no sabíamos qué pensar cuando vimos a este grupo de beorcs corriendo hacia nuestras posiciones. Y qué decir de la sorpresa que nos llevamos al enterarnos de que entre ellos estaba la princesa Elincia. Estábamos conmocionados, porque no hacía ni dos días que Daein había proclamado la conquista de Crimea...y creíamos por ello que todos los miembros de la familia real de Crimea habían sido asesinados.
- Ike: ¿Que han proclamado la conquista de Crimea? Entonces, eso significa que...
- Elincia: Yo... también acabo de enterarme por la explicación del señor Ranulf... Justo después de que yo huyera de la capital..., mi tío, lord Renning... Él… Él… Yo... Yo... Al final me he quedado sola.
- Ike: Princesa Elincia...
- Ranulf: Por este motivo nuestro rey había ordenado el despliegue de patrullas especiales a lo largo de la frontera. No ha sido casualidad que estuviéramos aquí para acudir en vuestro auxilio.
- Ike: Vaya...
- Ranulf: Antes que nada, debo llevar a la princesa ante la presencia de nuestro rey. Por lo que respecta al resto de tu grupo, Ike, tendremos que esperar a las órdenes de mis superiores. Mientras tanto, podéis descansar y reponer fuerzas en uno de los viejos castillos de Gallia. Lo siento mucho, pero comprenderás que no puedo llevar a palacio a tantos extranjeros sin previo aviso.
- Ike: De acuerdo. Eso no será ningún problema. ¿Verdad que no, padre?
- Greil: ...
- Ike: ¿Me oyes, padre?
- Greil: ¿Eh? Perdona, ¿de qué me hablabas?
- Ike: ¿Te ocurre algo? No me estás haciendo caso... No es normal en ti.
- Greil: Estaba pensando. Y bien, ¿qué habéis decidido?
- Ike: Ranulf acompañará a Elincia hasta el palacio real de Gallia. Mientras tanto, nosotros acamparemos en un viejo castillo en el interior de Gallia. ¿Por dónde se va al castillo, Ranulf?
- Ranulf: Haré que os acompañe uno de mis soldados. ¡Que venga alguien, deprisa!
- Greil: No, no hará falta que te tomes la molestia. Si es el castillo de Gebal, solo hay que cruzar el río e ir hacia el oeste. Como ya conocemos el camino, vosotros solo tendréis que ocuparos de llevar a la princesa ante el rey Caineghis.
- Ranulf: De acuerdo. Ya veo que con vosotros se puede ir directamente al grano. De todos modos, supongo que no estará de más que luego os enviemos un cargamento de provisiones.
- Greil: Nos vendrá de perlas. La travesía ha sido dura y ya estaban comenzando a agotarse las que traíamos con nosotros.
- Ranulf: ¡Pues contad con ello! ¿Nos ponemos en marcha, princesa Elincia?
- Elincia: Adiós a todos... Espero que volvamos a vernos pronto.
- Greil: Por supuesto.
- Ike: Ve con cuidado.
*Elincia se va con Ranulf y la escena cambia a fueras del Castillo de Gebal*
- Ike: ¡Padre!
- Greil: ¿¡Ike!? ¿Qué haces despierto a estas horas?
- Ike: Como no podía dormir, estaba asomado a la ventana y he visto que salías del castillo. ¿Sería mucho pedir que me digas adónde vas y qué pretendes hacer?
- Greil: No es nada que tenga que ver contigo. Vuelve al castillo y duerme.
- Ike: ¿Es que nunca vas a dejar de tratarme como a un niño? Para que te enteres, haré lo que me dé la gana.
- Greil: Bah... Tan cabezota como siempre. Se nota de quién eres hijo. ¿Te apetece un paseo a la luz de la luna?
- Ike: Buena idea.
- Greil: Cuéntame, Ike... ¿Ya te has hecho a la vida de mercenario? ¿A la disciplina, a los combates?
- Ike: Ahora empiezo a luchar con algo más de soltura. Estoy ganando confianza, sí... Pero sigo sin comprender por qué has decidido que un recluta novato como yo se pusiera al frente del grupo.
- Greil: ¿Acaso tienes algo que objetar? ¿Estás teniendo problemas para imponer tu autoridad, o qué?
- Ike: Solo quiero que me respondas. Acabo de empezar con esto. No estoy preparado para liderar el grupo. No debería estar...
- Greil: No sigas. No debes permitir que te corroan las dudas. Todo lo que ahora ignoras, lo aprenderás con el tiempo. Ya verás cómo esa inseguridad desaparecerá en cuanto comiences a acumular experiencia.
- Ike: Lo que me extraña más de todo esto es que... estoy seguro de que nunca me habrías hablado así hasta hace bien poco.
- Greil: ...
- Ike: ¿Ha ocurrido algo malo, padre? ¿Por qué te han entrado estas prisas tan de repente?
- Greil: ...
- Greil: Dime, Ike... ¿Aún te acuerdas de tu madre?
- Ike: ¿Cómo...? ¿Por qué me sales con eso ahora?
- Greil: Tú solo responde.
- Ike: Bueno... Recuerdo que era cariñosa, pero tampoco estoy muy seguro... La verdad es que no recuerdo mucho de ella. Y tú tampoco me has contado nunca nada.
- Greil: Vaya, tienes razón... No te he contado nunca nada de ella.
*Ike y Greil caminan hacia el bosque*
- Ike: ¿Qué pasa, padre?
- Greil: Se terminó la conversación. Déjame solo y vuelve al castillo.
- Ike: ¿¡Cómo!? ¿Así, por las buenas?
- Greil: Ya me has oído. ¡Es una orden! ¡No me repliques y vete al castillo!
- Ike: De... De acuerdo...
- Greil: Hm...
*Ike vuelve al castillo, pero luego decide volver donde su padre *
[Cinemática]
*Ike corre hacia su padre*
- Ike: ¡Maldita sea! Padre, espérame…
*Greil está peleando contra el Caballero Negro e Ike los observa*
- Ike: ¡Padre!
- Greil: ¿Ike? ¡No te acerques!
- Cab. Negro: Toma… usa esta espada.
*El Caballero Negro le lanza una espada*
- Greil: ¿Qué pretendes?
- Cab. Negro: He aguardado tanto este combate, que prefiero que luches con un arma digna de sir Gawain, Jinete de Daien.
- Greil: Puede que un día ese fuera mi nombre. Sin embargo, ya hace tiempo que renuncié a él y a esa espada.
*Greil rechaza la espada*
- Greil: Ahora mi fiel compañera… ¡es esta!
- Cab. Negro: ¿Es que quieres morir?
- Greil: Recuerdo perfectamente tu voz. ¿Acaso crees que en poco más de diez años habrás superado a tu maestro? ¡Tendrás que demostrármelo!
*Se enfrentan*
Cab. Negro: ¿Eso es todo? Ha sido fácil… No has aguantado mucho.
*El Caballero Negro le da un golpe de gracia a Greil y Ike socorre a su padre*
Ike: ¡Padre! ¡No me dejes, padre! ¡Padreee!
*fin de la cinemática*
- Cab. Negro: ¿Esto es lo que ha terminado siendo de mi viejo maestro? No me lo puedo creer...
- Ike: ¡Padre! ¡¡Padre!!
- Greil: I... Ike...
- Ike: ¡Aguanta, padre!
- Greil: Entonces, ¿vas a darme eso que he venido a buscar?
- Greil: Yo... ya... no lo tengo... Me... deshice... de él...
- Cab. Negro: ¡Ja! Tú, que conoces mejor que nadie de qué se trata..., ¿me vas a decir que te has deshecho de él? Puestos a mentir, podrías inventarte alguna excusa más elaborada.
- Greil: Ya te lo he... contado todo.
- Cab. Negro: ¿Así que no estás dispuesto a responder a mis preguntas, eh? Cierto es que los muertos se llevan sus secretos a la tumba... Pero tú no estás muerto todavía. Me pregunto si aún insistirás en esa burda mentira cuando veas el rostro pálido de tu hijo muerto... Y no solo el suyo. También puedo proporcionarle una agonía lenta y dolorosa a tu pequeña hijita.
- Ike: ¿¡Qué has dicho!?
- Greil: ¡Detente, Ike!
*Ike ataca al Caballero Negro y éste responde*
- Ike: ¡Uf!
- Greil: ¡¡Ike!!
- Cab. Negro: Tranquilo, no le he clavado mi espada. Aunque no seré tan indulgente la próxima vez. Dame lo que estoy buscando. Si no opones más resistencia, le perdonaré la vida a tu hijo.
- Greil: ¡Basta ya! ¡Deja en paz a mi hijo!
*Rugido*
- Cab. Negro: ¿Y ese rugido? ¿Habrá sido el rey león en persona? En buen momento... En fin, tendré que retirarme por ahora. ¿Eh?
- Ike: ¡Tú no te vas a ninguna parte!
- Cab. Negro: Vaya, así que eres tan necio como tu padre...
- Greil: Ah... Nnng... Ah...
- Ike: ¡Padre!
- Greil: No lo hagas, Ike. No tienes ninguna posibilidad de vencer.
- Ike: Pero...
- Greil: ¡Ike!
- Cab. Negro: ¿No vas a atacarme? Entonces seré yo quien vaya a por ti. Está muy cerca... Pero ahora no me conviene vérmelas con él, sin duda. Puedes considerarte afortunado, muchacho. Te has salvado de milagro.
*El Caballero Negro se retira*
- Greil: Maldición... ¿Cómo puede ser tan orgulloso y arrogante? Claro que tampoco tengo mucho derecho a quejarme... Porque todo lo que sabe... se lo he enseñado... yo.
- Ike: ¿Padre? ¡Resiste, padre! Aquí no puedo hacer nada por ti. Tenemos que... regresar al castillo.
*Cambia la escena a negro*
- Ike: Nnng...
*Ike carga a su padre*
- Greil: I-ke...
- Ike: ¿Ya te has despertado, padre?
- Greil: Hay... Hay algo... que tengo que decirte.
- Ike: Ya me lo contarás luego. Ahora lo más importante es regresar al castillo.
- Greil: No te... obstines... en vengarme... Olvídate... de ese caballero...
- Ike: ¿Qué estás diciendo?
- Greil: Quédate aquí... junto al rey de Gallia... y lleva una vida tranquila... y sin preocupaciones…
- Ike: Deja de hablar, padre. Así no haces otra cosa que malgastar tus fuerzas. Por favor...
- Greil: Necesito que... te encargues... de todo... De la banda de mercenarios... De Mist...
- Ike: Espera... ¡Eso que dices no tiene sentido! Ya empieza a clarear. Dentro de poco se hará de día... y esta pesadilla se habrá terminado.
*Se escena cambia a negro*
- Ike: Un poco más... Aguanta un poco más...

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