Mapa 9: Los dos caminos

= ESCENA DE APERTURA =
- Runan: Hmm... Este desierto es más largo de lo que había esperado.
- Eugen: Sin duda. Nos hemos separado del escuadrón marchando por la costa.
- Runan: ¿No hemos recibido informes que un campo Imperial está cerca de aquí? ¿No es peligroso venir por nuestra cuenta?
- Eugen: Es muy tarde para eso, mi lord. ¡Fuerzas hostiles se aproximan desde adelante!
- Runan: ¡Maldición, nos encontraron! ¡Necesitamos aguantar hasta que podamos contactarnos con el resto de nuestras tropas!



(Se concentra en Keimos)
- Dagon: General Keimos, ¿no te has encargado del chico todavía?
- Keimos: Obispo Dagon... Este no es lugar para ti ni tus sacerdotes. ¡No eres necesitado aquí!
- Dagon: Vaya, vaya... Hablando irrespetuosamente a los sacerdotes de Garze, ¿no? Fue nuestro rey quién revivió las enseñanzas de Garzel que la gente de Zoa olvidó hace mucho. La gente de Canan son descendientes directos de Zoa. Y ahora, nosotros los de Garzel y ustedes los de Canan hemos unido fuerzas para establecer el Imperio que la gente de Zoa había anhelado por ochocientos años. ¿Quién más podría eliminar de su nación a los inmundos emigrantes de Lieve, después de todo? Parece que los soldados de Canan están descontentos, pero ¿es que han perdido su orgullo como hombres de Zoa después de ser abusados por los perseguidores de Lieve?
- Keimos: ¡Absurdo! Ninguna persona en Canan podría desear la resurrección del Imperio Oscuro! ¿Qué es Garzel? Es el dios oscuro que nuestros ancestros lejanos adoraron cuando no eran más que salvajes merodeando las colinas. ¡Es un dios malvado quién desea jóvenes doncellas como sacrificio y trae sólo desastres como recompensa! ¡Los únicos tontos quienes pueden adorar a tan horrenda deidad en estos días y a tu edad, son los sacerdotes insanos de Garzel!
- Dagon: Muy bien, entonces, ¿puedo tomar ese comentario como un acto de transgresión contra el mismo emperador? Sería una pena verte prisionero en los campos de Zoa...
- Keimos: Erg...
- Dagon: El Emperador ha ordenado que aquellos que no sigan las enseñanzas de Garzel deberán ser reeducados en los campos de las prisiones. ¿Deseas ser llevado al Valle de Zoa? No te preocupes, me aseguraré que tú y tu familia serán enviados juntos para que se den la compañía.. Ja ja ja...
- Keimos: Erg... Pe-perdóname... Hablaba fuera de lugar... Olvida lo que dije antes... Por favor...
- Dagon: Hmph, Hasta que sabes de tu lugar. Mi ejército de magos arribarán pronto. Lideraras las tropas y defenderás las líneas frontales hasta que mis fuerzas estén preparadas. ¡Retirarse no es una opción! ¡Dile a tus tropas que aquellos quienes se atrevan a retirarse serán enviados a los campos de prisiones junto a sus familias! ¿Entendido General Keimos?
- Keimos: ...Muy bien... Haré como dices... Así que te ruego que no me envíes al infierno en vida...



*Si se visitó a Narcus en el Mapa 3*
(Se concentra en Narcus)
- Narcus: Wa, gulp... Dónde diablos estoy... Todo lo que puedo ver es arena a donde quiera mire... El viejo dijo que se supone que hay una señal de tierra por alguna parte... ¿Dónde está esa maldita Llave de la Hermandad...?



[2do Turno]
- Narcus: ...Mierda... No puedo... moverme otro paso... Heeyy... Alguien ayúdeme, por favor... Un tipo guapo como yo no puede secarse aquí... Entonces seré sólo un momia guapa...



[Conversación Runan-Narcus]
*Antes de visitar la casa*
- Runan: ¿¡Narcus!? ¿Qué haces aquí?
- Narcus: Agua... Dame algo de agua, maldición... *jadeo*...
- Eugen: ¿Hm? ¿Es así como pides a alguien un favor?
- Narcus: S-sir Eugen... Por favor... comparte algo de agua...
- Eugen: Hmph, muy bien. Deberías estar agradecido por esto.
- Narcus: Gulp, gulp... ¡Uf! ¡Vivo otra vez! Gracias viejo. Juro que lo pagaré algún día.
- Eugen: ¿En serio? Tal vez eres más honorable de lo que pareces. Muy bien Narcus. Puedes retribuirme volviéndote mi chico errante personal.
- Narcus: Oh, mierda...



*Después de visitar la casa*
- Runan: ¿¡Narcus!? ¿Qué haces aquí?
- Narcus: Agua... Dame algo de agua, maldición... *jadeo*...
- Eugen: Narcus, estabas buscando la lleva de la Hermandad de Ladrones. ¿No la has encontrado?
- Narcus: No... Sólo necesito algo de agua...
- Eugen: Entonces ve y encuentra la llave. Tráemela, y te daré algo para beber.
- Narcus: Mi-mira viejo... Encontraré tu maldita llave... Así que dame algo de agua primero...
- Eugen: ¿Hm? ¿Es así como pides a alguien un favor?
- Narcus: S-sir Eugen... Por favor... comparte algo de agua...
- Eugen: Hmph, muy bien. Deberías estar agradecido por esto. ¡Ahora ve y encuentra la llave!
- Narcus: Gulp, gulp... ¡Uf! ¡Vivo otra vez! Gracias viejo. Juro que lo pagaré algún día.
- Eugen: ¿En serio? Tal vez eres más honorable de lo que pareces. Muy bien Narcus. Puedes retribuirme volviéndote mi chico errante personal.
- Narcus: Oh, mierda...



*Quedan menos de 5 enemigos o se ataca a Keimos*
- Keimos: Maldición... ¡No podemos aguantar más! ¡Debemos persuadir de alguna forma al obispo para que deje retirarnos!



(Si se ataca a Keimos)
- Keimos: Obispo Dagon, mis tropas serán arrasadas si continuamos peleando. Te suplico, ¡al menos debes dejar retirar a las tropas heridas!
- Dagon: Nunca... Marcha, o retírate bajo pena de muerte.
- Keimos: Tú... ¡tú demonio! ¿No tienes corazón?
- Dagon: Ja ja ja... Somos los elegidos de Garze. No nos compares con ustedes los cerdos del mundo inferior.
- Keimos: ...Eso es todo. ¡Mi paciencia ha llegado a su fin, Obispo Dagon! ¡Protegeré las vidas de mis tropas, incluso al costo de la mía propia! ¡Trata de detenerme, y no vacilaré en cortarte a la mitad!
- Dagon: ...¿Te atreves a dirigir tu espada a mi Keimos? Tonto... Muy bien, ya no me eres útil. ¡Muere!
*Ellos pelean*
- Keimos: ¡Gah...! Gloria... al Reino de Canan... Guh...
- Dagon: Ja ja ja... Tonto.



[Casa]
*Si no se tiene la Llave de la Hermandad*
- Viejo: Déjame decirte un pequeño secreto. Hay un objeto llamado la Llave de la Hermandad que te garantiza el acceso a las Tiendas Secretas. Las Tiendas Secretas lucen como casas ordinarias por fuera, pero enséñales a los residentes la Llave, y te llevarán a un cuarto secreto. Yo solía tener la Llave de la Hermandad, pero la perdí en el desierto al sur. Tal vez un perceptivo ladrón pueda encontrarla, pero probablemente le tomaría unos diez años. Tiré la esperanza hace tiempo.

*Si se tiene la Llave de la Hermandad*
- Viejo: ¡M-mi diosa! ¡Has encontrado la Llave de la Hermandad! ¡Has tenido mucha paciencia, mi amigo! Ahora sígueme. El cuarto oculto está por aquí...



[Batalla contra Dagon]
- Dagon: Paganos quienes desafían a los dioses oscuros... ¡Mueran bajo mis manos!

[Dagon Derrotado]
- Dagon: Maldición...



= Después de acabar el mapa =
- Eugen: Lord Runan, encontramos al comandante enemigo colapsado dentro del fuerte.
- Runan: ¿Qué? ¿Sigue vivo?
- Eugen: Las hermanas atienden sus heridas, pero temo que no aguantará mucho. Él desea hablar con usted. ¿Le concede la audiencia, mi lord?
- Runan: Iré a hablar con él. Eugen, llévame con él.
- Eugen: Sí, mi lord.



(Se concentra en Runan y Keimos)
- Runan: ¿Eres el comandante? Escuché que deseas hablar conmigo...
- Keimos: ...Te lo ruego... por favor... No... asesines a mis tropas...
- Runan: Por supuesto. Garantizaremos la seguridad de quienes se rindan. Es el código militar de Lazeria. No tienes nada que temer general.
- Keimos: Ah... Ya veo... Te doy las gracias... Lord Runan... Por favor... tome esto...
- Runan: Que es esto... ¿¡Un escudo de acero!?
- Keimos: Por favor, salva Canan... Por favor salva... a mi país...



(Se concentra en Runan y Eugen)
- Runan: Eugen... ¿Qué ocurre? Estamos peleando contra el Imperio de Zoa. Pero un general de Canan, la columna vertebral del Imperio, me rogó que salvara a su país... ¿Qué pasa?
- Eugen: El Imperio no es un monolito invencible mi lord. El Rey Bahanuk de Canan pasó veinte largos años unificando los cinco reinos de la región de Zoa y construyó el Imperio de Zoa, pero la alianza con Garzel se estableció sólo dos años antes. Además, hay rumores que el ahora anciano Emperador Bahanuk se ha vuelto loco por cierta princesa últimamente, y es ella quién manda el Imperio. Es sólo gracias a el trabajo duro de los talentosos Príncipes Barca y Julios que el imperio se ha mantenido unido hasta ahora.
- Runan: Es verdad... Las Tres Estrellas de Canan... Mi padre solía hablarme de ellos cuando era niño.
- Eugen: El heredero mayor de Canan, el Príncipe Arless, y Lord Gramud fueron amigos cercanos, probándose el uno al otro muchas veces en el campo de batalla. El Tratado de Norzeria sólo fue posible gracias a sus esfuerzos.
- Runan: Pero... entonces Muse los hizo arder hasta hacerlos cenizas...
- Eugen: Sí, mi lord... Lord Gramud y el Príncipe Arless fueron asesinados brutalmente, junto a cientos de ciudadanos de Norzeria.
- Runan: ¡Eugen! ¿¡Quién fue el que resucitó a los Dragones Sagrados de Lieve!? ¿¡Quién fue lo suficientemente vil como para usar a los Dragones Sagrados para masacrar a gente inocente!?
- Eugen: Es todo lo que sé. La gente de Zoa cree que su amado Príncipe Arless fue apuñalado por la espalda por Lieve; y la gente de Lieve cree que el ataque sobre Norzeria fue una acción del Imperio. Esta amargura y odio... Es lo que todos han temido.
- Runan: ¿Todos? Me pregunto...
- Eugen: ¿Qué quiere decir Lord Runan?
- Runan: Alguien que se beneficie del conflicto entre Canan y Lieve... ¿Quién podría ser...?



*Si se habló a Narcus y sigue vivo*
(Se concentra en la Costa de Senay)
*Si Arkiss y Kreiss están en el equipo de Runan*
- Eugen: Kreiss, ¿has visto a Narcus?
- Kreiss: ¿Narcus señor? No, creo que no.
- Arkiss: Ahora que lo pienso, no lo he visto en todo el día. Es un blanco fácil, después de todo. Si hay problemas, él siempre está en medio. Persiguiendo a las chicas, siseando sobre las pertenencias de otras personas... Es una molestia para todos. ¿A quién le importa él, Sir Eugen? Deberíamos simplemente dejarlo atrás.
- Eugen: ¡Silencio! ¡No te atrevas a decir tales necedades sin saber la situación en la que estamos! ¡Ahora, dejen de hacer nada y encuéntrenlo! ¡Necios incompetentes!
- Arkiss: ...Wh-whoa... Seguro que hoy está de mal humor...
- Kreiss: Es mejor dejarlo solo Arkiss. Sabes lo que dicen... No despiertes a un perro dormido.
- Arkiss: Sí... Tienes razón...



- Eugen: ¡Lord Runan, hay problemas!
- Runan: ¿Huh? ¿Qué ocurre Eugen?
- Eugen: ¡Narcus ha huido mi lord! Perdóneme, debí mantenerlo vigilado más de cerca...
- Runan: Ja ja, eso no es un buen trato ¿crees? Narcus siempre dijo que quería ser como un halcón, libre volar por el aire. No puedes mantenerlo encerrado.
- Eugen: Hmph, no es un halcón mi lord. ¡No es más que un cuervo, un vil y reptante cuervo que toma la comida de otros para sí mismo!
- Runan: Hoy estás muy duro, Eugen... ¿Pasa algo malo?
- Eugen: Eh, estoy avergonzado de que lo perdí de vista. Saqueó nuestro tesoro antes de huir. Tomó exactamente la mitad de nuestros fondos...
- Runan: ¿¡La mitad de los fondos!?
- Eugen: ¡No tema, Lord Runan! ¡Juro que lo cazaré y reclamaré nuestros preciosos fondos. Decapitaremos al pillo como está indicado en nuestro código militar, hasta entonces...
- Runan: Eugen, quiero que lo captures, ¡pero no lo ejecutes! Yo decidiré su destino.
- Eugen: Sí...



(Se concentra en Senay)
- Alcalde: Duque Pavlov, sobre los impuestos de este mes... Nuestra gente está exhausta, y he sido incapaz de recolectar la cantidad requerida. Se lo ruego, si sólo pudiera esperar un poco, prometo que tendré los impuestos.
- Pavlov: ¿¡Qué!? ¿Te burlas del Imperio? ¡El Príncipe Barca concedió la autonomía a Senay, pero ordenó que los impuestos que se pagaban a Lieve se darán al Imperio!
- Alcalde: Sí... Pero Lieve nunca pidió tanto... El Príncipe Barca dijo que la misma cantidad podría ser suficiente...
- Pavlov: ¿...Qué tratas de decir?
- Alcalde: O-oh, no, nada...
- Pavlov: ¿Insinúas que me quedo con dinero de ustedes?
- Alcalde: ¡N-no! Nunca...
- Pavlov: Una palabra al príncipe y masacraré hasta la última persona de tu pueblo. ¿Qué tal si empiezo con tu familia?
- Alcalde: Te-tenga misericordia...
- Pavlov: ¡Ahora ve y recoge los impuestos que me pertenecen!
- Alcalde: S-sí.. De inmediato, mi lord...
- Carnel: Pareces estar un poco ocupado, Duque Pavlov.
- Pavlov: Lord Carnel... ¿qué hace aquí?
- Carnel: Mi puesto está en el apartado y aburrido Selba. Me volvería loco si no viniera a respirar algo del aire de la ciudad de vez en cuando. Debo decir que te envidio, conde Pavlov. Parece que se puede hacer muchas ganancias en la ciudad.
- Pavlov: Ah, sí, la ciudad de Senay... Hmph, no puedo confiar en estos sucios mercaderes. Claman que no tienen dinero, y se las arreglan para mantener un grupo de inútiles mercenarios vagando por las calles. Simplemente esconden sus riquezas de nuestros ojos. Aún quedan muchos beneficios para saquearles.
- Carnel: ¿Qué harás con las riquezas que ganas?
- Pavlov: Hacer una donación a la Iglesia de Garzel por supuesto. Me importa mi seguridad después de todo...
- Carnel: Ya veo. Entonces te convertirás también en sirviente de Garzel.
- Pavlov: Vaya, vaya ¿eres tu el que habla, Lord Carnel? He oído rumores sobre ti. Escuché que drenas de sus posesiones a las aldeas alrededor de tu puesto. No sólo eso, si no que incluso has enviado a las mujeres y niños para Garzel. ¿Estoy en lo correcto?
- Carnel: Hmph, no se de lo que hablas. Groseros rumores, todos ellos.
- Pavlov: No hay necesidad de darse aires frente a mi. Los bandidos que atacan las aldeas junto a tu puesto están bajo tus órdenes, ¿verdad? No hay nada que temer, Lord Carnel. El Príncipe Barca no tiene poder. La Iglesia de Garzel se alzará como un nuevo poder.
- Carnel: Bien, veo que no eres tonto, Duque Pavlov. Muy bien, te diré la razón por la que vine. Tengo un pequeño favor que pedirte.
- Pavlov: ¿Un favor? ¿Qué es? Ciertamente no puedo negarme a una petición tuya.
- Carnel: Me gustaría que mantuvieses encarcelada a una rebelde por mi. La capturamos hace una semana, pero mantenerla en mi establecimiento representa mucho riesgo. Me gustaría mantenerla aquí por algún tiempo.
- Pavlov: ¿Una rebelde, dices? Uno de los subalternos de Leonheart... ¿Por qué no te ahorras problemas y la matas?
- Carnel: ¡Nunca podría ser tan tonto! No estoy listo para morir todavía.
- Pavlov: Ja... Patético. ¿Qué te hace temer a una banda de ratas de alcantarilla?
- Carnel: No tienes idea... No sabes de la crueldad de Leonheart...
- Pavlov: Hmph, muy bien. Me encargaré de la chica. La torturaré para sacarle la localización de la base de Leonheart para que podamos acabar con el de una vez por todas. Y ella encarará la muerte si escoge permanecer en silencio...



(Se concentra en Senay)
- Pavlov: ¿Necesitas más azotes? ¡Ahora habla, puta obstinada!
- Rennie: Hmph...
- Pavlov: ¡Argh...! ¡Perra! ¡Cómo te atreves a escupir en mi cara! ¡Te enseñaré a desafiarme, mujer! ¡Toma esto! ¡Y esto! ¡Y esto!
- Soldado: Duque Pavlov... Ella ha caído inconsciente.
- Pavlov: Ah, ah... ¡Entonces échale más agua! ¡No dejes que se desmaye!
- Soldado: Mi lord, ella morirá si la golpea más. Deberíamos parar por hoy y continuar mañana.
- Pavlov: Ufff... Muy bien. Échala al calabozo, y repórtame cuando recupere la conciencia. Además, prepara una hoguera en la plaza.
- Soldado: ¿Una hoguera, mi lord?
- Pavlov: Sí, quemaremos viva públicamente a la chica cuando despierte. Ja ja ja... ¡Sin duda será algo digno de ver!
- Soldado: Hm... ¿Quién eres tú?
- Mintz: Soy Mintz de los Caballeros Oscuros. ¿Puedes decirme dónde está el General Ernst? Acabo de llegar aquí y no conozco muy bien el lugar.
- Soldado: ¡Tonto! Estos son los cuartos privados del Duque Pavlov. ¡Vete de inmediato!
- Pavlov: Espera, caballero oscuro. Tengo una tarea para ti. Lleva esta chica al nivel de los calabozos. Dásela a los guardias de la prisión y ellos se encargarán del resto.
- Mintz: ¿Huh? Muy bien... Déjemelo a mi.



(Se concentra en Mintz y Rennie)
- Rennie: ...Ah...
- Mintz: Oye, estás despierta.... ¿Cómo te sientes?
- Rennie: ¡! ......
- Mintz: ¿Qué pasó? ¿Por que estaban torturando a una chica pequeña cómo tú?
- Rennie: ..... No sabes nada, ¿verdad?...
- Mintz: ¿Qué se supone que eso se significa?
- Rennie: No importa... Estoy exhausta. Necesito descansar...



*Rennie duerme un poco*
- Rennie: ......
- Mintz: ¿Dormiste bien? Parece que mis hierbas ayudaron un poco... Al menos parece que la fiebre pasó.
- Rennie: Tú... ¿Permaneciste en el calabozo conmigo...? ¿Permaneciste a mi lado todo el tiempo?
- Mintz: Sí. Estuviste dormida en mi regazo por un lapso de una hora, creo.
- Rennie: O-oh...
- Mintz: Whoa, whoa, no te preocupes. No te he hecho nada.
- Rennie: Oh no, eso no es en lo que pensaba... U-um... Gracias...
- Mintz: Soy Mintz. ¿Cuál es tu nombre?
- Rennie: Rennie... De Selba del este...
- Mintz: Rennie, ¿eh? Es un buen nombre. De todos modos, no hay lugar para una pequeña niña como tu. Te dejaré escapar después de reportarme con el general, así que vas a tener que aguantar un poco más. ¿Entiendes?

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